"Por su cerrada lógica, por su espaciosa construcción, por su lenguaje nítido, por su brillantez, trascendencia y peso, sobresale entre esos varios tratados aquel en que Herbert Spencer quiere enseñar cómo se va, por la excesiva protección a los pobres, a un estado socialista que sería a poco un estado corrompido, y luego un estado tiránico." José Martí.
Este post encabezará el blog durante todo el día 1ro de junio, debajo seguiré posteando con mayor creatividad que nunca, gracias.
Enseguida que Nicolas Sarkozy fue elegido presidente le envié un dossier sobre las Damas de Blanco. Primero me contestó muy afablemente con una carta, luego Carla Bruni-Sarkozy lo hizo telefónicamente varios meses más tarde. Hubo un largo silencio, Jack Lang, ex ministro socialista de François Mitterrand fue a Cuba como emisario nombrado por el presidente actual. Volví a escribirle a Nicolas Sarkozy. Hace unos días recibí su segunda carta de respuesta en relación a este tema, la que me llena de admiración y de agradecimiento por su gestión. La carta ha sido enviada a Laura Pollán a Cuba, a Yolanda Huerga en Miami, y a Blanca Reyes en Madrid; enviándola a Laura Pollán, en Cuba, tengo la seguridad de que ya las Damas de Blanco están al corriente de cuál es la posición de Francia al respecto.
El Presidente Sarkozy es un gran martiano, la carta está firmada, como verán, un 19 de mayo de este año. Gracias, Señor Presidente. Merci, Monsieur Le Président. Espero arduamente, de todo corazón, que nuestra verdad y su gestión triunfen.
“EL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA París, el 19 de mayo 2009
Señora,
Usted ha bien querido llamar mi atención sobre el grupo de las “Damas de Blanco”, esas mujeres corajudas que luchan por la liberación de sus familiares -padres, hijos o esposos detenidos en Cuba por razones políticas.
Francia, ya sea a título bilateral o en el seno de la Unión Europea, obra con constancia y determinación en favor de la liberación de los presos políticos cubanos. Este tema es así regularmente evocado en los encuentros entre las autoridades francesas y las de La Habana. Esta cuestión es igualmente tratada en el ámbito del diálogo político que los europeos mantienen desde el verano último con el gobierno cubano.
Los Derechos Humanos están de este modo en el corazón de nuestras relaciones con ese país. En febrero pasado, en el curso de la misión que yo le confié, el señor Jack Lang ha manifestado frente al gobierno cubano nuestras expectativas en ese dominio y ha abogado a favor de una apertura democrática. La acción de las Damas de Blanco ha sido evocada ante las más altas autoridades.
Francia, puede estar usted segura, continuará reaccionando sin descanso para que los detenidos de conciencia en Cuba sean liberados y que las Damas de Blanco puedan finalmente reencontrar a sus seres queridos.
Le ruego de añadir, Señora, la seguridad de mi consideración distinguida.
Cordial,
Nicolas Sarkozy.”
Yolanda Huerga, Dama de Blanco, esposa de Manuel Vázquez Portal me escribe desde Miami:
“Querida Zoe:
Que bueno que hayas sido tan amable de hacerme conocer la carta del presidente de Francia. No sabes cuanto me alegró. Sobre tu trabajo a favor de las damas y de la oposición cubana sí sé bastante pues lo leo a menudo. No te había escrito antes porque no podía abrir la carta en ninguna de las dos computadoras de mi trabajo, pero finalmente la imprimí y se la llevé a Manuel para que me la tradujera. Para mí es bien importante que tú te hayas acordado de mí. Muchas gracias.
Yolanda.”
Muy pronto recibiré respuesta de Laura Pollán, que se encuentra en Cuba, como saben, y con la que acabo de hablar por teléfono. Gracias a todos los que han puesto link en sus blogs.
El Abicú liberal en su blog toca el tema de la “mendicidad” de la Asociación y Revista Encuentro, los que más ayudas económicas han recibido en la historia del exilio y de sus publicaciones, y los que más han conseguido dividir al exilio, en lugar de “encontrarlos”. En verdad, ése siempre fue el propósito, desde sus inicios. Jesús Díaz apareció en el panorama del exilio para cavar huracos, como ya había hecho en Cuba, y le siguieron los secuaces de toda la vida y los sonsos también, hacia los predios de esa revista mediocrona tipo UNEAC, calcada, hoja a hoja, donde se ha confabulado la envidia y el poder mediocre comunistón-burgués. El Encuentro siempre tuvo como objetivo acercar a los exiliados al castrismo, y para colmo, ganar dinero con semejante mierda. ¡Puaf!
Por cierto, no apoyaré jamás ninguna campañita que se haya hecho desde el principio para dividir. Cuando ninguno de esos advenedizos hacía nada por Cuba, ni siquiera pensaban en hacerlo, ya muchos de nosotros estábamos en esto. Y que quede claro, jamás he llamado a Yoani Sánchez para que me apoye en nada, ya yo existía antes que Generación Y. Y lo que hemos hecho Penúltimos días y yo ha sido apoyarla públicamente, yo con mi prestigio y Ernesto Hernández Busto con el suyo, aunque ella , su prestigio, se lo ha ganado con el apoyo de otros, no con el mío, con su blog y con sus lectores. Mi prestigio, subrayo, me lo he ganado trabajando, escribiendo desde hace más de treinta años, y no inventando blogs donde se insulta y se usa esencialmente la burla para existir a costa de los demás. Por lo tanto, seguiré apoyando a quien crea yo que lo merezca, y a los que yo crea que luchan realmente por la libertad de Cuba y jamás a aquellos que usan la libertad de Cuba para que otros reparen en sus miserables existencias.
Decir que Yoani Sánchez ha sido secuestrada por mí y por Ernesto Hernández Busto es una mentira asquerosa, soltada con el único objetivo de dividir, y de sembrar discordias; además de subestimar la inteligencia y el altísimo grado de solvencia personal de la bloguera más famosa del momento. Si hurgamos en los curriculums vitae de los que están detrás de este chisme, observaremos, no sólo la ligereza de esos curriculums, sobre todo, a favor de qué fines han trabajado siempre. Ah, y no firmo cartas donde aparezcan personas, como promotoras de las mismas, que me hayan atacado personalmente sin ningún tipo de fundamento. Queda claro, ahórrense los comentarios y los emailes. Yo, sola, que el buey solo bien se lame. Fuera tiñosos, ¡fuera catarro!
L’Aventure de la Marie-Jeanne ou Le Journal Indien es un libro único, incalificable por su poder de abarcar todos los géneros, poesía, novela, relato, alquimia, surrealismo puro. Publicado por L’Écart Absolu en el 2000, su autor Claude Tarnaud concibió que el libro apareciera ilustrado, o acompañado, que es la palabra exacta, de dibujos, y estos dibujos son los del pintor Jorge Camacho. L’Aventure de la Marie Jeanne ou Le Journal Indien es la aventura onírica hacia esa región donde sólo los antropólogos del sueño pueden encontrar explicaciones en las “lianas lujuriosas” de lo meta-romanesque, como lo llama su autor. Gran libro, numerado, cada lector tiene ejemplar enumerado y registrado.
La vida es una novela -escribió Marcel Proust-, y todo en esa novela es cine. Claudia Cardinale, Marcello Mastroianni son para mí la encarnación de la belleza de lo inesperado en el cine. Bellezas y talentos que se encontraron y ese encuentro hizo chisporrotear de júbilo la genialidad de Fellini, que era el único en ver esas probabilidades infinitas de lo improbable en apariencia. Fellini vio siempre donde nadie vio antes, y luego las versiones han llovido, pero, a mi juicio, ninguna como la original; aún cuando las posteriores no estén excentas para nada de una gran belleza y fantasía.
Se acordarán de 8 1/2, una de las grandes películas de Federico Fellini, con Marcello Mastroianni:
Nine es una versión de 8 1/2, y ya ha habido varias. Antes hubo un soberbio Raúl Juliá en Nine, en Broadway, que me perdí:
Y tuve la suerte de ver dos veces a Antonio Banderas en Nine, también en Broadway:
Y ahora tendremos la versión de Rob Marshall -director de Chicago-, que saldrá dentro de poco con Daniel Day-Lewis, y un casting excepcional: Sophia Loren, Judy Dench, Marion Cotillard, Penélope Cruz, Nicole Kidman, Kate Hudson, Stacy “Fergie” Ferguson…
Apesta el aire de Washington con un hedor impensable.
El B’rak Hussein recibe a bombo y platillo al jefazo palestino -que
llaman presidente por aquellos lares, Abu Mazen- en plena Casa Blanca.
Al contrario, escupe en la dirección de Israel y declara que se deben
destruír los asentamientos judíos en la Cisjordania porque segun él,
esto ayudaría al proceso de paz. Querrá decir al proceso de extender la
paz de los sepulcros. Muy interesante, el actual inquilino de la Casa
Blanca rehusa reunirse con Bibi Netanyahu, y en reunión con el palestino
le culpa por las desgracias de aquella tierra, sin mencionar los cohetes
Qassam -que no son caseros como dice la prensa- que llueven sobre los
asentamientos judíos en cualquir día de la semana. Al parecer, todos y
cada uno de esos misiles lleva un mensaje de paz escrito con explosivos.
Lo cual viene muy bien en retórica del terror.
El B’rak Hussein incluso niega la posibilidad de crecimiento de los
asentamientos legítimos debido al incremento poblacional. La demografía
solo la considera importante cuando se trata de darle cabida a los
nacidos bajo la media luna. Los nacidos bajo la estrella de David,
bueno, a esos no. No solo se trata de llamar al desmantelamiento de
asentamientos ilegales -y aqui veamos: es politicamente incorrecto
llamar a un inmigrante ilegal por ese nombre en los Estados Unidos, pero
la palabra escogida para llamar a los colonos judíos que hacen
reverdecer las secas tierras de la Cisjordania es precisamente esa:
ilegales.
Dice el B’rak que hoy por hoy, Israel tiene que dar aún mas territorio a
los palestinos, para que regresen los desplazados en 1948 -y su
descendencia. Ese es el plan, destruír a Israel con la bomba
demográfica. Dejar que la población palestina crezca mientras se les da
un subsidio americano hasta que sean mayoría en Israel y la hagan
desaparecer por arte y efecto de la democracia que tanto aborrecen los
simpáticos muchachos de Hamas, Al Fatah, y sus demás compañeros de
juegos. Seguro le ha regalado Abu Mazen al B’rak una pañoletica
palestina y quien sabe si un Korán. No quiero ni pensar qué regalo le
habrá hecho el Obamatrón con el dinero de los contribuyentes.
El orejudo ni siquiera le tira de las orejas a Abu Mazen.
Abu Mazen dice que su objetivo no es destruír a Israel. Por cierto,
Santa Claus existe.
La prensa americana -a veces tan antisemita como un diario soviético- se
refocila en la declaración de que el discurso a la Umma, programado para
el próximo cuatro de junio en el Cairo, no tocara el tema del derecho a
existir que tiene Israel. Naturalmente, si no se menciona el conflicto
en la Tierra Santa no se mencionará tampoco el terrorismo palestino, ya
que son problemas inseparables.
Si bien el senado rechaza el plan obamunista de traer a los Estados
Unidos a los terroristas detenidos en Guantánamo para ser colocados en
cárceles de máxima seguridad o ser liberados si “no se les prueba
crimen”, el B’rak sale con que usará todos los poderes con que cuenta
para complacer a sus amigos de aquella región. En la misma cuerda, me
cuentan que el congreso aprobó una resolución por abrumadora mayoría
donde se le exige al B’rak garantizar que es un verdadero amigo de
Israel. Las declaraciones de amistad se dan de motu propio, no hay que
pedirlas, digo. Mi escepticismo crónico, y mi desconfianza absoluta en
el B’rak -y en general, en todos los políticos- me llevan a pensar que
no habrá jamás una misérrima mención de lo que en realidad debiera
hacerse: quitarle el voto de confianza al B’rak. Exigirle que pruebe sus
intenciones, y que detalle sus planes. No se le obligará a renunciar ni
se le pedirá cuentas por la traición al unico aliado de los Estados
Unidos en esa región. Su gobierno está abandonando a la única democracia
de la región y para eso se ha burlado de un gran número de un sector muy
importante del electorado demócrata, de los judíos que apoyaron desde su
tradicional color político la elección del B’rak Hussein para que
ocupara el sillón presidencial.
Buyers’ regret?
Ya es muy tarde. Y como digo, cualquier día le agregan un minarete al
Capitolio, le cambian al indio por la medialuna, y se pone de moda el
velo y la burka.
David Lago González dedica un post en su blog El Penthouse de Heriberto respondiendo a un intercambio de emailes sobre la situación económica de la revista Encuentro. Apoyo total a DLG.
Armando Maribona es un pintor cubano (Cuba 1894-1964), que además escribió un libro fabuloso sobre la vida de la intelectualidad y artistas hispanos, entre los que vivieron bastantes cubanos, en el Montparnasse de entre 1923 y 1930. Me parece que ya hablé hace tiempo de este libro, por otras razones, en mi antiguo blog de Skyrock. Si así es, les ruego me disculpen por la repetición, pero considero muy importante esta especie de biografía artística, en la que Maribona crea un alter ego extraordinario, el pintor Luján, quien cuenta los trasiegos entre los atéliers, las modelos, casi todas jovencísimas, casi adolescentes, los personajes, casi todos cubanos: Orestes Ferrara, Antonio Gattorno, Eduardo Abela, que vivían en el Grand Hotel de l’Univers -pomposo nombre-, Pastor Argundín, a quien los franceses llamaban Pa’tó Argudán, y él mismo solía reírse de eso, Bens Arrarte, el violinista Diego Bonilla, el dibujante Jiménez Armengol, el poeta argentino Rolando Martel, el pintor ecuatoriano Camilo Egas, la pintora polaca María Mela Muter, el rumano Negulesco, el escultor Chana Orloff, Andreu, pintor barcelonés, el japonés Fanaka, el escultor Vauter, Inglada, pintor de Santiago de Cuba, Losada, de orígen bilbaíno, Mompu, barcelonés, Ortiz de Zárate, español, de origen italiano, Arango, asturiano, Clará, escultor, Astoy, artista madrileño, Mateo Hernández, entre otros… Mantilla, pintor cubano, Enrique Riverón, el escultor Juan José Sicre, Manuel Vega, Antonio Sánchez Araujo, Leopoldo Romañach y Armando Menocal eran sus maestros. Irán llegando sucesivamente Fidelio Ponce de León, Bencomo Mena, Amelia Peláez, Concha Ferrán, Emilio Rivero Merlín, Ernesto Navarro, Marcelo Pogolotti, Domingo Ravenet, Gumersindo Barea, Jorge Arche, Enrique Caravia, Wifredo Lam, Carlos Enríquez, que él escribe Henríquez, Roldán Capaz, Albero Sabas, Crispín Herrera, Avelino Pérez Urriola, Manuel Mesa, Fernando Boada, Manolo García, que más tarde se llamó Víctor Manuel, y claro, Carreño, que con Lam, Maribona denomina “Los Modernos”, Julien Lorieux, el autor del monumento a José de la Luz y Caballero en el Parque de los Enamorados (mi parque), el bohemio habanero por excelencia, Santamaría. Todos estos son los personajes de este “documental novelado”, como Maribona llama a su libro, alrededor de dos chiquillas modelos, Mimi, y de su hermana Soleil, y de un gran amor que abandona: la misteriosa Renée. Aparecen personajes claves de la época, como la gran Kiki de Montparnasse, entre otras mujeres que hicieron hablar de Montparnasse a través de su cuerpo. La bohemia trasladada de Montmartre a Montparnasse, entre La Rotonde y La Closerie de Lilas (allí donde Hemingway le palpó el rabo a John Dos Passos, ¿no?). Solían asistir los escritores Alfonso Reyes, Teresa de la Parra, Armando Godoy, el músico Joaquín Nin Castellanos, Eduardo Ortega y Gasset, Federico Beltrán Masses, Manuel Bueno, José Plá, Carlos Esplá, entre otros muchísimos de gran renombre. Reunidos también alrededor de la Revue de l’Amérique Latine, a partir de la cual se forjaron otras ideas editoriales que trascendieron a la historia del arte y de la literatura.
No quiero revelarles demasiado de este libro, ya bastante he dicho, sobre Armando Maribona, sin embargo, bastante poco, ilustrador, dibujate, pintor, escribió también para El Diario de la Marina, y para la revista Bohemia.
Les aconsejo este libro, sé cuánto lo disfrutarán, es difícil de conseguir. Yo tuve la suerte de que Darío Méndez me lo regalara, luego conseguí otro en una librería de viejos, que guardo para una persona muy querida.
Sólo una observación, para la época el libro estaba bastante calientico, de ahí su advertencia (Impropio para menores).
Hace muchos años mi hermano Gustavo Valdés me invitó a colaborar con una publicación en la que él era Editor de Arte, su Director, Florencio García Cisneros, era un señor encantador, con el que estuve hablando muchísimo sobre José Martí y Máximo Gómez, allá a principios de los años noventa. Desde Cuba tuve la posibilidad de colaborar con Noticias de Arte, firmaba con mi nombre y apellidos, y claro, alguna estupidez me dijeron los personajillos del ICAIC, pero yo seguí, y esas colaboraciones, aparte de mi osadía de publicar en la contraportada de Cine Cubano publicidad capitalista dieron al traste con lo que ya hacía rato yo no podía aguantar más, entre otro cúmulo de cosas.
Admirable el trabajo de Florencio García Cisneros creando esa revista, inolvidable, sirva este post como pequeño homenaje. Agradecida a Gustavo Valdés.
Resulta sencillamente delirante, el hijo del comandante Juan Almeida, de nombre Juan Juan Almeida (probablemente el nombre se deba a caprichos de la doble moral o del doble lenguaje, vaya usted a saber), anda mandando cartas a todas partes, la primera a Raúl Castro, para que le permitan salir del país, de Cuba, del que ya había salido y entrado en varias ocasiones. Dice que está enfermo, y parece que hay un libro en camino donde se confiesa. No dudo nada de esto, aunque debo aclarar que tampoco me interesa demasiado su historia.
Lo que sí resulta escalofriante, sin dudas, es que siempre que se trata de un hijo de un criminal castrista la prensa, los medios de comunicación, las editoriales, y hasta el congreso americano, se movilizan para escucharles la muela. No he visto otros casos en situaciones semejantes, ¿alguien se interesa por lo que tengan que contar los hijos de Videla, de Pinochet, de Franco (salvo la nietísima, que no sale de la prensa del corazón), o de cualquier otro vástago o descendiente de criminal contra la humanidad? No, para nada.
Hace años un célebre exiliado cubano me dijo que prefería que en el congreso americano hablara la hija de un fusilado castrista (se entiende un castrista caído en desgracia fusilado por los Castro) que la hija de un fusilado cubano ejecutado por los Castro, porque a los americanos les interesaba escuchar más a estas víctimas que a las otras. Ah, resulta que hay clases a la hora de nombrar las víctimas, y para colmo, las víctimas hijos de los que hasta hace poco fueron y siguen siendo verdugos poseen mayor valor, a ojos de los políticos, que aquellas que son inocentes, y que han luchado hasta partirse el alma por la libertad de Cuba. Por eso estamos como estamos.
Yo propongo que todo aquel, cubano, por supuesto, que se encuentre en la misma situación que Juan al cuadrado Almeida, o sea, que quiera ir a curarse fuera, o a presentar un libro, que le escriba cartas a los Castro, y hasta a Masantín el Torero, y que las manden masivamente a los periódicos del mundo mundial, sobre todo a El Nuevo Herald, y ya verán como nadie les hace el menor caso, pero como esfuerzo no estaría nada mal, y además les repletarían los buzones a las embajadas.
A mí, sinceramente, me importan un bledo los hijos de esta gentuza, sólo por el comportamiento ya juzgarán ustedes, siguen viviendo de ser hijos de… A mí me importan los presos políticos, los disidentes y sus hijos, la gente de a pie. Ah, eso sí, y respeto a aquellos hijos que nunca, nunca, han hecho carrera a costa del nombrecito. A la única que salvo es a Alina Fernández, su libro no sólo es demoledor, ella no usó su nombre para irse de Cuba, sino el de una española, un pasaporte que le dio una amiga española, y una peluca para ocultar su identidad. No ha parado ni un segundo de condenar el castrismo desde los inicios, no a partir de que dejó de ser hija de Castro, porque en definitiva, ella jamás fue considerada ni tratada como una hija.
Los demás, hasta que no se dediquen a condenar los fusilamientos durante estos 50 años, y condenar el castrismo desde el principio hasta el fin y no a partir únicamente desde el momento en que le pisaron el callo, y no por lo que les pudo ocurrir a ellos, sino por lo que nos sucedió a todos, no me merecen el más mínimo respeto. Y mucho menos aquellos que viven de la guita apertrechada por sus padres, y todavía colgados del nombre de sus padres.
Hace cuatro veranos compré en la casa natal de Federico García Lorca en Fuentevaqueros este libro que hoy les presento: García Lorca y Cuba: Todas las aguas. Con un preliminar autógrafo de Dulce María Loynaz y un poema como epílogo de Flor Loynaz. Su autor es Urbano Martínez Carmenate, que por la información me entero que vive en Cuba y que ha ganado varios premios nacionales en la isla con libros de ensayo. El libro está editado por Museo-Casa Natal Federico García Lorca. Fuentevaqueros, 2004, aunque tuvo una edición anterior en el 2002, en Cuba. Obviemos las referencias políticas, que a decir verdad, hay bastante pocas; lo de agradecer es la cantidad de información que hay en el libro. Algunas ya tenía yo a través de la propia Dulce María Loynaz, que fue una amiga muy querida.
Les dejo con el fragmento de Dulce María Loynaz, aunque hay otros más interesantes que este, el poema de Flor Loynaz, y algunos fragmentos escogidos por mí:
“Han quedado bastantes retratos de Lorca, pero ninguno nos ha dado una verdadera imagen de su persona.
Y considero que es importante referirse a esa imagen suya por cuanto ya somos pocos los que la conocimos y podemos por ello dejarla más o menos fijada para lo venidero.
No era en modo alguno un hombre bello, si se entiende por bello lo estrictamente físico: corrección de facciones y de líneas, elegancia de porte y demás.
De mediana estatura, ni grueso ni delgado, del color oliváceo, que él gustaba de poner en sus personajes, lo que más impresionaba en él eran los ojos.
No podría decir que porque fueran grandes, aunque lo era, sino porque el alma se le asomaba a ellos.
Más que su color -quizás pardo, quizás verdoso- recuerdo su mirada que era algo radiante, algo que desde el primer momento le ganaba amigos.
Tenía un modo de dar la mano que no he encontrado en nadie. Era un modo firme, llano, cordial, cabe decir que alegre por saludar a quien le saludara.
Su voz era fuerte, su risa espontánea, ruidosa, contagiosa. Pocos seres habrán existido tan llenos de vitalidad, tan desbordantes de optimismo.
Cuando nos enteramos de su muerte, no la creímos, y sin creerla nos pasaron muchos meses hasta que no nos quedó otra alternativa que rendirnos a la dolorosa realidad.
De ella pudiéramos decir lo que en breve poema dijo una vez Juan Ramón: “Es ya verdad; pero la rechazamos tanto tiempo, que sigue siendo imposible siempre”.
Dulce María Loynaz.
[...] “De aquel cuarteto lírico (los Loynaz, nota mía), quizás fuese Enrique, el más misterioso. De su historia personal, Dulce María -la hermana mayor- llegó a revelar muchos secretos (no estoy de acuerdo, nota mía) cuando ya él no podía oírla. En una primera niñez había llorado inconsolablemente por miedo ante una imagen antropomórfica del sol, incrustada en su traje de payaso. Rayaba en los diez años y no asimilaba las lecciones escolares porque -confesó más tarde- creía que la clave del aprendizaje era adivinar y no deducir. La inspiración poética fue para él una condenación solitaria: escribía para sí, sin importarle un público. Le interesaba el hecho en su regodeo manuscrito, pero aborrecía el vuelo de las tintas impresoras. Hacía sus libros para nutrir el desayuno de sus pupilas y el postre de las polillas. “No quiso el sol en su pecho, no lo quiso en su vida, ni lo quiso en su obra; -sentenció la autora de Jardín- prefirió quedar en la sombra” (5).
Dormía aún aquella mañana de marzo -1930- cuando preguntaron por él al portero de la casa. Flor Loynaz contó los pormenores del suceso:
El portero avisó, pero mi hermano a quien esperaba ese día era a un cliente llamado Pestonit con el que firmaría un contrato. Enrique era abogado y redactó el documento de noche, supongo que medio dormido. Cuando le dijeron que lo esperaban, se tiró de la cama y se dirigió a la terraza del jardín donde se hallaba el visitante.
Sin mucho preámbulo le presentó el contrato y le pidió que lo leyera y firmara. Federico no mostró interés por el documento pero preguntó dónde debía firmar. Le indicó Enrique e insistió que lo leyera, pero Lorca aparentando no oírlo, estampó su firma.
Cuando a su vez Enrique se dispuso a firmar (…), se sorprendió al leer Federico García Lorca en lugar del nombre esperado. Con bastante mal humor le preguntó: “¿Usted no es Pestonit?”. “Yo soy Federico”, respondió el poeta, y entonces Enrique casi colérico, le dijo: “Pues ha echado a perder mi trabajo”. Después reaccionó y, ante la sorpresa de Lorca, le expresó su alegría de poderlo conocer personalmente”.
[...] “En 1946 y en conmemoración del décimo aniversario de su asesinato, el periodista Agustín Tamargo dio a la luz un artículo donde consignaba la permanencia del poeta y advertía:
(…) ‘la poesía de García Lorca, como su vida misma, no se puede arrancar de cualquier modo. Es sustancia de tiempo, de eternidad. Está presente hoy, en los cuatro puntos de la rosa, palpitando su angustia y su dolor sin nombre. Y estará mañana, más alta, cuando volvamos hacia España para liberarla de extranjeros y de traidores falangistas, devolviéndole a la rosa y al pan su simple y hondo significado. (6)’.
Poema de Flor Loynaz:
“PARA FEDERICO GARCÍA LORCA
I
Caderas redondas
las que te parieron;
caderas morenas
y curvas de cielo.
¡Cielo de Granada,
cielo limpio y tierno!
El poeta niño
cómo te miraba
sin saberlo.
II
Primaveras hondas
y turbios inviernos;
otoños de raso
y veranos tiernos.
Y todo pasaba
debajo del cielo,
junto a aquel poeta
alto como el viento.
El adolescente
nimbado de besos.
Besos de la novia,
de la madre, besos.
Que todos se funden
en el medio cielo.
III
Ya el poeta es hombre;
Se quitó el chaleco
bordado de flores
y lleva otro negro…
Es noble y es duro
igual que el acero
y ha abierto una herida
de ocaso en el cielo.
EPÍLOGO
El amor apenas
le rozó los dedos…
La vida le dijo
Adiós desde lejos,
agitando en alto
un sucio pañuelo
y el cielo esa noche
quedó sin luceros
¡Que todos en balas
los clavó en su cuerpo!”
(1938)
Flor Loynaz.
Les pongo copia de la portada del libro, como es habitual, y copia del Menú de una Comida Fraternal que se dio en honor del poeta, en los salones de la Artística Euterpe, un 19 de abril de 1930, en Santiago de las Vegas:
En mi último viaje a Montréal conocí fugazmente a muchísimas personas, todas interesantes que me habría gustado conocer más profundamente, entre ellas a un poeta llamado Royds Fuentes-Imbert, nacido en Cuba en 1971, que hizo estudios de Arte Dramático en La Habana, y que enseñó arte y dramaturgia en esa ciudad. Desde 1997 vive en Montréal, y ha publicado todos sus libros en francés. L’Oratorio des visions (teatro), y con Dominique Corneillier, Joie de nous qui passons (poesía). Royds Fuentes-Imbert tuvo la amabilidad de regalarme su poemario L’Épopée du Lâche, escrito también en francés, y en el que hace gala de juegos reflexivos con el idioma de su refugio, añadiéndole pequeños guiños de su lengua materna, además de irónico, indestructible en sus actos heroicos por cotidianos, el destino para él es sólo empezar y terminar un verso, donde caben el perdón y la sabiduría y la gesta guerrera del verbo. Editado por Adage en el 2003, Collection Aux deux poètes (www.adage-edition.com).
PORTRAITS
Au Café Olivieri
Dans un café de l’Amérique Française,
s’éteint
douce et irrémédiable
l’allopathe indienne.
Elle parle:
ses soirs passés à la lumière du grand désespoir sartrien,
ses jeunesses fébriles du Nord,
l’odeur du beurre pour l’offrande,
la voix intime des copines,
la nature obscure de Brahmâ,
saris faits de vent et de lin.
Elle parle:
son cousin de Bombay qui faisait de la politique et qui était
beau et dangereux comme un dieu,
cette femme imprécise croisée mille fois au Marché des fleurs,
son oncle, riche avocat de Bénarès, qui lui montra
la magie des voitures anglaises.
Elle parle:
le jour où elle surprit son fiancé infidèle
et cria d’une voix étranglée
(mais pas un coup de poignard, pas un):
“Assez, c’est fini, tiens ça, et ça, tiens, tiens salaud!”
Claquement de porte,
soûle,
tard la nuit,
mauvaises compagnies…
Non!
Rien de tout cela.
Plutôt:
caresse et désespérance,
et la promesse d’une longue traversée à l’horizon.
Elle vit peu,
mange peu.
Peu elle vivra,
celle qui fut jeune et belle,
et
que, par un après-midi d’été, la brise de l’amour indistinct
Una mujer maltrata hasta matar a su asistenta en Arabia Saudí. Las compran, las convierten en sus esclavas, se sienten con el derecho de golpearlas hasta la muerte, luego ni siquiera son condenadas, la condena la cumplen los maridos, y es sólo de dos años como máximo. Ver en El Mundo.
Desde el año 1987 arrastro con esta magnífica antología de Ramón Buenaventura titulada Las Diosas Blancas y publicada por Hiperión en 1985. Se trata de una antología de la joven poesía española de aquella época, escrita por mujeres, con las que siempre me identifiqué, no sólo por fenómeno generacional, además porque era la época del punk (yo fui punk en París y en La Habana), y las mujeres de aquella época nos empezamos a vestir de varón y a teñirnos los pelos de azul de metileno, y a escribir versos postmodernos. Esta antología cuenta con escritoras que en la actualidad son conocidísimas y respetadísimas en España, como Ana Rossetti, Luisa Castro, Blanca Andreu, entre otras. Las dejo con la poesía de Ana Rossetti:
La Galérie Rê en Marruecos expone desde el 14 de mayo hasta el 14 de junio dibujos de escritores, entre los que me encuentro. La exposición fue curada por Lucien Viola y Laure Fardoulis (galerista el primero, escritora y pintora la segunda). Se ha editado un catálogo y antología de poesía de todos los autores participantes, que son: Tahar Ben Jelloun, Laure Fardoulis, Philippe Guénin, Hubert Haddad, Pierre Klossowski, Luis Mizon, Bernard Noël, Laurette Succar, y servidora… Con la participación de la actriz Katia Medici, y con la colaboración de nuestro galerista de París, Yves de Fontbrune.
“Observer La Jungle de Wifredo Lam m’introduit dans l’univers profond et fondateur de la nation cubaine, aux racines du métissage, du noir, du mulâtre, du chinois, de l’espagnol sans faire appel aux méandres de l’histoire.
[...] De là je saute vers Kandisnky, vers Pollock, le Caravage, le surréalisme réfléchi, narratif et autobiographique de Remedios Varo. À tout moment, par un couloir inespéré de son oeuvre, je m’intrduit dans la forêt nocturne de Matta, dans son tissu d’écritures cerné de jaunes d’oeuf et de morceaux de piment rouge.
