Paris-Match de Mein Kampf a Castro que los recibe familiarmente.

Leo en La Reina de la Noche que la revista Paris-Match fue recibida por Castro familiarmente, junto a Oliver Stone. No veo una película de Oliver Stone mucho antes de que entrevistara a Castro, es un  cineasta sin alma, no me interesa su cine, arte no tiene ninguno. En cuanto a Paris-Match, no leo ningún número desde que después de publicar un artículo mío sobre Marie Trintignant dedicara más tarde una portada a su asesino Bertrand Cantat. Yo conocí a Marie, fuimos amigas, escribí sobre ella, la entrevisté, sabía que algunas cosas que se dijeron eran falsas. En cuanto a Cantat, el afán de Le Monde y de otra cierta prensa por quitarle culpabilidad, del mismo modo hizo Paris-Match luego, fue vomitivo. De una pena de ocho años Cantat sólo cumplió cuatro, con la prensa a su favor en buena medida, sólo por que se trata de uno de estos niños ricachones de izquierda, de un cantante que plagiaba y plagia en estilo a Jim Morrison, de ahí su éxito. Paris-Match contribuyó a realzar al personaje. Marie Trintignant murió con 17 heridas en el cuerpo, la cabeza deformada por los golpes que le propinó Cantat con los anillos en forma de manopla y contra un radiador.

Pero ya en 1938, Paris-Match fue uno de los primeros en difundir en forma folletinesca y sin una nota crítica Mein Kampf de Adolf Hitler. Aquí y aquí los números 2 y 3 del libro. En 1934, Nouvelles Editions Latines había editado el libro completo, sin ser expurgado, eran las ediciones dirigidas por Fernand Sorlot, quien tradujo el libro y lo editó con una nota aclaratoria o exergo del Mariscal Lyautey que alertaba que todos los franceses debían leer ese libro de manera que estuviesen enterados del peligro. Un tiempo más tarde, en 1936 Adolf Hitler, se explica en el diario Le Matin diciendo que rectificará: “mi rectificación la escribiré en los grandes libros de la historia. Seamos amigos”, concluye, en esa misma entrevista añadía que era demasiado joven cuando escribió sobre todo los pasajes donde dice que hay que acabar con Francia, el mayor enemigo. En 1938 Fayard publicó la edición expurgada -un falso libro- donde los pasajes de horror se transformaron en pasajes de paz, como por azar.

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Feliz Halloween.

El mejor disfraz. Gracias a Charlie Bravo y a Miss Calabazas:

La mejor máscara:

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No sé si están realmente disfrazados, pero la cara de terror y el llanto de la niña son cuando menos elocuentes. Los niños son los que saben:

Ropadediario

 

Las lágrimas de Eros.

Mi querida Elisabet Martínez me vino a buscar a mi hotel madrileño para ir al Thyssen a ver la exposición Las lágrimas de Eros. Pasamos instantes maravillosos, gracias, querida Eli.

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La obra anterior de Gustave Courbet la vi en París en la retrospectiva que le dedicó el Museo del Jardin du Luxembourg.

¿Quién me iba a decir a mí que tendría un libro colocado junto a uno de Boris Vian en la librería del Thyssen?

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Madrid, la nuit.

Puerta del Sol:

Los huevos de Casa Lucio, cena:

A la espera de mi querida Anne-Marie Vallat. Estuve esperando a Eli y a David, pero no pude dar con ellos. Finalmente Eli y yo nos dimos cita en el hotel al día siguiente para almorzar, y nos fuimos al Thyssen.

Eufrates del Valle entrevista a Cepp Selgas.

Nuestro admirado Eufrates del Valle entrevista al no menos admirado y querido Cepp Selgas. Una bella y sincera conversación que profundiza en la obra del pintor, y en la historia personal de Selgas. Armoniosa, inteligente, apasionante. Gracias a ambos. Leer en El Imparcial Digital. Las fotos de Natacha Herrera son super poéticas.

Juanita y sus hermanitos II.

Carlos Alberto Montaner, quien escribió el prólogo del libro de Juanita Castro: Fidel y Raúl. Mis hermanos. La Historia Secreta, (Santillana), coescrito con  María Antonieta Collins, comenta el libro con María Elvira en su programa María Elvira Life. Visto en Baracutey Cubano.

2da parte, 3ra parte.

La calidad de los videos no es buena, pero algo se ve.

