Leo en La Reina de la Noche que la revista Paris-Match fue recibida por Castro familiarmente, junto a Oliver Stone. No veo una película de Oliver Stone mucho antes de que entrevistara a Castro, es un cineasta sin alma, no me interesa su cine, arte no tiene ninguno. En cuanto a Paris-Match, no leo ningún número desde que después de publicar un artículo mío sobre Marie Trintignant dedicara más tarde una portada a su asesino Bertrand Cantat. Yo conocí a Marie, fuimos amigas, escribí sobre ella, la entrevisté, sabía que algunas cosas que se dijeron eran falsas. En cuanto a Cantat, el afán de Le Monde y de otra cierta prensa por quitarle culpabilidad, del mismo modo hizo Paris-Match luego, fue vomitivo. De una pena de ocho años Cantat sólo cumplió cuatro, con la prensa a su favor en buena medida, sólo por que se trata de uno de estos niños ricachones de izquierda, de un cantante que plagiaba y plagia en estilo a Jim Morrison, de ahí su éxito. Paris-Match contribuyó a realzar al personaje. Marie Trintignant murió con 17 heridas en el cuerpo, la cabeza deformada por los golpes que le propinó Cantat con los anillos en forma de manopla y contra un radiador.
Pero ya en 1938, Paris-Match fue uno de los primeros en difundir en forma folletinesca y sin una nota crítica Mein Kampf de Adolf Hitler. Aquí y aquí los números 2 y 3 del libro. En 1934, Nouvelles Editions Latines había editado el libro completo, sin ser expurgado, eran las ediciones dirigidas por Fernand Sorlot, quien tradujo el libro y lo editó con una nota aclaratoria o exergo del Mariscal Lyautey que alertaba que todos los franceses debían leer ese libro de manera que estuviesen enterados del peligro. Un tiempo más tarde, en 1936 Adolf Hitler, se explica en el diario Le Matin diciendo que rectificará: “mi rectificación la escribiré en los grandes libros de la historia. Seamos amigos”, concluye, en esa misma entrevista añadía que era demasiado joven cuando escribió sobre todo los pasajes donde dice que hay que acabar con Francia, el mayor enemigo. En 1938 Fayard publicó la edición expurgada -un falso libro- donde los pasajes de horror se transformaron en pasajes de paz, como por azar.