[...] Il se fit le plus divin silence autour de la rumeur minuscule d’une tache.
[...] Je me cramponne à une image qui voyage, comme un cadavre exquis, d’un désir à l’autre et qui dans son cheminement m’introduit dans une autre image, selon l’ordre dicté par les sens.
El 22 de mayo pasado Marisela Verena y Gema Corredera hicieron un dúo en el teatro Artime de Miami para interpretar Luna, canción de Marisela Verena. Dúo memorable:
J’ai commencé à écrire en français pendant la nuit et je dormais, c’était pendant mes rêves, ensuite j’ai dû écrire quelques petits poèmes doux et mélancoliques. Je suis désolée, mais je n’arrive pas à écrire en français avec la même fluidité qu’en espagnol, je n’ai pas non plus un vrai style littéraire dans la langue de Rabelais. Par contre, je suis rabelaisienne par définition, par naissance ou renaissance, par lectures. On renait quand on lit dans une autre langue et on arrive à tout comprendre, on renait encore quand on arrive à écrire dans une autre langue et les autres vous comprennent. Je rêve de me faire comprendre en français, qu’est ma deuxième langue mère. Cette langue m’a donné la possibilité de me recroqueviller dans le ventre imposé de l’exile, où j’ai grandi après une longue renaissance, pas à pas, en tombant maintes fois, mais enfin je crois que je vis un moment merveilleux d’adolescence avec la langue française, en plus, je lui dois la vie, parce que j’appris ici la signification de la liberté.
Liberté, le mot prononcé en français me parle beaucoup plus qu’en espagnol, en français j’ai appris tout l’amour qu’entraine le mot liberté, et j’ai tout de suite compris qu’il n’y a pas d’amour et que la vie n’est pas en une sans liberté. J’ai vécu des moments des émotions très fortes dans votre langue, par exemple, écouter le poème de Paul Eluard dit par ma fille, avec sa belle prononciation dans un théâtre du Marais est la plus belle chose qui m’est arrivé dans cette langue.
Et puis, j’ai compris l’existence du rêve, une des raisons essentielles de la liberté. Un rêve n’est pas encore fini sans une illusion, sans un monde imaginaire plein des chemins, des labyrinthes, des choix. Choisir, voici un mot important dans l’univers de Molière, de Racine, de Marcel Proust, de Marguerite Yourcenar, et de la femme française du XX siècle. Un siècle dédié au rêve et à la liberté. Que le rêve vous choisit et choisir votre rêve, voici encore une sensation éternelle de liberté, une illusion parfaite d’équilibre. L’équilibre qui vous confère la poésie, il ne s’agit pas d’un état mental, je ne parle que d’un état poétique de liberté.
(Este texto fue escrito originalmente en francés para Radio France Internationale.)
El clip del verano parece que será, sin duda alguna, Baby, Baby, Baby… por el grupo Make The Girl Dance. La particularidad: el clip ha sido filmado en las calles de París, sin trucaje, y las tres aparecen desnudas. La letra de la canción es feminista light, acompañada de un estribillo simplísimo: “Baby, Baby, Baby…”
Tantos años juntos, queriéndonos, que estos dos retratos son más que yo misma, ambos juntos, Rami y yo, pintados por él. Gracias por tu amistad, querido Rami.
La pintora cubana Maydée Gonzaléz-Gavilán expondrá del 18 al 24 de junio, en la alcaldía del 7e Arrondissement de París, 116, rue de Grenelle. La exposición será presentada por Rachida Dati, Ministra de Justicia y Alcalde de este elegante barrio. Muchas felicidades a Maydé, allí estaremos. Recuerden, vernissage el día 18 a las 18 h, y a partir del 19 hasta el 24 de junio de 11 h a 18 h. Maydé González-Gavilán es la hija del pintor cubano Jesús González de Armas. Debajo de este post continúa la actualización normal de este blog.
Un sublime homenaje a la película La Bella del Alhambra (1989), de Enrique Pineda Barnet, en Photography-Art, blog del fotógrafo Bernardo Diéguez, con el documental Canción para Rachel (2007), de Carlos Barba. Una de las mejores películas del cine cubano, vale la pena conocer lo que hubo detrás, los triunfos y los sinsabores. Beatriz Valdés hizo un grandísimos trabajo como actriz, y el equipo no se quedó atrás. Tantos años después la sigo recordando con mucho cariño.
Bailar con la vida es una novela que publiqué en el 2005 en Planeta, España, ahora la acaba de publicar Gallimard, lleva ya tres ediciones. La novela está dedicada a Isis Wirth-Armenteros; escribiendo algunos capítulos sobre uno de los personajes, que es el fantasma de Vaslas Nijinsky, pensé mucho en ella, en su delirio por el ballet, en su sabiduría. He aquí varios fragmentos de la novela y videos donde se ve a Nijisnky, una rareza encontrada en el tubo:
“…Vaslav Nijinski se volvió sicótico a los treinta años, o sea, el diagnóstico fue declarado a esa edad, pero él ya venía dando pruebas de sus complejos trastornos desde hacía bastante rato. Un alma llena de presentimientos, de dudas, espasmos cuyos temblores él escribía en el aire y con el cuerpo. Nijinsky sentía demasiado su sangre y su estómago, así percibía el peligro y el milagro, dos palabras muy similares. Escribió que sólo volvería a danzar cuando sus intestinos estuviesen vacíos.
Emergí del agua, fría ya entonces, y después de secarme y vestirme, un ligero escozor de hambre atacó mis tripas. No voy a escribir con el estómago lleno, pensé, igual que Nijinsky. Cuando iba de la cocina al cuarto extrañé la presencia de un hombre o de una mujer que me amaran, y que me hicieran el amor, sobre todo con amor. Pretextos para no sentarme frente a la computadora, claro; primero el apetito, luego… Luego el otro apetito. Estaba sola, lo que siempre he ansiado, y no conseguía concentrarme en el texto apenas garabateado. La caligrafía de una mano, la ortografía de la mente: sensualidad y metafísica.
¿Por qué necesitaba despejar mis ideas negativas en solitario? Pues porque ya estuve demasiado acompañada y no sirvió para nada, sólo para martirizarme. Sí, yo he sufrido lo suficiente por unos cuantos abandonos. He desistido de reiniciar el desbarajuste de los sentimientos en nombre de la familia, el matrimonio… y todo aquello que ya no considero posible, al menos en mi vida. Se pierde tiempo con los enamoramientos, banalidades típicas de la adolescencia; aunque es cierto que en los regodeos del esparcimiento sensual se encuentra el verdadero misterio. Prefería deambular del conocimiento al orgasmo, eliminando el campo costumbrista de la perdurabilidad de las convivencias.
Lo fascinante es la seducción, lo estimulante es el goce. ¿Para qué declararse en mutuo contrato de eterno amor cuando la sustancia impalpable de lo efímero es lo que alimenta la pasión? No podría soportar mirar la televisión al lado de un tipo, noche tras noche, mientras masticábamos como monos un puñado de cacahuetes. Siempre fui muy madura para elegir la soledad, y de vez en cuando alquilar un buen amante podía ser muy excitante para la inteligencia, justo en el intermedio en que decidía cambiar de modelo de consolador, escogiéndolo más tarde en el peep schow de la esquina.
Entonces acudía al delirio, contratado el amante, me inventaba una trama, ardides incluidos, pero asumidos con sinceridad. En una palabra, fingía que me enamoraba, o quién sabe si mi otro yo amaba de verdad. Los tipos terminaban siempre por defraudarme, aburrida de sus actitudes evidentes. La evidencia mataba el entusiasmo, era tan obvio como que mi abuela dejó a mi abuelo a cargo de cinco hijos para largarse a hacer teatro. Y con mujeres, ah esa facilidad de sofisticar las perseverancias con ambigüedades resulta tan antiguo y ruinoso, tan poco convincente desde el punto de vista de que la ternura es más ambiciosa que el deseo. Nunca me había decidido a acompañar mi vida con personas de mi mismo sexo, pasados los albores de la seducción, el amor muta en obsesión, y la dulce persuasión en posesión. Lo peor es cuando ellas se empeñan en superar en dominio a los hombres. Imposible, cómico. Yo me hallaba en el medio. Abierta a lo posible, sin esfuerzos. Intrigada por la muerte. Dadora de placer, en cuerpo y escritura. En espera del alma capaz de comprender la mía. Cuerpos, ah cuerpos, que sobraban en mi cama. Nada más vacío que un colchón repleto de carne hambrienta. Era una experta en deshacerme de las sobras, y vencer, otra vez sedienta e infinita, a la fuente que -contradicción imposible de eliminar-, colmaba mi sed…”
“…Terminé las compras, devoré unos linguinis alla frutas di mare en un restaurante dentro del mall, y cuando me dirigía al parqueo donde había guardado el automóvil me invadió la duda. ¡Qué imbécil! ¿Cómo no le pregunté a la sirvienta la hora de llegada de Richard? Va, y todavía podía verlo antes de mi cita con Leo. ¿Y si no me llamaba? ¿Y si ni siquiera se acordaba de mí? Pasé el resto de la tarde atareada doblando ropa en la valija nueva y reconcomiéndome los sesos. Luego me puse a leer otra vez el libro de Nijinsky, y es que por aquella época me dedicaba a escribir sobre las psiquis de los bailarines. Tenía una columna en un periódico dedicada al tema, a la cual luego renuncié para escribir ficción. Creo que fue un error. Nijinsky y yo hubiésemos sido magníficos amantes, dos esquizofrénicos sicóticos. Ningún médico me lo había diagnosticado, pero no me hacía falta el dictamen de un especialista para reconocer mi deplorable estado creador.
Llegó la hora de partir a mi encuentro con Leo; y Richard sin dar noticias suyas. Paró el mal tiempo, la tierra olía como nunca, y las palmas desprendían un humo que se empantanaba encima de los techos. Me dieron ganas de revolcarme en la hierba mojada; al salir descubrí dos lagartijas enganchadas. Las atrapé, las separé, y me las colgué por las bocas en los lóbulos de mis orejas. Apretaron fuerte las mandíbulas, con pavor de caerse. Me pregunto qué haría yo si en medio de un palo fabuloso unas manos gigantescas me separaran y me pusieran colgada al abismo sostenida con mis dientes. Creo que me comportaría exactamente igual que una lagartija, mordería trituradora, y de un hilo resistiría hasta que desfallecida me despetroncaría contra el pavimento.
Leo me aconsejó mientras mostraba repulsión que me quitara esa atrocidad de las orejas, que era una asquerosa, además estaba llamando la atención de mala manera. Mucha gente se me quedó mirando a la entrada del cine, dudaban si aquel pataleo de colas era de verdad, o correspondía a algún truco mecánico. La película, elegida por Leo, era un bodrio de robots y marcianos. Antes del final tuve que salir a fumarme un cigarrillo, no soporto esa clase de películas de rostros de acero cosidos con alambres y con bombillos por ojos. No pude fumar, siempre se me olvida que ya no fumo.
