He visto este video unas cuantas veces, y no puedo menos que echarme a reír a mandíbula batiente, porque lo que no haré jamás es llenarme de rabia ni de odio. Castro II, el Oligarca Ideológico y Marañero, con la lengua tropelosa, lee -si es que a eso se le puede llamar leer-, con voz engolada, su “breve” discurso en “solidaridad” con Mel Zelaya, jamás con el pueblo de Honduras, porque ¿quién se cree que es él para hablar en nombre del pueblo hondureño? ¿No le basta con haber acaparado durante 50 años la voz de los cubanos junto a su hermano? Hacia el final del discursito, como siempre, repleto de mentiras, del blablablá que ya conocemos, la “langue de bois”, y el teque-teque como ungüento, Castro II le dice a Estados Unidos y a Obama que no bastan las palabras de apoyo al presidente depuesto Zelaya, que deben actuar. ¿Qué es lo que le está reclamando Castro II a Obama y a Estados Unidos? ¿Un bloqueo al nuevo gobierno hondureño? ¿O una invasión? ¿Está pidiendo a los americanos lo contrario de lo que ha querido para Cuba durante 50 años? Embargo e invasión para el pueblo hondureño, ¿no? ¡Qué cinismo, señores! ¿Nadie se da cuenta de esto?
Viendo este video, no me queda más que sentir un profundo respeto por la justicia hondureña y por los militares que dieron el aldabonazo, así como por los miles de personas que hemos visto en las calles manifestando en contra de Zelaya y de una imposición del castrismo y del chavismo en su país. Esa es la América Latina que me hace vibrar. Dicen que en Venezuela han aparecido pintadas en las paredes las frases siguientes: “Cambio bolas de militares venezolanos por bolas de militares hondureños”. Yo haría el mismo canje, reemplanzando venezolanos por cubanos.

