Libertad, fortuna, mentira y traición. Ensayos sobre la vida cotidiana. Leszek Kolakowski.

Fragmento 3:

“… La otra corriente de pensamiento acerca de la libertad aborda una cuestión muy distinta porque su tema es nuestra libertad no en tanto que seres humanos, sino como miembros de la sociedad. La libertad, en ese sentido, no se deriva de la naturaleza de nuestra existencia, sino de nuestra cultura, de nuestra sociedad y de nuestras leyes. Denota el campo de la actividad humana en la que la orgnización social no prohibe ni impone, sino que nos deja en libertad para elegir nuestra manera de actuar sin temor a represalias. Esta es la clase de libre albedrío que llamamos libertad.

La libertad en este sentido es, por supuesto, calculable en diversos grados: puede darse en mayor o menor medida y, en general, evaluamos los diferentes sistemas políticos de acuerdo al grado de libertad que conceden. La escala va desde los regímenes totalitarios (como la Rusia estalinista, la China maoísta y otras variedades del comunismo asiático  o el Tercer Reich), en un extremo, a sistemas políticos en los que la intervención del gobierno en cuanto a prohibiciones o imposiciones queda limitada a un estricto mínimo. Los regímenes totalitarios se proponen regular todo el campo de la actividad humana, de tal manera que no queda nada a la elección individual. Las tiranías de una variedad no totalitaria sólo se proponen suprimir la libertad en aquellos campos que puedan representar una amenaza para el régimen. Pero, en otros campos, pueden no imponer un control total. Tampoco necesitan una ideología global o totalizadora..

No es difícil apreciar que la libertad, en este sentido, puede reducirse a cero, pero no ser limitada. El hipotético “Estado natural” sobre el que han teorizado los sociólogos, un Estado sin leyes ni normas ni ninguna clase de organización social, en lucha constante de todos contra todos, no ha existido nunca. Pero, en el caso de existir, no sería un Estado de libertad ilimitada. No sería cierto afirmar que, en tal Estado, “todo estaría permitido” porque una cosa sólo puede estar permitida o prohibida por la ley y donde no hubiese leyes, no habría libertad: la palabra simplemente perdería su significado. La libertad, en nuestro mundo, está siempre circunscrita. Robinson Crusoe no disfrutaba de una libertad ilimitada. En realidad no disfrutaba de ninguna libertad. La libertad, en mayor o menor grado, sólo puede existir donde algo está prohibido mientras que otras cosas están permitidas.

Una humorada, que debe proceder de la Primera Guerra Mundial, puede resultar ilustrativa: “En Austria, lo que no está prohibido está permitido; en Alemania, todo lo que no está permitido, está prohibido; en Francia, todo está permitido, incluso lo que está prohibido; y en Rusia, todo está prohibido, incluso lo que está permitido”.”

(Fragmento del capítulo De la libertad. Continuará…)

By Zoé Valdés ¡Libertad y Vida! Publicado en Filosofía

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