La sorcière contenta:
La sorcière seductora:
La sorcière buena gente:
La sorcière furiosa, de mentirita, pero furiosa:
El artista Arturo cuenca responde a la entrevista que le hace Isis Wirth en su blog La Reina de la Noche, sobre arte y política.

Con Cundo Bermúdez y Ricardo Vega en el momento en que Ricardo me lo presentaba, Feria del Libro de Miami.
En Cuba nos dijeron, con ese mal gusto característico de las dictaduras, que tanto Cundo Bermúdez como Agustín Fernández, Roberto García York, Guido Llinás, entre otros artistas exiliados, que hoy viven y que sería de mal gusto de mi parte mencionar sus nombres, nos dijeron, decía, de manera infame de que eran pintores fallecidos o, que no eran cubanos. Pero nosotros seguimos en nuestra búsqueda.
Cuando publiqué Te di la vida entera en francés, que tuvo su título original La douleur du dollar, decidí poner un cuadro de Cundo Bermúdez en la cubierta. Siempre que puedo pongo cuadro de pintores cubanos en mis ediciones. El cuadro lo había visto en un catálogo y me había prendado de él. Ya tenía dueño, precisamente dueña. Empezamos a averiguar por los herederos de Cundo Bermúdez y nos alegramos mucho al conocer de que Cundo estaba muy vivo, pintando, en Miami. Así que fue de este modo que lo conocí, primero por teléfono. En 1996 me invitaron por primera vez a la Feria del Libro de Miami, a mi lectura asistieron casi mil personas, tengo el video que algún día colgaré en este blog. Fue uno de los momentos más hermosos de mi carrera, porque me reecontraba con amigos con familiares a los que no veía desde hace años. Ricardo, su padre, Justo Vega, Luna pequeñita, Anne-Marie Vallat mi agente literaria estaban sentados en primera fila. Terminó la lectura conferencia, empecé a firmar libros, y Ricardo se acercó con un señor; Ricardo lo abrazaba con lágrimas en los ojos. Era Cundo Bermúdez, para mí fue muy emocionante, llevábamos muchos años admirando su obra, sin saber que vivía, y aunque ya había hablado con él por teléfono ahora lo teníamos delante. Quiero decir que Cundo no sólo era un gran pintor, era un ser extraordinario, sencillo, callado, y muy poético. Cundo Bermúdez era un ser poético.
Años más tarde volví a escoger otro cuadro suyo para Traficantes de belleza. La historia de mi relación con ese cuadro es muy buena, el cuadro se titula Gloria Martínez, que es una parte del nombre de mi madre, tal como ella lo usaba para abreviar. Y esa mujer envuelta en cintas laberínticas, con ojos color miel, ejerce en mí un profundo magnetismo.
Ayer cuando me enteré del fallecimiento de Cundo no pude escribir porque debía correr al vernissage de la exposición de Pepe Franco, pero les digo, allí, en la galería, le hice un homenaje silencioso. Desde hace tiempo poseo el catálogo razonado de Cundo Bermúdez, se puede adquirir en la Librería Universal de Miami, se los recomiendo, allí aparece, no sólo la obra del pintor, numerosas fotos de su vida, y trabajos extraordinarios escritos sobre su obra de críticos prominentes. Entre ellos, un texto soberbio de Guillermo Cabrera Infante, otros de Leslie Judd Ahlander, Edward J. Sullivan, Ana María Bannatyne-Álvarez, Rafael Fernández-Urrutia, Carol Damian, Lilliam Moro y Juan Tomás Sánchez. El editor es Vicente Báez, la distribuidora Mateo, San Juan, Puerto Rico, y las Ediciones Cuba-American Endowment for the Arts, INC. Miami, Florida.
Cuba ha perdido a uno de sus más grandes artistas, vivía en el exilio desde 1967. Pero la oficialidad castrista lo había “matado” desde antes, para ellos no existía Cundo Bermúdez. Otra joya de la cultura cubana que se perdieron, allá ellos.
Cundo Bermúdez, La Habana-1914. Miami, 2008. Ver su página web en Cundo Bermúdez.
Vean en estos videos la franqueza y sencillez de este artista, de este amigo. Hoy es un día de gran tristeza:
Un día de trabajo:
Aquí los dejo con unos videos hechos por mí de la expo de Pepe Franco en la galería del Marais, a unos pasos del museo Picasso, Les vergers de l’art, donde expone el pintor cubano José Franco bajo los auspicios de Lunáticas Productions. Pepito hizo recién una expo en Berlín, en la galería Siguaraya. En el último video con el pintor holandés Pat D’Andréa. También aparece la pintora argentina Claudia Bielinsky.
Visto en Penúltimos días y en el blog de Lía Villares Habanemia: arrestan durante unas horas en La Habana a Lía Villares por tener escrito en el borde del tennis Converse “Abajo Fidel”. Tremenda publicidad para Converse: “En Cuba, los valientes usan Converse“.
Javier de Castromori nos descubre a una heroica cubana Loreta Janeta Velázquez, una mujer sin igual. Gracias por la dedicatoria. En Memorandum vitae.
Testimonio de Iván García Quintero, directo desde La Habana, en Penúltimos días. Ahora dirán que le pagó la CIA.
Foto Penúltimos días.
Brillante editorial de Jean Daniel en defensa de Milan Kundera, en Le Nouvel Observateur, que ahora reproduce El País.
Este título es una frase sacada de mi artículo en EcoDiario de El Economista, lean por qué. Por supuesto, ya me entraron a puñetazos metafóricos, y ya piden mi expulsión del periódico, y me dicen horrores. Y lo que es peor, algunos hasta cambian mi vida, y dicen que tuve altos cargos en el gobierno y que fui castrista; y que vivo en un ático en París. NI tuve altos cargos en el gobierno, ni fui siquiera militante comunista ni castrista, ah, y lo más importante, no vivo en un “ático”, en París. Vivo en un inmenso apartamento, en donde vivió antes María Callas (por poco tiempo, todo sea dicho), frente a la Sena, y frente al banco donde empieza la novela Bouvard y Pécuchet de Gustave Flaubert, adquirido con mis derechos de autor de esas novelas que escribo “repletas de errores”, pero que algo deben de tener cuando todo el mundo las lee, lo que agradezco enormemente, y por eso sigo escribiéndolas.
Pueden leer en Zoé en el metro en EcoDiario de el Economista, mi artículo Canciones sin poetas, pero sobre todo, al final, pueden escuchar a Jeanne Moreau y a María Béthania cantando A los ojos de mi amada, poema de Vinicius de Moraes.
Lunáticas Productions y la Galería Les Vergers de l’art les invitan a la exposición Enlazador de mundos del artista cubano residente en Buenos Aires, José Franco.
LA VERDAD DE LOS MUNDOS.
Zoé Valdés.
José Franco expone en la Galerie Les Verges de l’art una serie titulada Enlazador de mundos en la que nos recuerda que la verdad de esos mundos es su diferencia y al mismo tiempo su explicación entre ellos. La diferencia consiste en la constancia de sus significados, y en la mutación de los mismos, de una cultura a otra, de una civilización a otra, de una época a otra. Es la razón por la que en una obra de descomunal belleza rinde tributo a Rousseau El Aduanero, y con su idea muy personal, íntima, diría, de la selva, da continuidad a aquella otra visión lírica y suculenta de la vida animal y vegetal.
Ramajes, arboledas, plumajes, pieles, colores, la mezcla nos enlaza, el mestizaje nos enriquece en la medida en la que lo vivimos en armonía con la propia naturaleza. Todo en la naturaleza es mestizaje, como en la obra de José Franco. Me complace escribir sobre la obra de un artista que lleva la franqueza en su apellido, o sea la sinceridad, y en este caso, la sinceridad no traiciona al arte, ni lo empobrece; por el contrario, la verdad, como decía al inicio forma parte de ese afán de unirnos, de comprendernos, de sorprendernos a través del arte.
La obra de José Franco es ya una obra sólida, esa constancia, esa fuerza, espiritual, sensorial, mística, la tuvo siempre, desde que nos conocimos en La Habana a los veintitantos años. Me refiero a esa hechura que se desprende del pensamiento, a un estilo poético de ver y de transformar la vida, al misticismo proveniente del monte, así como de los rascacielos o de las máquinas, de lo más oculto de nosotros mismos, de la vida, reitero, y de la invención de la vida, de su realidad y de su imitación en la obra artística. Con su sensibilidad, con su talento, José Franco, relaciona lejanías, y cercana, muy cercana a su concepción del futuro, donde reine la naturaleza en apacible comunicación con la ciencia y con la palabra, yo se lo agradezco.
LA VÉRITÉ DES MONDES
Zoé Valdés
Traduit de l’espagnol par François Vallée
José Franco expose à la Galerie Les Verges de l’art une série de tableaux intitulée L’assembleur de mondes dans laquelle il nous rappelle que la vérité de ces mondes tient tout autant à leur différence qu’à leur explication. La différence réside dans la constance de leurs significations et dans la mutation de ces dernières selon les cultures, les civilisations, les époques. Voilà pourquoi il rend hommage au Douanier Rousseau dans une œuvre d’une éblouissante beauté dont la conception très personnelle, intime, si j’ose dire, de la forêt, perpétue cette autre vision lyrique et succulente de la vie animale et végétale.
