Es una buena pregunta, sin duda alguna, de un alto grado de intelecto. Cuando Jay Leno le preguntó a la primera dama norteamericana si ella le preguntaba algo a su marido después de cada discurso, esa fue su respuesta: “¿Te has acordado de sacar la basura?” Divertido, bastante provinciano y por peteneras. ¿Tiene sentido que se haga público una respuesta semejante, en medio de un país en crisis? Ya sé, el sentido del humor americano, y todo eso… También el sentido del espectáculo, tanto, que ya Michelle tiene muñeca, me pregunto si los derechos de imagen irán a su bolsillo o a alguna ONG. Leer en ABC.
Archivos diarios: octubre 26, 2009
Juanita y sus hermanitos.
No se trata de Juana y sus hermanas, como dice el refrán. No, se trata de Juanita Castro y de sus hermanitos Fidel y Raúl. Hoy saldrá el libro coescrito con la periodista María Antonieta Collins: Mis hermanos. La historia secreta (Santillana), y durante toda la semana la señora Juanita Castro hará revelaciones de secretos guardados durante cuatro décadas y más. La primera la hizo ayer, ella colaboró para la CIA; me parece muy bien, lo menos que podía haber hecho. Yo, en verdad, esperaba que la revelación fuera de que el que había colaborado para la CIA era el mismísimo Fidel Castro, pero no, aún no hemos llegado ahí, lo dejaremos para otro libro, digo yo. Pero, de cualquier modo, felicito a la señora por haber colaborado para la CIA, aunque me hubiera gustado -como a todo el mundo- que lo hubiera comunicado antes.
Yo nunca he colaborado para la CIA, cada día espero que me llame un emisario, pero no -aunque la dictadura castrista y sus macacos no se cansan de acusarme de que soy informante de la CIA-, todavía estoy esperando el contrato con su debido cheque, pero no llega. Un día descubriremos que todos ellos, la familia completa eran pagados y engordados por la CIA, y nosotros comiéndonos un cable.
Espero ansiosa las otras revelaciones. Yo tengo una, cuando visitaba a Rubén Batista, hijo del presidente Fulgencio Batista, en una de las visitas tuvimos un diálogo muy divertido. Rubén no sólo era un gran señor, además poseía un gran sentido del humor. En aquel momento me comunicó que padecía leucemia, y que debía ir a darse sus tratamientos al hospital, y añadió con una sonrisa: “¿Sabes dónde compro desde hace más de treinta años mis medicinas? En la farmacia de Juanita Castro, la hermana de Castro”. Así es, todo queda entre familias. Aunque la diferencia entre las familias es notoria. Yo me quedo con la de Fulgencio Batista. Al menos ellos han sabido llevar con discreción y dignidad su calvario.
Contra Juanita Castro no tengo nada, no la conozco, y que haya sido de la CIA mientras su hermano era un tremendo asesino y un terrorista, me parece fabuloso, que lo escriba ahora, todavía mejor, aunque le habría agradecido que se hubiese adelantado; lo que nunca entenderé es que haya emprendido un juicio contra su sobrina: Alina Fernández, y contra su libro, por el mero hecho de decir una verdad como un templo, que el abuelo de Alina, el viejo Castro, era un terrateniente matarife que se apropiaba de las tierras de los demás con métodos bastante pocos decentes.
Entre tanto, ya mandé a pedir el libro, porque si tiene prólogo de Carlos Alberto Montaner y está escrito por María Antonieta Collins, será de fiar. Pero ya les digo, estoy tan aburrida de esta familia, aunque me encanta la idea de que al final aireen sus trapos entre ellos, todo muy en plan de revista del corazón. Era finalmente lo que siempre pensé de la ideología castrista: dignidad ninguna. Dime de lo que alardeas y te diré de lo que careces.
“Marcello, come here!” La Dolce Vita. Federico Fellini.
Empecemos la semana bien. Hoy a las 20 h presentaré en compañía del crítico de cine Jean-Max Méjean, y del cineasta Dominique Delouche, la película La Dolce Vita de Federico Fellini y el libro Fellinicittá. París está dedicando un homenaje a Fellini, para lo cual se ha hecho una gran exposición sobre el cineasta en el Jeu de Paume, que durará hasta enero. La presentación de hoy en la que participaré será en la Filmothèque du Quartier Latin (Filmoteca del Barrio Latino), en la rue de Champollion. Aquí les dejo la célebre escena de Anita Ekberg y Marcello Mastroianni en la Fontana de Trévi: