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Carmen Balcells, ¿por qué no se calla usted?

marzo 31, 2009

Mi respuesta a su entrevista en El Mercurio, en mi blog de EcoDiario. ¿Por qué no se calla usted, señora Carmen Balcells, a la hora de hablar de Guillermo Cabrera Infante y de Miriam Gómez, aunque sea para quedar bien con usted misma, ya que es un autor que su agencia representó? ¿Qué dirán los demás autores que usted representa? De tanto andar con El Guatón se está poniendo usted patética.

11 comentarios dejar un →
  1. abril 1, 2009 1:32 am

    Ay cubanita! Lo que hay que ver. Dar una entrevista desde la casa del maton guaton deja bien claro la calanga de la mujer. Guarapo de descaro!

  2. abril 1, 2009 7:42 am

    Qué artículo tan punzante e interesante. ¿No sigues contando anécdotas de éstas?

  3. abril 1, 2009 11:27 am

    Llevas toda la razón, Zoé. Los despotriques de doña Carmen sobre sus “clientes” causan una mezcla de asco e irritación. No en balde, si mal no recuerdo, su agencia, si no como número uno, figuraba entre los principales socios editoriales de Arte Literatura en los diez años que trabajé para esa editorial.

    El nombre de Carmen Barcells salía a relucir sin falta en cada consejo de redacción. Con todo, en medio de la turbohipocresía buenista impuesta en esa esperpéntica “Nación de Naciones” por Zapatero y el PSOE, debe agradecérsele su cínica honestidad, puesto que arroja luz sobre la índole real de las relaciones entre promotores culturales, negocio editorial, medios de difusión, premios literarios y autores.

    Las eyecciones de la cloaca oral de doña Carmen revelan que, en efecto, el grueso del negocio editorial en España –que en última instancia determina cuál autor latinoamericano se promueve y cuál no en función de cuáles criterios– está regentado por una mezcla de intereses peseteros y “progresistas”, que a su vez explica, por un lado, la escandalosa complicidad con el castrismo en Sudamérica y, por el otro, la sistemática censura del pensamiento liberal.

    En fin, sobra tela por donde cortar. Pero, amén de significativo, es saludable que hayas sido tú el primer autor en meter la tijera sin contemplaciones en ese fardo podrido. Por lo demás, pierde cuidado y sigue adelante, porque eres la más indicada para esa ingrata labor desmitificadora: posees el prestigio, la imagen y la capacidad de convocatoria gremial idóneos. Y peores campañas de difamación a las que has sobrevivido aún están por inventarse…

    Un abrazo,

    El Abicú

  4. abril 1, 2009 12:17 pm

    Cuanta sordidez (existe la palabra o la acabo de inventar?). A esta senora hay que darle cero en profesionalidad.

  5. abril 1, 2009 1:53 pm

    La vieja “dama” indigna.

  6. abril 1, 2009 2:33 pm

    Muy de acuerdo con dos comentarios anteriores. ¿Desde la casa de max marambio llama esta señora “neuróticos” a Cabrera Infante y su viuda? ¿Un non sequitur? ¿De veras?
    Sería interesante e importante que el Abicú tratara más a fondo esa relación comercial, es un decir, del regimen castrista con el mundo editorial.

  7. abril 1, 2009 4:52 pm

    Bueno, nena, aunque ya vieja, casposa y cagalitrosa, la tipa se mantiene en la onda “correcta.” Hay que agarrarse de algo, algo que ha resultado tan rentable, sobre todo cuando ya se vislumbra el final, no?

  8. abril 2, 2009 11:43 am

    Hola, Diana. La verdad es que no domino el tema. Aunque dirigí durante un par de años la redacción de Europa Occidental y América del Norte en el Palacio del Segundo Cabo, los jefes de redacción nos ocupábamos de evaluar y proponer libros y autores, asignarlos al personal a nuestras órdenes, controlar las distintas fases del proceso de edición, el cumplimiento del plan, aprobar diseños de cubierta, redactar prólogos y notas de contracubierta, divulgar los títulos por TV y/o presentarlos al público en los famosos lanzamientos callejeros.

    A título profesional, poco o nada tenía yo que ver con la literatura iberoamericana, de la cual se encargaba el colega de América Latina y España. Otrosí, excepto las versiones hechas por traductores del patio, la mayoría de los libros procesados en mi redacción eran traduciones españolas de autores clásicos occidentales (por lo general, difuntos del siglo XIX) que sólo requerían corrección de estilo.

    De Carmen Barcells oí hablar en los consejos de dirección hasta la náusea auricular, pero no tuve el disgusto (confieso que, dadas las circunstancias, entonces habría sido más bien un placer cenar con esa arpía en La Bodeguita del Medio). A Grijalbo creo haberlo visto en una ocasión…

    Para no fatigarle el espacio a Zoé, continúo en mi blog…

    Gracias y saludos a ti y a la anfitriona,

    El Abicú

  9. Zoé Valdés Enlace permanente*
    abril 2, 2009 12:50 pm

    Gracias a todos. Gracias. Abicú, voy p’allá.

  10. Si Adelita se fuera con otro Enlace permanente
    julio 20, 2009 12:05 pm

    Efectivamente es espantosa.
    Espantosa es su vida, espantosa su gula desmedida que provoca la nausea a la persona que le toque ver ese exótico espectáculo. Destila rabia y odio, su mirada es mezquina. Odia a las mujeres que puedan hacerle sombra, algunas han sido víctimas de la ridícula tiranía que ejerce, del terror que impone. Algún día alguien se atreverá a decir que Balcells, dama siniestra disfrazada de blanco, odia, manipula, chantajea, miente, urde, condena, maltrata, persigue, censura Balcells, Per istam sanctan Unctionem, indulgeat tibi Dominus a quidquid… Amen

  11. noviembre 18, 2011 11:42 am

    ¿Apostó alguna vez la vieja dama indigna por algún joven autor? Nunca. Los representaba cuando ya estaban en lo alto. ¿Por qué darle importancia a ese mercadeo?

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