Mes corps / Mis cuerpos. Kerline Devise.

Me acaba de llegar la publicación de Mes Corps / Mis Cuerpos, poemario de la escritora haitiana Kerline Devise, que nuestra editorial ZV Lunáticas ha publicado en edición bilingüe: en francés, su lengua original, y en español, traducido por mí. El libro lleva en la cubierta una ilustración del pintor haitiano Frankétienne, y dos prefacios, uno del escritor y pintor Juan Abreu (traducido por François Vallé), y otro de Denise Bernhardt (Miembro de la Société des Gens de Lettres y del Pen Club Français), traducido por mí.

Conocí a Kerline Devise en un viaje que hice a Haití, donde leímos juntas en la Biblioteca du Soleil  en el barrio de Bàs-peu-Chose. Para mí y para nuestra editorial es un honor editarla.

KerlineDevise-MisCuerpos

Kerline Devise nació en Puerto Príncipe, Haití, el 11 de febrero de 1976. Hizo estudios de Filosofía en la Sorbona y ha seguido una formación en Estudios Femeninos. Actualmente enseña filosofía en la Escuela Normal Superior (Universidad de Estado de Haití) y prepara un Doctorado sobre Michel Foucault. Ha colaborado como consultante en el Ministerio de la Condición Femenina y de los Derechos Humanos.

Poeta, Kerline Devise ha publicado algunos de sus textos en revistas haitianas y francesas, notablemente en Le Bateau FantômeMes Corps fue publicado por primera vez en el 2005, en las Ediciones Rivarticollection, New York.

Próximamente anunciaremos la presentación del poemario en Ars Atelier, París, y en la Maison de l’Amérique Latine.

 

Dos poemas de Mes Corps:

Ton baiser bu à la pointe d’un caillou

Le chemin était beau

Perchée dans l’instant

Je redeviens l’enfant, l’éclair

L’orgasme lâché  en énergies fragmentées

d’oiseaux

Et des chaises vides.

 

Tu beso bebido en la punta de una piedra

El camino era hermoso

Inclinada en el instante

Regreso a la infancia, al rayo

El orgasmo abandonado en energías fragmentadas

de pájaros

Y de sillas vacías.

 

Ses lèvres chaudes

Je reviens en pétales de temps répétés

Je reviens

L’infini sur le dos

Le tissage du soleil dans mon souffle

Ma joie est profonde

La mer se ballade dans mon sein gauche

Déliant tout destin

Des paysaqges inmenses se couchent

Sur ma langue.

 

Sus labios calientes

Vuelvo en pétalos de tiempo repetido

Regreso

El infinito a las espaldas

El tejido del sol en aliento

Mi alegría es profunda

El mar se pasea en mi seno izquierdo

Desligando cualquier destino

Paisajes inmensos se acuestan

Encima de mi lengua.

 

(ZV Lunáticas paga la publicación de sus autores.)

En la casa de Bonnard, en Deauville. Ingrid Rydbeck. (5ta parte).

… “-Me siento profundamente halagado -dijo y continúa con vivacidad-: Cuando mis amigos y yo quisimos seguir el trabajo de los impresionistas e intentamos desarrollarlo, buscamos sobrepasar sus impresiones naturalistas del color. El arte no es la naturaleza. Fuimos muy severos con la composición. El color era un medio de expresión del que debíamos sacar ventaja. Pero la evolución fue más rápida que nosotros. La sociedad acoge al cubismo y al surrealismo antes que nosotros hubiéramos esperado lo que considerábamos nuestro objetivo… Nos encontramos suspendidos en el espacio, de alguna manera…

Si la cultura moderna de después de la guerra, de la que salieron el cubismo y el surrealismo, deja extrañado a Bonnard, sin embargo el pintor continúa tranquilamente su trabajo a pesar de todo, parece estar seguro de su objetivo, no mira hacia el lado y no cambia de rumbo.

