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De La Espera.

noviembre 9, 2009

De La Espera.

Veinte años ya de la Caída del Muro de Berlín, veinte años a la espera de que otro muro sea derribado, el del Castrismo. En Cuba nos enteramos del suceso por Radio Bemba. En Cuba el impacto se quedó en murmullo. Ni una sola imagen, ni una sola palabra. Mucho menos un solo indicio hacia la apertura y el cambio. Mijail Gorbachov visitó la isla –tal vez con la esperanza de provocar en la población el mismo efecto de rebeldía y redención que provocó durante su visita a la RDA. Pero Fidel Castro no era Honecker, ni el pueblo cubano era el alemán. Un pueblo necesita de guerras para aprender. Nos perdimos en las dialécticas, la semántica, la semiótica; leíamos más a Umberto Eco que a Vaclav Havel. Milan Kundera fue sólo un pasaje para aprobar una tímida contestación de salón.

Estuvieron en nuestras manos, los dejamos escapar: el futuro y la posibilidad de convertir a los Castro en cenizas del pasado, y en darle la luz a los que desde las cárceles, desde el exilio, desde las calles, pedían por intelectuales que decidieran escribir y publicar en diarios de Occidente. ¿Nos acompañaría la prensa? No estoy tan segura, al menos nos publicarían, ya era algo, no lo suficiente. La prensa siempre se ha quedado chiquita con los cubanos y los chinos, ni hablemos de los coreanos y cambodianos. Los que nos atrevimos, fuimos más bien tibios. Esperábamos, aún seguimos esperando, que la solución cayera de las arcas de pensamiento de la izquierda socialdemócrata. La tibieza formaba parte de la enfermedad. El mal agónico del castrismo: el miedo, la desidia, la incapacidad y el asco –como decía antes- de convertirnos en héroes. El aburrimiento, nos embargaba un abrumador aburrimiento. Inercia que sólo nos permitía balbucear sin descanso, escribir cartas, accionar de manera limitada.

Aún esperamos. ¿Qué muro podríamos derrumbar? No sólo el nuestro es invisible, está cercado de agua, y por si fuera poco, la putrefacción da al cuello.

Por otra parte, nuestros líderes ya en la época eran dos viejos que ni pinchaban ni cortaban en el mundo occidental. Y el mundo occidental desdeñó, una vez más, el papel de las momias en el mundo oriental. Nos habríamos ahorrado, eso sí, el terrorismo y la guerra de guerrillas.

¿Quién nos hubiera dicho que Jaruzelski, Honecker, Ceacescu, Zhivkov, serían sustituidos en nuestra apreciación del liderazgo mundial, por fin, por Reagan, Gorvachov, Kohl, y Juan Pablo II? Nadie, y si nos lo hubieran pronosticado nos habríamos matado de la risa in situ.

Esperar la libertad, sentados, escribiendo, es de una tristeza opresora. Esperar, esperar, de otros, de uno mismo con los dedos y la boca cosidos, constituye la condena más duradera, la más penosa, la más vergonzosa.

Mientras la Caída del Muro de Berlín significó muchísimo para el mundo. Para los cubanos no significó absolutamente nada más que un chismecito de coctel de embajada. La era que se abrió el 9 de noviembre del 1989 con un gesto multitudinario de libertad no nos tocó a nosotros ni con el pétalo de una rosa. ¿Por qué? Porque ese gesto multitudinario fue apoyado por personalidades que desde la sombra, o desde su puesto discreto, alentaron y promovieron a los que emprendieron el camino hacia la libertad. Esas personas no sólo elogiaron,  también criticaron y propusieron; sus críticas fueron escuchadas, atendidas, y las propuestas discutidas. Nada salió de la nada. ¿Hemos sabido los cubanos aceptar el apoyo, las críticas, las propuestas? En pocas oportunidades, más bien también pocos han sido los que nos han alentado, y los que lo hicieron y hacen eran y son de baja intensidad y en algunos casos eran nombres cuya potencia se fue perdiendo en la noche de la historia.

Volcamos el carro finamente, vivimos varados, desfasados, aunque no desesperanzados. Y por encima de todo, creyéndonos perfectamente mejores que nadie.

