Irán lanza el misil Shahab 3… Llamen a Juanes…

Irán lanza el misil Shahab 3 con alcance a Israel y a las bases estadounidenses en la región del Golfo… Por favor, llamen a Juanes a ver si se embulla a dar un concierto por la Paz, aunque… No, mejor no… El primer concierto arrojó como resultado a un Chávez más guerrerista, armado y belicoso; del segundo, en La Habana, sólo consiguió dividir más a las familias cubanas, una polémica que no acaba, y que se recrudezca la represión (espero que ya se haya enterado de la detención de Aldo, el de Los Aldeanos, y que reaccione)… No, mejor que ni se ocupe de hacer nada en Irán (aunque él no tiene “huevos” para eso), no vaya a ser que el Bizco de Teherán le de por lanzar los cohetes. Leer en ABC.

Aldo, el de Los Aldeanos, detenido en Cuba. (ACTUALIZACIÓN).

Mensaje desde Cuba:

“Aldo, de los Aldeanos, está detenido bajo los cargos de tenencia ilegal
de computadoras en la estación de Zapata y C, desde hoy a las 11 de la
mañana. No tengo más detalles, en cuanto sepa más informo.”

En la escuela, recuerdo que recitábamos aquello de: “Niñito cubano,

                                                                                                             ¿qué piensas hacer?

                                                                                                             Un mundo más justo

                                                                                                             que el mundo de ayer.”

Con el tiempo el poema lo transformamos en: “Niñito cubano,

                                                                                               ¿qué piensas hacer?

                                                                                               Coger un cuchillo

                                                                                               y matar a Fidel.”

Les dejo la versión de Los Aldeanos:

ACTUALIZACIÓN: ALDO YA FUE LIBERADO. TODA LA INFORMACIÓN EN PENÚLTIMOS DÍAS.

La “Cuba de verdad”, y la mierda convertida en oro. Según Yo-tú-él.

Yo-tú-él, ese hombre que es un trío -cito a Juan Abreu-, le enseña La Habana solariega al Follonero, admirado, con los ojos desbordantes de felicidad, muestra los relojes contadores donde si tocas un cable puedes quedar electrocutado, instalados a la entrada de los solares que si los soplas se derrumban, entran en la cuartería donde pueden vivir una familia de veinte, dormir en una misma cama, o desparramarse por el piso a la hora de dormir, sin agua corriente, sin electricidad la mayoría de las veces…  hacinados, hambrientos, enfermos y sin medicamentos, y lo peor, solitarios. Yo nací y me crié en uno de esos solares. En el Solar del Reverbero, sé de lo que hablo. Cada día para ir a la escuela debía cubrirme con una capa para que la mojonera y los meados que se filtraban de los baños de arriba por la escalera no me estropearan el uniforme., cuando esos detritus tocaban los cables tenías que caminar dando brinquitos para que no te cogieran los corrientazos. El solar se derrumbó, estuvimos en el albergue de Montserrate durante dos años, ¡qué me van a contar!

Uno de los miembros de Orishas, el mismo que le secretea a Juanes en el video del Hotel Nacional: “si no hacemos el concierto, ellos habrán ganado”, en el momento en que el colombiano, la Tañón y el Bosé lloriquean porque se sienten acorralados por los segurosos (que es el sentir cotidiano de cada cubano), y quien con esa frase ya da la clave del concierto por la paz: o sea la guerra con el exilio. Abogar por la paz, pero sólo la que impone una dictadura, abogar por un cambio, pero sólo de parte del exilio, y de los Estados Unidos, y punto en boca. Este mismo tipo enseña La Habana de la mierda, la que él llama “la de verdad”, y su mirada hierve y brilla de entusiasmo, porque como no vive en ella, para él todo esa miseria es solamente folklor del bueno, y sabe que eso es lo que le encanta a ese tipo de españolitos, que los cubanos vivan y mueran en la mierda. Yo-tú-él borda a esos tres personajes que son él mismo: el artista comprometido con su juaniquiqui, el promotor de la miseria, el chivatiente, y vende, o regala, la mierda como si fuera oro. Esa es la alquimia robolucionaria.

Hace años, al salir yo de un programa de televisión, después de haber denunciado que los padres de los niños cubanos no tenían derecho a adquirir leche después de los 7 años de sus hijos, este personaje, que entró después que yo en el mismo programa, negó todo lo que yo había dicho sin que nadie se lo preguntara siquiera; dijo que la prueba de que en Cuba los niños sí tenían leche era él mismo, mostró sus músculos, y tiró a bachata mi denuncia con lo que los demás se murieron de la risa. Me lo contó otra cubana que se quedó después que yo porque le tocaba ser entrevistada detrás de Yo-tú-él.

