Isis Wirth lleva tiempo entregándonos capítulos muy hermosos de la vida de Napoleón Bonaparte, salidos de sus lecturas, de su pluma, de sus experiencias como guardia de honor en las réplicas de batallas a las que ha asistido. Nadie como ella para dejarnos pasar ese umbral entre la realidad y la historia. Este post de Paulina Bonaparte es excepcional, leer en La Reina de la Noche.
Archivos diarios: octubre 7, 2009
Juan Abreu sobre Cintio Vitier.
Juan Abreu hace un retrato -para despetroncarse- de Cintio Vitier, con un párrafo de Reinaldo Arenas. En cuanto a Lo cubano en la poesía, si no hubiera sido por esa antología -con todo lo monaguillera que sea-, ni nos hubiésemos enterado quiénes eran los poetas cubanos. Aunque José Lezama Lima hizo una mejor, o sea más completa. Leer en Emanaciones.
La castración química.
Se debate en Francia una nueva ley en relación a los violadores reincidentes y a los pedófilos. Se trata en realidad de una medida, de un tratamiento curativo con vistas a los convictos que han cumplido cárcel y que salen de ella con las impulsiones de violencia sexual intactas. Una manera de curárselas es el tratamiento de castración química a través de inyecciones que inhiben la líbido, y de hecho la impulsión violenta sexual. Este tratamiento sólo se ofrece a los que lo acepten, en Francia no es obligatorio, en Polonia sí lo es; por otra parte, una vez terminado el tratamiento, el sujeto vuelve nuevamente a tener erecciones normales, y las mismas impulsiones que tuvo con anterioridad, el efecto sólo funciona durante la administración del producto.
Anoche vi un programa de televisión en donde se debatía sobre el tema, con intelectuales: Jean D’Ormeson afirmó que para él eso era peor que la pena de muerte. Bruno Gaccio fue el más realista en relación a las consecuencias positivas del tratamiento. El peor fue el haitiano Dany Laferrière, quien vive entre Canadá y Miami, y llevó el tema a un campo más general, y de manera muy vulgar se tocó sus partes temiendo por ellas. Hubo que aclararle que la castración es química y medicamentada, y que sólo se aplica a violadores reincidentes y a pedófilos, si ellos aceptan someterse al tratamiento; y además posee carácter regresivo una vez abandonado; que no iban a cortarle nada a nadie, y mucho menos de manera masiva.
La verdad, pienso que preguntar a los violadores y pedófilos si ellos aceptarían o no, incluso resulta de una delicadeza enorme hacia esta gente; porque ellos jamás preguntan a sus víctimas, en el momento del abuso, si ellas aceptan o no. Estoy de acuerdo con la medida, con la ley; y es probable -como dijo Ricardo Vega anoche mientras veíamos la emisión-, que haya que cambiar el nombre del tratamiento, en lugar de castración química, tal vez inhibición química. Lo que realmente molesta es la palabra “castración”.
En cuanto a Jean D’Ormesson, a quien admiro por sus libros, por aquel discurso que hizo cuando Marguerite Yourcenar entró en la Academia Francesa, se ha convertido en una especie de Oui-Oui Intelectual (Oui-Oui es un muñequito francés, como La Calabacita), y comparar esta medida con la pena de muerte me pareció bastante ligero. Entre otras cosas porque olvida que estos individuos son potencialmente asesinos, muchos de ellos han violado y luego han asesinado; y en la mayoría de las ocasiones la cárcel no es suficiente y vuelven a reincidir en el delito. Soltarlos a la calle sin un tratamiento contundente es una responsabilidad de la sociedad y de la justicia.
Y si no, pregúntenle a las víctimas.
“Carlos El Chacal es conocido como terrorista, Chávez se está conociendo quién es.”
Entrevista mía con Nelson Castellano-Hernández, ex cónsul de Venezuela en París, en El Economista, España.