Una gran cubana falleció el 29 de octubre, en California: Sara Lequerica de la Vega. Mi pésame muy sentido a su viudo, el compositor Aurelio de la Vega.
La conocí cuando tuve el honor de recibir la condecoración La Rosa Blanca, de parte del Patronato José Martí de Los Ángeles, que ella presidía. Compartí varios almuerzos y cenas, una de ellas en su casa de Northridge, un viaje a Santa Bárbara, y varias lecturas con Sarita de la Vega y su esposo, el amigo y gran compositor Aurelio de la Vega. Un beso a Aurelio, con todo mi cariño, y para Sarita, que en paz descanse, toda la gloria que ella se merece. Cada año recibía por Navidades una postal fiel y tierna.
El blog de Martha Beatriz Roque Cabello informa de una manera extraordinaria todo lo que hacen los disidentes en Cuba, y más específicamente sobre el Plantón, y acerca de cada uno de los presos políticos, precisa, transparente, y valiente. La disidente cubana pasó cuatro años en la cárcel, y dos, después de la Primavera Negra del 2003, en total seis años. Es coautora del proyecto La Patria es de Todos, y de múltiples actividades por la libertad de la isla, como fue la Asamblea para promover la sociedad civil en Cuba.
Hace algunas semanas, en mis noches de insomnio, tuve un encuentro espiritual con una sombra, muy luminosa, que se presentó como Juana Borrero, la ilustre poeta cubana, en donde se quejaba de que unos cuantos brutos y energúmenos la citaran sin haberla leído; y se refirió a un tal Gazapo Borrego. Es la razón por la que escribí un post en este blog en relación al tema. Les debía esta explicación a los lectores, y por eso vuelvo sobre el asunto. No había podido escribir antes por falta de tiempo y de presencia física. Mi trabajo es viajar, y llevaba tiempo entre un avión y un barco; espero que sepan disculpar mi larga ausencia.
Pero regreso ahora a contarles algo: Hace años conocí a otra presencia espiritual, anunció que venía a avisarme de una pérdida. Y unos meses más tarde la pérdida se produjo. Así mismo he encontrado a personas que habían muerto, y que yo lo ignoraba, en la cola de una tienda, o a la orilla de una playa, siempre prevenida por esa presencia de la que les hablo. Esa misma presencia reapareció ayer. Eran las dos de la madrugada y yo estaba viendo una película, se sentó a mi lado, me tomó una mano, y musitó dos palabras: “vigor, libertad”. Fue todo, aunque su mano oprimió la mía durante un instante más largo, al rato se levantó y se perdió en la penumbra del salón contiguo.
En momentos como éstos, suelo ser muy respetuosa; intenté seguir viendo la película, pero ya no pude, temblaba toda por dentro. Subí las escaleras hacia mi habitación. La foto de una tía de mi madre, desaparecida en un campo de concentración, se había caído al suelo. Puse la foto en su sitio. Bajé las escaleras, descalza, los peldaños estaban mojados, como de una gelatina gélida, o de escarcha fría. Al llegar frente a la pantalla la película había terminado y empezaba un documental extroardinario titulado Apocalypse:
Baraguá. Combatientes y exiliados en Cuba y New York durante la Guerra de los Diez Años por la Indenpendencia de Cuba (1868-1978). Raúl Eduardo Chao. Ediciones Universal, 412 páginas.
Acabo de recibir la novela Baraguá de Raúl Eduardo Chao, autor de Contramaestre, recordarán que publiqué fragmentos de su primera obra en el blog. Baraguá viene respaldada por numerosos lectores que plesbiscitaron la anterior.
“En 1845 Nueva York era la más importante ciudad en el continente Americano. En pocos años se había expandido desde la Calle 59 hasta la 115 y ya se contemplaba un regio y complejo plan para el Parque Central. Las familias con fortuna vivían al norte de Washington Square y la ciudad estaba en las manos de políticos inescrupulosos. Por donde quiera había corrupción, lado a lado con tiendas opulentas y magnates despiadados. En esas circunstancias se refugió en la ciudad Don Miguel de Aldama, un cubano amigo de los Vanderbilt, los Astor y los Belmont. Su capital y su crédito le permitieron ofrecer $100 Millones para comprar la Isla de Cuba. No queriendo esperar por una respuesta de parte de España y deseoso de ver la libertad de su país se decidió a invertir generosamente su cuantiosa fortuna en financiar la Guerra Cubana de independencia de los Diez Años.
Esta es la historia de la convergencia de tres eventos: el fracaso de un esfuerzo armado por lograr a Cuba su independencia; la generosidad de los hombres y mujeres que ofrecieron sus vidas y haciendas por ese ideal y la testarudez de un imperio ya enfermizo que insistía en retener sus posesiones a cualquier precio.”
“Para entender de qué se tratan estas imágenes, enviadas desde Cuba por la disidente Martha Beatriz Roque Cabello el 26 de Octubre del 2009,visite el blog Solidaridad con los Sitiados, que reúne toda la información sobre el acoso a La Red Cubana de Comunicadores Comunitarios en su sede, la casa de Vladimiro Roca Antúnez, desde el 9 de Octubre 2009.