MUJERES DE LOS AÑOS VEINTE
Once negrísimos años
allí estaba la muerte por primera vez
con su cara de tango
y la flor apretada entre los dientes.
Después de haber sido
una maleva arrastrando sus brillos
y en el teatro me explicaba moneda a moneda el dinero
-sus ojos se cerraron-
la enamorada la sublime
mujer de los años veinte
ha envecido murió ayer
y tenía metido a un santo varón en la cabeza
todavía aún agonizando
lo amó con un buche de sangre enredándole la lengua
con sus ojos grises azulentos
aquella raya engrasada y el bandoneón
salpicaba de tragedia sus medias tejidas
-loca de remate por su boca roja-
se están escapando las mujeres de los años veinte
así entre las manos
historias de fetos ahogados en los inodoros
y yo adoraba su ardiente falda
la colilla lanzada con furia sobre la acera
aplastada hasta más no poder con el zapato de raso
la ceja arcoiris de pelo
falsas esmeraldas atravesando las orejas
alcohólicas desparramadas
podridas genéricas sangrientas
estrujadas glaciales humildes
flacas y desnudas de los años veinte
se acaban de tirar en una cama
-y afuera el carnaval del mundo-
puritanas putas pacíficas
yo las heredo
les arranco el cáncer del riñón
absorbo hasta la última ceniza de su flaccidez
felonías en hoteles apuñalados refajos
yo juro y disparo contra los gángsters
contra los chulos impotentes
sádicos gelatinosos
agrios fantasmas de esquina
lloro sobre el álbum de fotos me doblo vacilo
al cabo de tanto tiempo se puede decir que las mataron
la abstinencia los escándalos
la escoba la tabla de planchar
los calderos tiznados las sayuelas zurcidas
los chupones en los sobacos
las barrigas los bares las victrolas las pelucas
los lunares medio borrados por el sudor
-tengo miedo del encuentro con el pasado que vuelve-
viejas amadas de los años veinte
soberanas malgeniosas sabrosas muñecas
leonas fáciles me gustan
las admiro me suicido por ustedes queridos fósiles
si van a dejarme sus baúles llenos de trapos
la vocación de actriz
las llaves del nido amigas condecoradas
cine mudo corsés almidonados
parlanchinas orinadas
si van a hacerlo
no saquen cuenta de sus años
tangueras desplomadas en sillas de ruedas
ciegas protestonas arterioescl-eróticas esqueléticas
razonables desahuciadas mujeres de los años veinte
yo estoy aquí por ustedes.
Zoé Valdés. (Del libro de poemas Todo para una sombra, premio accésit Carlos Ortiz 1985, Barcelona, España, publicado por José Batlló en Taifa, en el año 1986. Cuando me fui de Cuba en el año 1995, este poemario estaba en Ediciones Unión de poesía para ser editado, con una bella cubierta y dibujos de Zaida del Río, el libro fue hecho pulpa, aún cuando ya estaba a punto de salir en las librerías.)
El poema se hizo conocido en Cuba gracias a la interpretación que hacía Lili Rentería en el Café Cantante, fue un montaje del director Carlos Díaz.
