Concierto por la paz. Normando Hernández González, prisionero de conciencia.

ANormando
Concierto por la paz

Normando Hernández González, prisionero de conciencia
12 de septiembre de 2009

Prisión de Kilo 7, Camagüey, Cuba – www.PayoLibre.com –

Pienso que poco vale mi opinión, o si estoy o no de acuerdo en que el popular cantante Juanes viaje, o no, a Cuba para realizar un concierto por la paz. No obstante considero que cantar por la paz sin hacer al menos declaraciones en favor de los niños que lloran, que sufren porque tienen a sus padres presos es una ofensa a estos inocentes y sus progenitores. Asimismo sería un oprobio a las almas en penas y familiares de esta nación que ocupa los primeros lugares de los países latinoamericanos de mayor población penal per capita: 487 presos por cada 100 mil habitantes.

Cantar por la paz consiste en querer cambiar la triste realidad de un territorio donde todos se sienten que están constantemente vigilados; donde se teme decir hasta lo que se piensa; donde se vive dentro de la postura del miedo y de infinitas calamidades; donde la política de Estado es el terror.

Cantar por la paz sin enfrentarse a estos males sería pura hipocresía.

Es bueno que Juanes conozca que hoy en Cuba existe un canto a la paz que se llama Proyecto Libertad, que no es más que una iniciativa ciudadana completamente legal y humanitaria que no anhela otra cosa que pedirle al gobierno de los hermanos Castro que le devuelva a los cubanos, hombres y mujeres que añoran presos en las cárceles de la isla, su libertad.

Exhorto al interprete colombiano y a los demás que pretenden cantar por la paz en la mayor de Las Antillas que si no tienen miedo decir la verdad que vengan a Cuba; que si en realidad quieren ayudar al pueblo isleño hablen en el concierto del Proyecto Libertad para que todos los cubanos lo conozcan; firmen y pidan al gobierno la libertad inmediata para los que sufren prisión.

Seguro estoy que no encontrarán mejor público. Por otro lado si el hombre de la camisa negra se deja utilizar por los que tienen el alma más negra sería cómplice del crimen.

Dado por Normando Hernández González, a Yesmy Elena Mena Zurbano, el pasado 11 de septiembre por vía telefónica desde la prisión Kilo 7 de Camagüey, donde cumple una condena de 25 años de prisión impuesta en la primavera del 2003, en la Causa de los 75.

CAMPAÑA CUBANA POR LA LIBERTAD DE LOS PRISIONEROS POLÍTICOS
“Acuérdate de los presos como si tú también lo estuvieras”.
Hebreos 13-3

Maria Rafaela

Libertad, fortuna, mentira y traición. Ensayos sobre la vida cotidiana. Leszek Kolakowski.

De la libertad. Capítulo 13.

“Cada vez con mayor frecuencia, y en un número creciente de países, oímos que los escolares tienen demasiada libertad e insuficiente disciplina y que, como consecuencia de ello, no sólo se resiente su rendimiento académico sino su educación social y cívica. Tampoco es cierto, en absoluto, que los niños quieran el mayor grado de libertad posible desde su más temprana edad. Este deseo aumenta naturalmente con la edad. Pero los niños tienden a aceptar la autoridad de los adultos de un modo bastante natural y, por lo general, no exigen que se les deje elegir por sí mismos. De manera similar, los adultos a menudo sentimos alivio al dejar ciertas decisiones a los demás, sobre todo cuando no estamos seguros de nosotros mismos y preferimos actuar guiados por el consejo de un experto -aunque sepamos que no todos los expertos son de fiar-. Sabemos que, a menudo, elegir con acierto depende de tener la adecuada información y nadie puede pretender poseer un conocimiento suficiente en todos los campos en los que pueda verse obligado a tomar decisiones. Tenemos la libertad de elegir, pero preferimos no utilizarla en materias con las que no estamos familiarizados.

En resumen, no existe una regla general que podamos utilizar para determinar exactamente cuánta libertad nos conviene. A veces estamos en lo cierto al pensar que podemos disfrutar de demasiada libertad en lugar de demasiado poca y que la libertad, más allá de ciertos límites, puede ser nociva. En este sentido, el exceso es siempre preferible a la insuficiencia y puede ser más prudente que el legislador peque de liberalidad que de cautela en el grado de libertad que conceda a los ciudadanos. Pero ni siquiera este principio puede asumirse sin restricciones.”

By Zoé Valdés ¡Libertad y Vida! Publicado en Filosofía