Acudir a los grandes, a los presidentes, a los políticos de estatura y pensamiento (cada vez quedan menos y a los que quedan les hacemos asquitos cuando son de centro derecha, si no son de izquierda no valen, enseguida les guindamos epítetos de radicales) es siempre muy útil, y la práctica de la historia ha probado que sin ellos nada se consigue. Gorbachov fue clave en el asunto, así como Reagan. Ignorarlo, alejarnos de los que tienen el poder, nos ha hundido cada vez más, nuestra falta ha sido la de la ignorancia, la morosidad, y la tibieza, frutos todos del castrismo. Ahora, tendríamos que preguntarnos a estas alturas, ¿qué cosa es el castrismo, cuál es su procedencia y su caldo de cultivo? La espera sería menos dolorosa y menos ineficaz.

Zoé Valdés.

——————————-

Sobre el tema Raúl Rivero en El Mundo.

11 comentarios dejar un →
  1. Isis Wirth Enlace permanente
    noviembre 9, 2009 3:39 pm

    Excelente artículo, que lo resume todo.
    Sí, la caída del Muro fue para nosotros un chismecito de coctel de embajada.
    Y la pregunta de tu último párrafo continúa y continúa.

  2. noviembre 9, 2009 6:40 pm

    Cuestión de tipo cultura, ese es el caldo de cultivo. La civilización en términos de sociedad demora. Mira los boricuas, más de un siglo con un teacher y todavía uno de cada tres sale delincuente. Mira los argentinos, después de tanto Alberdi y tanto Borges, a maradonear rumbo a la mierda se ha dicho. Los cubanos no somos mejores ni peores, pero sí que era mejor Perón que Castro.

  3. noviembre 9, 2009 6:55 pm

    Es cuestión de genética, fuimos conquistados por los españoles sin apenas ofrecer resistencia, nos amancebamomos con ellos , despues vinieron intentos de independencia, destellos que apagó la traición. Siempre traicionados, enceguecidos por palabras y cristales iridiscentes. Tambien un pasaporte es tan brillante como una joya, se acaricia y soba hasta comprender que es solo una piedra falsa.
    Así llegó la palabra fácil de Castro, y muchos creyeron en él, el daño estaba hecho, fue nuestro Caballo de Troya particular, se enquistó entre nosotros, nos infestó de miedos y falsos credos. Aun pagamos por ese error.

    Me gusta tanto leerte, Zoé.

  4. Antonio Valle Vallejo Enlace permanente
    noviembre 9, 2009 8:17 pm

    Excelente análisis de lo que ha sido, y aún es, nuestra suerte. En efecto, los cubanos nos hemos creído siempre mejores y más listos que nadie, pero hemos resultado bastante ineficaces al enfrentar nuestro lamentable destino como pueblo. Hemos tardado tanto en aprender las lecciones más elementales como nación, que se nos ha hecho tarde para enmendar nuestros errores. Y así, entre la ignorancia y la indolencia, han ido pasando los años y, al final, nos dejamos arrebatar nuestro país. Será quizá una cuestión de tipo de cultura, como dice Guicho; de genética, como señala Patricia; o tal vez de ambas cosas. Lo cierto es que perdimos el timing para la acción y ahora, veinte años después de la Caída del Muro de Berlín, estamos no en la situación que teníamos en 1989, sino en una posición mucho más jodida que entonces. Casi nadie nos cree ya y a nadie le importa nuestro problema. Y lo sabemos. Pero lo peor de toda esta historia es que, aquellos que viven en Cuba, aún continúan pensando que son tan importantes que el sol sale todos los días con el único objetivo de calentarlos a ellos.

  5. noviembre 9, 2009 8:24 pm

    Supongo que conocerás el libro de Benemelis ‘Las guerras secretas de Fidel Castro’ y que habrás leído ‘La Gran Estafa’ de Eudocio Ravines y que habrás podido acceder al libro de Douglas Reed ‘La controversia de Sión’. Todos y cada uno de esos libros, te enseñarán que Fidel Castro no es más que un ‘camorrista de élite’, que ha sido ‘guardado, guiado y custodiado’ por eso que mal llaman la ‘mafia’ y que es en realidad una verdadera ‘conjura contra la humanidad’ desde un punto muy lejano en la historia del hombre. Una conjura que se remonta a una era anterior a la cristiana y que se ha ido ‘amoldando y acomodando’ a las diversas circunstancias de cada siglo. Es como una Hidra, que le cortas una cabeza y le salen 100. Por eso, en este tablero de ajedrez que es el mundo, la partida continúa sin un final de ‘jaque’, porque las posibilidades son infinitas y todavía ‘el gran jugador’ no ‘ha decidido’ cómo acabar el juego.

