¿Qué tiene quién tú sabes?

¿QUÉ TIENE QUIÉN TÚ SABES?

Todos se agitan: ¡siete congresistas americanos están en Cuba! ¡Raúl Castro los ha recibido cordialmente! ¡Fidel también, además les pregunta en qué podría él ayudar a Obama! Pues, la respuesta más fácil no podría ser: Yéndose usted y su hermano del poder, esa sería la ayuda perfecta. Pero nadie se lo dijo, y ni por sus cabezas pasó semejante respuesta. Empiezo por decirles que una delegación de congresistas encabezada por la señora Bárbara Lee no me brinda la más mínima confianza, una mujer con semejante historial antiamericano (les ruego que lo busquen, o lean más abajo) no puede hacer nada a favor de la libertad de Cuba, y mucho menos demostrando semejante admiración por los Castro, e ignorando al pueblo cubano, a los presos políticos, y a los demócratas. Esa mujer es el símbolo de la antidemocracia.

El mundo se agita porque Fidel Castro, medio muerto, recibió a siete congresistas comunistas, quienes confirmaron, cómo no, que el dictador está lleno de energías. Las noticias que vienen de Cuba son bochornosas, todas, absolutamente, tienen que ver con la salud del dictador. Pues bien, el mundo se agita, y otra vez, de manera cíclica, lo ha hecho invariablemente, por nada. Porque todo lo que sale de la boca de Fidel Castro es mentira, después de todo lo que ha insultado y faltado el respeto a Obama, desde sus Reflexiones en el periódico Granma, resulta que ahora quiere ayudarlo, o al menos saber cómo hacerlo. Con lo racista que es Fidel Castro debe estar desmollejado de la risa por dentro, burlándose de los crédulos que todavía hoy, cincuenta años más tarde, reproducen sus palabras de viejo loco y moribundo, como si fueran éstas el credo, el rezo indispensable.

Levantar el embargo a los Castro sin condiciones es reconocerles aún más su empecinamiento dictatorial, enriquecerlos aún más, empobrecer aún más al pueblo cubano, material y moralmente. Estados Unidos y el presidente Obama deben enterarse de una vez y por todas que si se agudizan las diferencias sociales, más de lo que están, que si se acrecienta el racismo, estarán alimentando con leña, de la brava, un polvorín que podría explotar en cualquier momento.

Pero los norteamericanos no se enteran. Como en aquella canción que entonábamos en las escuelas al campo obligadas: “¡Fidel, Fidel, qué tiene Fidel, que los americanos no pueden con él!”

El aburrimiento del embargo.

EL ABURRIMIENTO DEL EMBARGO.

Otra vez Barack Obama anuncia que autorizará que el dinero de los exiliados entre en Cuba, como si eso fuera un impedimento, o sea como si fuésemos los exiliados los que hubiésemos mantenido un embargo a esa isla y pusiéramos barrera a la democracia, cuyo único bloqueo lo mantienen los dictadores comunistas Castro I y Castro II. Bien, cincuenta años más tarde la letanía continúa. Vuelve la candanga con que el presidente americano levantará o no el embargo, Fidel Castro escribe en sus reflexiones que no permitirá que esto suceda, que todo o nada, y después recibe a congresistas, y Raúl, “más flexible”, que es lo que quiere aparentar desde hace rato, sin conseguirlo, declara ante los siete congresistas afroamericanos en visita a la isla que sí, que cómo no, que está dispuesto a conversar. Primero los congresistas tuvieron que calificar de “presos políticos”, y no dudo que hasta de “héroes”, a los cinco espías presos en Estados Unidos, recuerden que lo están por no haberse declarados como espías -hay que saber que en Estados Unidos usted entra, y se declara ante el gobierno como espía oficial, y no pasa nada, el delito está cuando usted no se declara ante el gobierno como espía, ahí, no va, y en eso delinquieron estos cinco personeros del régimen castrista, porque no se presentaron como tales antes las autoridades correspondientes.