A los cinco minutos de estar fuera vi pasar por la acera de enfrente a Richard acompañado de una mujer altísima, pelo rubio con mechas color caramelo por la cintura, piernas torneadas, de envidia. Entraron en el restaurante italiano. Se me hizo un nudo en las trompas de Falopio. Igual Richard tenía una amiga que se llamaba Margot Fontayn y ahora ella estaba aprovechándose del recado encargado a la criada.
Sin vacilar pedí a Leo, cuando surgió jubiloso de entre los demás espectadores que me llevara a cenar enfrente:
-¿Al mismo restaurante que te invité hace dos semanas? Te negaste asegurando que era mediocre.
-Me han dicho que han renovado al cocinero.
Nos ubicaron en una mesa cercana a la puerta, tuve que disimular e ir al baño para poder localizar la mesa donde Richard y la larguirucha conversaban con los rostros pegados. Al salir del baño él me vio, yo desvié la mirada.
-¡Hola! –fue él quien se levantó de la mesa, de lo más natural; estaba muy atractivo, con un traje negro de Gianfranco Ferré.
-Hola –extendí la mano y él me atrajo a la mesa.
-Te presento a mi hermana, Adriana. Está de vacaciones, vive en Italia –la mujer se levantó y me besó dos veces en las mejillas-. Estuve llamando a tu celular pero no respondía. Has perdido mi tarjeta, lo sé, se te ha caído al salir de casa.
Afirmé mientras actuaba sofisticada indiferencia. Su hermana mojó sus labios con la lengua y me latió el bajo vientre.
-¿Quieres sentarte? –invitó él sonriente, con esos dientes blancos que me mataban…”
“…Por fin, aspiré y escupí la luz, como si pariera por la boca, y el relámpago se apoderó del núcleo, dio blanco en el centro de la diana, acuchilló al corazón. El Fauno. Nijinsky interpretaba L’ après-midi d’ un faune, una de los más eróticas danzas de la historia del ballet clásico. Y él la revivía como un demonio.
Excité a todo el mundo y me fui. Escribió en el océano de los cuadernos Vaslav Nijinsky con el cuerpo alterado y desnudo. Nijinsky se acostó encima de la carne tibia y palpitante de Canela, entreabrió el sexo femenino con la lengua, y después con el rabo la obligó a escarranchar los muslos. El ruso también atrajo al gitano, y mientras hundía su enorme pinga en el hueco húmedo de la rumbera, lamía las tetillas erizadas de Juan. Ada chupó la mandarria de Pupy, y cuando estuvo a punto de correrse, cambiaron de posición, Pupy sentado en un taburete, ella encajó su culo encima, limándole la cabilla. Canela se puso a chupar la pepita de Ada, a dar lengua con los ojos en blanco. Y Juan se dejó desvirgar por el sainete póstumo, Nijinsky tiraba de sus cabellos, como si lidiara con las bridas de un corcel bravío. Después fue Juan quien le mamó los huevos a Pupy, y éste le rompió los pliegues del ano a Vaslav. Ada y Canela reventaban una tortilla, frotando los pubis en puro frenesí.
El aplauso retumbó en el teatro. La gente caía rendida ante la magnífica obra de los artistas. Éxito total en Londres. Tom Bent y Cath escuchaban y contaban los aplausos como el gracioso tintinear de monedas que caían en una alcancía del tamaño del planeta, y aplaudían ellos también. Los artistas saludaron, tuvieron que repetir reverencias en siete ocasiones. Ovación de catorce minutos. Juan y Canela invitaron al empresario a que saludara con ellos al público. Lord Bent fingió timidez, al punto falsa sumisión ante el reclamo de sus contratados. Liú jeremiquiaba emocionada. Ambas nos hacíamos las duras, pero teníamos los lagrimales fáciles. El teatro entero se había puesto de pie, Richard enlazó mi cintura con el brazo izquierdo, la mano derecha extrajo un solitario del bolsillo del pantalón. Sabía que yo sólo tenía el liguero debajo, nada de bragas, e introdujo el anillo de compromiso en mi sexo…”
“…Allí estaba Nijinsky coronado con un halo nacarado, adornada de bucles en desorden la frente sudorosa, los ojos brillantes, pero hundidos.
-Sí, el Fauno soy yo. Compuse ese ballet sobre las bases del deseo. Lo habrás leído en mis diarios. Escribí esas líneas con la pinga parada, excitadísimo y gozador, sobaba mi tolete con ambas manos, así. Quería escribir sobre mi vida de artista. Me sentía nervioso, pues me masturbaba mucho, fijo en mi morronga encabillada, y me excitaba de nuevo, y escribía sin cesar… No podía impedirlo. Esto lo habrás leído también. Lo conté en mis diarios.
-¿Qué quieres? ¿Templar?
-Templar o bailar, tú y yo sabemos que es exactamente lo mismo.
Ella puso el bolso en el borde de la acera y se entregó a los brazos del ruso, aprisionada en sus músculos los huesos traquearon, y danzaron a todo lo largo de la calle. Y mientras bailaban, y levitaban, hicieron el amor, trascendidos a la dimensión del sueño. Transidos.
Tocó de nuevo el pavimento con los pies. El Fauno escapó a refugiarse en la penumbra. Se encogió de hombros ante esta inesperada fuga, más acostumbrada a esos trances. A esos transes. A unos pasos del edificio, hurgó en el bolso, buscó las llaves mientras tarareaba:
-La china que yo tenía
cuando la volveré a ver,
era una manzanillera
que me dejó de querer.
Yo la vi, yo la vi, ay, yo la vi
Y ella no me vio
Estaba comiendo mango
Sentada en el malecón…
Extrajo las llaves y las meneó al ritmo de la melodía, sin percatarse que la silueta de un hombre pisaba sus huellas. Más próximo, el perseguidor apuntó a su cabeza con el lente de una cámara. Disparó el flash. Ella se viró, no pudo reprimir su asombro. El volvió a manipular el obturador. Esta vez sostenía la cámara con la mano izquierda, con la derecha empuñaba la pistola de Dora. Retrató al mismo tiempo que disparó sobre Canela…”
Toro es uno de los sitios de moda en estos momentos en París, su dueño, Reinaldo Lorenz, llegó a París a inicios de los años noventa, siendo muy joven, todavía lo es, así que era verdaderamente joven al llegar a esta ciudad. Primero inauguró un restaurante cubano, Mi Cayito, que sigue abierto y continúa siendo reverenciado por la crítica culinaria francesa. Toro es su segundo restaurante, bar, y pista de baile en la parte de arriba y abajo. Reinaldo Lorenz es un muchacho muy emprendedor, llega temprano a su trabajo, corre de un lado a otro, y eso que ya viene de regreso de supervisar Mi Cayito, que todo esté en orden es su preocupación primordial.
Ha sido el empresario cubano de mayor éxito en Francia en estos últimos años. Ese éxito lo acompañará siempre, porque no se trata de suerte, se trata de empeño y de trabajo; y de una extrema delicadeza, discreción, y de una inversión total de sus sentimientos y esfuerzos. Anoche cenamos chez Toro, una delicia. Felicidades, querido Reinaldo.
Página web de Toro, podrán leer los artículos de prensa y llevarse una idea más amplia del lugar. Igualmente para Mi Cayito.
Asi acaba de perder el B’rak Hussein.
El congreso, haciendo gala del poco común sentido común que debiera
caracterizarle, ha votado en contra de la maravillosa idea del B’rak
Hussein de cerrar la prisión de Guantánamo y de traer al territorio
americano a la caterva de criminales que allí se alberga.
Anda cabizbajo, el Obamatrón, poco acostumbrado a la derrota. La
adulación es lo que le da lo suyo. Por ejemplo, va con esa máquina de
producir meteduras de pata garrafales (en serie) que es el
vicepresidente, a jamarse unas grasientas hamburguesas y la prensa le
sigue para decir que el B’rak Hussein ha transformado la Casa Blanca en
un templo del buen comer. Vamos, que la Casa Blanca jamás ha sido un
templo del buen comer y no lo será al menos bajo esta presidencia.
Dejémonos de cosas.
Triste se le ve, porque mal queda con los jinetes que le acompañaron en
la cabalgata moruna.
Por mucho que jinetearon juntos B’rak, Azif y Hamid, todo se queda como
está. Los criminales, encerrados. Estos tres, sin complacer. Y sin
complacer se queda tambien toda esa gavilla de emires que viven en los
alrededores de Washington y que tan afectos al nuevo círculo de poder se
muestran. Todos estos querían ver a esos criminales juzgados por
tribunales que les simpatizaran, y más aún, querían verlos sueltos por
las calles americanas y quizás accediendo a los beneficios de
residencia, ciudadanía y ventajas sociales de este país. Como premio,
claro, a su vocación terrorista.
Vayamos por partes.
La prisión de Guantánamo ha recibido buenas calificaciones de la Cruz
Roja, en lo que se refiere a las condiciones de vida de los detenidos.
Que no estoy de acuerdo con la tortura del ahogamiento simulado
–water-boarding es otra cosa. Me iría por las técnicas de presión
psicológica y algo menos medioeval. Que pienso que debería existir una
definición legal para mantener a esos criminales bien encerrados es otra
cosa, también. Y claro, no puedo dejar de hacer una comparación con el
tratamiento de los prisioneros que se han ganado su puesto en la base de
Guantánamo por terroristas y los que se los han ganado en las prisiones
de Cuba por ser hombres y mujeres dignos. No veo mucho revuelo porque en
100 y Aldabó zambullan la cabeza de un prisionero en un tanque con agua,
ni porque en las prisiones cubanas lanzen chorros de agua a alta presión
contra los detenidos que se atreven a protestar contra las condiciones
en que los mantienen. Y eso es tanta tortura como el waterboarding. No
veo revuelo tampoco –en ninguna parte- porque los prisioneros cubanos no
tengan acceso alguno a la legalidad, y que el gobierno sea juez,
carcelero, y verdugo, todo en uno. No. Claro que no. Los mismos que en
Estados Unidos hacen ruido en contra de la pena de muerte,
sospechosamente callan cuando esta se aplica en Cuba. Y la Cruz Roja ni
siquiera puede visitar una prisión cubana, a no ser que un día la
dictadura construya una prisión Potemkin para esos fines. Tampoco estoy
de acuerdo en que la única parte del territorio cubano que se encuentra
libre de la asfixia castro-fascista se use como prision de terroristas y
no como un Hong Kong tropical para establecer un próspero asentamiento
cubano en medio de una de las mas miserables neo-provincias del Oriente
cubano, con gobierno y economía que si bien no serían perfectos al menos
mostraría la alternativa a la barbarie de a diario.
