La Revolución Francesa.

La Revolución Francesa, en vísperas del 14 de julio. Una versión de The History Channel:

Comparar a Marie-Antoinette con Ymelda Marcos es cuando menos de una frivolidad. Pero el documental no es malo.

De otra parte, Max Gallo presenta su libro Révolution Française: Le peuple et le roi, et Révolution Française: Aux armes citoyens, en France 2, emisión de Monique Atlan.

By Zoé Valdés ¡Libertad y Vida! Publicado en Historia

El asesinato de la voz. Carlos Alberto Montaner.

El asesinato de la voz

Por CARLOS ALBERTO MONTANER

Afirma el diario Granma que el ex embajador norteamericano Otto Reich
y yo asesoramos al gobierno que derrocó al presidente Zelaya en
Honduras. Naturalmente, esa es una burda falsedad. Reich la ha
desmentido. Yo lo hago ahora con el mayor énfasis. No conozco al señor
Micheletti ni a los militares que depusieron a Zelaya. No tengo la
menor relación con ese evento. Se trata de una acusación absolutamente
infundada y delirante propia del desacreditado periodismo cubano.

Por supuesto, no estamos ante un error inocente, sino frente a una
calumnia muy bien estudiada. Primero, un agente de influencia del
régimen situado en Miami, un viejo periodista al servicio del gobierno
de Castro, dijo en su hora radial que hay un informe secreto de un
país europeo que afirma que Reich y yo somos asesores de los
golpistas. No reveló de qué país se trataba ni cómo él obtuvo esa
información. No podía hacerlo: es una pura invención. La calumnia,
plantada en la radio, inmediatamente se abrió paso por internet hasta
La Habana. Allí, los jefes del agente de influencia la reprodujeron en
Granma y toda la radio cubana y las cadenas de noticia la lanzaron al
exterior. Inmediatamente, muchos medios de comunicación del mundo
entero la reprodujeron sin detenerse a verificar el contenido. Gracias
a internet, ese efecto se multiplicó por mil en un instante.

¿Por qué mienten? Muy sencillo: propaganda, desinformación, ”medidas
especiales” propias de los gobiernos totalitarios. En inglés existe
una expresión muy gráfica para cierto tipo de difamación extrema:
character assassination. Consiste en destruir metódicamente la imagen
de una persona hasta convertirla en una figura repugnante a la que
nadie desea vincularse. Contra los escritores incómodos existe una
variante igualmente vil: el ”asesinato de la voz”. La campaña se
encamina a intentar silenciarlos mediante calumnias, amenazas y
presiones de todo tipo sobre ellos y sobre los medios que divulgan sus
ideas.

Este episodio no es nuevo. Hace muchos años que padezco
ininterrumpidamente una de esas operaciones de los servicios de
inteligencia. En 1980, Jesús Arboleya, alto oficial de la Dirección
General de Inteligencia de Cuba, le explicó al profesor Lisandro Pérez
de Florida International University que se interrumpían los contactos
académicos entre el gobierno de Castro y el Instituto de Estudios
Cubanos de Miami mientras yo escribiera en el boletín de la
Institución. Para honra del IEC, jamás me pidieron que dejara de
colaborar.

A partir de ese momento, el gobierno cubano, por medio de su vasta red
de colaboradores, se ha dedicado a propagar sistemáticamente dos
falsedades que jamás ha podido probar: unos supuestos vínculos con la
CIA, que nunca he tenido, y un pretendido pasado terrorista que, por
supuesto, es totalmente falso. Esos son los dos caballos de batalla en
los que montan sus campañas.

A veces las presiones son más intensas. A fines de los años 80 los
servicios cubanos de inteligencia me enviaron a mi oficina de Madrid
un libro bomba titulado Una muerte muy dulce. Querían asustarme para
que me callara. La bomba no estaba preparada para que estallara. Era
sólo una macabra amenaza. Acababa de publicar un libro que les irritó
mucho: Fidel Castro y la revolución cubana, y pretendían que no
siguiera escribiendo. Obviamente, denuncié el hecho y continué mi
labor.

