Hugo Chávez elogió al terrorista El Chacal.

Recordarán mi entrevista con el ex cónsul de Venezuela Nelson Castellanos sobre las relaciones de Hugo Chávez con El Chacal en El Economista, recientemente el Mico Mandante elogió públicamente al terrorista Carlos El Chacal, llamándolo “luchador revolucionario”. En este sitio pueden encontrar los elogios, y la carta dirigida al Chacal en 1999.

En el 2001, inmediatamente después de los atentados terroristas del 11-S, El Chacal reconoció desde la cárcel su relación de maestro con Ben Laden; lo que ya había declarado con anterioridad, nombrando al terrorista saudí como su discípulo.

Juan Abreu sobre las banderas, el fútbol, y la última noche en París…

La última noche hasta el momento, vendrán muchas más. Leer en Emanaciones.

Nota: Esta mañana antes de entrar en este blog envié la carta de Ricardo González Alfonso traducida al francés, dirigida al presidente Nicolas, Sarkozy, a la Primera Dama Carla Bruni Sarkozy, y al Ministro de Cultura Frédéric Mitterrand, así como al emisario para Cuba nombrado por Sarkozy: Jack Lang. La traducción la hizo Albert Bensoussan. Como saben los lectores habituales de este blog  llevo años enviando estos dossiers a los presidentes franceses Chirac y Sarkozy, tal como lo he venido publicando en este blog y en el anterior.

Manolo Granados en el recuerdo.

El primer cubano que cuando llegué a este país me tendió una mano fue el escritor Manolo Granados. Llegó hasta el entresuelo donde vivíamos Ricardo, la niña y yo, con una botella de vino, una manzana, y un paquete de galletas. Fue sincero, no tenía más para darnos, pero quería que supiéramos que nos apoyaban en todo.

Tiempo después nos invitó a su casa a una cena, cocinó él, una carne con papas como para chuparse los dedos. Hablamos de lo humano y lo divino. En cuanto a Cuba la tenía muy latente, y pude darme cuenta que no podía decirnos más hasta que no nos encontráramos solos.

Esta foto corresponde a una firma de libros que hicimos juntos en una librería del barrio 14, en París, se trataba de una antología en la que participábamos ambos, aunque fui la última requerida para ella a demanda del editor, publicada por Autrement, y coordinada por Lilianne Hasson, titulada L’Ombre de La Havane (1997). Ya yo había publicado Sangre azul y La nada cotidiana en Actes-Sud.

Manolo Granados era un ser muy especial, divertido, claro, preclaro, diría mejor. Firmó la Carta de los Diez, y sufrió muchísimo dentro y fuera de la isla. Nunca olvidaré el recibimiento que nos dio en París, su obra debería ser más reconocida.

Hoy cocinaré carne con  papas en su honor, y le echaré un hueso de jamón que me regaló Margarita Camacho,  a ella le mandaron varios desde Sevilla. Ya sé que la carne con papas no lleva hueso de jamón, pero me gusta innovar.