Los cien días del milagro.
Por Charlie Bravo.
La prensa se deshace en halagos y encuestas mostrando el apoyo “popular”
al B’rak Obama, y el motivo de celebración es que ha cumplido 100 días
en su nuevo puesto de trabajo, lo cual en realidad me parece suficiente,
sorprendente, inmerecido, y sobre todo superfluo. Si un empleado
corriente hubiese cometido errores comparables a los del B’rak, hubiera
sido despedido sin miramientos. Pero no, aquí tenemos que –exactamente
como en el caso de su amigo el Mico Mandante Chávez- los electores aún
lo adoran después de los primeros cien días. Claro, Chávez amedrentó a
la prensa y los electores y esa fue la “opinión” que prevaleció. En el
caso del B’rak, como estamos hablando de un Frankenpräsident, creación
de la prensa, pues claro, todo esta “fine and dandy” y sí, la poblacion
–al menos la encuestada- lo venera. Lo mismo que cuando esas mismas
casas de estudios estadísticos envian un par de sesudos a Cuba. Siempre
“encuentran que, factualmente” el pueblo cubano adora a los Castro. Me
imagino que también el Rey Abdullah, el mingo preferido del B’rak, tenga
unas tasas de aprobación increíbles.
Chávez fue el B’rak Hussein de Venezuela, prometiendo esperanza y
cambios a diestra y siniestra. Sobre todo, cambios muy siniestros en la
siniestra. Hoy el B’rak es el Chávez de los Estados Unidos, sin golpe de
estado. Al menos no dió un golpe militar, pero si es el resultado de un
golpe de estado dirigido y ejecutado por la prensa a través de la mayor
campaña mediática de la historia de los medios de comunicación, si uno
deja fuera el castrismo, que como todos sabemos, fue inventado por el
New York Times. Que coincidencia maravillosa. Eso basta para hacer un
toque de cacerolas exigiendo el cierre de ese periódico, me parece,
aunque sería reportado como “gran fiesta popular de los cubanos del
exilio en apoyo a B’rak Hussein y Rául Castro”, sin duda alguna.
Tendremos que pensar que no hay mal que por bien no venga.
Es decir, tener una dosis de positivismo antinatural, pretendiendo que
no hay leyes inexorables que no pueden ser violadas. Porque de este
“hope and change” tan prometido no se ven ni las esperanzas ni los
cambios por ningún sitio. A no ser que se trate de que la Chrysler está
en bancarrota y que la economía va de mal en peor, con el gobierno
soltando billones para mantener a flote comglomerados financieros y
grandes consorcios ineficientes. Se premia el desempeño mediocre. Y vaya
cambios que se han operado. Me recuerda una pregunta que hice una vez a
un superoptimista de la campaña Obamunista: Si este es el mejor pais del
mundo, como me acaba de decir usted, ¿cuál es la razon que tiene su
candidato para quererlo cambiar? Si es el mejor, ¿lo hará aun mejor?
Cómo? Dése cuenta que lo que está diciendo, que es que lo quiere
empeorar! Pero como su adorado ídolo B’rak Hussein, no me pudo responder
porque no tenía las respuestas delineadas en un teleprompter.
Pero nadie cuestiona estas cosas.
Se supone que estemos educados para demostrar una carneril y
complaciente aceptación de cualquier cosa que nos digan, que tomemos el
dulce caramelo que se nos sirve por televisión, sin chistar y que
dejemos que la bobaliconería surta efecto y que no pensemos ni
cuestionemos nada. Que son cien días de maravillas, por ejemplo. Sea lo
que sea, incluyendo creer que nuestro querido leader, timonel, iluminado
mesías, e infalible maestro no se agachó servilmente frente al Rey de
Arabia. Y que ese apretón de manos de ambias y ecobios con Chávez fue
algo que él no pudo evitar. Por pensar, sigamos andando a contrapelo con
los que adoran al B’rak. Su esposa se presenta luciendo zapatos de
tennis de 500 dolares y falso ceño fruncido y estudiada cara de
preocupación a dar de comer a los desvalidos, en un “food bank” de la
capital, en el mismo, donde algunos “desvalidos” le tomaron fotos con
sus sofisticados teléfonos a la primera dama, sin que nadie cuestionara
a donde se envían las cuentas de esos telefonos para los que
supuestamente no tienen un techo sobre su cabeza, y que no se pueda ni
preguntar quién las paga. Es que si uno habla de esto es un desalmado.
Han sido cien días milagrosos. El milagro de nuestra supervivencia, digo….