Y también, claro, habría preguntas para el gobierno y la prensa americanos.
Sería interesante saber por qué se trató a los refugiados cubanos de
1994 –bajo esa estrella de la democracia como consideran a Clinton, y en
esa misma localización de Guantánamo- como a verdaderos criminales,
cuando su único crimen era escapar de la pesadilla criminal castrista.
Escape que es un crimen según toda la churribunda progre jauría que
ladra en la prensa internacional desde sus cómodas libertades. No había
aire acondicionado, que yo sepa, ni tantísimos traductores, ni biblias,
ni comidas “culturalmente correctas”, ni construccioness sólidas para
alojarlos. No, se les lanzó en un tent city como fueran hormigas de un
“ant farm” para observarlos en su cautiverio y para no darles mas
condiciones que las que fueran infraumanas. Y aqui paz y en cielo
gloria. Y mucha propaganda castrista como aderezo.
Ahora veremos si el B’rak Hussein se atreve a mencionar este asunto en
el discurso que dará en la mezquita del Al-Azhar en Egipto, el próximo
cuatro de junio, dirigido a la Umma. A ver si lo llama de la Yuma a la
Umma, o si quiere que la Yuma se convierta en la Yumma por virtual unión
con la Umma. Veremos también si se atreve a mencionar el Holocausto, y
veremos también si se atreve a mencionar a las víctimas de Septiembre
11, a ver si se atreve a mencionar el derecho de Israel a existir como
país o si exhortará el respeto a los derechos humanos en Arabia Saudita
o el respeto a los derechos de la mujer y si denunciará a la Shari’a por
bárbara. Sería un milagro. Habrá que ver cuán cariñoso se muestra con
los tiranuelos locales y veremos como hará gala de respeto a las
tradiciones locales de perder toda oportunidad que se pueda perder para
resolver los problemas de la región. Se debería llevar consigo a una
delegación de esos reyezuelos, caudillos, y presidentes a los campos de
concentración en Europa, para que comparen con Guantánamo y para que
taladrarle en sus gruesos cráneos que el Holocausto existió, y que la
misión del mundo moderno es impedir que ellos copien esas ideas bestiales.
La cabalgata moruna.
Ni son moros los que son tres, ni anduvieron a caballo.
A decir verdad, el título suena operático, y la trama lo es.
La ciudad de Washington casi paraliza su tránsito –y su tráfico- cuando
tres caudillos musulmanes decidieron que darian un paseo por la capital
de la democracia en este país. Su otear los llevó por monumentos y
avenidas, plazas y paseos, con un aparatoso despliegue de seguridad
digno de un Castro o un Chávez.
B’rak Hussein, de Mirikistán, Asif Ali Zardari, de Pakistán, y Hamid
Karzai, de Afghanistán la pasaron en grande. Mucha crítica a las fuerzas
armadas americanas por sus acciones de guerra en Pakistán y Afghanistán,
mucha justificación del antiamericanismo en esos países, y muchas
sonrisas, de aquellas de alto wataje. Ni una palabra acerca de por qué
carajos no acaban de capturar a Osama Bin Laden, ni de por qué se siguen
lapidando mujeres que ganan la condición de adúlteras por haber sido
violadas por un hato de salvajes que “hacía justicia” contra el marido
de la infeliz, ni una palabra a la explotación y venta de niños y niñas
para jugueteos lascivos. Nada de eso. Ni una palabra de crítica al
floreciente cultivo del opio en la zona, ni una sombra de preocupación
ante la resurgencia del Talibán. Aunque para ser justos la Clinton ocupó
el –de otro modo vacante- liderazgo y trajo a colación el tema del
Talibán y la Sharia’a en la zona. Debió tambien haberse referido al
avance del Islam y la Sharia’a en Mirikistán, pero hay fronteras de la
expresión que ni la Clinton se atreve a cruzar, así de mal estamos.
Pues bien, los visitantes tratan de asegurar que no hay, ni por asomo,
que preocuparse. Que todo esta bien y tranquilo en el Asia Central.
Supongo que alguien habrá desenrollado la alfombra y sacado el narguileh
un par de minutos antes, porque esto tiene por fuerza que salir del humo
de las opiáceas. Por lo menos.
Y así tan tranquilos y con dos cojones cada uno, se atreven a pedir
dinero para los refugiados del valle del Swat. Como lo oyen. El país
esta en medio en una crísis económica de miedo, y los dos trapisondistas
vienen y le piden al B’rak que les pase un baro. Me pregunto si se
atreverían por casualidad a pedirle dinero a su común amigo el rey
Abdullah, ese que tiene en su cintura las llaves de las dos mezquitas.
Sigamos como vamos, y pronto el país va a estar tan lleno de indigentes
como esos sitios a donde va todo el dinero que se exprime del gaznate
del contribuyente americano. Esperemos que las escuelas y hospitales que
“el gran Satán” como son conocidos los Estados Unidos en la región, no
sean un día blanco de depredadores, secuestradores, o vulgares
dinameteros de la Jihad. Y que la agricultura vaya un poquitín mas allá
de la producción de hashish de alta calidad y de amapolas de opio, tal y
como les ordenan los señores del Talibán y Al-Qaeda a los augustos
presidentes y señores de aquellos feudos.
Pero quién soy yo, un infiel, para cuestionar nada de esto.
Hubo, eso si, una negación rotunda de parte del B’rak Hussein a
encontrarse con Bibi Netanyahu, de la única democracia de la región,
Israel. Mientras tanto, Madame Obama la pasó genial en el programa
Sesame Street, y según ella “es posiblemente lo mejor que he hecho desde
que llegué a la Casa Blanca”. Mejor ni preguntar que habrá sido lo peor.
Pero es una mejoría, porque hasta no hace mucho nunca se había sentido
orgullosa de ser americana. Por mí, que los dos se dediquen a los
títeres. A la larga, es menos dañino, salvo por la destrucción de la
reputación del gremio de los titiriteros de buena fe y el daño
irreversible la estabilidad mental de los jóvenes espectadores.
Mientras, el Califa de Mirikistán se dirige muy ufano a paso de trote a
la mezquita cairota de Al-Azhar, desde cuyo podio hablará a la Umma.
Esperemos que el discurso esté programado como se debe en el
teleprompter. De más está decir que la mezquita de Al-Azhar es desde
tiempos imemoriales el polo del fudamentalismo egipcíaco y de varias
encarnaciones de la Jihad, de lo cual da fé nada más y nada menos que el
segundón de Osama bin Laden, el mismísimo “doctor en medicina” Ayman
al-Zawahri, que es un poco mas médico que el Cheo Huevera y un poco
menos doctor que Josef Mengele, pero de ideología similar a ambos. Me
temo que luego de esta invitación a hablarle al mundo musulmán desde tan
augusto podio, sin duda se extenderán invitaciones a visitar la Mecca y
Medina. Y si somos lo suficiente desafortunados, también habrá alguna
que otra habladuría desde esos puntos.
Quizás el mundo debía aprender un poco de los Reyes de España que se
dieron a festejos y saraos en la Florida sin visitar al Califa. Y
apuesto que si los islamo-progres españoles tuvieran un decir en esto
hasta le daban las llaves del Alhambra y la Catedral –antigua mezquita,
de por sí construida sobre un edificio cristiano- de Córdoba, en una
reconquista a la inversa. Porque el sueño del Al-Andalus todavia anida
en las mentes nubladas y tupidas de los chicos del Califato. Cualquier
cosa se cuece bajo un turbante. Cosas veredes, mi querido Sancho, al
paso que vamos, uno de estos días quitan al indio del Capitolio para
instalar una media luna sobre el domo.
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El artículo de Charlie Bravo termina aquí. Ayer recibí este video que me preocupó mucho. Yo estoy a favor del aborto siempre y cuando se haga en tiempo, y no haya peligro para la vida de la madre ni asesinato de un feto desarrollado. Vivimos en una época en que eso, en países como Estados Unidos, es posible, de más está señalarlo.
No las tengo todas con los curas, aunque a mí nunca me hicieron daño, pero han hecho daño a otros, y para mí eso cuenta. Pero lo que no puedo soportar son escenas como estas, donde un Padre protesta pacíficamente en contra del aborto, y la policía americana se lo lleva preso y miren, observen, las condiciones del arresto. Eso está pasando ya en el país de Obama, violación clara de los derechos humanos. No conozco al grupo Life, no tengo nada que ver con ellos, ni me interesa nada que tenga que ver con los grupos religiosos americanos, no vivo allí.
Estas fotos formaron parte de una campaña publicitaria realizada por la
agencia Ogilvy & Mather (Frankfurt, Alemania) para la International Society
for Human Rights. La serie ganó medalla de bronce en los Premios Clio 2009 en Nueva
York. Gracias a Hugo Landa:
Llegué a Haití con el cielo estrellado, el aeropuerto estaba congestionado de personas que entraban y salían del país; en las pantallas de las televisiones mostraban imágenes del grupo de rap Barikade. La noche anterior los cuatro integrantes habían fallecido en un accidente de automóvil. La multitud no apartaba los ojos de las pantallas, ojos aguados, rostros serios.
-¡Terrible, ha sido terrible! Eran tan jóvenes, tenían tanto talento –me comentó una joven que me recibió de parte de una amiga-, es injusto.
Los maleteros corrieron hacia mí con la intención de cargarme el equipaje; aunque rechacé amablemente su ayuda fue inútil, uno de ellos me arrebató el maletín de la mano, y luego me pidió dinero: cuatro euros no le pareció bastante.
-¡Eh, quita, es más que suficiente! –soltó el taxista, conmigo y con Julie (así se llamaba la chica que me dio la bienvenida) dentro del taxi, arrancó el motor y casi arrastró al otro que no desistía de sacar la mano de la ventanilla en gesto de mendicidad.
Me sentí muy mal a causa del espectáculo, pero sólo me quedaban cuatro euros en el monedero.
Tomamos una carretera bastante oscura, y luego atravesamos barrios también muy mal iluminados. Sin embargo, las aceras estaban repletas de jóvenes, de muchachas y muchachos vendiendo algo, ropa, frutas, artesanía. También mujeres cocinaban en la calle, para la venta pública. De una vivienda a otra, atravesando la calle y haciendo arco encima de las cabezas, múltiples banderolas de tela desplegaban mensajes religiosos, católicos, y mensajes de apoyo a los familiares de los muchachos del grupo Barikade. Fue un trayecto intenso, de caras anónimas husmeando dentro del coche, cuando nos parábamos en un atasco.
Era la primera vez que visitaba Haití, iba a filmar un documental sobre la situación de pobreza, sobre la inestabilidad social y política y la inseguridad del país. Esos eran los temas que me habían señalado para que yo desarrollara a partir de ahí libremente el guión. No sólo debería escribir, además me habían encomendado la realización de la película. Los productores nos instalaron en uno de los mejores hoteles de Port-au-Prince, el Montana.
