Leer mi post en Zoé en el metro acerca del tema en EcoDiario. Los emailes entre Casa de América Cataluña, representada por Cristina Osorno, y yo, no tenían carácter privado.
Los quito porque la señora Osorno en lugar de modificar su visión de las cosas en relación a la dictadura castrista y de sentirse abochornada por la programación de Casa de América Cataluña en relación a Cuba, de invitar a un esbirro de la dictadura castrista, me envía mensajes que podrán leer en los comentarios, en relación a la publicación de estos emailes que, vuelvo y repito, no tienen carácter privado. En primer lugar porque ella representa a una institución pública, se dirige a través de un editor a mí, que soy una persona pública en tanto que escritora. Y la programación de la Casa de América me afecta como lo que soy, en mi profesión. Muchas personas se preguntarán por qué Zoé Valdés no fue invitada. No, fui invitada, y me negué, y las razones fueron las que se pueden leer en mi artículo, y en el intercambio de emailes.
Ningún representante legal me lo ha pedido, ni la señora Cristina Osorno tampoco, pero las quito para no seguir desviando la atención del meollo del asunto hacia otro tema secundario.
El asunto principal es que Casa de Amèrica Cataluña hizo una programación fatal en relación a estos temas, que hieren la sensibilidad de muchos exiliados. Allá los que acepten sentarse con un tipo de la calaña de Senel Paz en la misma mesa, es como sentarse junto al Cónsul castrista del mismo nombre. ¿Para eso asistieron a una manifestación anticastrista en Barcelona? Desde luego, que no cuadra la caja con el billete.
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