Mario Vargas Llosa sobre Juan Carlos Onetti en el Instituto Cervantes de París.

Ayer fue una de esas tardes mágicas, soleadas, en París. Corrimos Isis Wirth y yo al Instituto Cervantes a escuchar la conferencia magistral programada por el Instituto Cervantes, y que dio Mario Vargas Llosa en compañía de su traductor al francés, el escritor Albert Bensoussan (traductor de Guillermo Cabrera Infante y mío también), y del ensayista Gustavo Guerrero. Llegamos puntuales, así y todo, aún à l’heure, la sala estaba abarrotada. Entramos de chiripa, metí el pie.

Enseguida nos atraparon las palabras, como encerrados en una historia de Vargas Llosa o de Onetti, imposible describir segundo a segundo… Regresé a casa, en estado de nirvana total, por decirlo de una manera rápida y cursi. Ayer tarde Mario Vargas Llosa dio una conferencia inolvidable. ¿Fue una conferencia?, mejor dicho, un conversatorio magistral. Mario Vargas Llosa es un escritor de una gran cultura, pero al mismo tiempo de una inmensa sencillez. De esa grandeza natural, y caballerosa, incluso amistosa, con el público. Hubo momentos muy divertidos, esos donde Vargas Llosa contó sus desencuentros reales con Onetti, y sus encuentros literarios, por supuesto.

A la salida, lo abracé, con un nudo en la garganta, recordé mucho a Guillermo Cabrera Infante mientras lo escuchaba, porque también él pertenece a ese género de escritores con los que uno sueña ser; cuya grandeza está en la obra y en la proximidad con el lector, a través de una relación culta y duradera que se establece, entre un iniciado y su ídolo. Cuando hablo de cultura, me refiero desde luego, a la educación y a la sabiduría, a la asimilación de la lectura, de la apreciación de la vida a través de la cultura, y a una manera eterna de saborear el conocimiento.

Ahora me sumergiré en la lectura del libro de Mario Vargas Llosa sobre Juan Carlos Onetti: El viaje a la ficción, el mundo de Juan Carlos Onetti, seguramente estaré despierta hasta el otro amanecer.

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Foto Isis Wirth

Foto Isis Wirth

La inmadurez.

LA INMADUREZ.

Zoé Valdés.

Estuve analizando cuidadosamente las imágenes de la Cumbre de las Américas, y las palabras que pudimos escuchar, a vuelo de micrófono. Sigo insistiendo en que pese a las fotos con los diferentes delincuentes que hoy gobiernan América Latina (Evo Morales, Daniel Ortega, Hugo Chávez, Rafael Correa, y Fernando Lugo), sumémosle el libro de Galeano, el apretón de manos con el Mico Mandante, las risas, todo eso era normal que lo hiciera Barack Hussein Obama. El gesto de exigir cambios democráticos en Cuba –yo sinceramente no lo esperaba de su parte, creo que muchos cubanos adoradores obamistas tampoco- fue un buen gesto, de la misma coherencia que asistió a presidentes anteriores, gesto que él no ignoraba que detendría de inmediato el proceso hacia un cambio en las relaciones. Lo hizo porque no se puede esperar menos de un demócrata, aunque creo que está más en el espíritu de Hillary Clinton seguir las reglas a saltárselas. Hillary es la que supongo tararea al oído del presidente: “Obama, contente, que hay mucha gente”.

¿Qué cambiará a partir de ahora, hacia dónde irán BHO y los Castro? No soy optimista, como podrán suponer. No estoy de acuerdo con el levantamiento del embargo sin condiciones, pero sabemos que esas condiciones jamás los Castro las aceptarán. Por otra otra parte, pedir la liberación de los cinco espías a cambio de la libertad de unos ¿cuántos? presos cubanos, es una burla, una falta de respeto a la democracia. ¿Será capaz BHO de admitirlo?

En cualquier caso, estamos en el mismo punto que antes, nada nuevo bajo el sol. La única novedad es que durante la Cumbre los cuatreros que tiene América Latina como presidentes se mataron por hacerse la foto con BHO, ¿no lo notaron? Desesperaditos por que la posteridad los recoja junto al presidente americano en una gran prueba de inmadurez, de falta de corrección, y hasta añadiría, de indignidad (para ellos), después de haber insultado y haber arrojado tanta verborrea inútil sobre el presidente norteamericano. BHO sonreía, halagado, a tiempo completo, igual que Zapatero, en sus primeros tiempos. En la actualidad, la sonrisa del segundo, es lo más parecido a la mueca del Joker.

He estado averiguando el por qué las imágenes del discurso de Raúl Castro en el ALBA no se trasmitieron en Francia con sonido. No pudieron conseguirlas ¡fue la respuesta! Están en internet, sugerí. Los informativos no están autorizados a usar imágenes de internet. Eso es lo que interesa Cuba en Francia, en ese nivel estamos. A nadie le importó un bledo comprobar, traducir, las respuestas de Castro.