El viaje había sido largo, la entrada en el hotel demoró más de lo habitual porque un célebre cantante de rap que había hecho fortuna en América se encontraba allí expresamente para los funerales de sus colegas. El lobby estaba cundido de militares armados hasta los dientes, y de cascos azules que hablaban español, de origen peruano.
-Aquí hay mucha inseguridad, demasiados secuestros –me avisó Mikael, un periodista que enseguida se nos acercó y entabló conversación con nosotros.
Nosotros éramos: Julie, quien sería mi acompañante en las jornadas venideras, el camarógrafo, el sonidista que habían llegado un día antes y que me esperaban en el lobby del hotel. Registramos las habitaciones y subimos rápidamente a descansar para levantarnos temprano a la mañana siguiente
Las dimensiones espaciosas del cuarto me asombraron, solamente en la cama cabían cuatro más igual que yo. Tenía aire acondicionado, televisión con todos los canales del área, incluido Estados Unidos y República Dominicana. El baño también grande, a cuerpo de rey. Tomé una ducha, me recosté en la cama, cogí el libro de la mesa de noche para leer un rato, pero me quedé rendida. Soñé con una noche azul, y mucha gente alrededor mío. Dormí plácidamente, como hacía muchos años que no dormía.
A las ocho de la mañana ya estaba en el restaurante del hotel, lista para desayunar y partir hacia los barrios donde buscaríamos locaciones. Desde la inmensa terraza se podía contemplar el paisaje, la ciudad. Hacía mucho calor, y una luz natural y muy blanca dominaba el ambiente.
En una mesa redonda, también enorme, se presentaban diversos menús, bandejas repletas de frutas de todos colores y sabores, también de ensaladas de cualquier tipo. Panes, cruasanes, dulces. La abundancia me perturbó bastante. Además de que, para colmo, uno se podía dirigir a la cocinera y ordenar huevos con lo que uno quisiera, jamón, queso, hierbas refinadas, papas.
Desayuné frugalmente, me molestaba comer tanto en un país que tiene fama de ser uno de los más pobres y hambrientos del mundo. Tony, Andy y Julie se burlaron de mí. Pero tampoco ellos se animaron a comer más de lo adecuado.
El jeep nos condujo por calles angostas, mal hechas, casi todas empinadas. Por nada vomito a causa del traqueteo. Observé el mismo espectáculo que la noche anterior, mucha gente en la calle, muchos vendedores de todo, las casas en mal estado, carteles y pintadas con invocaciones a Jesucristo y frases admirativas hacia el grupo de músicos. También pasaron a nuestro lado mujeres, niños, y hasta hombres con bultos o recipientes en la cabeza, como en la típica imagen de la pintura haitiana, que es una pintura que aprecio enormemente.
La pobreza es evidente, pero jamás la miseria de la que hablan en los telediarios. Los haitianos son muy activos, trabajan, se mueven de un lado a otro. Port-au-Prince es una ciudad que no para, no cesa en su movimiento humano. Yo llevaba el número de teléfono de una amiga escritora, Delphine Thiot. Delphine había decidido mudarse a Haití, quería ayudar de alguna manera, aunque fuera con su escritura, eso me había dicho cuando nos despedimos en París tres años atrás. Nos dimos cita para el almuerzo. Después de elegir algunas zonas de los barrios de Petionville y de Bàs-peu-chose para las locaciones de filmación, me fui al almuerzo con Delphine.
-¿Cómo te sientes? ¿Has conseguido lo que deseabas, ser útil de alguna manera? –Pregunté sin darme cuenta de la ociosidad de mi pregunta.
-Me siento mejor que nunca, creo que ellos han sido más útiles para mí que yo para ellos. Esta gente me ha dado mucha energía. Es cierto, tienen problemas, enormes problemas sociales, políticos. Hay hambre, pobreza, en ciertos sectores hay mucha hambre y pobreza. Pero no paran de luchar, trabajan como bestias, y se levantan en contra de las injusticias. No son perezosos, nada que ver con nosotros, por ejemplo.
Busqué en lo hondo de sus ojos, no porque sospechara que no me dijera la verdad, confiaba en sus opiniones plenamente, pero quería saber si ciertamente se sentía satisfecha. Sus ojos brillaban vivaces, de una manera diferente mientras me contaba sus experiencias haitianas.
-No me he quedado solamente en la ciudad, he viajado por el interior. Conozco todo, o casi todo –añadió.
Durante los días que viví en Haití (fui por una semana y me quedé un mes) no dejé de ver ni uno solo de ellos a Delphine. Julie venía a buscarnos temprano, dábamos nuestro recorrido, filmábamos, entrevistábamos a la gente, la gente hablaba, sonreía, compartía sus vidas con nosotros. Había peligro sí, sobre todo por la noche, pudimos advertir a hombres armados a las entradas de los restaurantes, y al borde de los caminos, con cuchillos, pistolas, escopetas.
-Hay muchos secuestros –nos explicó Julie.
Regresábamos a eso de las diez, y escribía hasta las doce o la una. Al día siguiente filmábamos en función de lo que yo escribía. Pero yo sólo escribía lo que había visto, lo que la gente me contaba, o lo que sus miradas narraban, sin necesidad de hablar con ellos.
Y cada día almorzaba con Delphine.
-Sabes, lo que me sorprende es que no he visto mendigos en las calles, como por ejemplo, en París.
Delphine no pudo aguantar la carcajada.
-Y sin embargo, cualquier haitiano de los que has visto está menos protegido, probablemente, que cualquier mendigo parisino. ¿Sabes lo que sucede? Que esta gente tiene mucha dignidad. Hay un hambre del carajo, pero no se permiten perder la dignidad. Y nosotros hemos perdido esa dignidad. Esta gente trabaja, aún en la mierda más absoluta.
-¿Y por qué no salen de la pobreza?
-¿Por qué? Porque los explotan, porque no les dan trabajo para que puedan comer, o tienen para comer pero no tienen lo demás para vivir. Lo peor es el hambre, comer es lo esencial. Porque tienen hambre física, real. Y porque siempre hablamos de los pobres de Haití, pero jamás hablamos de los ricos que viven en Haití, que no se ocupan de sus pobres, que no los asumen, que hacen bien poco por cambiar esa situación.
-¿Habrá una revolución? –fui ingenua.
-¿Otra?
Largo silencio.
-¿Sabes por qué el mundo está tan jodido? –Delphine encendió un tabaco Guantanamera comprado en el hotel a un médico cubano.
-Lo sé, lo sé –balbucee.
-No, tú crees que lo sabes, como todo el mundo. Como yo antes creía que lo sabía. Creo que tengo la explicación, o una mínima explicación. Porque al hambre real respondemos con un hambre espiritual y moral devastadora. Esa hambre es también terrible, no más que la real, ya lo sabemos. Pero entre la pobreza de ciertas partes del mundo y la riqueza en otros la distancia ya es inmedible, porque es abismal. Ya hay mundos que aún cuando se encuentren no podrían entenderse.
Me contó que ella había comprado el tabaco que estaba fumando al médico cubano. Un médico enviado por el gobierno de Castro a Haití. Ese médico en Cuba no tenía nada, ni casa propia, ni comida, ni ropa, el Estado le pagaba con un miserable salario. Comía comprando y rapiñando en el mercado negro. El Estado lo envió a Haití en una misión internacionalista, pero Haití le pagaba a ese médico un dinero a través del Estado cubano, el gobierno castrista le quitaba el dinero, y sólo le dejaba una miseria para vivir, como mismo lo hacía en Cuba. De dos mil doscientos dólares mensuales, el médico podía tocar solamente doscientos. Pero como era en dólares, y no en pesos como el salario que percibía en Cuba, pues para él era una ganancia magnífica, podía vivir bien con ese estatus en Haití y enviar dinero a su familia en Cuba, aunque eso sí, lo terrible era que no le dejaban viajar con su familia, su familia debía quedarse de rehén. Sin embargo, sus compensaciones tenía: en Haití podía hospedarse en el Montana, lo que le estaba vedado en su país entre otras cosas: hospedarse en un hotel, reservado sólo para extranjeros. Las primeras veces que salió, ella lo acompañó, el médico había quedado impresionado de la cantidad de gente vendiendo cosas en la calle libremente, eso en Cuba estaba prohibido, señalaba; sin embargo no podía soportar ver el estado de las casas, chozas las llamaba, aunque él vivía en Cuba en un bajareque no mejor que esas chozas. Sin embargo nadie hablaba de la miseria en Cuba, y eso sólo a causa de la politiquería barata. Dos formas de pobreza, dos hambres, bajo el comunismo una, y que todo el mundo ve bien y que pocos denuncian, añadió.
-Pero en Haití hay más hambre que en Cuba.
-No, están parejos, pero en Cuba han sabido taparlo y la gente que viaja a Cuba no quiere verlo. Ah, y hay otra cosa: en Haití hay pobreza, pero la gente se levanta, lucha. En Cuba, la pobreza mental de la gente se ha implantado como política, destruir la capacidad de defenderse de la gente ha sido un logro, una manipulación terrible de esa dictadura. Sabes, cuando me fui de Francia pensé instalarme en Cuba, lo intenté. Me di cuenta al instante de que no podía vivir en una sociedad tan histriónica, sumamente histérica, y además, tan pobre de pensamiento. No es el caso de Haití.
Tuve que darle la razón, conocía demasiado bien mi país, aunque hacía quince años que no había regresado porque no me permitían entrar. Le comenté, para cambiar la conversación un poco, que desde que estaba allí dormía apacible y profundamente, como un recién nacido. En Francia no paraba de ingerir tranquilizantes y pastillas para dormir.
-Te lo creo. Lo mismo me pasó a mí. No he dormido en ningún otro lugar mejor que aquí. Pienso que la razón es también sencilla. Aquí la vida es pura y sencillamente es esto: la vida, una lucha diaria para vivir; y no una simulación de lucha por una falsa vida. Eso es importante –apagó el tabaco en el borde de la maceta donde estaban sembrados unos maravillosos helechos gigantes y lo enrolló en un trozo de papel de periódico.
-Sabes, sé que es una pregunta idiota. Pero es la pregunta que siempre me hago, ¿por qué los ricos no ayudan a los pobres? ¿Cómo pueden vivir disfrutando de todas esas cenas, de todas esas riquezas, mientras otros mueren de hambre?
