La Virgen del Rocío, milagrosa y lírica, ha sido otra vez rescatada por sus hombres. Estuve allí, fui testigo del milagro: ellos esperan a que la virgen les haga una seña, y esa seña se produce de forma inesperada, en el instante más misterioso ella pide que suban a buscarla. Ellos saltan las rejas, mientras los asistentes le vocean todo tipo de piropos. Afuera se canta, se baila, se come, se lanzan disparos al aire, entre hermandades y visitantes. Luego empezará el largo peregrinar hacia Almonte, llevando a la Señora en hombros. Son quince kilómetros, sólo que a veces la Señora se encapricha y pide caminar dos o tres kilómetros hacia atrás, y habrá que volver. Larga noche de peregrinaje, de amor, de baile, en honor de la Reina del Rocío. Yo estuve allí, besé su manto de divina pastora. Nunca la he olvidado, y por ella pido, y la venero, ¡guapa!
Archivos diarios: junio 1, 2009
Inundaciones en la ciudad colonial. La Habana, hoy.
Gracias a Jesús Vega, me llegan estas fotos de La Habana, hoy, inundaciones y resignación:






Con Jorge y Margarita Camacho.
Ayer nos reunimos varios y buenos amigos de Margarita y Jorge Camacho en su casa. El hijo de su médico, médico él también, el pianista Alain Planès, a quien el pintor Barceló acaba de hacer un retrato y Milan Kundera habla de él en su último libro, Tania Assaf Galindo, una gran cubana, Kory Sorenson, banquera, la sobrina de Margarita Camacho, los anfitriones, por supuesto, y yo. La cita era para admirar una escultura en cristal que Jorge Camacho acaba de hacer, réplica de una primera que hizo en bronce y en madera. Bella obra que sostiene Tania en esta foto, junto a Margarita y a Jorge Camacho:



Infanta Habana Cuba. José Cepp Selgas.



Mis fotos no son muy buenas, pero les aseguro que el trabajo del dorado repujado en el vestido de la Infanta es precioso. Selgas ha hecho una serie de Infantas con las calles de La Habana, jugando con Infanta y San Lázaro, por ejemplo, que son fenomenales. Gracias, querido Cepp.
Ostentación y desprecio. Charlie Bravo.
Ostentación y desprecio.
Por Charlie Bravo.
Se ahoga el país en la recesión y General Motors Company pasa a ser
Government Motors Company con su decisión de declarar bancarrota
-todavía no es “The Guandong Motors Company” por lo menos- y el B’rak
Hussein dilapida los recursos de los contribuyentes organizándose una
salidita de fin de semana a New York con su esposa.
Que el americano de a pie pague por el exceso, no faltaría más. Allá va
eso. El servicio secreto, el séquito obamatrónico, y la orgásmica prensa
le acompañan a costa de los impuestos del ciudadano. La justificación
del Obamatrón: nada más y nada menos que llevar a su esposa a New York
fue una promesa que le hizo durante la campaña electoral. Menos mal,
cumplió. Con algo de retardo, como con el perro. Las demás promesas
hechas al público, bien gracias. Ya veremos cuando se digna a cumplirlas.
Una comidita en el Blue Hill -un restaurant de moda en el West Village
newyorkino- seguida de un exibicionismo en el Teatro Belasco, para ver
un musicalillo de Broadway, para agasajar a la esposa con el dinero que
nos siguen sacando de los bolsillos. Nada, no les preocupa que muchos
americanos se vean hoy en día sin trabajo, o con sus ingresos en cuarto
menguante, nada de eso. Un elitista y un snob está siempre por encima de
eso.
La prensa del corazón, es decir, la ex-prensa americana, está en
funciones del B’rak y Michelle. Qué bueno. Cuentan con todo detalle como
los paseantes vitorearon al Obamatrón y su media naranja, y
sospechosamente, nadie protestaba por el exceso presidencial. Jets para
allá, jets para acá, helicópteros y caravanas de limousinas, todo eso
muy “green y ecológico” al parecer, ya que sólo se reportan sonrisas,
saludos, y otras expresiones de canina contentura.
Claro, la costumbre del Friday Night Date ha sido mencionada y
remencionada en la prensa como un artículo de fe del romanticismo de la
pareja obamunista. Claro está, que prefieren dejar a los restaurantes
locales en la estacada. Con excepción de Citronelle, que de no es nada
del otro mundo, y de Ben’s Chili Bowl, al cual fueron porque es un
“hang-out” tradicional de la comunidad afroamericana -y estamos hablando
de política, no lo olvidemos. A ver si los chef que tienen simpatías por
el Obamatrón le perdonan el feo que les hace.
La ostentación es enorme.
El desprecio lo es aún mas.
Lo interesante es que si bien la ostentación se financia con el erario
público, el desprecio se hace muy evidente: se hunde el país en una
crisis económica y la pareja Hussein Obama quema dolares y combustible
como si con ellos no fuera. Maravilloso preámbulo para el discurso a la
Umma y para la visita a Europa, a mediados de la próxima semana.
Mientras tanto, seguimos en recesión, gracias.

Caricatura tomada del blog de Pong, CubaHumor.