Represión y Revolución. Jacobo Machover.

ElLibroNegrodelCastrismo

Represión y revolución siempre marcharon al mismo paso en Cuba.

Más aún: las ejecuciones, los juicios arbitrarios, las agresiones físicas,

los destierros vergonzosos, las autocríticas públicas, la huida

desesperada de centenares de miles de personas se produjeron con un

trasfondo de ambiente festivo, como si se estuviera celebrando una

lucha permanente contra un enemigo omnipresente. Las multitudes

exaltadas apartaban la mirada de sus víctimas o, la mayor parte de las

veces, reivindicaban sus propias incitaciones al crimen atribuyendo

su adhesión incondicional y entusiasta al enfrentamiento con los Estados

Unidos, al considerarlos responsables de todos los males y de

todas las oposiciones.

Pocos son, sin embargo, los que dentro del país no tuvieron a

un familiar, un amigo o un vecino exilado, desaparecido en alta mar,

preso o fusilado. Pero los que se quedaron en la isla tuvieron que

guardar silencio sobre esa represión multiforme, por miedo a ser

ellos también víctimas de la venganza de los chivatos reagrupados en

los Comités de defensa de la revolución, los CDR, o de la policía

política, la temible Seguridad del Estado.

Medio siglo ha pasado desde la toma del poder por los guerrilleros,

las primeras ejecuciones y los juicios públicos, que tuvieron

lugar ante las cámaras de televisión, a la vista y a sabiendas de todos.

Fidel y Raúl Castro, así como sus seguidores, se vanagloriaban de

eso en sus discursos y en sus declaraciones, de los que el conjunto de

la prensa internacional se hacía eco. Justificaron lo que era injustificable.

A pesar de las protestas de parte de la opinión pública, dentro

y fuera de la isla, la conciencia universal acató sus argumentos, magnificándolos

incluso, en nombre de la voluntad popular y de los sueños

esgrimidos por esa revolución que, aparentemente, no se parecía

a ninguna de las que ya habían tenido lugar ni tampoco, al principio,

a ninguno de los modelos enarbolados por el movimiento comunista

internacional. Las demostraciones de alegría que acompañaban las

condenas lograron cubrir el ruido de los disparos de los pelotones de

ejecución. ¿Cuáles son los mecanismos que le permitieron a la revolución

cubana poder relativizar las críticas emitidas contra ella y

presentar las ejecuciones constantes como si fueran medidas de justicia

elemental, imprescindibles para que las transformaciones siguieran

su curso y, más aún, como el corolario de la libertad?

En cualquier otro lugar, tanto ahí donde reinaban dictaduras

militares como en los países comunistas, los juicios expeditivos y las

ejecuciones de opositores que tuvieron lugar a lo largo de estos últimos

cincuenta años fueron condenados. En Cuba, no. Y, sin embargo,

éstos iban acompañados por redadas masivas, por ejemplo en el

momento de la invasión fallida de Bahía de Cochinos, en 1961, y

luego a mediados de los años 1960, cuando las autoridades encerraban

a todos aquellos que podían ser considerados como marginales al

sistema en campos de trabajo. Tales medidas abarcaron a decenas de

miles de personas. Esos hechos pasaron prácticamente desapercibidos,

cuando no fueron pura y simplemente obviados, a pesar de los

innumerables testimonios directos de las víctimas. Luego cayó sobre

ellos la chapa del olvido.

El silencio de los que nunca protestaron es tan culpable como

las propias medidas represivas. Aquel silencio no se debe a la ignorancia

–era imposible no saber– sino a la indulgencia. En nombre del

romanticismo revolucionario, todo se podía perdonar. Aunque se

hayan esfumado con el pasar del tiempo, las simpatías hacia el castrismo

no han desaparecido. Para todos aquellos que, en un momento

u otro, sucumbieron a las sirenas de la propaganda, era preferible no

volver sobre su propio pasado, por miedo a tener que cuestionarse la

esencia de su trayectoria.

Pocos, demasiado pocos, fueron los que se empeñaron en

remover las cloacas de la isla paradisíaca para sacar a relucir la

verdad. Es una tarea que sólo puede ser llevada a cabo parcialmente,

por la imposibilidad de recoger testimonios en el interior

de Cuba, ya que el miedo es el sentimiento común entre los que se

quedaron, aunque tuvieran que sufrir, en su propia carne o en la de

sus seres más cercanos, los efectos de la violencia de Estado. Los

hombres y mujeres que tuvieron que soportar largos años de presidio

fueron luego obligados a exilarse, como si su condena no se

hubiera acabado nunca, por no haber aceptado los “planes de rehabilitación”

que las autoridades penitenciarias pretendían imponerles.