Desde luego que, estos siete congresistas ni siquiera se preocuparon por Antúnez, ex preso político en huelga de hambre junto a su esposa, encerrados en su casa, cercada mañana, tarde y noche por la policía castrista, tampoco pidieron visitar la celda tapiada del Dr. Oscar Elías Biscet, ni se inquietaron por los poetas, periodistas, bibliotecarios, y opositores presos desde la Primavera Negra del 2003. Vergüenza debería darles.

Hay que saber que la líder del grupo tiene un historial de “primera”. Bárbara Lee: comunista y antiamericana. Voy a enumerarles las lindezas de Bárbara Lee tal como las leí en el blog de Isis Wirth, La Reina de la Noche: “Colaboradora del gobierno marxista de Granada, en época de Maurice Bishop, antigua agente del líder del The Black Panthers,  el criminal convicto Huey Newton. Bárbara Lee refutó defender a su país inmediatamente después de los ataques del 9-11, la única que votó en contra de acabar con los talibanes. En sus votaciones en contra, muestra un historial digno de la peor especie, votó en contra de:

-un sistema nacional de defensa anti-misiles.

-de enviar fuerza militar a Kosovo en 1999 (la única que votó en contra).

-contra el anti-Terrorism Act del 2001.

-contra las medidas anti-terroristas conocidas como Patriot Act.

-contra la intervención en Iraq.

Por supuesto, ha declarado que busca una relación normal con Cuba, sin pre condiciones.” Esto quiere decir que los demócratas cubanos pueden criar moho en la cárcel que a ella le da largamente lo mismo, a ella y a todos los del gobierno de Obama, parece decir.

Estoy convencida de que la contentura expresada por Zapatero en relación a Obama, en estos últimos días, en el G20, tiene que ver con la normalización anormal de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Zapatero se nos ha vuelto petrolero, y quiere explotarlo en Cuba, eso es lo que trajo el barco, como dice la expresión popular. Lo de anormal lo añado yo, anormal porque no es normal, todo lo contrario, que se normalicen las relaciones sin que estos hombres y mujeres que se encuentran en la cárcel sean tomados en cuenta a la hora de la negociación. No es normal que no sea tomada en cuenta la misma Cuba, su pueblo, rehén desde hace 50 años de una de las más férreas dictaduras de la historia. Obama debería tenerlo en cuenta, esperemos que así sea, tal como lo declaró Biden, su vicepresidente, hace pocas semanas: “Los cubanos merecen vivir en democracia y en libertad”.

Yo, personalmente, estoy ya tan aburrida de este reciclaje de lo mismo, que les digo, a estas alturas, lo mejor que nos pudiera ocurrir es que los negros cubanos se tiraran a la calle y arrasaran a machete limpio, sólo en ello tengo puesta mi fe y mi confianza, para una salida digna. Con los blancos no cuento, todos sudan espeso, todos quieren convertirse en hacendados, en escritores o en pintores (vean a Patricio de la Guardia y a Robertico Robaina). Lo otro, sería entregarle el país a los americanos, que se lo cojan, que lo conviertan en el estado 52 libremente asociado, y entonces, lo mejor sería olvidarnos de que tuvimos país. Se habrá extinguido el coraje de las Damas de Blanco, de los presos políticos, de los disidentes, de todos los hombres y mujeres que han defendido durante este medio siglo la libertad y la independencia. Por otro lado, los Castro, los presidentes latinoamericanos que se han hecho los chivos locos, Zapatero y compañía, quedarán para la historia como aquellos que colaboraron en la destrucción de Cuba, que hicieron de aquella isla la vergüenza del mundo.

Eliminar el embargo americano en estos momentos, incondicionalmente, sería traicionarla, entregarían la isla a los norteamericanos, lo que equivaldría a olvidarse de los demócratas, y sobre todo a enriquecer aún más a los tiranos. La única ventaja, que ya ni es tal, los Castro harían el ridículo más grande de la historia; porque quedarán como dos locos que echaron pestes de los Estados Unidos para luego ponerse en sus manos mansamente y entregarles en cuatro patas hasta el trasero. Lo que a estas alturas da, francamente, igual. Lo siento, no puedo analizarlo de otra manera.