Como podrán suponer he dado mi opinión en mi blog de Zoé en el metro de Ecodiario de El Economista, sobre las jornadas que se desarrollarán próximamente en Casa de América Cataluña (país aparte) y su programación. Como habrán visto debajo, en post anterior al que le sigue a este, la señora Cristina Osorno me respondió que no es usual programar a una persona en solitario en una tribuna, y sin embargo, ha programado a Blanca Reyes y a Wendy Guerra en tribunas aparte (aclarado en post encima de este con email mediante que quienes estarán serán tres actrices que suplantarán a la actriz y escritora Wendy Guerra, en tribuna aparte). Pero además, no se pierdan la programación: canticos de Silvio Rodríguez, otro que firmó la carta a favor de los fusilamientos en el 2003.
Decidí escribirlo en mi blog de El Economista con el objetivo de que este asunto no pase inadvertido para las personas que tienen que leerlo: los contribuyentes españoles que pagan este tipo de jornada de propaganda al régimen castrista.
Para que quede claro:
Quiero dejar bien claro lo siguiente: el hecho de que haya tenido que mencionar a Wendy Guerra no implica que mi problema sea con ella, a pesar de que como saben no estoy de acuerdo con su forma de ver la situación en Cuba y su frivolidad -llamémosle de ese modo- a la hora de actuar en relación a lo mismo, tengo el derecho de expresarlo públicamente. Sabemos cómo se comporta la dictadura, y a quienes manipula, y quienes se dejan manipular, eso es cosa de cada cual. Sucede que las personas que están programadas con conferencias en tribunas en solitario, por lo visto, son ella y Blanca Reyes, que es una persona amiga, y la que mencioné justamente para que se note la diferencia entre ambas; porque la posición de Blanca Reyes, hasta donde yo sé, dista mucho de la de Wendy Guerra. Ya algunos comentaristas del blog han dejado comentarios en EcoDiario, argumentando, vaya argumento, que mi problema es que le tengo envidia a WG. Por favor, ¿cómo voy a envidiar a una persona cuya carrera apenas empieza y a la que siempre le desee lo mejor? Ella lo sabe, y si me da su autorización, publicaré también aquí los emailes, cartas, y todo tipo de documentos que me envió desde Cuba, cuando aún no estaba publicada, pidiéndome a gritos que la ayudara en todos los sentidos, el político, y el editorial, cuando aún no había terminado de escribir ningún libro, aunque según ella alguna ideas tenía. De su libro Cabeza Rapada, fui yo la primera en hablar en la prensa española, así como lo hice de Ena Lucía Portela, lo que está publicado en blanco y negro. De la visita de WG a París, y de la tarde en que nos reunimos para hablar de muchas cosas he dejado constancia en varios documentos. El problema de WG es de ella con ella misma. No tengo absolutamente nada que ver con eso porque yo tengo mucho trabajo, llevo años dedicándome a esto, trabajando día y noche, y el premio mayor ha sido publicar una treintena de libros, sin contar mi obra períodística, en numerosos idiomas y editoriales. Yo no he publicado un solo libro en varias lenguas, he publicados todos mis libros en numerosas lenguas. Así que no quieran dirigir la atención hacia otra parte, que no es hacia donde ustedes quieran, y aquí no somos tontos.
Pero parece que cada vez que emito una opinión, donde hay un nombre, ya me ven como alguien que quiere hacer la guerra, que desea envidiar, que me gustaría tumbar y pisotear a los demás. Que se revisen las personas que de mi hablan de ese modo, porque ellos sí me han hecho muchas porquerías, deslealtades, y de todas, absolutamente de todas, poseo las pruebas, sabiendo además que muchas de ellas me grababan las conversaciones y hasta me filmaban sin mi autorización.
No creo que sea una casualidad que en Casa de América de Cataluña, en el mismo mes, se haya invitado a WG o a su obra, es lo mismo. ¿Por qué no lo hicieron con Ena Lucía Portela que ha sacado un libro estupendo sobre Djuna Barnes, por ejemplo? Ena Lucía Portela no es amiga mía, y además en varias ocasiones ha opinado en contra mía. En todo acto que tenga que ver con Cuba, absolutamente todo está programado a favor de ellos, de los de adentro. Lo vienen haciendo desde Venecia y Brasil, jornadas por la cultura cubana, en los años 80.
Que quede claro que voy a seguir protestando siempre que lo crea conveniente ante lo que no me gusta, y frente a lo que perjudica mi trabajo literario, y que el se lo quiera tomar a título personal que se lo tome, sus razones tendrá, y desde luego, por algo será. Pero no quieran coger publicidad a costa mía, que yo se la doy a quien quiero, pero no a quien viene a arrebatarla. Wendy Guerra ya pasó por eso, y sabe de lo que hablo, y por eso la he situado en el lugar que creo se merece.
Mi enfrentamiento como escritora, y no a título personal, y con el mayor respeto, es con Casa de Américas de Cataluña, aún cuando he sentido que esta institución, y lo sigo sintiendo y afirmando, me ha faltado el respeto y se lo falta a Cuba, creyendo que somos idiotas.
En cuanto a los escritores del exilio que han decidido participar, a todos los respeto y admiro, y juzgo que cada cual debe actuar como piensa en toda su libertad. María Elena Cruz Varela no tiene que probarle a nadie su anticastrismo, ella lo sufrió y lo sufre debajo de las venas, si creyó conveniente asistir puedo suponer que sus razones tendrá, es una amiga, y ella sabe cuánto la quiero, por su obra. En cuanto a Jorge Ferrer, Rafael Rojas, entre otros, ya saben ellos lo que pienso de su obra, su participación es asunto personal, y no me incumbe en lo más mínimo. No niego que su asistencia me provocó estupor, pero es la decisión de cada cual.
Aclaración:
Los emailes entre Casa de América Cataluña, representada por Cristina Osorno, y yo, no tenían carácter privado.
Los quito porque la señora Osorno en lugar de modificar su visión de las cosas en relación a la dictadura castrista y de sentirse abochornada por la programación de Casa de América Cataluña en relación a Cuba, de invitar a un esbirro de la dictadura castrista, me envía mensajes que podrán leer en los comentarios, en relación a la publicación de estos emailes que, vuelvo y repito, no tienen carácter privado. En primer lugar porque ella representa a una institución pública, se dirige a través de un editor a mí, que soy una persona pública en tanto que escritora. Y la programación de la Casa de América me afecta como lo que soy, en mi profesión. Muchas personas se preguntarán por qué Zoé Valdés no fue invitada. No, fui invitada, y me negué, y las razones fueron las que se pueden leer en mi artículo, y en el intercambio de emailes.
Ningún representante legal me lo ha pedido, ni la señora Cristina Osorno tampoco, pero las quito para no seguir desviando la atención del meollo del asunto hacia otro tema secundario.
El asunto principal es que Casa de Amèrica Cataluña hizo una programación fatal en relación a estos temas, que hieren la sensibilidad de muchos exiliados. Allá los que acepten sentarse con un tipo de la calaña de Senel Paz en la misma mesa, es como sentarse junto al Cónsul castrista del mismo nombre. ¿Para eso asistieron a una manifestación anticastrista en Barcelona? Desde luego, que no cuadra la caja con el billete.
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