Son pues palabras de exilados las que se dan a conocer en

este libro.

Llegará, no obstante, el día en que se desaten las lenguas

dentro de la isla. Y todo lo que hubo que callar, debido a la delación

omnipresente, aparecerá en la superficie. Surgirán entonces a plena

luz innumerables testimonios que completarán y amplificarán todos

los que las víctimas que tuvieron ocasión de expresarse en el exterior

intentaron hacer llegar al mundo, sin que se les escuchara la mayor

parte del tiempo.

Los que fueron perseguidos prefieren contar, por lo general,

no lo que ellos tuvieron que aguantar sino lo que debieron soportar

los demás, los que tuvieron aún menos suerte que ellos y se llevaron

sus secretos a la tumba. No fue fácil, incluso para sus familiares,

oír lo que vieron todos juntos, los que murieron y los que sobrevivieron.

A pesar de la suma de relatos concordantes, muchos

eran los que no querían creerlos. No eran considerados legítimos.

Tuvieron que enfrentar no sólo la represión sino también la reprobación

de buena parte de la conciencia universal. Los intelectuales,

periodistas, políticos e incluso algunos defensores de los derechos

humanos, quienes supuestamente tenían que haber mostrado un mínimo

de compasión o de solidaridad ante sus sufrimientos, se volcaban

la mayor parte del tiempo en contra de ellos, apoyando al poder

vigente. Ahí reside la verdadera perversión de los valores

ejercida por el castrismo: transformar a las víctimas en responsables

de sus propias desgracias y a los verdugos en víctimas de la agresión

de una potencia extranjera.

De tal modo, los presos y los fusilados venían a ser agentes a

sueldo del imperialismo. Tal vez se merecieran lo que les ocurría. No

estaban del buen lado de la Historia. Nadie iría a manifestar a su favor,

por temor a encontrase también de ese lado.

Así logró el castrismo ahogar las protestas, elaborando paralelamente

un sistema que le permitió dar a conocer una realidad completamente

opuesta. La exuberante naturaleza del trópico y el modo

de vida del pueblo cubano, lleno de música y de sensualidad, favorecían

sus propósitos, sin duda. ¿Quién podía imaginarse que, en La

Habana misma, dentro de las antiguas fortalezas coloniales de La

Cabaña, del Morro, del Príncipe (y por todo el país), había miles de

presos pudriéndose en sus fosos y en sus celdas?

Pero ¿era posible no oír el ruido de los disparos de los pelotones

de fusilamiento que efectuaban, en horas avanzadas de la noche,

su lúgubre tarea?

Para la mayoría de los observadores, la personalidad de Fidel

Castro era mucho más importante que todas las críticas hacia él. El

Líder Máximo descartaba las acusaciones contra su régimen de un

revés de la mano o de una palmadita amistosa en las rodillas o en los

muslos de los periodistas y de las personalidades a quienes invitaba a

venir a escucharlo. Y sus interlocutores, tan complacientes, no ponían

para nada en duda su palabra, uno de los últimos y más importantes

de ellos siendo el periodista y militante anti-mundialista francoespañol

Ignacio Ramonet.

El hombre que tomó el relevo de Fidel Castro, primero de manera

provisional el 31 de julio de 2006, y luego en forma definitiva el

19 de febrero de 2008, ha sido el principal ejecutante de los crímenes

perpetrados durante todas estas décadas de poder revolucionario en

Cuba. Actuó a la sombra de su hermano mayor, demostrando una

crueldad sin límites, al principio contra los antiguos partidarios de la

dictadura de Fulgencio Batista, ordenando fusilar a varias decenas de

ellos en un solo día de enero de 1959, en la provincia de Oriente, sin

el más mínimo semblante de proceso, y más tarde mandando a pronunciar

condenas expeditivas contra aquellos, antiguos militares “internacionalistas”

o responsables de la Seguridad del Estado convertidos

en “traidores” susceptibles de amenazar el poder de su hermano

así como el suyo propio, durante el “caso Ochoa” en 1989. Muchos

más actos sangrientos, menos espectaculares pero sin piedad alguna,

deben serle imputados.