-Hay ricos que ayudan, son pocos, pero lo hacen. A los demás no les importa nada. Es esta época que nos tocó, que es así, una cagada. Y luego, estamos gente como nosotras, que creemos que con nuestra escritura (se tocó el pecho) y tú con tus películas vamos a cambiar el mundo. Nada, los que de verdad podrían cambiar el mundo no nos leen y no ven documentales sobre gente hambrienta, y dudo de que se interesen por los hambrientos. No estoy hablando de los políticos, esos monigotes que sólo mueven sus lamentables extremidades al compás de las moneditas que caen en la alcancía. Hablo de los ricos, de los que tienen el poder y el dinero para cambiar las cosas. Los políticos se han convertido en unos intermediarios mediáticos entre el dinero y la gente. A los millonarios les sacan el dinero a cambio de permitirles que sean todavía más millonarios, al pueblo les tiran las migajas de sus cretinos discursos y de sus mediocridades cotidianas.
-Entonces no hay esperanzas –murmuré.
-No la hay, pero debemos inventarlas, cada día, e intentar sostener a los que nos rodean, ayudar a nuestro entorno. No más. Pero no podemos perder el sentido de nuestras vidas, la esperanza. Es lo que nos queda. Lo otro es el pomo de pastillas o el tiro en la sien.
Me dio pavor el extremo pragmatismo de Delphine. Esa tarde salimos del restaurante y nos dirigimos a un pueblecito apartado, una especie de reparto aislado. Entramos en lo que parecía una casa, se trataba de una boutique.
-Aquí puedes comprar pintura haitiana, de la mejor –señaló mi amiga.
No se equivocaba, Delphine posee muy buen gusto y ojo para ese tipo de arte popular, una variedad de escenas pintadas en cuadros de desiguales tamaños, desde los más diminutos hasta algunos que medían cerca de cincuenta o setenta centímetros -nunca más grandes que eso-, mostraban cañaverales y negros cortando caña, el mar y gente pescando, bohíos con familias trabajando en labores agrícolas.
Alguien me tocó el brazo, me viré pensando que era Delphine. Se trataba de una anciana, la mirada nublada por los años, sonreía, y pese a su boca desdentada todo en su rostro era hermoso, estaba muy delgada; me tomó la mano y asustada rehusé la suya.
-No te hará daño, tampoco te está pidiendo nada. Te quiere dar algo –Delphine vino enseguida a socorrerme.
La señora me dijo en créole que se trataba de un regalo, y me puso en la mano abierta una muñequita pequeña, con una falda verde, una blusa amarilla, y un turbante rojo en la cabeza. Quise darle algo de dinero pero ella se negó, insistió en que se trataba de un regalo, y desapareció.
Corrí detrás de ella, pero me hacía gestos de que no, de que no la siguiera. Se perdió en uno de los patios de la casa vecina.
-¿Por qué me dio esa muñequita? ¿Por qué no me dejó pagarle?
-Ayer, cuando estuvimos en Petionville, le compraste frutas a su nieto. Ella estaba detrás, no la viste, pero ella sí que nos vio a nosotras. Yo la conozco. Le comenté a su nieto que vendríamos esta tarde a comprar cuadros. Y ella ha querido tener un gesto de agradecimiento contigo, y ha hecho todo ese trayecto para agradecerte.
-No era necesario. ¿Lo hacen con todo el mundo?
-Ella lo quiso hacer contigo. No hay manera de negarse.
Le comenté a Delphine que no tenía seguro de haber conseguido un buen documental, que el trabajo llegaba a su fin y que me invadía el temor, tenía la impresión de que los espectadores no verían lo que yo vi. Que estaba allí por un compromiso conmigo misma, pero que ya eso no importaba, que ahora necesitaba ayudar a esa gente, y que no sabía cómo. Y que tampoco deseaba vender la miseria ajena.
Me dio una palmada en la espalda, y entonces sus ojos perdieron el brillo y pronunció con la voz entrecortada, aunque queriendo aparentar ligereza: “Bienvenida al club”.
El sol rajaba las piedras, estaba cayendo candela pura, raíles de punta. De pronto el cielo se encapotó, empezó a tronar, y detrás vino un relámpago, luego el impetuoso aguacero.
-Menos mal que llueve, refrescará –reflexioné en voz alta.
-La lluvia es lo mejor que nos puede ocurrir en esta época. Porque contra la sequía no se puede hacer nada, sólo rezar y encomendarse a los dioses.
No pude evitar la risa. Ella se rió también.
-Después vendrán los ciclones.
CUBA, ESPAÑA Y ESTADOS UNIDOS, LA SODOMIZACIÓN ETERNA.
Iba a hacer un análisis serio sobre las relaciones entre Cuba, España, y Estados Unidos, y me acabo de dar cuenta que desde finales de 1898, no ha pasado nada interesante entre estos países, como no sea una especie de sodomización enfermiza de parte de los dos segundos al primero. Podrán imaginar que no tengo nada en contra de la sodomización, lo que encuentro sumamente natural, salvo en política.
Durante todos estos años, tanto España como Estados Unidos han querido sodomizar a Cuba, fíjense que hablo de sodomizar, no de dominar. Lo de dominar no está ni siquiera en sus planes, porque aún en la dominación hay respeto de distancias, me refiero a como bien digo: sodomizar, con todas sus letras. O sea, han querido templarse a Cuba, jodérsela hasta la cocorotina. Y lo han conseguido, incluso sin mucho esfuerzo. Porque para ello han contado con la inmejorable ayuda de un pichón de gallego y de su hermano mitad chino, que durante estos últimos 50 años, una tirria, vaya, han entregado ese país de la manera más abyecta posible, mediante una cruel dictadura, con el trasero abierto al que quiera, violando una de las fechas más hermosas que tiene ese país: el 20 de mayo, día de la independencia de todos los cubanos, y de la más bella constitución que existió en el mundo, la Constitución del año 1940. Espero que me perdonen lo soez, que soy yo multiplicada y al revés. Ya sé, ustedes esperaban algo más serio, yo no soy seria, ni pretendo serlo. O sea, la culpa es sólo mía. Pero después de todo, veamos la cosa del lado serio de la vida:
20 DE MAYO, UNA FECHA OLVIDADA POR ESTADOS UNIDOS Y POR LA UNIÓN EUROPEA.
Hace poco leí en El Economista que el señor Louis Michel, Comisario Europeo de Desarrollo, abogó en Bruselas porque la Unión Europea levantara todas las sanciones impuestas a Cuba a raíz de la Primavera Negra del 2003, fecha en la que el régimen de La Habana encarceló a 75 disidentes, entre periodistas, poetas, bibliotecarios independientes, y opositores del Proyecto Varela, condenándolos a entre 20 y 28 años de prisión; muchas de esas personas se hallan aún en las cárceles castristas, pero a Louis Michel se le ha olvidado eso. Su única obsesión, tal pareciera que es, que la Unión Europea renueve sus relaciones con el castrismo antes de que lleguen los americanos, como él mismo expresó.
O sea, un poco más de esclavismo para los cubanos, que sólo ganan en pesos cubanos, salarios miserables, y cuando consiguen trabajar en una empresa mixta europea, les pagan a través del Estado cubano, y sus salarios sólo sirven para consolidar el poder de los hermanos Castro. La Unión Europea aspira a seguir disfrutando de la ganga de no tener que pagar seguros a sus trabajadores, de no vérselas con ningún tipo de huelgas, prohibidas éstas en la isla, y de este modo, violar las leyes internacionales de los sindicatos de los trabajadores.
Cuando el señor Moratinos, Ministro de Exteriores Español, ni siquiera tiene el coraje de preguntarle a su nuevo homólogo Bruno Rodríguez, por su antecesor, Felipe Pérez Roque, caído en desgracia hace muy poco, y quien con el señor Moratinos mantenía una muy buena y simpática relación, a juzgar por las fotos de sus encuentros donde las carcajadas a mandíbula batiente no faltaron. Entonces, ¿cómo se va a atrever a inquietarse por los presos políticos? Ni siquiera existen para él. Moratinos lo que ansía es más negocio con el castrismo, más hoteles Melià; por cierto, ¿se ha prohibido o no el acceso de internet a los cubanos en esos hoteles? A juzgar por un video que hizo la bloguera Yoani Sánchez con su marido, el periodista Reinaldo Escobar, la prohibición es evidente, y todavía no he escuchado a ningún dueño de esos hoteles protestar por semejante violación de los derechos humanos.
Estados Unidos anunció que levantaría las sanciones, algunas, no todas, y lo cumplió a medias, así como renovar la frecuencia de los viajes de los cubanos de Estados Unidos a Cuba con el propósito de ver a sus familiares y de ingresar, claro está, más dólares en la isla, lo que según cifras de la CEPAL constituye la primera entrada económica en ese país, mantenido por el exilio. ¿Habló Obama de derechos humanos? Sí, y Hillary Clinton desde luego que también, sin embargo, el gobierno de Estados Unidos no ha ejercido presión alguna para que Castro libere a los presos políticos y abra vías transparentes hacia la democracia.
Hoy se cumple el aniversario de una de las fechas más importantes de la historia de Cuba, el día de la independencia nacional. Nuestro país tuvo una de las mejores y más ejemplares constituciones del mundo, la Constitución de 1940. En pleno 2009, 50 años después de la dictadura castrista, estamos en un punto muerto: una cantidad bárbara de exiliados, Cuba es una isla que posee más prisiones que playas, la pobreza de la población cubana es asqueante, vergonzosa. El nivel de educación es bajísimo, nadie es iletrado, pero el nivel de incultura a causa de la censura, de la prohibición, y de la mediocridad de los planes educacionales, el miserabilismo de una cultura del folklorismo que se ha quedado estancada en la penumbra de su propia letanía, sin ambicionar la universalidad ha rebajado a ese país a niveles intelectuales comparados con los peores del mundo; la depauperada calidad de la salud pública, los hospitales a los que tienen derecho los nativos (así nos llaman en algunos medios españoles) dan grima; la mayoría de sus profesionales aspiran a largarse de aquel infierno de la forma que sea, o a marcharse de forma legal hacia Venezuela u otro país de América Latina, e incluso hacia Haití, donde me encontré médicos cubanos penando por la separación de sus familias, aunque satisfechos de ganar doscientos dólares mensuales para poder enviarles a sus hijos; el resto, mil dólares, o sea, la mayor cantidad posible, el gobierno cubano se apropia de esa suma, de mil dólares per cápita.
Había una frase popular cuando alguien amenazaba a otro le conjuraba: “Lo que te caerá encima será un 20 de mayo”. Haciendo alusión a la independencia, y a la pérdida de Cuba por los españoles. Cuba no es independiente, es la finca privada de los Castro. A los cubanos les cayó encima realmente un 20 de mayo con el castrismo. Y tanto los americanos como los europeos no han hecho más que aprovecharse de ello sin ningún tipo de compasión y mucho menos de escrúpulos frente a nuestra penosa situación.
Juan Abreu en su blog Emanaciones sobre Mario Benedetti, ¡prepárense! Y yo en Zoé en el metro. Siento tener que ponerles este post encima del de José Martí y las drogas que tan mono me quedó, pero la actualidad es la “antiartualidá“.