El siguiente capítulo de este intento de ”asesinato de la voz” tiene
fecha fija. El próximo 4 de agosto una delegación de miembros de la
”Red Informativa Virtin”, un grupo de presión pro FARC que opera en
Colombia –mamertos les llaman en ese país– le hará entrega al Dr.
Gustavo Bell Lemos, director de El Heraldo de Barranquilla, de unos
cuantos centenares de peticiones de diversas partes de América, todas
de la misma cuerda política, para que cancelen mi columna. Según
revelan ellos mismos en sus publicaciones de internet, la operación de
recogida de firmas la ha coordinado desde La Habana la señora Rosa
Cristina Báez Valdés, persona designada por la Seguridad del Estado
para estos menesteres policiacos.

¿Por qué esta exagerada fijación de los servicios secretos cubanos en mi contra?

Según me cuentan algunos desertores de alto rango, en su momento fue
el propio Fidel Castro el que decidió que su aparato de propaganda y
difamación me colocara en el punto de mira. Parece que le irritaban
mis comentarios sobre su gobierno y, sobre todo, mis análisis sobre su
personalidad psicopática y sus limitaciones morales e intelectuales.
En realidad, no sé exactamente por qué me odia. Lo único que se me
hace evidente es que quiere ”asesinar” mi voz.

Publicado en El Nuevo Herald. CAM me lo envía para divulgación, es necesario divulgarlo. www.firmaspres.com

Gerardo Castellanos García (21 de octubre de 1879-21 de agosto de 1956).

Gerardo Castellanos García, escritor, periodista, investigador de temas cubanos, nació en Cayo Hueso, Estados Unidos, y murió en Guanabacoa. Su padre fue el comandante del ejército libertador Gerardo Castellanos Lleonart, quien se encontraba en el exilio cuando nació Castellanos García.
La obra de Gerardo Castellanos García es de referencia obligada para los estudiosos de los temas patrios, gesta libertadora, personalidades de la guerra de la independencia, entre otros. Creció en el medio tabacalero de la inmigración, hizo sus estudios en Estados Unidos.

En 1900 trabajó en Cuba en la Tesorería General de la República y en el Ministerio de Hacienda. Tiene a su cargo una obra extensa. Fue el biógrafo del comandante Gerardo Castellanos Lleonart, de Calixto García, de Francisco Gómez Toro, de Adolfo del Castillo, de Serafín Sánchez, de Néstor Aranguren, de Juan Bruno Zayas e Ignacio Agramonte, figuras relevantes de la historia de Cuba. Otros de sus libros que más me ha llamado la atención es Raíces del Diez de Octubre de 1868 y En busca de San Lorenzo, acerca de Carlos Manuel de Céspedes, libros que consulté cuando trabajé en los Diarios de Carlos Manuel de Céspedes, en el Museo de La Ciudad de La Habana.

Castellanos García fue miembro de la Academia de Historia de Cuba y de otras sociedades académicas.

Su libro Huellas del pasado. Viajes por Cuba, me acompaña a diario en homenaje a una amistad perdida, y lo leo con frecuencia, cuidándolo porque se trata de una publicación de 1925 de la Editorial Hermes, Compostela 78, Habana, y está muy delicadito.

Les dejo con el prefacio del libro escrito por el propio Gerardo Castellanos García:

“Propósito cumplido.

Mis maestros en la emigración fueron patriotas que lucharon con las armas y después se afanaron en preparar ciudadanos para la contienda definitiva, al calor del culto de los mártires. En aquellos planteles era tónico vital la historia de Cuba. Pensando en la patria esclava y en el día de su redención, aprendimos a amarla con ternura. Paréceme que de la adversidad y alejamiento provenía la unión y fraternidad. Puesto que en la emigración, lejos de la cuna que nos besó y meció, es donde se siente más cruelmente la soledad de vivir sin patria. No nos trataban mal, porque la libertad se goza casi por igual en los Estados Unidos; pero la tierra de uno, la tierra de la palmera, tumba de antecesores buenos y sabios, siempre es preferido altar.

La educación firmemente cincelada en mi corazón, avivada por la prédica amorosa del hogar, donde mi padre (con Serafín Sánchez, Martí, Francisco Lamadrid, José Dolores Poyo, Francisco Ibern, Chicho Henríguez, Arnao, Roloff, Rogelio Castillo, Emilio Aymerich, Eduardo Gato, Fernando Figueredo), conspiraba día y noche, activamente, en mítines y clubs; el perenne y cotidiano tema de Cuba esclava, sus veteranos, sus guerras, su bandera, organización del Partido y propagandas de Martí, Gonzalo; -sólo podían crear cubanos, cubanos de cuerpo y alma, orgullosos de serlo.