Los “héroes” principales de la revolución, particularmente

Ernesto Che Guevara, responsable de los fusilamientos que tuvieron

lugar durante los primeros meses dentro de la fortaleza-prisión

de La Cabaña, tuvieron una fuerte implicación en la represión. Para

poder demostrar su fe en la revolución, no bastaba con haber luchado

en la Sierra Maestra o en las campañas “internacionalistas” de

América Latina, África u otros continentes. Había que mancharse

las manos con sangre indeleble. Todos permanecían de ese modo

ligados a los hermanos Castro, aparentemente hasta la eternidad.

Muchos de ellos, no obstante, cayeron también bajo las balas de los

pelotones de fusilamiento que ellos mismos habían contribuido a

crear.

Otros tomaron el camino del exilio. Pero a menudo estaban

atados al régimen vigente por un pacto de silencio. Ése fue el caso de

varios intelectuales que entraron luego en disidencia. Los que habían

alentado públicamente las ejecuciones o los encarcelamientos arbitrarios

prefirieron callarse, por miedo a que resurgiera a la luz su

propio pasado. De ese modo los escritos y declaraciones de algunos

antiguos responsables revolucionarios, ya de vuelta de sus ilusiones,

conllevan lagunas esenciales que representan obstáculos deliberados

a la comprensión de los mecanismos represivos del castrismo. Las

víctimas solamente pueden contar con sus propios testimonios.

 

Jacobo Machover.

Prefacio de su libro El Libro Negro del Castrismo. Ediciones Universal. Con ilustraciones de Gina Pellón.

La Dolce Vita de Federico Fellini en La Filmothèque del Quartier Latin.

La Filmothèque del Quartier Latin presentó ayer la película La Dolce Vita de Federico Fellini; estuve a cargo de la presentación de la película y del libro Fellinicittà (que ya mostré en este blog), junto a Jean-Max Méjean (crítico de cine), Cyrille Habert (editor), y François de la Filmothéque (no anoté su apellido). Ayer también recibí la edición italiana del libro Fellinicittà.

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La edición italiana de Fellinicittà:

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By Zoé Valdés ¡Libertad y Vida! Publicado en Cine

Michelle Obama a su marido: “¿Te has acordado de sacar la basura?”

Es una buena pregunta, sin duda alguna, de un alto grado de intelecto. Cuando Jay Leno le preguntó a la primera dama norteamericana si ella le preguntaba algo a su marido después de cada discurso, esa fue su respuesta: “¿Te has acordado de sacar la basura?” Divertido, bastante provinciano y por peteneras. ¿Tiene sentido que se haga público una respuesta semejante, en medio de un país en crisis? Ya sé, el sentido del humor americano, y todo eso… También el sentido del espectáculo, tanto, que ya Michelle tiene muñeca, me pregunto si los derechos de imagen irán a su bolsillo o a alguna ONG. Leer en ABC.

Juanita y sus hermanitos.

No se trata de Juana y sus hermanas, como dice el refrán. No, se trata de Juanita Castro y de sus hermanitos Fidel y Raúl. Hoy saldrá el libro coescrito con la periodista María Antonieta Collins: Mis hermanos. La historia secreta (Santillana), y durante toda la semana la señora Juanita Castro hará revelaciones de secretos guardados durante cuatro décadas y más. La primera la hizo ayer, ella colaboró para la CIA; me parece muy bien, lo menos que podía haber hecho. Yo, en verdad, esperaba que la revelación fuera de que el que había colaborado para la CIA era el mismísimo Fidel Castro, pero no, aún no hemos llegado ahí, lo dejaremos para otro libro, digo yo. Pero, de cualquier modo, felicito a la señora por haber colaborado para la CIA, aunque me hubiera gustado -como a todo el mundo- que lo hubiera comunicado antes.

Yo nunca he colaborado para la CIA, cada día espero que me llame un emisario, pero no -aunque la dictadura castrista y sus macacos no se cansan de acusarme de que soy informante de la CIA-, todavía estoy esperando el contrato con su debido cheque, pero no llega. Un día descubriremos que todos ellos, la familia completa eran pagados y engordados por la CIA, y nosotros comiéndonos un cable.

