Miguel Bosé: Un mentiroso de izquierdas.
Por Charlie Bravo.
Zoé es amiga de Miguel Bosé (no sé si MB me consideró alguna vez amiga, lo dudo. Nota mía).
Yo no.
Por tanto, voy a decir que miente. Y mucho. Y descaradamente.
Aquí voy:
Miguel afirma en El País que “las presiones de grupos del exilio cubano
han hecho que artistas como Maná, Enrique Iglesias y Ricky Martin se
retiren del cartel.”
No hay tales presiones. Sólo hay personas que han expresado una opinión
a lo cual tienen derecho. Miguel Bosé rehúsa reconocer que estos
artistas tienen una dignidad un poco mayor que la suya, y además, que
respetan al público que tienen en la isla de Cuba, al cual se niegan a
insultar cantando con el permiso de una dictadura, con la boca
amordazada en tanto no canten.
“Nuestra intención era dar un concierto por la paz en la plaza de la
Revolución de La Habana, un lugar reservado para las grandes ocasiones.
Simplemente eso”, dice Miguel. No, Miguel, no es un espacio reservado
para “grandes ocasiones”. Es un espacio simbólico del odio que reina en
ese país, del odio institucional que la dictadura -la misma que bajó la
bandera por tres días con ocasión del deceso de Francisco Franco- lanza
sobre el pueblo cubano.
“La Habana nos pareció un buen lugar para reclamar la paz como una
necesidad de bienestar y entendimiento social, de ausencia total de
conflictos. No sólo como algo opuesto a la guerra (…) Lo que sucede es
que la guerra es rentable en todos los sentidos, también mediáticamente.
Y la paz no lo es tanto”, sigue Miguel, con Juanes y los chicos de la
Plataforma de Paz sin fronteras. Habría que recordarles que la única
guerra que hay en Cuba la llevan los Castro contra el pueblo cubano, y
sobre todo, contra todos aquellos que nos dignamos a opinar
diferentemente. Esa es la guerra, esa es la falta de libertad, ese es el
atropello. El rencor y el odio viene de los Castro.
Sigue Miguel hablando de sus sinsabores: “llevamos cuatro meses con un
grandísimo quebradero de cabeza. Recibiendo amenazas y presiones de
grupos del exilio de Miami con un enorme poder”, que yo sepa, nadie ha
establecido un boycott en su contra o de Juanes o de nadie. Simplemente,
cosas de la democracia, la gente tiene derecho a expresar su opinion. Y
sí, Zoé le pidio que no manchara su nombre. Con toda razón y todo
derecho, en nombre de la amistad que los une. (Sobre todo en nombre de mi admiración por su arte. Nota mía).
Como no tengo ese compromiso con él le digo que haga lo que su
conciencia dicte, y que cante frente a la imagen del asesino en serie
glorificado por la izquierda, el Che Guevara, el mismo que además de
conducir un “exitoso” paredón de fusilamiento como única empresa viable
en su vida, tambien planeaba destruir New York. Pero Miguel se alegró
una vez -aunque luego pidió disculpas con lágrimas de cocodrilo- de la
masacre del 11 de septiembre del 2001. Tuvo solo palabras de odio, pero
ahora está por la paz. Quizás la de los sepulcros.
Dice que Juanes fue insultado por “un señor de unos 75 años, cubano del
primer exilio, les estaba esperando a la puerta de la casa y les
insultó. A él le llamó de todo, hasta asesino”. Y el anciano está en su
derecho, de decir a Juanes y a quien sea lo que quiera. Y si Juanes
tiene miedo que se compre un perro. Si es un cobarde es asunto de él, y
quizás por eso se siente tan seguro en compañías de tipos que firman
cartas apoyando fusilamientos.
Según Miguel: “Tenemos el apoyo de la Administración de Obama y hay una
delegación de Paz sin Fronteras en Cuba negociando con las autoridades
para evitar que se produzca una instrumentalización de nuestro mensaje”.
A ver como doy esta noticia a Miguel sin lastimarlo: ni B’rak Hussein
Obama, ni Hillary Clinton, ni Juanes, ni Miguel tienen el menor derecho
a decidir qué imponer al pueblo cubano. Y que no me salga con el cuento
de la música. Cuba puede llevar música y músicos a todo el mundo, como
la historia musical del país demuestra. No se necesita que vayan Miguel
y Juanes a llevar música, casi por la fuerza. Se necesita sim embargo
que los artistas cubanos prohibidos en Cuba tengan un espacio donde
actuar, tengan garantizado su derecho de libre expresión y que no sean
reprimidos por sus ideas, o su arte.
Ahí va a confundir, Miguel, con el mensaje manufacturado por los
gobernantes de la Habana y distribuídos por tipos como Silvio y Amaury:
“las jóvenes generaciones cubanas que viven en Florida ya no pueden más
de escuchar el mismo mensaje de rencor”. A ver Miguel, dime de dónde
viene el mensaje de rencor, en un momento en que los cubanos de la isla
y del exilio (que no está solamente en Miami) están más únidos que nunca
antes, donde hay más remesas y más viajes, y donde la gente gasta más en
ayuda y llamadas por teléfonos a Cuba, donde gente mantiene a sus
familiares y sus enfermos en Cuba, el único rencor viene de la
dictadura. La reconciliación implica que hay una pelea entre los cubanos
de Cuba y de la isla, lo cual no es cierto. La dictadura ha hecho guerra
contra los cubanos dentro y fuera de la isla, y lo sabes bien, Miguel.
Pero mentir es más conveniente, mentir es mas chic que decir las
verdades como están, ¿cierto?
Que te vaya bien, Miguel. Besa por favor a Victor Manuel, el franquista
de juventud y ahora castrista a los sesenta. Salúdalo de mi parte. Y
dile que entiendo, las dictaduras son todas muy similares.
Vete al carajo, Miguel.