Ramures, futaies, plumages, peaux, couleurs, le mélange nous assemble, le métissage nous enrichit dans la mesure où nous le vivons en harmonie avec la propre nature. Tout dans la nature est métissage, comme dans l’œuvre de José Franco. Je me réjouis d’écrire ces mots à propos de l’œuvre d’un artiste dont le nom évoque la franchise, c’est-à-dire la sincérité, laquelle ne peut trahir ni appauvrir l’art, au contraire, la vérité, comme je le disais au début, participe de cette envie de nous unir, de nous comprendre, de nous surprendre à travers l’art.
L’œuvre de José Franco est une œuvre substantielle, cette constance, cette force spirituelle, sensorielle, mystique, ne lui ont jamais fait défaut depuis le jour où, âgés d’une vingtaine d’années, nous avons fait connaissance à La Havane. Il s’agit d’une création engendrée par la pensée, une façon poétique de voir et de transformer la vie, un mysticisme tirant son origine de la rase campagne mais aussi des gratte-ciel et des machines, du plus profond de notre être et, je le répète, de la vie et de la découverte de la vie, de sa réalité et de son imitation dans l’œuvre d’art. Par sa sensibilité, son talent, José Franco rapproche les lointains et moi, je me sens proche, très proche, de sa conception du futur, de cet endroit où règnera la nature en sereine communion avec la science et avec la parole et je lui en rends grâce.
Dos documentales de Ricardo Vega sobre la obra de José Franco, de la serie: Un pintor, un cuadro:
El primer documental sobre José Franco se puede ver en Telebemba, una vez que empiece el primer documental, buscar en el borde de abajo de la pantalla los documentales y sus títulos.
Estos documentales, así como los de otros pintores, se pueden ver en Telebemba, en la sección Documentales.
La alcaldía de París acaba de inaugurar una expo sobre el poeta Jacques Prévert, de ella nos habla ampliamente en su blog Jean-François Fogel, en español, en El Boomerang. El video de la visita a la casa de Jacques Prévert es magnífico.
Luna, como cualquier niño, pinta desde pequeñita, tengo cuadros pintados por ella que son geniales, incluso Guido Llinás le decía en broma: “Niña, deja de jugar y dedícate a la pintura”. Luna ha seguido pintando, y también es muy buena fotógrafa. Aquí les dejo una muestra del cuadro que pintó ayer, que se titula She had the world.
Sor Emmanuelle era una anciana muy picarona, eso se ve en sus memorias que acaban de salir publicadas. La anciana monja luchó mucho por los pobres, al igual que Santa Teresa de Calcuta; esta anciana era de una sinceridad tremenda. Hace pocos días murió, y todo el que sabe bien de ella no podrá olvidar sus confesiones públicas, siempre que aparecía en la televisión los récords de teleaudiencia se disparaban. Una mujer que no escondió nunca que siempre buscó el placer, y hasta sus veintes años, el placer de todo tipo, Lean en El Mundo, la siguiente crónica sobre sus memorias recién editadas, Confessions d’une réligieuse, en Flammarion.
“Nadie conocía la existencia de ese manuscrito ni el proyecto de “desnudarse” en él de su autora, defensora de los pobres hasta darles la píldora anticonceptiva contra el dictamen papal si lo veía necesario, y partidaria “al cien por cien”, del matrimonio de los religiosos.
Página a página, la ‘hermanita de los traperos’, como se le conocía por su dedicación durante más de 20 años a los niños de las barriadas más pobres de El Cairo, parece esforzarse en demostrar que no era ninguna santa sino todo lo contrario, la propietaria de un envoltorio absolutamente humano contra cuyas exigencias nunca cesó de luchar.
Una persona como las demás, que a los 23, años, ya novicia, era “un poco ‘bling’ ‘bling’ y olé olé”; con aspiraciones elevadas pero atravesada de deseos y ambiciones, múltiples dudas y defectos y una “sed de placer” que ni siquiera logró apagar por completo con la edad, según cuenta a sus lectores.”
Desde los once años he llevado un diario, primero fue un diario común, luego mi Día-Eros, en él escribo todo, ampliamente cuando puedo extenderme, en otras ocasiones sólo he tomado notas, precisas, y esbozos de poemas. En aquella época, a inicios de los años ochenta, yo sólo poseía éso: un cuaderno donde anotaba todo. Ese era mi mayor tesoro, mi más grande secreto. En aquella época vivía en Mercaderes dos, en el Solar de los Intelectuales, con M. Antes vivía con mi madre, dormí en la misma cama con ella hasta los diecinueve años, en un apartamentico reducido de la calle Empedrado, que nos habían dado el derecho a comprar a plazo, luego de haber pasado dos años en el albergue de Monserrate, porque el solar donde vivíamos en la calle Muralla 160 se había derrumbado a causa de un ciclón. Nos quedamos sin nada, pero a poco fuimos recuperando cosas, la generosidad del cubano es infinita, al menos lo era, no sé ahora. Sin embargo, los animales de mi abuela murieron todos, once jaulas de canarios, un gato, un perro, el gallo Solito, la jicotea, la cotorra, y los palomares de la azotea, todo se perdió. Cuando entré en Mercaderes supe que entraba en un solar diferente, allí todo el mundo se creía importante, yo venía de un solar menor, por así decirlo, pero lo único diferente que tenía Mercaderes dos, eran: una ceiba en medio del patio, que tenía no sé cuántos “siglos”, según los vecinos, el vetusto inmueble estaba situado junto a la catedral, por lo que una de sus paredes daba al Seminario San Carlos y San Ambrosio, y frente a la Bahía habanera, por lo que el olor a brea era constante y la humedad era tanta que cuando me lavaba el pelo pasaban horas para que se secara, además, José Martí y Juan Gualberto Gómez se habían reunido en el cuarto donde yo vivía con M. para fraguar la guerra del 95, ah, sí, y estaba habitado por artistas, poetas y locos, entre ellos un abogado negro de cientoún años que todavía se creía en la República, vestía como tal, y juraba que había conocido a Martí y a Quintín Banderas, por todo eso le llamaban El Solar de los Intelectuales. Por lo demás era igual que otro solar cualquiera, la entrada estaba apuntalada y cochinísima, el motor siempre estaba roto, y había que bajar a encebarlo cada cinco minutos, vivíamos pendientes de los ronquidos o estertores del motor, los intelectuales o sus amantes botaban cualquier cantidad de objetos inimaginables en la cisterna, las ratas eran del tamaño de Cof-Cof, Popea y Celeste, las perras de Poncito (el hijo de Fidelio Ponce de León), el baño y el fregadero eran colectivos, y habían mirahuecos y rescabuchadores, incluídas las broncas colectivas y las piñaseras, que entre intelectuales suelen ser muy folklóricas. Mis mejores amigos eran Jorge Eduardo Álvarez, Juan Miguel Fidelio Ponce de León, Juan Moreira, Eva, la sueca mujer del Boix y el Boix con sus arrebatos.
Pero entre el cuarto de Moreira y de M. escuché las mejores disertaciones sobre arte y literatura de mi vida, en boca de prestigiosos intelectuales cubanos y extranjeros de la época, Reinaldo Bragado Bretaña, Jesús de Armas, Martínez Pedro, poetas chilenos, norteamericanos, mexicanos, escritores españoles, traductores alemanes y checos, e incluso hasta espías soviéticos que convertidos al relajo habanero habían perdido toda credibilidad, confianza de sus superiores, y por ende, prestigio. Tal vez yo era muy joven y así lo recuerdo, de una manera sumamente hiperdimensionada. Lo que sí era cierto es que el lugar tenía una magia muy especial, y una vez que entrabas allí el ambiente se transformaba, y todo lo que respirabas era poesía, belleza, arte, y obviabas la porquería (las que limpiábamos éramos Alicia Leal, Eva la sueca, yo, yo más que nadie) ese mundo underground me salvó del mundo enrarecido de afuera en el que nos tocó vivir. Sólo había un chivatón y todos lo tenían controlado, la información que le pasaban era siempre la equivocada, y lo teníamos verdaderamente loco.
Despertaba y el “ojo de dios” me miraba, abarcaba todo mi cuerpo desnudo. La luz del cuarto era esa luz, blanca, nacarada, como un soplo estrellado. El “ojo de Dios” le llamaba M. al ojo de buey, la única ventana abierta que daba a la calle, y también “el tokonoma” lezamiano, cuando llovía a cántaros no había manera, también “el ojo de dios” escupía y se mojaba todo, se inundaba el cuarto. Había otra ventana que daba al patio, al techito de la cocina de Poncito y Jorge, y a través de ese balconcillo podía conversar con mis amigos.
