El París que también amo…
Amo este París dominical de la ganguette…
Y de los músicos y pintores ambulantes. No se trata de clochards o mendigos. Son personas que trabajan durante la semana (es el caso de los músicos), y deciden hacer un poco más de dinero en la calle. Nada les está prohibido, y muchos de ellos tocando un instrumento, o bailando tango, pueden ganarse un fin de semana hasta 3 mil euros; en dependencia de la zona.
Los pintores tienen la Place du Têrtre y la Place de Vosges, entre otros sitios para exponer de forma callejera. Otros pintan directamente en el asfalto, obras efímeras, y la gente les deja sus monedas. Hay una ética de no dejar quilería, de dejarles más de 50 céntimos de euro. Nadie los reprime por pintar en las calles. Y ellos no lo viven como un trauma capitalista. Ellos están haciendo su trabajo y los transeúntes pagan por ello, c’est tout. Esto fue filmado al lado del Beaubourg.










































































































































No dudo que ames ese París, creo, como para mí Berlín, que hay ciudades imprescindibles. Gracias por compartir esos momentos.
Cuando sus habitantes son libres, las ciudades no tienen que hacer discursos. El arte en las calles lo dice todo. Tres jolie!
3,000 euros en un fin de semana? Ay, Dios mio, mejor voy pensando en mudarme para esas calles, con perros y gatos y La Casa Azul, jajaja.
Precioso el ambiente.
Bendiciones de lunes,
Belkis
HASTA SU NOMBRE ES BELLO PARIS!
Me encanta lo que pusistes mamuca!
Gracias a todos. Belkis, eso me dijeron los bailarines de tango. Que no pude filmar porque estaban cansados y terminaban ya la faena. En la plaza de Vosges, los fines de semana, puedes ganarte esa cantidad como máximo, la afluencia de público es tremenda. Sobre todo de turistas que son los que dejan. Al pintor seguramente le darán menos, pero siendo al lado del Beaubourg cogerá su más que calderilla. de hecho lo vi recoger monedas gordas y dejar las de menor enjundia para que la gente se compadeciera y le echaran más, truco que funciona, al parecer. Lo importante es que esa gente está trabajando y no robando ni viviendo del cuento, y no se avergüenzan de trabajar. Y el público lo agradece. Yo misma le eché cinco euros al arpista, y dos euros al pintor.