Espero ansiosa las otras revelaciones. Yo tengo una, cuando visitaba a Rubén Batista, hijo del presidente Fulgencio Batista, en una de las visitas tuvimos un diálogo muy divertido. Rubén no sólo era un gran señor, además poseía un gran sentido del humor. En aquel momento me comunicó que padecía leucemia, y que debía ir a darse sus tratamientos al hospital, y añadió con una sonrisa: “¿Sabes dónde compro desde hace más de treinta años mis medicinas? En la farmacia de Juanita Castro, la hermana de Castro”. Así es, todo queda entre familias. Aunque la diferencia entre las familias es notoria. Yo me quedo con la de Fulgencio Batista. Al menos ellos han  sabido llevar con discreción y dignidad su calvario. 

Contra Juanita Castro no tengo nada, no la conozco, y que haya sido de la CIA mientras su hermano era un tremendo asesino y un terrorista, me parece fabuloso, que lo escriba ahora, todavía mejor, aunque le habría agradecido que se hubiese adelantado; lo que nunca entenderé es que haya emprendido un juicio contra su sobrina: Alina Fernández, y contra su libro, por el mero hecho de decir una verdad como un templo, que el abuelo de Alina, el viejo Castro, era un terrateniente matarife que se apropiaba de las tierras de los demás con métodos bastante pocos decentes.

Entre tanto, ya mandé a pedir el libro, porque si tiene prólogo de Carlos Alberto Montaner y está escrito por María Antonieta Collins, será de fiar. Pero ya les digo, estoy tan aburrida de esta familia, aunque me encanta la idea de que al final aireen sus trapos entre ellos, todo muy en plan de revista del corazón. Era finalmente lo que siempre pensé de la ideología castrista: dignidad ninguna. Dime de lo que alardeas y te diré de lo que careces.

“Marcello, come here!” La Dolce Vita. Federico Fellini.

Empecemos la semana bien. Hoy a las 20 h presentaré en compañía del crítico de cine Jean-Max Méjean, y del cineasta Dominique Delouche, la película La Dolce Vita de Federico Fellini y el libro Fellinicittá. París está dedicando un homenaje a Fellini, para lo cual se ha hecho una gran exposición sobre el cineasta en el Jeu de Paume, que durará hasta enero. La presentación de hoy en la que participaré será en la Filmothèque du Quartier Latin (Filmoteca del Barrio Latino), en la rue de Champollion. Aquí les dejo la célebre escena de Anita Ekberg y Marcello Mastroianni en la Fontana de Trévi:

Rosana Al Yami, 60 latigazos por “promover el pecado”.

Es una periodista de Arabia Saudí, su programa La Oscura Línea Roja fue eliminado de la televisión saudí tras entrevistar a un hombre que contaba sus vivencias sexuales, la periodista ha sida condenada a 60 latigazos (cuyas cicatrices quedan de por vida), su nombre: Rosana Al Yami. Leer en Periodista Digital. Al entrevistado por sus aventuras sexuales lo han condenado a 1000 latigazos y a cinco años de cárcel, en fin, si sobrevive de lo primero.

En el penúltimo número de Times se habla en portada de la revolución silenciosa de las mujeres saudíes. No creo en tal revolución, más bien creo que muchas de ellas viajan a Occidente e intentan introducir aquí sus creencias a base de regalos y de compras de consciencias, lo que les sirve para enmascararlo de diferentes formas y al mismo tiempo ganarse la ingenuidad de algunos que hasta favores políticos ofrecerán a cambio de una baratija.

Del Baile.

DEL BAILE.

Cuba no es para Estados Unidos un asunto de política exterior, sino más bien un asunto doméstico. Así, más o menos, reproduce el diario español El País la conversación entre Barack Hussein Obama y José Luis Rodríguez Zapatero, ¡qué par! Pues claro que para dos como ellos, Cuba significa tan solo un asunto doméstico. De igual manera Israel, según afirma el mismo artículo, constituye un asunto doméstico para Estados Unidos. Espero que los miembros de la comunidad judía norteamericana que votaron a este señor estén atentos. Zapatero se colocó hace meses el trapito palestino al cuello que representa a los terroristas de Hamas y Obama permite que Irán se apreste a destruir con la bomba atómica a Israel. Cosas de andar por Casa.

Pero la cosa todavía deviene más irrisoria: si Raúl no da el paso, Obama no podría darlo, se dice y se repite en el mismo artículo. Tan doméstico es el asunto, que, amigos lectores, estamos en medio de una fiestecita y no nos hemos percatado aún. Es como un bailecillo retozón entre el dictador y el pichón: tú das un pasito y yo doy otro. Un pasito p’alante, Raúl, pero Raúl sólo da pasitos hacia atrás, porque como su hermano es patón hasta matarse.