Las fotos que pongo aquí hoy me las hizo Sonia Pérez, que siempre andaba con su cámara lista para captarlo todo, y que me hizo muchísimas fotos, estas fueron de la última cena en Mercaderes dos, antes de irnos para París, M. como diplomático “a la carrera”, yo como esposa acompañante. Era mi primer viaje, la primera vez que cogería un avión, dejaba a mi madre y a mis amigos, a mi gata Sibila, con la certeza de volver a verlos. No crean que la “idea de quedarme” no me pasó por la cabeza, pero era de las que creía que había que cambiarlo todo desde dentro, hasta convencerme un día, que sería imposible, al menos para mí. Hacía cuatro años que vivía con M, en aquel cuarto, y mi intuición me decía que me estaba despidiendo de una parte importante de mi vida, así ocurrió.
El último banquete en Mercaderes dos fue sencillo, sólo estuvimos Sonia, MR y yo, el menú fue huevos hervidos, tomates, queso crema “liberado”, y un resto de algo del día anterior, con un mojo que yo hacía con miel, vino seco, y un poco de aceite Bebito, que era el aceite que a veces vendían por un cupón de la libreta de racionamiento para la piel de los bebés, el impétigo, etc, en las tiendas. Cuando había aceite Bebito no había aceite de comer, en más de una ocasión freí huevos con aceite Bebito. Y cuando había aceite de comer no había del otro, espero que las madres no le hayan echado aceite de cocina a los bebés, aunque en más de una ocasión lo usé como bronceador o dorador. Mi gata Sibila comió tanto huevo que ya yo le veía los pelos amarillos, todo el mundo estaba amarillo. El pulóver que llevo puesto en la foto con el ratón Mikito se volvió contestatario en el barrio, por eso no me lo quitaba, si les cuento por qué, se partirán de la risa: Una tarde al salir vestida de ese modo de la casa, la esposa del presidente del comité me pregunta que por qué yo llevaba esa insignia enemiga en el pulóver, le dije que era el ratón Mickey, y enseguida me di cuenta que con toda probabilidad esta mujer era una extremista que de sólo ver a un ratón concebido por Walt Disney pues ya lo percibía como una provocación. Poncito me aclaró la duda, el marido se llamaba Perfecto Ratón, ése era su nombre real. Por eso las reuniones de comité duraban tan poco, cuando se hacían, porque aquel pobre hombre tenía un complejo tal con su nombre, y además, los vecinos desde que llegaban se sentaban con la mano en la boca, aguantando la risa, y él se daba cuenta.
Nos fuimos M. y yo. Sibila se quedó con la mamá de M. una señora a la que quise mucho, y quedó bien cuidada. Jorge y Ponce me mandaban largas cartas con los pormenores de Mercaderes dos. Mi madre me escribía, sus cartas siempre llegaban acompañadas de las de mi primo, con alguna bolsita cosida como resguardo, con ajo y palito vencedor, el poco ajo que daban para comer ella lo empleaba en sus resguardos. Y mi querida Sonia me enviaba fotos de Sibila, detrás siempre había escrito un mensaje de Jorge o de Ponce. A la secuencia de fotos de la noche antes de partir, Sonia le llamó, El último banquete, hice una selección de ellas.
En próximos posts volveré sobre París.
ENCUENTRO
a M
El hombre del paraguas negro,
una mañana de invierno con su benévolo sol,
un mediodía lluvioso.
Soy yo,
me has perseguido ¿te acordarás?
te pierdes
¿dónde estás?
DESORDEN EN MI CABEZA
Si entro en la casa
el olor a gatos
la escalera
el bombillo fundido
los pasillos y enredaderas
me dicen que tú estás
Si entro en la casa
la reja
la luz en el cuarto
y el candado
me dicen que tú estás
Si entro en la casa
La mesa llena de libros
la máquina con una cuartilla
la taza humedecida de tu boca
y el café
me dicen que tú estás
Si entro en la casa
la música de los vecinos
los ceniceros llenos
y la cama destendida
me dicen que tú estás
Si entro en la casa
tu piel blanca sobre el silencio
tú desnudo dentro de mi cabeza
leyendo la biografía de Napoleón
y tus zapatos
me dicen que tú estás
Si entro en la casa
la carta en los espejos
la camisa que falta
el reloj escandaloso
los perfumes de afeitar
la oscuridad
me dicen que tú estás.
Poemas de Respuestas para vivir, escritos entre mis 17 y 20 años, premio Roque Dalton y Jaime Suárez Quemain en México en 1980, con un jurado de prestigio, Efraín Huerta, José Emilio Pacheco, Fayad Jamís, Diana Durán, entre otros… Publicado en Letras Cubanas, en 1986.
Vean al presidente de Colombia Álvaro Uribe, lo mejor de América Latína, un demócrata, en discurso luego de la liberación del ex congresista Oscar Tulio Lizcano y la deserción de las FARC del guerrillero Isaza. El presidente Uribe sí se merece el Nobel de la paz.
Exuberante, mordaz, culto, Güicho Crónico es entrevistado por Eufrates del Valle en El Imparcial Digital. Una alegría natural.
Fragmentos de diarios de los años ochenta entre París y La Habana, poemas del libro Vagón para fumadores.
“Ilse, Rafael y Omar nos invitan a Chantilly. ¡Qué risa! Hasta hace poco mi más largo paseo era doblar la esquina y meterme en la Catedral de La Habana. Ahora cogemos carretera, y llegamos a la vastedad de un castillo, a la inmensidad de unos jardines, y todo me entra en los ojos a una velocidad indescriptible. Omar es el hijo de Ilse y de Rafael, tiene cinco años y me llama “amigo”. Dice que no puedo ser una “niña”, que soy “un niño”. Entonces, al salir del castillo, me pongo a jugar a los caballeros medievales, y corremos en caballos imaginarios, por la intensidad del paisaje.” (Día-eros, 1984).
“Esa noche iremos a una fiesta en la casa de Ilse y de Rafael, también está Marcela. Ilse pone un disco, y me pregunta, “a ver si tú conoces esto”. Celia Cruz, oigo por primera vez a Celia Cruz, y me pongo a bailar y a llorar. Ilse no se estraña, conoce Cuba, estudió Periodismo allí, sabe lo que es… Pero Marcela no puede entender que Celia Cruz esté prohibida y que a varias generaciones se les haya privado de Celia Cruz… “De eso sólo no”, dice alguien… No queremos echar a perder la cena. Bailamos Marcela y yo toda la noche, con esa Celia Cruz que me entró en el alma, para no salírseme nunca más… Mañana daremos un paseo por París, me dice, como para consolarme. Pero ya yo estoy consolada, con Celia, que me canta Nostalgia habanera. Al día siguiente, en la oficina, le comento a la secretaria española que oi a Celia Cruz por primera vez, me manda a callar para que no me oiga la Jefa, la tal Rota Solás, como le llamamos para burlarnos de ella. Hasta en las oficinas de París, hablar de Celia Cruz es un delito, comento. No, no, me dice la secretaria española, es que ella es un poco pesadita. Pero entendí todo. Me voy de la oficina con el pretexto de que tengo que ir a la Alianza francesa, pero hoy no hay clases, me reúno con Marcela, hemos quedado en el Arco de Triunfo. Así hicimos, ella vino con la cámara. Fotos, fotos.”
PARÍS EN JULIO
Es la temporada de los grandes baños
de desnudos debajo de la cerveza 1664
de elegir un sitio fuera del mundo
es la época de los insectos verdes en una Sena a lo Monet
es el verano en el aburrimiento del ciclo de los siglos
y a nosotros que nos parecía nevermore
en la saison -palabra mágica- de descongeladas rubias
y vaporosos jefes de oficinas
perfumes menos a la moda oscura
porque este país depende de la metereología
como de los golpes de locura
hasta la política se endulza como un millefeuille de jamón
son días de ladrones expertos
sin sudor que los perturbe
de los Antínos regateados en el Mercado de las Pulgas
de camisas new wave hasta el mareo
la ocasión de besarnos frente al río
mientras la edad lo permita
ella lo arrastra todo
y los anónimos pululan alrededor de la destreza
retratan el silencio con las magníficas Canons
la televisión te gana la partida
los libros saquean los ahorros
es un verano negligente perdonavidas
adorable y bochornoso
un calor seco sin mar de fondo
acorralado hasta el último grado
es una grata escenografía
donde la naturaleza ha perdido poder
y hasta escribir un poema
es beneficiarle el turno a la publicidad.
