Zoé Valdés.
Una buena parte del mundo está pendiente de lo que ocurrirá el martes en Estados Unidos en relación a las elecciones presidenciales. Es un momento crucial, no cabe dudas. Los electores demócratas eligieron entre un hombre joven, moderno, negro, y una mujer, madura políticamente, no sólo en edad, pero cuyo marido ya había gobernado antes. La elección me pareció acertada, los Clinton de nuevo, no lucía ideal ni coherente con un cambio.
El partido republicano, no contento con los ocho años desastrosos del presidente Bush, decidió presentar a un hombre mayor, con un historial de héroe de guerra, cuando ya de guerras la gente no quiere saber más, sobre todo debido al estado deplorable de la economía, quien además estuvo enfermo, y que se mueve en un escenario con una evidente lentitud; como imagen para enfrentar a los otros candidatos, rozagantes de salud, la tenía cruda. Sin embargo, aunque nunca me gustó demasiado Mc Cain, debo decir que es un excelente político, que propone a nivel de la energía y de otras dependencias económicas ideas objetivas y contundentes; se equivoca en otras, en las más visibles, en las que el pueblo norteamericano ya no aceptaría nada más en el sentido en el que él lo propone.
Hace poco leí en el blog de Tumiami las razones por las que un cubano no votaría a Obama, ninguna de las que se mencionaron tienen que ver con las mías, en caso de que yo votara en Estados Unidos. A mi juicio, desde luego, que la causa principal, no es como afirmaba Tumiami el racismo, no, de ninguna manera es el racismo, lo reitero. Al contrario, para mí, el color del candidato es un “atout” que como cubana me sentiría identificada, y creo que ocurriría igual para una gran cantidad de cubanos, a los que les parecería al igual que a mí digno de América, porque me parece extraordinario, que en un país donde tanto racismo hubo, un hombre negro llegue a presidente, ya era hora. Debo recordar, que mucho antes que en Estados Unidos, los cubanos votaron en dos ocasiones, a un presidente mulato, a Fulgencio Batista, por lo que el asunto del racismo debió de tener que ver en el sentido negativo con una cierta clase social cubana, pero no con el pueblo cubano en general. Fulgencio Batista, quien incluso, para abreviar, tuvo ministros comunistas. O sea que fue un presidente de centro derecha avant la lettre. También no es menos cierto, que aquellos electores de ayer, después de cincuenta años de una dictadura racista, no son los posibles electores de hoy, absolutamente desvinculados del concepto de democracia.
La otra razón por la que me gustaba Obama, que fue hasta cierto momento mi candidato, en caso de que yo votara en Estados Unidos, lo que no lo es, la razón era su modernidad. Obama es un hombre moderno, un excelente orador, pausado, tranquilo, y al inicio daba la impresión de ser realmente alguien con propuestas, con un proyecto, con un cambio. Nada que ver con Segolène Royal, o muy poco, en el caso de Segòlene Royal, ex candidata a la presidencia en Francia cuando salió elegido Sarkozy, ella sólo era una imagen falsamente construída, su oratoria resultaba engolada y cómica, y las ideas renovadoras las había ido a buscar vaya usted a saber a qué siglo. No es el caso de Obama.
Pero debo decir que donde se me empezó a trabar el paraguas con Obama es cuando empecé a ver demasiado a la star y no al político. Algo que proviene directamente de una forma de hacer la política de los Kennedy, donde el estilo es el vedetterismo y la política real pasa a un segundo plano. No es el caso de Mc Cain, quien es justamente demasiado político para el mundo de hoy, donde todo pasa por el espectáculo, el vedetterismo, el estrellato, el populismo, y los flechazos.
Yo tuve un flechazo con Barak Obama, pero después del flechazo ¿qué? Nada. Los tics de los discursos empezaron a repetirse, los lemas, las frases hechas, las poses, las camisas de mangas recogidas para hacer “peuple”, el clip fabuloso con los actores de Hollywood que cantaban Yes, we can, todo esto, tan bonito, me empezó a parecer honestamente ridículo. Ningún político necesita de publicidades de artistas y de cantantes cuando se trata de un auténtico político. Clinton acudió a ellos y se rodeó de algunos cuando ya era presidente, en Francia muchos artistas rodearon a Segolène y otros muchos a Sarkozy, incluso muchos de izquierda apoyaron al presidente de centro derecha, pero a ninguno de ellos se les ocurrió la cancioncita de apoyo. Aunque Segolène la tuvo, pero de un grupo de personas anónimas. En la noche de las elecciones francesas, los artistas que habían sostenido al presidente lo acompañaron en una tribuna en la plaza de la Concorde, y allí se celebró un concierto de culminación de campaña, de triunfo, pero sólo al final.
