Del absurdo (II).

Una vez levantado el embargo norteamericano, ¿podrán los cubanos viajar masivamente a Estados Unidos o a otras partes del mundo? Me preguntaba en el post anterior a este, con el mismo título.

La reciente negativa de viaje a la bloguera Yoani Sánchez (ver en Penúltimos días), como en oportunidades anteriores, y como a la mayoría de los ciudadanos en la isla, no cambiará en nada, absolutamente en nada. Estados Unidos recrudecerá la restricción de visas y es muy probable que negocie con Cuba el endurecimiento de los permisos de salida, de manera que no se les avecine una avalancha de emigrantes -ya no seremos considerados exiliados. ¿Por qué no seremos considerados exiliados? El levantamiento del embargo, desde luego, sería una forma de reconocer a la dictadura de los Castro como gobierno democrático, y ahí se acabaría la posibilidad de pedir asilo político en los Estados Unidos y se anularía cualquiera de las medidas aprobadas para el estatus de exiliado cubano, e incluso de inmigrante en tierra norteamericana, lo que sería aún más difícil de conseguir.

El hecho de que Yoani Sánchez haya viajado a un país europeo, con anterioridad a su posición contestataria frente a la dictadura, reafirma el hecho de que la dictadura castiga a aquellos que se les encaran. ¿El encaramiento tendría sentido sin el embargo? Ninguno, puesto que ya ni siquiera podrían señalarla como enemiga del pueblo cubano y pagada -como se ha dicho- por el enemigo, o sea por el gobierno americano. Yoani Sánchez pasaría a ser cuando mínimo una provocadora, cuando más un sujeto peligroso para la sociedad, como existen tantos en cualquier parte del mundo, en dos palabras: una delincuente. Y lo que es peor, el Dr. Oscar Elías Biscet, Antúnez, y demás disidentes que como mismo acaba de hacer Yoani Sánchez, y un sin número de veces, todos ellos que se han enfrentado de manera visual, filmada, filmaciones divulgadas en el extranjero a través de youtube (otros lo hicieron sin que fuesen filmados o grabados), se convertirán en delincuentes. La lucha por la libertad de nuestro país, en cuanto se levante el bloqueo, perderá en gran parte su significado ante los ojos del mundo. Y nos olvidarán, como ha olvidado el mundo a los periodistas chinos, a los opositores chinos, y a los blogueros y twitteros iraníes. No es que estemos demasiado presentes en las mentes de los demócratas del mundo, pero al menos nos distinguen como exiliados, y a los que están dentro como opositores.

En otro orden de cosas. Una vez eliminado el embargo: ¿podrán los cubanos invertir en su propio país? ¿Existirá el libre comercio interno? ¿Existirán los pequeños negocios, y hasta los grandes, con los cubanos que desde el exterior -puesto que ya no se llamará exilio- quieran invertir en su país? No creo que el levantamiento del embargo americano facilite al ciudadano cubano semejante empresa. Porque el régimen castrista - al menos por varios años- tomará aliento, se revitalizará en fuerzas, con esa respuesta -en caso de que Barack Obama la de- con vistas a reanimar y autentificar el poder de los Castro, de sus hijos y de sus nietos. Levantar el embargo es reconocer favorablemente una sucesión dinástica castrofascista; el que lo niegue, miente.

¿Existe otra solución? Por supuesto que existe, pero a los cubanos se nos está vedado pedir que el pueblo se lance a la calle. Incluso cuando lo hicieron en el año 1994, tuve que oír reacciones tan miserables en relación a esa manifestación espontánea que mejor no repetirlas. En cualquier caso, sólo nos queda esperar, aunque jamás de brazos cruzados. ¿Un ejemplo? Las Damas de Blanco cuando se plantaron en la Plaza de la Revolución; ahí hay mucho coraje, nadie podrá empañarlo, y mucho menos negarlo.

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