Pertenece a la generación que se batió por la libertad y por el individualismo, y para la cual el colectivismo y la tiranía son ideas desconocidas…

Y mientras tanto, nadie como Bonnard, entre los artistas vivos franceses o europeos, ha sido aceptado tan enteramente y ha encontrado simpatía de todas partes. Pudimos constatarlo últimamente, en una revista francesa de arte; un artículo sobre el escultor Maillol comenzaba con estas palabras: ‘Incluso Bonnard, entre los pintores, no es tan totalmente aceptado como él entre los escultores…’ 

Cuando por fin todas las fotografías fueron tomadas y que llegó la hora de irnos, Monsieur Bonnard lamentó el no poder pedirnos que nos quedáramos a cenar a causa de la enfermedad de su esposa; en compensación, se nos ofreció para indicarnos un sitio donde podríamos cenar y disfrutar de una vista hermosa. Nos condujo él mismo, en el pequeño auto que vimos estacionado en el patio, a un restaurancito frente al mar.

Cuando descendimos del auto, ya sin Monsieur Bonnard, él miró a su alrededor con los ojos brillantes, diciendo: -¿No les había dicho yo que aquí la luz cambia contínuamente?

Todas las nubes habían desaparecido, el sol se había escondido y el el cielo era de un amarillo pálido como el de Suecia, en una fría noche de primavera. Nos mostró algunas casas con entramados que se iban volviendo rojizas, de una dulzura indescriptible a la luz del crepúsculo… Se puso ardiente, elocuente, como si tuviese miedo de que alguna cosa de toda esa belleza se nos escapara…

Regresamos a París, absolutamente convencidas de que incluso si los impresionistas no hubieran existido, fundado el programa de color que Bonnard, Vuillard, y otros siguieron, el arte de Bonnard sería lo que era. Porque tanto amor por la atmósfera, por la luz, por el color y sus valores sólo puede dar nacimiento a una pintura resplandeciente de colores, llena de sensibilidad, donde los valores son perfectos. Los lienzos de Bonnard desbordan aire, espacio y luz.”

Fin.

Trad. Z.V.

En el Museo del Louvre con Rolando Tarajano y Ricardo Vega.

Desde la primera vez que puse los pies en este país me dirigí al Museo del Louvre, en ese primer mes estuve visitándolo al menos dos veces por semana; y jamás he dejado de hacerlo, sea para pasearme por sus salas, sea para verificar un detalle de un cuadro, un nombre, un fragmento de historia, y para acompañar a los amigos que visitan esta ciudad. Para mí es un placer mostrar y descubrir los museos de esta ciudad a mis amigos. Y El Louvre es, con el museo de Gustave Moreau, uno de mis favoritos.

Quiero recordar hoy una visita de Rolando Tarajano a mediados de los noventa, a París. Él venía desde Colombia para actuar en un espectáculo de Jérôme Savary. Tarajano había sido el actor de la película de Ricardo Vega, Te quiero y te llevo al cine (1992). Después de una carrera intachable como actor, Rolando Tarajano ha sido elegido recientemente para protagonizar al Dr. Javier Burgos en la versión latina de Anatomía de Grey, en la versión original se trata del Dr. Preston Burke. Leer en El Tiempo de Colombia. Nos da mucha alegría esta nueva aventura de Roly. Y en su honor les ofrezco estas fotos, de hace ya unos buenos años, en el Museo del Louvre, con Ricardo Vega.

Louvre 1

Roly y yo

Roly y yo

Ricardo Vega

Ricardo Vega

Louvre 4

Rolando Tarajano

Rolando Tarajano

Riqui Ricardo y Roly

Riqui Ricardo y Roly

Riqui Ricardo y Roly

Riqui Ricardo y Roly

Roly

Roly

Riqui Ricardo y yo

Riqui Ricardo y yo

Roly y Attys Luna

Roly y Attys Luna