Dieudonné es un cómico que no da risa, al menos a mí nunca me hizo reír. Su antisemitismo le ha valido unos cuantos procesos en los tribunales franceses, no sólo durante entrevistas ha mostrado su odio, también en sus espectáculos ha enseñado su hiel. Se ha presentado a las listas de las Europeas, y hoy aparece su séquito de secuaces en Libération, entre ellos la profesora María Poumier como segunda al mando, antisionista y castrista empedernida, según el periodista va a todas partes con una gorra chavista. Íntima de algunos escritores de la isla y de otros que se dicen exiliados, María Poumier lleva años muy próxima del revisionista Roger Garaudy, lo que la convierte en realidad en antisemita. Hace muy poco una escritora cubana, que vive en la isla, escribió algo en relación a la emoción que le causó conocer a María Poumier, ¡me imagino, viniendo de donde viene! Sólo hagan un ejercicio de memoria.
Yo la conocí también, y al instante me di cuenta de qué pata cojeaba, y nunca más quise saber nada de ese personaje. Pero en Cuba, ya sabemos, el racismo, el oportunismo, y el antisemitismo, hacen ola entre los castristas.
Durante mi estancia en Canadá, leí en los periódicos que Dieudonné se presentaría en Montréal, la desfachatez de sus respuestas fascistas a los diarios da verdadero asco.
Gracias a Jacobo Machover por enviarme el artículo de Libé.
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