  6. noviembre 9, 2009 8:26 pm

    Leyendo un poco acerca del comunismo en centroeuropa veo que entre los primeros en protestar abiertamente en contra de la censura era la union de escritores y sus lideres, imposible imaginar a la UNEAC haciendolo. Aun con el comunismo la union de escritores en Chechoslovaquia era mas autentica como union que lo que existe en Cuba, los que te atacan por “no haber hecho mas” no quieren tomar en cuenta en que te hubieras quedado en un ostracismo total, y no dudo que muchos de ellos hubieran participado en un “juicio” al estilo del affaire Padilla, virandote la espalda, y levantando acusaciones.

  7. noviembre 10, 2009 12:31 am

    Con este exelente artículo se resuelve la interrogante de mi último Poema sobre Cuba. Gracias. Siempre es un lujo leerte.Fm
    CUBA EN SU DEMORA.

    Montones de preguntas, a multitudes hago.
    Pues la llama devora, la insepulta palmera.
    Hay frutos polvorosos, que oscilan angustiados.
    Buscando una respuesta, bajo la luna llena.

    Pirámides de sueños que entonaron su canto.
    Justifican acciones, de inquietantes mordidas.
    Justicia temblorosa de vulnerables pasos,
    no mira las cabezas, que muchas veces pisa.

    Y la humedad oscura, que auspicia los trastornos.
    Con palabras de barro, va levantando un templo.
    Yo conozco una isla, de ritmos y decoros.
    Que con noventa millas, hace girar al viento.

    Lacero mi discurso, que fríamente esbozo.
    A la sombra de Heredia, que conocí temprano.
    Dormida en el Caribe, demoras la demora.
    Montones de preguntas, a multitudes hago.

    Filiberto Miño.
    New York. Copyright(c)

  8. Juan Valdes Ponce Enlace permanente
    noviembre 10, 2009 1:36 am

    -Anton, me da verguenza lo que hiciste, ?porque no te humillaste, por que no huiste a Costa Rica?
    -A rey muerto rey puesto, y tu mejor que nadie, digo exceptuando a Lezama, los conoces.
    -?Te averguenza Costa Rica?
    -Por Dios Virgilio, que cosa mas aburrida, ahi nunca pasa nada.
    -Nino , no te entiendo Anton, hasta en Troya pasaron cosas, o no recuerdas los lamentos de Aquiles por Patroclo.
    -En Costa Rica es el mismo aburrimiento, burgueses que visten sus lujosos trajes todos los domingos para pasear.
    ?Y todos son burgueses Anton?
    -No, millones de una clase plebeya se divierten y bailan.
    -?Y por que te aburres?
    -Hay Virgilio, tu mejor que nadie sabes que nuestra isla se llama Juana.
    -Te copio, parece que te encantan los palestinos orientales , la persecusion, el miedo, el terror, eso sobredimensiona el extasis del encuentro con lo prohibido.
    -Exacto, los verdeolivos descubrieron lo que jamas te imaginaste, la cantidad hechizada de mi trasero con un joven comunista dando alaridos de ardor.
    -Anton por Dios, no pretendas superarme en la hagiografia de los heroes, tambien me conozco algunos chismes.
    ?Te refieres Virgilio, a algun ministro, escritor, general , o funcionaro del pcc?
    -Claro Anton
    -Virgilio, mejor nos vemos con Lezama, el nos profetizo comer pasteles de azafran en su paraiso.
    -Adios Anton, y yo sigo teniendo miedo, mucho miedo.

  9. noviembre 10, 2009 1:47 am

    Muy bueno tu articulo. Que pena que los cubanos en la isla no pudieron disfrutar de ese momento tan unico que fue la caida del muro. Hacen falta dos y tres Reagan mas!

  10. Baltasar Santiago Martin Enlace permanente
    noviembre 10, 2009 4:03 am

    Como ya te escribio Isis, tremendo articulo, excelente, con una claridad y una lucidez impresionante.
    Luego escribo mas.
    Felicidades, y gracias una vez mas.

  11. noviembre 10, 2009 5:03 am

    En mis primeros anos de exilio de verdadero exilio 1961,yo solia decir .NADA TE TURBE, NADA TE ESPANTE, LA PACIENCIA TODO LO ALCANZA QUIEN A DIOS TIENE NADA LE FALTA, SOLO DIOS BASTA.Siempre pensando en que esa ecatombe terminaria en cualquier momento.Como ves,Zoe, la ecatombe continua y ya NO recito esos versos de Sta. Teresa pues de alli TODO ME TURBA TODO ME ESPANTA y como NO tienen a Dios lo anularon enseguida.No espero nada, por mucha vuelta que quisiera darle.No veo a mi patria resplandecer y que tenga un nuevo amanecer.

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