La editorial Gedisa le ha encargado a varios autores que escriban sobre la película de su vida. Yo lo hice sobre El ángel azul (2008). En varias ocasiones he colgado la portada de este libro en este blog. Ahora cuelgo dos fragmentos, el inicio, y el final.
EL ÁNGEL AZUL.
Ficha técnica: Título original: Der Blaue Engel. (1930). Nacionalidad: Alemana. Duración: 103 minutos. Dirección: Josef von Sternberg. Guión: Robert Liebmann, basado en la novela Profesor Unrat, de Heinrich Mann. Fotografía: Günther Rittau y Hans Schneeberger. Producción: Erich Pommer para la UFA., Berlín. Intérpretes: Emil Jannings, Marlene Dietrich, Kurt Gerron, Rosa Valetti, Hans Albers.
Por Zoé Valdés.
En el mes de mayo de 1995, en Berlín, se produjo mi reencuentro con dos ángeles. El primero fue el descubrimiento del poemario de María Elena Cruz Varela, El ángel agotado, y el reencuentro con su autora. El otro reencuentro fue con mi ángel mayor, el ángel “terrible”, como escribió Rainer Maria Rilke, con el ángel azul, con Marlene Dietrich, o mejor, con sus recuerdos. De niña yo había visto una o dos películas de Marlene Dietrich, en una emisión del canal 2 de la televisión cubana que primero estaba programada para el mediodía, y luego la trasladaron a la cinco de la tarde, y que con los años desapareció. El programa se llamaba Cine del Hogar, y en él se podían ver casi todas las viejas películas en blanco y negro -siempre en blanco y negro- del cine norteamericano, y aunque fueran en color, como se trataba de copias robadas a la industria con el objetivo de burlar el boicot comercial norteamericano, sólo se podían ver en blanco y negro. Las dos películas fueron El Ángel Azul (1930) de Josef Von Sternberg y Morocco (1930), del mismo director, con Gary Cooper. A través de Cine del Hogar y de Historia del cine después, conocí a los grandes de los años treinta, cuarenta y cincuenta, y además vi muy buen cine mexicano y argentino de esas décadas; y, para ser sincera, también vi muchos bodrios. Enseguida los rostros de la cinematografía latinoamericana de aquellos años, sus actores principales, comenzaron a serme familiares: Carlos Gardel, Hugo del Carril, Libertad Lamarque, Silvia Pinal, Mirtha Legrand, y María Félix, que era el “rostrazo” por excelencia, La Doña de la cinematografía latinoamericana. Yo, a decir verdad, no veía nada particular en María Félix, pero no soy muy experta para opinar sobre belleza latinoamericana femenina de aquellos años, aunque sí sé que fue una actriz como el tronco de una ceiba. (…)
(…) Marlene fue también una experta de la tristeza, actuaba con ella sabia y discretamente, sorbo a sorbo y la dosificaba con estudiado goce, para no malgastarla en situaciones efímeras. Y por fin la ofrecía, como un obsequio inolvidable. Como también nos obsequiaba María Elena Cruz Varela con aquellos versos:
“Los ángeles se exilian en bandadas.
Renuncian al instante de las revelaciones; nos han mentido tanto.
Y soy un ángel roto dejándose rodar por las alcantarillas.
El agua inmunda es sólo una verdad viciada entre tanta mentira.
Migajas. Sólo nombro migajas. Es muy serio cumplir treinta y siete años.
Y ser un ángel roto.”
Ayer compré la versión Collector editada por MK2 de El ángel azul de Josef von Sternberg, una versión libre de la novela de Heinrich Mann, hermano de Thomas Mann, titulada Profesor Unrat, Profesor Basura, pero que en Cuba fue publicada bajo el título de El ángel azul.
Me veo rasgando el nailon que envuelve la caja del DVD; son casi las tres de la madrugada -y no las tres de la tarde, hora en que mataron a Lola, según los insulares- para regodearme por no sé qué enésima vez con la actuación de Marlene Dietrich, la Lola-Lola de El ángel azul, la película de mi vida. El ángel azul es la película de mi vida porque en ella actúa la mujer de mi vida, la actriz de mis sueños, mi modelo de mujer. Y dado es la película que más veces he visto en mi vida, jamás me aburro, siempre descubro un guiño nuevo, una situación inesperada, desde que me enfrenté a Lola-Lola sentada encima de un tonel de cerveza, en un cabaretucho llamado “El ángel azul”, entonando aquella estrofa:
“Yo estoy de la cabeza a los pies,
hecha para el amor…”
(…)

Mi novela Sangre azul fue escrita a los 26 años, publicada primero en Francia (Actes-Sud) en el 1993, meses más tarde en Cuba (Letras Cubanas). Desde entonces escribía yo sobre los Ochenta y sobre ángeles. Este libro El ángel azul, fue escrito en el 2002, y reescrito en el 2007, editado en el 2008, en España, por Gedisa.
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