“Dimos una vuelta por la Île de la Cité, y luego por la Île Saint-Louis, donde vive mi querida Alba de Céspedes, en el 4 quai de Bourbon, a unos pasos de donde vivió Camille Claudel. Alba me escuchó leer unos poemas junto con Severo Sarduy (nadie podía enterarse de que yo leía poemas con Severo Sarduy), y me ha pedido que lea un poema de ella en un acto de la UNFIASCO. Estoy trabajando el guión de El siglo de las luces con ella, mi trabajo es mínimo, sólo los diálogos, pero no creo que iremos lejos con el guión. Alba me pide que sea la secretaria de Stefano, su asistente, que tiene un cuarto para mí, le digo que no puedo, que jamás me dejarán, pero tampoco debo confesarle lo controlada que me tienen. Nadie puede abandonar fácilmente. Nos hablamos en clave, para llamar a los amigos ‘peligrosos’ tengo que hacerlo desde las cabinas telefónicas. Es como si estuviera en una película de Alain Delon. Le pido a Marcela encontrarnos en el Museo Cluny. Ella siempre me invita, el dinero no me alcanza, pagan una mierda; pero no puedo quejarme, estoy en París. En cualquier momento me pongo a bailar clandestinamente en un cabaret, como Z del R.”
PARÍS OTOÑO
El tiempo enmarihuana
es otoño
y la ausencia nadie la llevará como un castigo
faltará la desesperación de besar ambas mejillas
y las cartas volarán de la cama al mundo
La playa volverá como en la infancia
regalada en alegorías
Sabios benevolentes codiciarán hojas doradas
Insisto en que no lograré concentrarme
seduir a estas alturas no es magia que me conforme
El espacio dará fiebre
y claro enfermaré para atraerlos
No espero saciar a los espejos
no pretendo volver a lo minado
la nieve fue una dolorosa pesadilla que me caló la vida
y los nombres serán como los árboles de una selva
imposibles de definir cuando abro los ojos
Pero tú ¿dónde estarás tú jugando de noche con tu sexo?
Veo que hoy hace espuma el día
ya es otoño lo huelo
y la huida no la dejaré para más tarde.
“Sylvia Beach no está más, ella, la de la última generación, la que publicó el Ulises de James Joyce, cuando todo el mundo se lo rechazaba, publicó también a Henri Miller, a John Dos Passos, a Ernest Hemingway. Ella no está, me dice George Whitman, el dueño de la librería, “El país encantado de los libros”, como la llamó Miller, pero está su fantasma… Le digo que soy cubana, exclama ‘Camaguey, Camaguey’ sin diéresis, y me pregunta por Nicolás Guillén. Yo le pregunto por Anaïs Nin, y me habla de ella con los ojos deseosos. La librería, repleta de libros y de camas, donde se acuestan muchachas como yo, a leer de todo, a fumar… Encima de mi cabeza tengo a Alba de Céspedes con un conejo… Fumo, el conejo, salta de la foto a mi regazo… Tres días más tarde, Georges me dice que puedo quedarme a dormir arriba, subo la estrecha escalerita de madera. El espacio para las conferencias, tres ventanales dan a la Sena, esa ría hembra… Me hago un té en la cocinita, hace un frío que pela. Me acuesto en la cama donde anidan pulgas y ladillas, me quedo dormida… Me pica todo el cuerpo, George se ríe, la literatura necesita de piojos, ladillas, y pulgas. Leo a Walt Witman y a William Carlos William, a Djuna Barnes… Me estoy muriendo, George… La literatura necesita de la muerte, me responde, y me da la llave… Asisto a una conferencia de Laurence Dürrell, ya me había leído El cuarteto de Alexandría, es un hombre bajito, tirando a lo grueso, y cuando habla me digo que jamás volveré a escuchar a un sabio como él, que esto es un regalo de los dioses, que qué hago yo aquí, cundida de bichos y oyendo la conferencia magistral de este hombrecito… Salgo a la calle, el mundo no se ha enterado de que bajo aquel techo, un gran hombre ha hablado para el universo.”
“Una conversación teléfonica:
-¿Y si nos quedamos?
-La embajada americana no nos dará asilo.
-¿Estas seguro?
-Segurísimo.
-Mi problema es que no quiero irme para ningún lado. Es como si hubiera nacido en esta ciudad. Me da vergüenza traicionar a La Habana, pero es como si hubiera nacido en París. Todo en esta ciudad me responde que aquí debo vivir para siempre, que aquí debo morirme…
-En París, con aguacero…”
Poemas del libro Vagón para fumadores, Lumen, 1996. Fragmentos de Día-eros.
Una excelente crónica de lo que ya hemos vivido tantos cubanos exiliados, la indolencia ajena frente a la dictadura castrista, por Alexis Romay, un soneto de Néstor Díaz de Villegas, un capítulo de R.U.Y, la novela de César Reynel Aguilera, y Estampas Habaneras de Teresa Dovalpage. No se lo pierdan, en Belascoaín y Neptuno, la esquina por la que siempre hay que pasar.
Isis Wirth nos tiene acostumbrados a sus brillantes artículos, pero hoy se ha excedido para fortuna de sus lectores, con este magistral artículo sobre una publicación inédita reciente en Francia de Jean-Paul Sartre, aquel según Guillermo Cabrera Infante tenía “un ojo en el Ser y otro en la Nada”. Lean en su blog La Reina de la Noche y en El Nuevo Herald.
Mis amigos saben que fui muy entusiasta de Barak Obama hasta que empezaron a salir profetas, maestros, y amistades peligrosas, y hasta que empecé a escucharlo: mucho verbo y pocos proyectos. Su mujer me gusta más, y por eso menos, ella es la que manda; y si es así, pues debería haberse presentado ella y no él.
Tampoco me gusta McCain, ni su mujer. Y la Palin que me gusta es la de la película porno.
Por suerte no voto en Estados Unidos, pero he votado en Francia y en España, y estoy de acuerdo con lo que dice Sosa. Lo mismo ocurrió aquí con Segòlene Royal y el Partido Socialista, la publicidad fue tanta que parecía una madona enviada del cielo, y no podíamos mirar para ningún lado donde no estuviera ella, en todo estaba, con esos gestos virginales. No tenía la preparación de Hillary Clinton, pero tenía todo el aparataje detrás de los socialistas, y toda la prensa, y a todos los artistas “bobós”, como le llaman aquí a los artistas burgueses. La realidad le pasó la cuenta, y la realidad era que detrás de esa imagen falsamente construída sólo había humo. El Partido Socialista Francés ha quedado, por culpa de esta señora, y de sus mastodontes que no han sabido renovarse, absolutamente perdido y diría que hasta desvastado. Lo que ha provocado que, un comunista acérrimo, defensor del Ché Guevara, Olivier Besancenot tome las riendas del único grupo oponente “serio”, el nuevo partido comunista, en contra del partido en el gobierno, la UMP, de centro derecha.
Me gustaría que los cubanoamericanos que votan en Estados Unidos den su palabra en este blog sobre el asunto, ya que no es mi caso, no voto en EU. No suelo publicar artículos personales, pero les invito a que comenten este post, o mejor, que visiten a Manuel Sosa La Finca de Sosa, y den sus opiniones. Su punto de vista es muy acertado, la publicidad puede ser nefasta para el candidato, sobre todo si detrás de ella no hay nada más que su propio espejo, el de la publicidad.
También recomiendo el post de César Reynel Aguilera en Penúltimos días.
Y Raúl Dopico en su blog Las Fábulas del Tiranicida.
El artista cubano Sergio Lastres (Galería en París: Passarte) nos envía el logo para el PPPP (Partido Porno-Poético Pingúo-Papayúo). Les someteré a vuestra votación, y el que ustedes decidan será el logo. El Hombre de Groenlandia nos envió la letra de la cancioncita del PPPP, algo así como un himno, qué palabreja, y es probable que le pida a Porno para Ricardo que le ponga música. Aquí tienen:
Logo 1
Logo 2
Estos son poemas, fragmentos de diarios, y fotos de los años 80, en París.
“Ilse Villarroel nos invita a Chartres. Los amigos venezolanos de M. son encantadores, y nos complacen en todo, intentan que el cambio me sea leve. En efecto, el cambio ha sido brusco, de estar viviendo en un cuarto en un solar de la calle Mercaderes, a una buhardilla en París, con vistas a la torre Eiffel, no me dirán que no lo ha sido. Pero a lo bueno uno se acostumbra rápido. Por fin no tengo que cargar agua, y no tengo que esperar a que se bañe el solar entero para hacerlo yo, de madrugada, cuando nadie anda mirando hueco, ni rescabuchándome. Por fin tenemos baño y cocina apropiados. Chartres es un pueblo pequeño, bellísimo. En su catedral gótica estuve tomando anotaciones, Ilse me hizo fotos. Me senté, alejada, a escribir poemas… anjá, sí, mis malditos poemas.” (Dia-eros, diciembre de 1983).
TODO PARA UNA SOMBRA
A un hombre imaginario
“Vivir es pertenecer a otro”.
Fernando Pessoa.
“Tu sombra hará la eternidad más breve.”
José Lezama Lima.
PRIMER LIBRO: PIEL ESCONDIDA.
“y sombras buscan deseado sueño”.
José Lezama Lima.