Cuba, los cubanos, Oscar Elías Biscet, Darsi Ferrer, y demás presos políticos, para el presidente de los Estados Unidos, son una minucia doméstica, una especie de conga de carnaval; en la que él no se mete si Castro II no la inicia. ¡Qué clase de gentuza estos políticos!

Si Raúl Castro es un tirano de la misma estatura que su hermano –quien aún sigue gobernando desde la sombra-, este Obama es un ñame con corbata al que el camino hacia convertirse en lo mismo que sus parientes isleños (consanguineidad doméstica oblige, ya saben), lo tiene, sin duda alguna, bien trazado.

A veces voy caminando sola, en medio de los parisinos y de los turistas, y reviso en sus facciones algún síntoma, algo que me brinde la clave, de cómo hicieron, de cómo hacen ellos, para detectar el horror. Y me doy cuenta que esa clave no existe, el horror está ahí, en acecho, aún cuando sus antepasados hayan tenido que comerse dos guerras, aún cuando hayan experimentado en carne propia el fascismo o el comunismo, la equivocación forma parte de la codicia de llegar a destruir un mundo para construir uno mejor. ¿Qué mundo mejor? ¿No es suficientemente bueno en el que vivimos?

Es lo que le sucedió a los cubanos hace cincuenta años, creían que Cuba era el peor país del mundo y quisieron cambiarlo. Es lo que les acaba de suceder a los americanos recientemente. Al menos, ellos lo intentaron votación mediante; y esperemos que sepan defender la democracia, y que siempre sea de este modo.

En el peor momento de su popularidad, aventajado incluso por Hillary Clinton, Obama se permite declarar que espera los pasitos del dictador en jefe; o sea, lo que equivale a: necesito, ansío órdenes para obedecer, my chief. Confía demasiado, por lo visto, en ciertas encuestas en las que, al parecer, la nueva oleada de cubanos “inmigrantes” –ya no exiliados, lo que es bien discutible- votaría a su favor plebiscitando su posición en relación a la isla. Obvia o ignora que esa isla ha dado –en toda su historia- algunas cuantas sorpresitas, y que podría convertírsele en un polvorín en sus propias narices. Y lo que es peor, se olvida de los demócratas negros, blancos, mestizos de ese país, que como él pidieron el cambio, y hoy se encuentran en las cárceles o en la oposición. Ese bailecito que se propone emprender con Castro II le podría salir caro.

Ni una sola palabra que denuncie a esa dictadura, ni una sola frase de apoyo a los demócratas cubanos, incluso asume el cierre total de la Oficina de Intereses frente a ellos, y la apertura de patas a la oficialidad. ¿Es Obama socialista? Se preguntan muchos. No, Obama es comunista e islamista. Lo disfraza muy bien, con trajes bien cortados y corbatitas Armani. Es otra época, pero no olvidemos, cómo disfrazó su comunismo detrás de la vestimenta rebelde, y de la barba, y de los collares, aquel “Mesías” de 33 años que bajó de la Sierra Maestra con toda la gloria del mundo (luego nos enteraríamos por Hubert Matos que a la hora de los mameyes, o sea de los disparos, se escondía bajo la falda de Celia Sánchez Manduley, más pendejón no podía ser). Aunque, sí, ya lo sé, a algunos pueblos los despojan hasta de la memoria, y a algunos ciudadanos, a un buen puñado, la ignorancia los sume en el servilismo y la docilidad.

Hemos pasado de ser una nación vejada, víctima de una tiranía que dura 50 años y meses, a ser un temita de nada, una boberiíta ahí, un liíto de salón de baile, de pasos equivocados, o de pasos perdidos.

Cubanos, por favor, la próxima vez, cuando podamos elegir, elijamos a uno que sepa bailar bien. Sería un buen síntoma. Yo he visto bailar a Carlos Alberto Montaner con Linda, su esposa, y no lo hace nada mal. Pero sobre todo, es un gran intelectual, que podría convertir el bailecito de estos dos, en lo que realmente nos ocupa: en un asunto de política exterior. A la espera de que los Biscet, los Ferrer, y demás como ellos, puedan entrar libremente en el baile.

Zoé Valdés.