Allá se practicaba la juiciosa doctrina del entusiasta y culto profesor Dr. Antonio Iraizoz, recomendada en el trabajo “El orgullo de ser cubano”, de su hermoso libro “lecturas Cubanas”.

Crear firme y vigorosamente en la conciencia de nuestro pueblo EL ORGULLO DE SER CUBANO. -El chico aprenda que no hay paisajes más bellos que los de su Isla tropical; ni poetas más dulces y conmovedores que los de su tierra; ni guerreros más valientes que los que aquí realizaron la hazaña de la Invasión. -Nuestro pasado, con sus grandezas, nos servirá de base. -Miente villanamente quien ponga en tela de juicio el valor de Maceo, la estrategia de Gómez, el apostolado de Martí, la poesía de Heredia, las virtudes de Luz y Caballero, la sabiduría de Poey, el encanto de nuestro suelo, y la belleza de nuestros montes y de nuestros valles.

En parecido yunque se modelaron ciudadanos en la emigración. Y desdichadamente por no cumplirse hoy esa fórmula infalible es por lo que bajan los valores del pasado, grandezas y sacrificios. El desaborido manjar extranjero sabe a muchos mejor que el delicioso propio. Ensalzamos las glorias dudosas ajenas. Hasta buscamos salud y aire en países menos encantadores que esta Isla. Y leermos con fruición poemas exóticos de mustias hazañas, teniendo a la mano tantísimo épico por conocer y cantar.

En lo aprendido entonces tomó vuelo mi aspiración de un día, al emanciparse Cuba, recorrerla por las sendas que siguió mi padre en la Guerra de los Diez Años y ponderaban mis autores favoritos. Años y años seguí esperando conocer a Cuba, sus pueblos, sitios históricos, ver sus ríos, montañas, campos. Comprender sobre el terreno las dificultades que tuvieron que vencer los paladines de la emancipación. Saber si realmente era tan hermosa, fértil, saludable, rica y encantadora como la pintaban los poetas.

Yo iría a recoger en el vergel cubano florecillas con que formar un ramillete histórico que colocar en búcaro íntimo.

Libre Cuba pude cumplir el compromiso. Visité muchos parajes. La abrupta región pinareña, campos mortales de Maceo: La Habana y su comarca; Matanzas y sus ríos, bajando hasta La Ciénaga de Zapata; Las Villas por pueblos, ríos y montañas; Camagüey y sus escenarios de bélicas grandezas; Palo Seco, Guásimas, Naranjo, Mojacasabe. Pasé el Jobabo y toqué en Las Tunas. Y desd eallí continué por la mayor parte de la indómita provincia oriental.

Me saturé de perfume patrio. Me mecí en las corrientes de los ríos, vi valles edénicos, subí las lomas y gocé mirando el Pico de Turquino y la Gran Piedra. Puse mis plantas en centenares de sitios por donde estuvieron los varones sin miedo de las guerras de emancipación. Y por eso ahora sí puedo proclamar la belleza suprema de mi patria; su riqueza imponderable, en muchos lugares aun por explotar, y enorgullecerme más de ser cubano, repitiendo sin temor el dicho vulgar: “si no lo fuese, querría serlo”.

Parte de esas huellas las he apuntado en estas páginas.

G.C.G.

En Guanabacoa,

San Francisco 51. Febrero 24-1925.”

ViajesaCuba

ValP

En Le Moulin Rouge.

Soirée exlusiva en Le Moulin Rouge, con Tania y sus hermanos, con Maydée González de Armas, y con Ricardo, por supuesto, que fue elegido por el ventrílocuo para una imitación junto a otros invitados (a la izquierda). Maydée consiguió filmar:

Ustedes saben que siempre he sido muy cabaretera, como Toulouse Lautrec (por cierto, toda la entrada luce los originales del pintor, que habían retirado, y ahora volvieron a colocar), y como tantos escritores y artistas de los años 20 y 30. Nací demasiado tarde, y en el lugar equivocado. Eso es lo que trajo el barco.