AHÍ COMO UN REMANSO
Tu voz sobre el silencio de mi cuerpo
hoja en blanco
escribes caricias
El humo salado de mi alma cubre tu asombro
de verme otra vez llorando sobre los hilos de tu traje
esperando tu mano
ese punto azul
Tu mano que ahora escribe reportajes
artículos húmedos
sobre mis huesos
Tu mano que se queda en el aire buscando la palabra
su secreto
su posible temblor
El sonido que se nos muere en esta luz de hotel.
INVENCIÓN DE LA TINIEBLA
A este hombre la camisa le duele en el pecho
y el corazón es él mismo estallando en pedazos,
yo me llevé un fragmento,
los locos siempre roban cortes de corazón
y luego lo dejan sangrando,
con la piedad del que ha querido
que sea entero para sí.
A este hombre lo curaré con palabras
y con lágrimas si hacen faltas pociones.
Qué manera de enredarlo todo cuando uno llora
y después hay que reirse.
A este hombre lo guardaré dentro de un libro
y lo convertiré en cocuyo.
FINAL
Quiero terminar siendo gata,
beber leche en tazones de barro,
comer pescado frescos y helechos.
Quiero ser gata para acostarme entre
los libros que tú estés leyendo,
dejar pelos míos por toda la casa,
arañarte las piernas.
Quiero terminar siendo gata,
para que me hables cuando estés solo,
convencido de que yo nunca te voy a entender,
romperte papeles importantes,
extraviarte adornillos de valor.
Quiero ser gata para irme por la noche a los tejados
y oirte desesperado llamándome:
Misu, misu, misu, misu…
“Otro día Marcela viene a buscarme… Marcela es fotógrafa, venezolana. Me pregunta si conozco a Rodin, claro, le respondo, pero jamás vi una escultura suya, salvo en los libros. Y me lleva al Museo Rodin, en la rue de Varennes. Vamos riéndonos en el metro, y los parisinos nos miran extrañados. En ningún metro de esta ciudad la gente se ríe como nos reímos nosotras: “¡Qué vergüenza, pana, ser venezolana!” Le digo, y nos morimos de la risa. Ella me contesta: “Y ni te cuento lo de ser cubana, con ese poco de Fidel tirándose esos discursos”. La mando a callar, miro para todos lados, ¿y si nos vienen siguiendo? Marcela se despatarra de la risa. “Niña, aquí en París nadie sigue a nadie”. ¿Se olvida que me he escapado de la oficina de la UNFIASCO, sólo para venir a ver a Rodin? “En la UNFIASCO deberían pagar un salario sólo por venir a ver a Rodin, y a Camille Claudel”, me dice. “Ella era mejor que él”, le comento en un susurro, ya dentro del museo. “Seguro que sí”, me responde. “Ellas son siempre mejores que ellos. Pero ellos son los que son más conocidos”.”
CRECE
Crece el sueño
te has convertido en árbol
de las ramas gotea miel.
Crece el silencio
el poema es la noche
que te brinda un portal.
Crece la lluvia
apenas me mojo
dentro de tu cuerpo.
Crece la luz
tú eres su reflejo
sobre mi vestido.
Crece la respiración
y nos volteamos desnudos
en la sombra.
RAZONES DE LA TIBIEZA
Yo le toco la espalda y es de mármol
así y todo te elogia la cintura
como una premonición del embarazo
estatua qué líbida eres para resistir
pero ellos donan semen suavemente
y te provocan con el color de sus camisas
ay, si yo tuviera un hijo dentro
le acariciaría con mi dedo la cabeza.
LOS OJOS DE LA DIOSA
Venus contempla el mundo y ríe,
una muchacha se afeita el sexo sentada en el balcón
y en la calle un hombre silba la canción más antigua.
Venus no lo puede creer y ríe,
un hombre y una mujer se tocan por encima de la ropa,
nadie los mira excepto los ojos de la diosa.
Basta que Cupido se acueste con su madre y duerma.
Venus está alegre y da un golpe sobre la mesa
-”¡A crecer!” -le grita a su hijo
y el joven tiembla de pudor.
Venus ha mirado por primera vez al mundo
y se ríe de los ardores,
de los tiempos modernos de los mortales.
Al fin y al cabo ella es una mujer
que ha perdido toda la belleza.
Fotos: Ilse Villarroel y Marcela Rossiter. Los poemas pertenecen a mi libro Todo para una sombra, Taifa, Barcelona, 1985. “Todo para una sombra” es la frase más repetida en el Ulises de James Joyce.
CONFESIÓN MUY ÍNTIMA A LA LANGOSTA
A Isis Wirth, años más tarde
Siempre habrá un plato exquisito que nos separe
y tu lengua abrirá un océano
intuyo la mentira en el horizonte
y esa estrella ecuánime que me delata como mujer asaeteada
no nos equivoquemos
habrá un helado una bebida un vicio
que nos detenga en una época de lujo
Tú llevas la arrogancia del hombre maltratado
yo la brusquedad del guante como exceso en tu brazo tibio
Yo sé que cuando suene el teléfono echaré la cabeza hacia atrás
y contemplaré el reloj alojado en la sonrisa
Siempre habrá una espera complaciente
un marisco asado y fois gras para robarnos los labios
una discoteca donde tomarme la mano fue el manifiesto de la oca
Ahora en las repisas he sustituido el agua por el vino
y tengo mil maneras de impulsar los manifiestos
como ésta de despedirme aludiendo a tu nariz judía
para evitar la confesión natural del “je t’aime”
Siempre habrá un árbol junto a la ventana
una prehistórica manera de eludir el compromiso
rechazando la langosta como cebo en el anzuelo
Estamos bien en lo cierto
tú no eres un hombre que aspira a un escaño en el Parlamento
yo nunca seré me niego por millones de chansones
saxofón y golondrinas
a ser una mujer desnuda frente a la prensa extranjera.

El actor venezolano Orlando Urdaneta, el actor cubano Omar Moynello, Isabel Serrano, actriz española, y yo.
HISTORIA DEL HOY
Sin gran habilidad sin pensarlo pusimos el mantel sobre la arena
Accidental yo exclamé de triunfo y tu punta me iluminó por dentro
Como toda muñeca de porcelana puedo rajarme mañana
terminárseme la cuerda y conectar la soga de la ahorcada
No todo fue de pronto al rato ya yo tenía ganas de cantar
Me asustó la caricia esperaba un latigazo
Tú nunca dejarás de criticar mis disparates cultos
Estoy convencida de que los amores del uno para el otro
son sólo orgasmos de celuloide
y no soy de las que colocan la vida encima de la coqueta
yo prefiero soplar en tu pene un pétalo de rosa
mientras tú conduces el auto hacia lo efímero
Es raro hasta ayer yo me creía extraordinaria
y hoy supe que soy gravemente bella
Ya sé no lo repitas tu concepción de hermosura es otro
es la base conceptual de nuestro extinguidor de sueños
¿Qué podrá ocurrir si en pleno esplendor nos separamos?
Ya vuelvo con las maniáticas consideraciones femeninas
de provocar la caída en lo más alto del vuelo
No quiero prometer que te besaré el pecho a la mitad del camino
porque los tiros al blanco estrujan toda infinitud
La pedrada no puede ser ni antes ni tardía
Y que no haya descalabros en tus misteriosos excesos masculinos
Es sólo el día de hoy
¡Y tantos argumentos a favor de nuestro fuego?
Es el tesoro de sonreírnos juntos
Enamorarse y lamentarlo es un lujo del futuro
un mínimo arte de salón
Despidámonos exclusivamente para el regreso
Ves no me acumulo ni me dosifico
por primera vez aspiro a ser linda y exacta
no digamos ya irresistible
pero sólo por hoy no te apresures.
De mi poemario Cuerdas para el lince, Editorial Lumen, 1999. Fotos Carla Pérez.
Hace muchos años, habrá sido por el año 1997, el fotógrafo francés Jean-Luc Barbier me regaló dos fotos del Barrio Chino de La Habana. Mi abuelo chino vivió allí, pero también mi abuela paterna, en la calle Dragones. Esa parte de Centro Habana, pese a que yo vivía en La Habana Vieja, formó parte de mi infancia. Algo de esto cuento en mi novela La eternidad del instante, premio Torrevieja de Novela, en España, 2004. En esa novela cuento el viaje de mi abuelo, desde un pueblo del sudoeste chino, hacia Cuba, en un breve pasaje por Europa, y una estancia también corta en México. En Cuba se casó con una irlandesa, y ellos fueron mis abuelos maternos. La Eternidad del Instante se publicó en España en Plaza Janés y se tradujo al francés y al italiano, otras traducciones saldrán próximamente.
Estas dos fotos, entre otras, sirvieron para que yo me introdujera en el barrio en el que mi abuelo vivió una vez adulto. Debajo pongo fotos de mis abuelos y de mi madre.
No es culpa mía, me encargaron la crónica, pero no niego que la he disfrutado, vean en EcoDiario.
Ingrid es mucha santa, durante el discurso me tuve que cambiar de blúmer dos veces, me meé de la risa y de la vergüenza.