La publicidad que se le ha hecho a Obama ha servido para que las personas inteligentes desconfíen y se den cuenta de que algo detrás, en los camerinos, no funciona. Y en ese análisis estuvo magistral el blog La finca de Sosa. Es una pena que, además de todo eso, Barack Obama haya tenido el historial que tiene, el que ha ido saliendo poco a poco, y del que yo sí desconfío, porque un hombre, en política, es sobre todo su pasado. Un político no hizo nada antes que no haya hecho pensando en sus objetivos como político. Y para colmo su posición es bastante floja frente a los Castros, frente al populista Hugo Chávez, y al pusilánime Zapatero.
Lo mejor de Obama es su posición frente a la guerra, pero eso no resolverá lo que hay que resolver en Estados Unidos y en el mundo, la crisis económica. La invasión de Irak habría tenido sentido si las armas químicas hubieran existido y si se hubiera acabado con Ben Laden, éste último era el botín de guerra principal, dado lo que hizo el 11-S, el 11-M y el 7-J. Es cierto que el derrocamiento de un dictador siempre es bienvenido, pero esa respuesta sólo la tienen los iraquíes. En aras de ver lo que sucedería si se retiraran las tropas de Irak, lo que estaría muy bien, habría que pedirle más a Obama, después de la retirada ¿qué más? Y que no se quede en el vacío como se quedó Zapatero; porque ese no ha sido el papel usual de Estados Unidos a lo largo de la historia en relación a la libertad, no lo fue en la segunda guerra mundial. Aunque el mundo ha cambiado de entonces a la fecha.
De la misma manera que Obama, Sarah Palin me gustaba al principio, su primer discurso fue magnífico. Luego empezó a derivar, y considero que otro gran error de los republicanos ha sido escoger a esta mujer, pero mis amigos que viven en Estados Unidos me aseguran de que a los americanos de la América profunda este tipo de personajes les fascina. En cualquier caso, se le nota demasiado el arribismo por encima de la ropa, y como mismo digo esto, añado que tampoco Joe Biden es un buen par para la vicepresidencia, resulta un personaje “flou”, carente de concentración, que disloca a veces sus palabras. Lo he seguido bastante.
Luego están las familias de los candidatos. Otra de las cosas que le reprocho a Obama es que se le nota demasiado dependiente de su esposa, ella es la que manda, y su historial (recordemos su famosa tésis universitaria) lo ensombrece un poco; pero sin duda alguna resulta una familia más fotogénica que la del contrincante. La mujer de Mc Cain resulta una esposa demasiado antigua, sin embargo, le agradezco enormemente que no se haya disfrazado de pobre para las elecciones, que se haya presentado tal cual, es de agradecer. Por que ya de los disfraces de pobretes estamos todos hartos. Y los mandatarios y sus esposas deben presentarse como lo que son, no fingir que provienen de clases humildes cuando es incierto, sólo para ser elegidos. En ese sentido, Laura Bush supo mantener un estilo propio y sobrio, e imponer su personalidad aparte de la del presidente, todo hay que decirlo.
En cualquier caso, no es una elección fácil, porque creo que lo mejor sería que estos dos hombres puedan brindar a su país lo mejor de ellos, de esta manera ayudarían muchísimo al mundo. Y pienso que cada uno es complementario del otro, en sus buenas intenciones. Pero a mi juicio, Obama no responde al tipo de presidente que necesita un país. Un país necesita de un político, no de una star. Mc Cain es ese político, aunque no me gusta su proyecto demasiado desgajado del viejo y antiguo proyecto republicano. Los republicanos tienen mucho que aprender del centro derecha europeo, que supo rejuvenecerse con Aznar, con Merkel, con Sarkozy… Tal vez me equivoque desde lejos, pero así lo veo.
Por lo mismo que Tumiami decía que los cubanos votaban en contra de Obama por racistas, les digo entre otras cosas, que generalizar es malo; que muchos cubanos votarán por Obama porque es un hombre negro, pero de ninguna manera porque sea un buen político, porque no lo es en su integridad. Entonces, esto, sería caer en el vedetterismo, en el estrellato, en la superficialidad.
Lo principal, que con mi mayor respeto aconsejo a todos los cubanos que no han podido ejercer el voto en Cuba durante cincuenta años, y que ahora pueden hacerlo en un país libre, es ir a votar. Por el candidato de su elección. De cualquier manera, visto como están las cosas, ambos candidatos, cualquiera que salga electo significará un cambio importante para América. Esperemos que las malas compañías del pasado obamista no salgan a relucir en el futuro, y que rectifique su posición en relación al populismo y a la dictadura castrista, caso de que salga electo, no sólo los cubanos se lo agradecerán, sobre todo se lo reconocerá la democracia.
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