Este tipo, en lugar de haber gritado: ¡Libertad para Oscar Elías Biscet! ¡Libertad para Pánfilo! en el concierto, oportunidades no le faltaron y, además, estaba protegido por Juanes, Bosé y Tañón, se limita a vender su mentira, la falsedad que lo hace ganar dinero, la que quieren creer gente como Juanes y como Bosé, y como Tañón. Este señor, al igual que Hugo Cancio, y compañía, han hecho de la miseria del cubano su negocio. Es por eso que me alegré tanto de que, en el programa María Elvira Life, Ernesto Hernández Busto enfrentara a Cancio. En ese programa, él único que ganaba dinero con el dolor del cubano era Hugo Cancio defendiendo sus negocios, Ernesto tenía todas las de perder. Sin embargo, a la larga, ganó.

Que estos personajes hagan de esa Cuba, la de la extrema pobreza, un recorrido turístico, no sólo es aberrante, es inhumano, insultante para esos cubanos que no tienen nada y cuya única culpable es la dictadura castrista. Es como si mañana me fuera a África o a Haití, y me dedicara a mostrar lo bonita que es la miseria de esos lugares, y lo haga incluso, presa de un enorme regocijo.

Por estos personajes, cuyo único patrón de paz es el dinero, y los negocios con el castrismo: todo mi desprecio.

En la casa de Bonnard, en Deauville. Ingrid Rydbeck. (4ta parte).

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… “De súbito nuestro anfitrión regresa de sus pensamientos sobre la pintura. ‘Olvidé completamente de ofrecerles algo…’ dijo, desapareciendo por la escalera. Algunos minutos más tarde volvió con un recipiente repleto de cerezas y de melocotones en una mano y en la otra una botella de Banyuls en una bandejita, tres vasos y una caja de ‘dulcecitos mantequillosos’.

Colocó la bandeja encima de la mesa y la composición da la impresión de una naturaleza muerta a la manera de Bonnard. Un bonito y pequeño perrito, un Basset carmelitas aparece por la puerta entreabierta, atrae la atención de las invitadas y se acerca de ellas con la esperanza de que le den algunas golosinas cuando ellas lo deseen. ‘Supongo que le sirve a usted de modelo’.

-Es demasiado joven, y demasiado vivo todavía, pero antes de éste tuve otros Bassets carmelitas… Esos son los que usted vio en mis cuadros.

-¿También tiene usted gatos, Monsieur? -Reflexiono en todos los interiores pintados por Bonnard en los cuales figuran los gatos.

-No, no poseo ninguno, felizmente; pero mis vecinos siempre tienen, allá donde yo vaya…

Nos sirve el vino, nos ofrece cerezas y melocotones y el perrito recibe su parte en galleticas.

A pesar de las nubes sombrías y de la lluvia afuera, la atmósfera se tornó como si estuviéramos en las terrazas calientes de los cafés del Midi… Ilusión causada sobre todo por el Banyuls, vino un poco parecido al Porto. Le comenté mi impresión a nuestro anfitrión.

-¡¿No es cierto?! Viví mucho tiempo en el Midi, pero ahora no me apetece quedarme allá al borde de la playa; hay demasiada gente y las casas son feas. Con frecuencia habito Le Canet que está situado en el interior del país, en las montañas y allí desde donde pueda también verse el mar. Es muy bello allá. Pero la luz de aquí posee un interés mucho más grande para mí.

Monsieur Bonnard  coloca su vaso para dejarse fotografiar por Mme André, consciente de la inmobilidad que este arte reclama.

-Muchas veces hice posar -dijo- Con anterioridad he pintado retratos, incluso por encargos. Era, por otra parte, divertido cuando tenía un modelo que me interesaba… Pero lo contrario también puede suceder a menudo, por ejemplo, uno de esos últimos retratos que hice era el de una dama que no me inspiraba de ninguna manera. Ella insistía conmigo desde hacía años. Había inventado mil escapatorias… que me sentía fatigado, enfermo, o que me iría de viaje. Nada que hacer. Entonces intenté un último recurso. Prometí hacer su retrato, a condición de que ella no dijera una palabra durante todo el período del trabajo. ¡Imagínense, ella consintió!…  y yo estuve obligado de ejecutar. Algunas veces estuvo a punto de olvidar nuestro contrato y murmuraba algunas palabras… Pero enseguida se callaba, consciente de lo que arriesgaba.”

Monsieur Bonnard sonríe, satisfecho de volver  a pensar en eso…

-¿Y el retrato fue bueno?

-Hum, no sé. Hace tiempo que no lo he vuelto a ver.

-Su arte es muy admirado en Suecia -dije yo-. Hay numerosos lienzos de usted en nuestros museos y en casa de los colleccionistas.

-Y sin embargo, en una cierta época hice cosas muy banales -dijo, moviendo la cabeza con un aire descontento.”

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(Continuará…)