Javier de Castromori nos propone el muñeco vudú de Fidel Castro comercializado con el puñado de alfilercitos para clavárselos, vean en Memorandum Vitae.
Lo acabo de leer en Penúltimos días, que lo cita de La Vanguardia. Nacho Vidal, el rey del porno español, confiesa que ha trabajado en Cuba, o sea, haciendo pelis de ricaporquería. Ya tengo un posible adherente famoso para mi PPP, aunque…
Pepito Franco inaugura hoy en Berlín, en la Galería Siguaraya, su exposición El enlazador de mundos, la que luego expondrá en París el día 30 de octubre (ver invitación en post anterior). Me envió algunas fotos del montaje.
Alejandro Villalon
Kl. Hamburger Str. 2, 10115 Berlin
info@siguaraya-gallery.com
Tel. 0174/9222060, Mi-Sa 14-19
Siguaraya Gallery
G A L E R I E
Einladung zur Ausstellungseröffnung
am Freitag, den 24.10.2008, 19 Uhr
Austellung vom 25.10. bis 6.12.2008
JOSE (PEPE) FRANCO. (Havanna, Kuba, 1958)
Absolvent der Hochschule der Künste Havanna. Er gehört zur
Generation des so genannten wunderbaren Jahrzehnts, welche
die Neue Kubanische Kunst begründete. 1992 erhielt er ein
Stipendium der Stiftung John S. Guggenheim in New York.
Zur Zeit lebt und arbeitet er in Buenos Aires. Seine Werke
befinden sich u.a. Guggenheim, New York; Nationalmuseum
der Schönen Künste, Havanna; Museo del Barrio, New York;
Housatonic Museum, Connecticut.
Im Horoskop der Maya existiert ein Zeichen, das den Verbinder
der Welten (Enlazador de Mundos) darstellt. Es gefällt mir wegen
seines Namens und weil ich es als mein Symbol betrachte. Diese
Serie von Bildern hat die Absicht, Welten zu verbinden, das
Menschliche und das Animalische, das Natürliche und das
Technologische, das Reale und das Abstrakte, das Primitive und
das Moderne; deshalb ist “Verbinder der Welten” Titel dieser
Ausstellung.
Regreso con Santa Ingrid en EcoDiario. Y la segunda parte en Zoé en el metro.
Sin comentarios; con estos amigos, Obama no asegura.
Después de unas largas vacaciones retomamos el programa de literatura, pensamiento, poesía, política, ensayo, La Rueda Bohemia, con el ensayista y escritor Jacobo Machover que acaba de editar su libro La cara oculta del Ché, en Ediciones del Bronce, España, antes lo editó en Francia, en Alemania, y pronto saldrá en Italia.
Espero que les guste esta manera, que quisiera ser original, de presentar a un escritor y su obra. Pulse en La Rueda Bohemia para ver esta emisión, y en Telebemba para ver el canal.
El libro se puede comprar por internet, googleando La Casa del Libro, Fnac España, Librerías Crisol, o directamente en las librerías españolas.
En el año 1993 ocurrieron en mi vida dos acontecimientos esenciales. El nacimiento de mi hija, el 2 de abril, y la publicación en Francia, en el mes de febrero, de mi primera novela Sangre Azul (Actes-Sud). La publicación y traducción de esa novela produjo el reventón de una situación en la que ya yo venía bufando como un toro. Mis broncas personales con las autoridades del ICAIC tuvieron mucho que ver con esto: En uno de mis viajes a Francia, invitada por la Maison de l’Amérique Latine, en febrero de 1991, firmé a escondidas un contrato editorial para esa novela. Sin embargo, a mi llegada a La Habana un mes más tarde, el ALA, Agencia Latinoamericana del Libro, ya sabía de mis “fechorías”. Sé quién fue el chivatón, un peruano cuyo nombre diré en su momento.
Jorge Timossi, argentino que vivía y vive desde hace años en La Habana, me citó a su oficina, para regañarme, y amenazarme con un proceso judicial si yo no renunciaba a ese contrato, a cambio me ofrecía otro ridículo contrato con una editorial argentina, a la que él le sacaba todo el dinero, y a mí me pagaba cien pesos cubanos (recordarán que en ese año, el dólar estaba, al cambio, a cien), o sea que lo que ganaría con mi novela sería el equivalente de un dólar. Por supuesto que ni seguí escuchándolo, me levanté y me largué.
Al llegar al ICAIC ya Timossi había puesto al corriente a Alfredo Guevara, quien me llamó a su oficina para preguntarme si todo eso era verdad. Alfredo fue más dulce que nunca, yo conocía muy bien esas “sutilezas” de su carácter y me puse en guardia, pero dije la verdad: sí, había firmado un contrato con una editorial francesa. Me dijo que lo ponía una vez más en una situación compleja, pero que hablaría con Timossi. Delante de mí tomó el teléfono y llamó al presidente de la agencia editorial que responde solamente a los intereses estatales de la dictadura cubana. De súbito, AG se encolerizó y le gritó a Timossi: “¡Chico, no seas animal! ¿Qué quieres, fabricar otro casito Reinaldo Arenas! Vamos a dejarlo así, por el momento, ya tenemos bastante con Antes que anochezca“. Ya AG estaba al tanto de la publicación de las memorias de Reinaldo Arenas. Yo no las había leído aún.
Ahí me enteré que sólo dos escritores de dentro habían firmado contratos con editoriales extranjeras sin autorización oficial, Reinaldo Arenas y yo. A Reinaldo Arenas le había valido dos años y medio de cárcel, a mí me estaban amenazando con tribunales. Escapé en tablitas gracias a Reinaldo y sus memorias, no era el momento para otro “casito” parecido.
La novela salió primero en Francia, en Actes-Sud. Por arte de magia me llamaron de la editorial Letras Cubanas para anunciarme que me la publicarían, el manuscrito me lo habían rechazado un ceremillal de veces. Lo entregué y salió justo después que en Francia, en 1993. Pero para la fecha yo estaba ya muy verde, se me soltaba la lengua en cualquier parte, y me fajaba con cualquiera, incluido con el propio AG. Un cineasta y escritor cubano me recuerda por email una noche en casa de un diplomático francés: “Gracias, querida mia, me has hecho recordar aquella noche tremenda, ¿en 1993?, en que con Janette Habel ¿era ése su apellido?, la periodista de Le Monde, Alfredo, la mujer de este famoso ortopédico cubano de cuyo nombre no puedo acordarme… Ah, si, ¿Alvarez Cambra? Bueno, Ricardo, tú, yo, en casa del agregado cultural de la embajada de Francia en La Habana, y en aquel espacio bucólico, muebles tapados con sábanas blancas, los mejores pintores cubanos colgando de la pared, tú embarazada de Luna, Ricardo a tu lado, calladito como yo, ¡¡pero tú!! Ay, Alfredo justificando el Período Especial y tú diciéndole de todo, de manera bella, pero contundente, jajajajaja, era brutal. Yo tenia mi madre con Alzheimer, en medio de apagones de 14 horas en un pueblo de Pinar del Río, ¡¡yo estaba tan mal!!!, sobre todo en aquel sitio al que me llevó Alfredo porque tenia que entrevistar a Janette para un documental, y aquella conversación tuya sobre la realidad constante y sonante que nos mataba me ayudó tanto!!! Sobre todo porque yo era de aquellos terrenales seres, acaso de los pocos que había allí, y me sentí rescatado por tu cordura, y quería decírtelo, me lo has traído a la mente, jajajajajaja, besitoooooo.” (D.L.O)
No me invitaron al lanzamiento de la novela, que estaba programado para La Feria del Libro cuando todavía se celebraba en las afueras de la ciudad, había que pagar las entradas en dólares o en 40 pesos cubanos por persona. Yo acababa de parir y estábamos arrancados. Mi dentista se ofreció para llevarnos a la Feria, no me dejaban entrar…
Nos metimos por detrás, todo estaba oscuro, los mosquitos nos comieron, salté la cerca y de este modo nos colamos, se me reventaron dos puntos del tajazo que me dieron por gusto en el hospital, porque yo parí de forma natural. Llegué a la inmensa cola, me vendieron (pagó mi dentista) tres ejemplares de la novela. Por más que le dije que yo era la autora se negaron a venderme más. Me dirigí a la presentación, no me sorprendió nada al enterarme de que dos escritores presentarían en mi lugar mi novela: López Sacha y Eduardo Heras León. Pedí permiso y una silla, y me senté entre ellos, que no sabían para dónde mirar, ni qué hacer. Estaban también Pablo Armando Fernández y Félix Contreras, y dos escritores más que tampoco pudieron hablar de sus libros. No me permitieron hablar, nada, no quedaba tiempo, según ellos. Me fui, muy feliz con mis tres ejemplares. La portada era a partir de una foto mía, que el diseñador Osvaldo Chong había tenido la amabilidad de pedirme y que hizo inspirándose en la foto.
Sangre Azul todavía se vende en los stands cubanos de las ferias internacionales del libro en las que he participado, sin embargo, está prohibida en las librerías cubanas. Jamás me pagaron derechos de autor por esta novela. También se vende mi libro de poesía Respuestas para vivir (Editorial Giraldilla, 1987), presentado por Carilda Oliver Labra en el Palacio del Segundo Cabo, esto lo contaré en otro momento. Sin embargo, mi libro Todo para una sombra, accésit Carlos Ortiz, 1985, editado en España en 1986 por Taifa, Barcelona, y que en el año 1995, el 22 de enero, cuando me fui definitivamente, había quedado en imprenta, con mi autorización a la portada y a los hermosos dibujos de Zaida del Río, fue hecho pulpa en cuanto salió La nada cotidiana y empecé a hacer declaraciones a la prensa francesa en abril del 1995.
Les dejo con esta foto que me hicieron esa noche en la Feria del Libro, fíjense, cuando todavía no era considerada una “pornopolítica”, pero ya evitaban que me desbocara en público.

López Sacha, PAF, Eduardo Heras León, Félix Contreras, yo, no recuerdo, perdón, a los otros escritores.
De Sangre Azul el editor cubano escribió: “Sangre azul, novela de amor y de muerte, presenta como un enigma poético la relación fantasía y realidad. El sonido de la sangre se convierte en fuga, sonata o adagio, mientras el ‘azul’ triunfa sobre todos los colores en el prisma recreado por una joven nada aristocrática. Libro fascinante, a partir de un lenguaje desenfadado y juvenil toca las fibras más íntimas y conmueve todas nuestras relaciones existenciales. Retador para los enemigos de la metáfora mucho dará que decir a la crítica.” Conseguí ejemplares porque fui al almacén en Centro Habana con una botella de ron de la bodega, y el señor que estaba allí me la cambió por 10 ejemplares.
También les pongo una carta que me entregó Jorge Timossi, antes del brete editorial, del editor argentino EMECÉ, que había rechazado mi novela Sangre Azul, fíjense que dice que “la Valdés dará el batacazo” con una segunda novela. Así fue, con La nada cotidiana, y tuve la inmensa dicha, que después de que Alfaguara, Tusquets, y otras, rechazaran el manuscrito, me la publicara EMECÉ, hoy Salamandra, la editorial de Jorge Luis Borges y de Sándor Marais. ¿No forma parte ésto de un “détournement” fabuloso del destino?
Quien presentó La nada cotidiana en Madrid fue el escritor Juan Cruz, en la librería Crisol, gran amigo de Guillermo Cabrera Infante y de Miriam Gómez, a quienes todavía yo no conocía. Aquella noche una persona muy allegada a Juan Cruz, quien era el editor de Alfaguara, me contó que Alfaguara, en su momento, había rechazado la novela porque consideraba que no era un texto cómodo para animar la transición política en Cuba, y que Juan Cruz había pedido presentármela porque así lo consideraba una forma de excusa ante una decisión que él no había tomado personalmente, siempre se lo he agradecido en silencio. Pongo foto de ese momento también. Yo había mandado desde Cuba esta novela a varios concursos importantes españoles sin que llegara a finalista, lo que sí ocurrió con Sangre Azul, que fue finalista de La sonrisa vertical, el año en que Almudena Grandes ganó con Las edades de Lulú, pero no fue publicada en aquel momento.
Como ven, no todo fue coser y cantar, como a veces se piensa. La copia de la carta me la dio el propio Timossi cuando se la pedí, obsesionada como soy con los papeles y las pruebas. Nótese que el editor argentino en su carta no aprecia mi lenguaje metafórico, Sangre azul es una novela hermética, una primera novela de una persona que hasta ahí había escrito poesía; sin embargo, al editor cubano eso no le molestó. La novela habla de una joven de los años ochenta, Attys, que se cree absolutamente irreal, que se pasea medio desnuda por La Habana, que vive en un mundo de sueños y pintores, y que además tiene una enfermedad en la sangre, provocada por una picada de Límula, una especie anfibia que se supone que existió a.n.e, que tenía la sangre azul, y que en un momento se creyó que había dado origen a la humanidad; la novela la terminé de escribir a los 23 años. Ver en Amazon.
Si pulsa encima del documento de las cartas de EMECÉ podrá leerlas. Jorge Timossi es muy amigo de Quino, en una ocasión contó públicamente en La Habana que el personaje de los dientes botados amigo de Mafalda, Felipe, estuvo inspirado en él. Timossi sigue con los dientes iguales, si no se le han caído.
La Fundación Emilia Bernal, radicada en Miami, acaba de otorgarme el Premio Literario Emilia Bernal, con el que me siento muy honrada. Agradezco al señor Emilio Bernal, a los organizadores del premio, a Rolando D. H. Morelli, por ser el editor de la obra de Emilia Bernal. Conociendo la obra de Emilia Bernal, como yo la llamo: la rebelde, podrán imaginar que me siento sumamente feliz. Gracias nuevamente a todos.
El anuncio del premio en el Instituto Cultural René Ariza.
La idea continúa, estoy preparando el programa de mi partido, el PPP, como ven las siglas pueden servir para la interpretación que usted desee: Partido Popular Pingúo, Partido Popular Porno, Partido Popular Poético, Partido Porno Postrevolucionario, Partido Porno Poético, lo que usted desee, sinceramente. César Reynel Aguilera aporta en comentario un derivado, que podríamos tomar a consideración seriamente: Republic Papaya, Partido Poético Papayúo, también podría ser… Las sugerencias serán bienvenidas. Actualización: A sugerencia de Ruppert, el lema podría ser: ¡Que viva el PPP, con gusanos, con bistecs y sin Fidel! Sergio Lastres propone un concurso gráfico para el PPP, aceptado, espero proposiciones. El programa por escrito empieza aquí:
VENUS YORKSHIRE
Greta Garbo delineada en marrón
dulce de leche casero
la pata sonsaca un asqueroso suspiro
trae el hueso
deposítalo en los míos
doble hilera de pus para equilibrar la ronquera
huella de cera en el almohadón
la no digital
la de tetas enfermas por un psicológico embarazo
acorralada entre la audacia y la pared
audaz al aire de la lavanda
que predispone al cuello como una torre romana
el valor esquivo de tragarse el hueso de pollo
Yo te guardo el almíbar masas de pan
una muerte reducida a una lila en el frenillo
Voraz con las espinas sueño sazonado al limón
te voy a morder
no como quien le han prestado una yorkshire
sino como una perra a otra perra.
MOZART EN CONCIERTO
Yo fui una vez una diosa anarquista que leía tal libro
para evolucionar hacia el encantamiento
yo remaba directo a la revelación
y mi barco destrozaría muchas flores inéditas
Yo tenía cientos de perspectivas y discursos
una magnífica coartada para engendrar un sendero
yo fui la elegida de la negra energía
y a cada frase le di toda la calidez que se merecía
Yo tenía la sospecha de que escuchaba a Mozart como nadie
especialmente cuando tu ironía aplastaba mis modales
El pianista reposó sus dedos
yo vi lo que ninguno vio y sentí lo que el público no quiso
El silencio de una cosa a otra
Pensar plácidamente en tí a distancia
con la mejoría del recuerdo
Yo tuve suficiente paciencia para excitarme con la azul
proposición de tu mirada
e incluso preguntarme ¿habráse visto color tan ascendente?
Yo intenté como una anticuada modista
negarme oficialmente con un tul sobre los sueños
Yo pude impresionarme al aire libre
pero preferí la cerrazón de los jardines
Yo puse unos anteojos entre tu melodía y la mía
Fuimos los últimos que desayunamos pensando en el atletismo
no es la vanidad la que triunfa es el deporte
¿Qué flores pusiste para que yo no te olvidara?
Yo fui una oyente privilegiada
me dio un infarto en pleno Réquiem
Sobreviví incluso al capricho del destino
Quizá pueda todavía intentar la obstinación
corrían tiempos difíciles
y ser una exhibicionista estaba en mis planes.
DE RETICENTE SALUD
Yo me apiado de los dirigentes
ellos nunca sabrán lo que es virar un refajo al revés
después de la imperiosa necesidad de un pene y una vagina
haciendo eje en un barrio residencial
Yo me apiado de los insatisfechos
inhumanos y derechos levitando
mezquinos en su provinciana lujuria ¡Qué negligencia!
Yo me apiado de los invitados
a dosificar sus inclinaciones
en los banquetes amurallados de los gobiernos
Yo me apiado de los negociantes
ellos nunca dirán la verdad a sus superiores
poseen el rasgo excepcional de ser humildes
en el justo momento de la editorial y el palo periodístico
Yo me apiado de los protegidos
algún día tendrán que probar por qué precisamente
el deber es el deber y basta de consignas tragicómicas
Yo me apiado de nosotros
templando como procesos judiciales bajo estos signos.
Los poemas han sido tomados del libro Cuerdas para el lince, Editorial Lumen, 1999.
Las fotos fueron tomadas por Ricardo Vega, durante mi embarazo, en La Habana, finales del 1992. Los poemas fueron escritos en los años ochenta entre París y La Habana.