Leer en El Imparcial Digital de Eufrates del Valle, el testimonio de Yolanda Huerga, Dama de Blanco, sobre la represión en Cuba.

Emanaciones de Juan Abreu en Ars Atelier.

El próximo vernissage de Ars Atelier y exposición estarán dedicados a la obra pictórica del escritor Juan Abreu. La muestra combinará dibujos y óleos eróticos, un trabajo de varios años. La exposición llevará el título de su blog Emanaciones. La obra de Juan Abreu se compone de esos efluvios que van desde su pintura hacia su escritura y viceversa, y en esas emanaciones es fascinante perderse como una pincelada y encontrarse en el latigazo o en la caricia de una palabra.

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Diseño Ricardo Vega.

L’Art Cubain, 1959-2009. Le temps des fractures. Marie-Thérèse Richard Hernández.

L’Art cubain, 1959-2009. Le temps des fractures es un análisis de la producción artística cubana del período castrista, en la isla y fuera de ella.

El tema de la identidad rota constituye la trama de este ensayo. La invención, la reapropiación y la trasmisión de filiaciones africanas y precolombinas están inscritas en las obras, pero éstas testimonia de otra realidad.

Ellas cuentan la historia de una época dominada por la intolerancia, experimentan el horror de la represión, de la delación y de la coacción, fuentes de una angustia lacerante que lleva a más de un artista al suicidio.

Pero ellas traducen también, como toda obra de arte, una búsqueda de lo absoluto que borre las fronteras del espacio y del tiempo.”

Doctora en Letras, especialista del arte cubano, Marie-Thérèse Richard Hernández es maestra de conferencias habilitada a dirigir investigaciones en la Universidad de la Sorbona, París III, y en Ciencias Políticas, París.

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Para adquirir el libro en la Fnac.

Ars Atelier presentará el libro y a la autora muy próximamente. Es un libro imprescindible.

I hate swans. Ciro Díaz Penedo y La Babosa Azul.

Ciro Diaz Penedo hace una version del clásico de Tchaikovsky “El lago de los Cisnes”. La versión metal también tiene un guión desarrollado por Ciro, donde los cisnes y los cocodrilos se enfrentan por el dominio de una laguna, y donde la historia se prepara para repetirse en un nuevo ciclo. La música fue grabada en los estudios de La Paja Records en la Habana, y Charlie Bravo hizo sus garabatos en la capital del Yuma… enjoy! (Tomado de youtube).

Belkis Cuza Malé entrevistada por Armando de Armas.

Las entrevistas entre escritores son deliciosas, la que recién le hizo Armando de Armas a Belkis Cuza Malé es una de ellas: inteligente, fina, y sumamente instructiva. Se puede leer en el blog de Belkis Cuza Malé. Gracias a ambos.

Tres momentos.

Era la época en que leía a Robert Musil y a Marcel Schwob: Tres Mujeres, Vidas imaginarias, Un hombre sin atributos. No tenía dinero, pero tenía dos amigas venezolanas que me regalaban ropa y me invitaban a los museos. En aquella época no era demasiado mujer, más bien era bastante muchacho; casi un mosquetero. Vivía la bohemia parisina, y sólo me faltaba una espada para retar a los caballeros en duelo. Cada tarde alternaba el Museo del Louvre con el Museo Rodin. En esta foto aparezco con Les Bourgeois de Calais, escultura encargada por la ciudad de Calais a Auguste Rodin en 1885, entre esos locos yo era una más. Así me sentía, o me presentía. Iba a los clubes nocturnos disfrazada de varón y ligaba a los varones, también a las muchachas de mi edad. Todo terminaba en una gran broma. Entonces me enamoré de Camille Claudel.

Museo Rodin

MuseoRodin

Años 80-París

Marcelayyo

Segunda foto en los jardines del Museo Rodin, años 80. Tercera y cuarta fotos con la pintora Consuelo Castañeda. Quinta foto con Marcela Rossiter, la fotógrafa que hizo las fotos.

 

En la siguiente foto aparezco con las Columnas de Buren, del artista Daniel Buren, en el Palais Royal, (hoy las columnas se hayan en restauración). En esa época me estaba creciendo el pelo, después de una pelada al rape que me di, pues el mismo día en que pasó la nube de Chernobyl por París (el día de mi cumpleaños) y que los medios de comunicación anunciaron que nadie debía salir de la casa, yo salí. Era la época en que quería morirme. Me salieron unos nódulos en las tiroides y se me hicieron huecos en el cráneo. Estaba escribiendo mi primera novela: Sangre Azul: Es la historia de una muchacha que vive en La Habana, en medio de la fiebre pictórica de los ochenta, padece una enfermedad en la que la sangre se le tiñe de azul, como la sangre de las Límulas, anda desnuda o semidesnuda, y quiere matarse porque se siente demasiado irreal.

