Hace algunas semanas, en mis noches de insomnio, tuve un encuentro espiritual con una sombra, muy luminosa, que se presentó como Juana Borrero, la ilustre poeta cubana, en donde se quejaba de que unos cuantos brutos y energúmenos la citaran sin haberla leído; y se refirió a un tal Gazapo Borrego. Es la razón por la que escribí un post en este blog en relación al tema. Les debía esta explicación a los lectores, y por eso vuelvo sobre el asunto. No había podido escribir antes por falta de tiempo y de presencia física. Mi trabajo es viajar, y llevaba tiempo entre un avión y un barco; espero que sepan disculpar mi larga ausencia.
Pero regreso ahora a contarles algo: Hace años conocí a otra presencia espiritual, anunció que venía a avisarme de una pérdida. Y unos meses más tarde la pérdida se produjo. Así mismo he encontrado a personas que habían muerto, y que yo lo ignoraba, en la cola de una tienda, o a la orilla de una playa, siempre prevenida por esa presencia de la que les hablo. Esa misma presencia reapareció ayer. Eran las dos de la madrugada y yo estaba viendo una película, se sentó a mi lado, me tomó una mano, y musitó dos palabras: “vigor, libertad”. Fue todo, aunque su mano oprimió la mía durante un instante más largo, al rato se levantó y se perdió en la penumbra del salón contiguo.
En momentos como éstos, suelo ser muy respetuosa; intenté seguir viendo la película, pero ya no pude, temblaba toda por dentro. Subí las escaleras hacia mi habitación. La foto de una tía de mi madre, desaparecida en un campo de concentración, se había caído al suelo. Puse la foto en su sitio. Bajé las escaleras, descalza, los peldaños estaban mojados, como de una gelatina gélida, o de escarcha fría. Al llegar frente a la pantalla la película había terminado y empezaba un documental extroardinario titulado Apocalypse:
La mezcla de ese relato onirico y el video me dejaron con escalofrios, estoy temblando. Algo que encontre despreciable era la sonrisita de Hitler mientras acariciaba la mejilla de ese muchachito que iba a enviar a una muerte anunciada, tan tierno el abuelo!
Hay mucho de FC en esa hipocresia, y peor aun que esa hipocresia es la gran cantidad de personas que lo tragaban y que lo sigue tragando.
Qué bueno que regresó la Zinsky.
Un médium.
La imagen de Hitler con ese muchachito es muy parecida a fotos publicadas de FC con Elián. No es casualidad que FC tanto admiraba a Mein Kampf de joven, antes de que admirar tal horror se convirtiera en algo que tenía que ocultar.
Sobrecogedor.
Impresionante, me transporte a la isla maldita…
Chevalier, excelente texto!
Gracias a todos. Eufrates, le pasaré el mensaje a Emma Zinsky.