Mi querida Lía Villares me deja mensaje en su blog de Habanemia, me avisa Charlie Bravo, dice Lía:
” Y ya que estamos en la bobería y en la graciecita, Zoé, si me lees, y aunque no venga mucho al caso, tengo el gusto de hacerte conocer el término usado para referirse a ti por Eduardo Heras León en un pasado festivalito en plena conferencia acerca de las tendencias actuales, el escritor y los medios y los géneros y subgéneros en la narrativa latinoamericana, a cargo de Luis Britto García, Liliana Heker y Sergio Gómez… ahí te va porque realmente no tiene desperdicio: eres una “pornopolítica”.”
Y mi respuesta:
“Querida Lía, siempre te leo y cada vez me metes en un lío delicioso. Fíjate tú, en Cuba dice Heras León que soy ‘pornopolítica’, en Miami dice Armengol que soy Soez. Es a lo que he aspirado siempre, pese a ellos, y por eso soy fan de ustedes, de los pornobuenos, de los pornoduros. Y no de los pornoflojos, como ellos.”
Y sigo, prefiero ser Soez que soso; prefiero ser pornopolítica que un “policía de la cultura”.
Por cierto, Eduardo Heras León me ha dado una idea; cuando haya democracia en Cuba, o sea para el año de Blade Runner 3000 voy a presentarme a candidata para la presidencia con un Partido Popular Pornográfico, el PPP, Partido Para Pingúos. Y seguro que ganaremos. Aunque ya la Cicciolina se me adelantó.
No se pierdan el video de José Varela sobre mi querido Arturo Cuenca en Penúltimos Días. Y su página web que me envía François Vallée Web de Arturo Cuenca.
La novelista y traductora Mónika Zgustova dedica un excelente artículo a la defensa de Milan Kundera, lean en El País.
ORLANDO JIMÉNEZ LEAL: UN VITRAL EN EL PAISAJE.
“La Photographie appartient à cette clase d’objets feuilletés dont on ne peut séparer les deux feuillets sans les détruire : la vitre et le paysage, et pour-quoi pas : le Bien et le Mal, le désir et son objet… »
Roland Barthes.
Parecieran imágenes muy antiguas, de finales del siglo diecinueve, on incluso mucho antes, imaginadas, de cuando ni aún se había inventado la fotografía, en un lugar recóndito e hipócritamente apaciguado de Europa; parecieran, digo, anécdotas del recuerdo, si no fuera por la lenta musicalidad en el alma de los rostros indígenas, en los ojos ariscos, en las bocas arrugadas, debido a la risa forzada, y la oblicua mirada, saqueada por la melancolía. Hay una grisura de antaño en las calles, y un murmullo de sombras en las columnas, similares a huesos encontrados en las colinas de Bogotá. Si nos detenemos, fijos, sin pestañear, hasta que se nos agüen los lagrimales, detectaremos un destello que nos observa desde lo profundo de esa red de esencias, de tiernos conceptos provenientes de un esfuerzo siempre inconforme surgido de las fotos de Orlando Jiménez Leal, lo que las convierte en testimonios de la duermevela, y en acta del deseo. Y también es otorgada renuncia, calamidad destructiva. Habrá que romper la vista para poblar el silencio, ése es su enigma.
En una de las fotos, la mirada absorbe la caminata efímera de un hombre, y la presencia inadecuadamente misteriosa de una mujer, que a ratos aparece y desaparece, enfrentándonos o dándonos las espaldas, según el recorrido, según la prueba de la descripción del paisaje revelado por un vitral húmedo, que nos muestra que la lluvia acaecida cual penumbra, ensombrece el ayer, aquel momento anterior al día en que fue tomada la imagen. Entonces nos cuenta del trayecto de un grupo de muchachos, tanto por el instante de las fotos, tanto por la edad. El tiempo resulta contraído entre dos láminas, una de cristal, otra de humo.
Por momentos, el campo visual reposa sobre un gesto, aunque el paisaje participe de la intriga, la enriquezca; pero en verdad, es el gesto el que reclama la experiencia, el suspiro del segundo que consagra una materia que sucumbe, muerta ya… Ahora mismo, en el ritual del contrapunto, yo miro la mirada que me mira, perdón, que un día me miró, sin presentirlo, sin saberlo. Escucho, incluso, el eco de esa mirada, maldito, ¿malévolo?
Las fotos de Orlando Jiménez Lean poseen la inconsciente malicia, necesaria en el trabajo del retratista, lo que permite un viaje sensorial entre el vitral y el paisaje, entre el objeto y el espectador, y nos autoriza el tránsito de una existencia a otra, y transcurrimos desde el misterio de aquella mujer hacia el que ella suscita en otra, una vez que existiendo ahora provoca el mío, me inunda de su secreto y murmura el mío, muto en su heredera, despojado de su rostro la esterilidad del museo. Sucede como si yo entrara en su piel apergaminada, y ella robara algo muy profundo de mí, se marchara con mi actualidad a cuestas, y desandara en el exterior de la foto, furiosa, sobrecogida.
Los niños de gestos ausentes, que nos rodean, me dan la mano, dentro del papel impreso, se cuelgan de ella, y pasean aferrados a mi robado espíritu, albergado por la intrusa. El fotógrafo gana en el debate de los dobles, la imagen deja de ser melancolía para arrullar una intrépida dialéctica: la negación de lo borrado, la candidez petrificada en el pozo de las pupilas. Los retratados retratan mi asombro.
Nunca antes me había visto tan hurgada por una foto, en el sentido literal del término, hubo un acto del clic de la cámara, un abre y cierra de la pupila, el ojo inflamado en el sentido, el presentimiento de que soy yo porque miro, observo, contemplo, y estudio esa imagen valseando entre el vidrio y su alter ego, entre la capa líquida y el reto nebuloso de una acción transcurrida, en un sitio cualquiera, en un segundo, con un paisaje de fondo, que bien puede acontecer en lo hondo de los grises del olvido.
Al pasar al retrato, el mundo del extrañamiento se desliza por los rasgos del escritor Guillermo Cabrera Infante, la piel aceitunada, la expresión rigidulzona de los labios, toda la brisa habanera de su escritura en el pelo. Todo mi escritor en el tiempo en que yo leía su obra, recogida en posición fetal en un catre de la calle Empedrado. Frente al retrato, la catarsis, acaricio la cultura rajada y dolorosa de las sienes, la finitud de la lectura se define en la infinitud de sus manos, las que reposan fuera de los límites de la impresión de la foto. Me aproximo hasta ver más allá, hasta palpar la historia que creó esta imagen, una amistad intensa entre el fotógrafo y el fotografiado, una cita de pensamientos, y el desafío de posar cada uno para el otro. Un retrato es sobre todo un antes y un después, un pasado mañana. Cabrera Infante respondió a Orlando Jiménez Leal, instantánea la niña de los ojos saltaba la suiza, saltaba un muro, nos reíamos con estas invenciones. La meditación del novelista es su identidad esencial, malabarismo infantil encima de los párpados, y volvíamos a reírnos, y tocábamos el tema de la imposición química de la imagen sostenida y argumentada por el pensamiento, otra vez apresado entre risas; más presuroso que aletargado del joven que fue ese hombre de hoy leyendo y revisando un manuscrito en su casa de Londres.
Bogotá no es una ciudad para fotografiar, eso pensaba hasta ayer. Y es que la imagen se caza en función del acecho de lo bestial que puede devenir un lugar. Orlando Jiménez Leal colocó el salvajismo, con pinzas de cirujano, en el centro mismo del microscopio, otra vez entre dos paredes, o dos aguas, el vitral y el paisaje. Enfocando al dolor, logró conmover la epidemia, el virus, y creó un tratamiento especial del silencio, movilizándolo, consumiéndolo gracias a la armonía del lente, así aniquiló el peligro del contagio, del remedio, y abortó el riesgo de lograr simplemente buenas fotos. Una foto compleja es la mejor curación.
Nada más lejos en sus objetivos que aquellos de conseguir únicamente “buenas fotos”. Son fotos que nos hacen olvidar que lo son, y me permito otra frase de Barthes: “ellas inducen a pensar, sin saber en qué, sugieren un sentido, otro sentido aparte de la foto misma”. Constituyen imágenes pensantes, pensadoras, pensives, sutiles en cuanto a calidad de réplica, lo que fundamenta su calidad artística. Primordiales en su sabiduría maldita, brutales, compuestas por la dualidad entre la huella y su verdad. Tanto es así que, en este mismo instante, siento que acabo de regresar de aquella tarde en la que la luz de Bogotá le abrió una cicatriz imborrable a la eternidad. Entonces Orlando Jiménez Leal y yo nos conocimos allí, y no en Madrid, como ocurrió ciertamente, pero sin constancia gráfica.
Zoé Valdés. París, 1997.
Las fotos del autor han sido enviadas por él mismo, y los títulos de las fotos son los títulos del autor. Gracias, querido Orlando.