Columnas de Buren

Foto de José Antonio González.

 

Años 90. New York. Mi hermano me llevó al MoMa. Yo llegaba de La Habana completamente empastillada, fumaba Populares con filtro rellenos con un coctel de trifluoperacina, valium y meprobamato. Las manos me temblaban, y la anemia me comía. Leía Les Pensées de Pascal, veía sólo cine indio clásico, ya saben , El Mundo de Apu, Aparajito, todo Satyajit Ray y Mrinal Sen. Creo que por aquella época era la única cubana que quería asilarse en la embajada india. Vivía en un estado de lentitud absolutamente abominable. Vomitaba el agua que bebía y sentía que mis ojos me hablaban y conversaban entre ellos con voces pitorronas. New York me devolvió mi ritmo. Una vez más mi familia me salvaba. Otra vez me vestí con un traje de varón y me fui con mi hermano al Oncle Charles a ligar pajaritos musculosos. El ojo escuchaba. “Ceci n’est pas une pipe”. René Magritte.

Magritte

ZCharlie

UncleCharles

Se le cayó el caché a Michelle Obama.

Parece hasta mentira que una primera dama baje de un avión en semejante estalaje. Es el resultado del look decontracté que la progresía ha querido instaurar en el mundo y parece que ha ganado,  una progresía que cada vez va más hacia atrás. No hay nada más exquisito que ver a una mujer de un presidente bien arreglada y bien vestida. ¿Es este el ejemplo que se merecen las adolescentes norteamericanas? ¿Tanto estudiar y trabajar para llegar a esto? ¡Qué manera tan desabrida de honorar un puesto para el que el pueblo la eligió -en este caso al marido-, y en el que debería mostrarse como ejemplo de elegancia, de educación, lo que implicaría una imagen realmente progresista.

El progreso es la riqueza económica e intelectual, el bienestar de la gente, para nada el miserabilismo, el descuido, y la nonchalance puerqueril de andar por casa, que como quiera que sea ella no vive en cualquier Casa. 

Gracias a Ric.

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Y aquí en The Washington Post, la primera dama bastante deportiva. Al que no quiere caldo, tres tazas…

Jesús Cepp Selgas.

En otras ocasiones he escrito sobre Cepp Selgas en este blog. Como saben aprecio enormemente su pintura y él ha tenido la gentileza de pintarme en varias ocasiones, lo que le agradezco infinitamente. Esta obra forma parte de la exposición que Ars Atelier expondrá en marzo del 2010.

 

Selgas, Escape

 

Selgas-Ophelia LR

 

Zoé

Ver el blog SelgasArt.

El Libro Negro del Castrismo. Jacobo Machover.

Ediciones Universal acaba de publicar El Libro Negro del Castrismo, de Jacobo Machover, con una presentación de Isis Wirth. (Ediciones Universal, 2009, 254 páginas). Perdón, olvidé decir que la portada, así como las ilustraciones interiores del libro son de la pintora cubana Gina Pellón. Sobre el libro ver en La Reina de la Noche: aquí y aquí.

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ObaMao en Nobama.

Dos artículos contundentes en Nobama: aquí, y aquí. Y claro, a través de ellos encuentro la explicación de por qué gusta tanto Obama en Europa: ¡la nostalgia de Mao! Por la misma razón que gustó el Golpe de Estado castrista en 1959 (a partir de ahora se acabó llamarle a Aquella Mierda revolución): también la nostalgia orientalista y orientadora de los europeos por Mao. Me parece que el único logro efectivo de ObaMao será que la gente sienta nostalgia de Georges W. Bush.

Mujeres de Campo Florido II. Ramón Unzueta.

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Galería que representa a Ramón Unzueta: Unzueta Gallery en Miami

Ars Atelier en París (84, rue de Quincampoix, 75004. París, arsatelierparis@gmail.com) lo muestra en estos momentos en una muestra colectiva titulada Pintores Cubanos, y lo mostrará en el mes de septiembre del 2010 en una expo personal.