Habanemia, excelente blog de Lía Villares (La Habana, 1984). Desde La Habana, pero de la gente que sirve.
Archivos diarios: agosto 31, 2008
MADONNA, SEAN PENN, ROBERT DE NIRO, SARAMAGO, Y MUCHOS OTROS CON GORKI ÁGUILA.
Penúltimos días publica un artículo de Carlos Alberto Montaner donde afirma que Madonna, Sean Penn, Robert de Niro y Saramago, entre otros, estaban dispuestos a levantar su voz en contra de la dictadura castrista si no liberaban a Gorki Águila.
TESTIMONIOS ACTUALIZADOS SOBRE LA DETENCIÓN DE GORKI ÁGUILA.
Nuevos testimonios sobre la detención de Gorki Águila, y la espera, el concierto, la paliza, las detenciones a los que manifestaron en el concierto, el juicio, léalos aquí en el blog de Charlie Bravo.
Y un adelanto del disco en preparación, El policía de la cultura:
ESPOSA DE JAZZISTA CHILENO DETENIDA DURANTE SEIS AÑOS EN CUBA.
Paquito D’Rivera me envía esta información que acaba de salir en El Mercurio de Chile.
LINDEN LINE MAGAZINE EN EL NUEVO HERALD.
Una presentación del número de Linden Line Magazine que me ha sido dedicado en El Nuevo Herald a cargo de Ignacio T. Granados, al que agradezco su mención de mi poema Mujeres de los años veinte. La primera vez que leí un ejemplar de LLM fue en Cuba, en casa del pintor y amigo Poncito, el hijo de Fidelio Ponce de León. Gracias a LLM y a Belkis Cuza-Malé por este homenaje. Linden Line Magazine se puede leer en el sitio de La Casa Azul.
MEMORIA DEL CICLÓN FLORA.
Ayer, mientras en el telediario informaban sobre el ciclón Gustav que pasaba por Cuba, recordábamos Ricardo y yo los ciclones de nuestra infancia. Que yo recuerde, mi primer ciclón fue el Flora, que fue uno de los peores que azotó la isla. Vivíamos en el Solar del Reverbero, en la calle Muralla 160, entre Cuba y San Ignacio, que estaba declarado inhabitable, y que corría el riesgo de derrumbarse en época de ciclón y en cualquier época. En esa ocasión no nos albergaron, como sucedería posteriormente, sino que nos pidieron que abandonáramos el inmueble lo más rápido posible y que nos cobijáramos donde pudiéramos. Nos fuimos a casa de mi tía Nélida, que vivía en la calle Merced, y en su reducido espacio nos guarecimos más veinte personas, contando a la familia de Pinar del Río y de Santa Clara.
Pero mi mamá, al inicio, renunciaba a dejar su casa, qué eufemismo, el cuarto, testaruda que era, no quería irse; y sólo cuando el viento empezó a arrancar barandas empezó a vestirme desesperada, dándose cuenta de su error. Hacía frío, yo quería ponerme un abrigo rojo que me gustaba mucho, y mi abuela gritó: “¡Rojo no, nada rojo! ¿No ven que Changó está bravo? Hay que calmarlo”. Y en medio del apurillo, mi madre me puso una bata blanca y un suétercito azul. Corrimos bajo la tempestad por toda la calle San Ignacio, las tejas volaban, los trozos de vigas nos picaban cerca. Llegamos a casa de mi tía empapadas en agua, y yo con las dos manos moradas de tanto que mi abuela y mi madre me las habían apretado, porque ambas tenían miedo de que saliera volando, de tan esmirriada que era. De todos modos, yo iba volando, porque de lo mucho que corrimos, yo siempre de la mano de ellas de cada lado, jamás pude poner los pies en el suelo, salvo de vez en cuando, en que las puntas de mis botas ortopédicas rozaban los charcos.
ACLARACIÓN SIN DEMORA:
Alguien que entra desde Cuba en esta bitácora, y que sé muy bien quién es, aunque enmascare su nombre, y que me llama por los graciosos calificativos de “puta, tortillera”, etc, (podría añadir “maricón” y “travesti”, esos me gustan hasta el orgasmo, yo soy muy maricona, todo lo maricón me hechiza) me sugiere que cambie la foto que puse de cabecilla en este blog porque ahí yo tenía catorce años. Bien, en primer lugar es mi blog y pongo la foto que me de la real gana (o sea, la que me salga de la papaya, que es con el mamey una de mis frutas preferidas, ya tú habrás olvidado los sabores), en segundo lugar no tenía catorce tenía diecinueve años, en tercer lugar la puse porque guardo muy buenos recuerdos de ese instante, que fue uno de mis primeros trabajos como escritora, y ahí, por primera vez me sentí con ganas de serlo para toda la vida. Estaba transcribiendo los diarios de Carlos Manuel de Céspedes en San Lorenzo, sus últimos diarios; y en cuarto lugar esa foto me la hizo una amiga a la que amé mucho y de quien guardo muy buenos recuerdos: la fotógrafa Sonia Pérez. Pero por encima de todo puse esa foto para que la gente como tú no pierda la perspectiva, y recuerde que empecé a escribir desde los once años, diarios, poemas, cuentos; y que no me hice escritora de vieja, como le ha ocurrido a otros (cualquiera puede empezar a escribir a la edad que quiera, pero dudo de los que a edad avanzada hacen del métier una rama para trepar), porque algunos de sus anteriores intentos fallidos de actriz, de rumbera, o de lo que fuera, no le funcionó, entonces decidió meterse a escritora usando los diarios familiares. No es mi caso. La próxima vez publicaré tu nombre y tu IP. No lo hago ahora porque de este lado hay una ética y un respeto, que por cierto, yo siempre tuve con los demás cuando vivía en Cuba, como podrás muy bien recordar, porque de ese respeto y de esa ética mía te has beneficiado ampliamente. Si no te gusta mi blog o te trae malos pensamientos, perdón, o cargos de conciencia, no entres. Así me ahorras borrar tus comentarios inmundos. Ah, me habría gustado ser cabaretera, o sea rumbera, me parece una profesión muy respetable, siempre que se tenga el talento para eso. Porque el asunto es éste: en todo hace falta talento y ganas, hasta para mentir hay que tener talento, el que a tí te falta. No basta con imitar y apropiarse de la vida de los demás.
La foto de mis diez años que encabeza este post la puse a tamaño natural, pero tuve que reducirla porque desbordaba la pantalla.
EL PAÍS ENTREVISTA A GORKI ÁGUILA.
La entrevista de El País a Gorki Águila, ¡brillante! “Lo más democrático del régimen es que reparte bien la miseria”. GA.
MARI RODRÍGUEZ ICHASO HABLA DE GUILLERMO CABRERA INFANTE.
Una crónica de la escritora y cineasta Mari Rodríguez Ichaso sobre su amistad con Guillermo Cabrera Infante y con Miriam Gómez, y los años ’70 en su blog. No se la pierdan.

