Cuba en la década de 1950. Un país en desarrollo. Leví Marrero.

 

Volvamos a lo esencial: a la lectura. Hace años leí este libro: Cuba en la década de 1950. Un país en desarrollo, de Leví Marrero, quien es uno de los grandes ensayistas y economistas cubanos. He leído toda la obra de Leví Marrero, Cuba: Economía y sociedad – 1492-1868, es una pieza clave de 15 tomos para entender nuestra isla. Soy de las que piensa que nos hemos equivocado intentando explicar lo que nos ha ocurrido desde el punto de vista político, cuando en realidad, debimos analizarlo desde el inicio como un asunto económico y político. Los nuevos ensayistas cubanos desconocen a menudo la obra de Leví Marrero, y cuando la han leído, rara vez lo citan, aún cuando usan sus textos para engordar sus libros. Leví Marrero debía de estar en el pedestal que le corresponde, en el de uno de los más altos exponentes de nuestra cultura y del pensamiento cubano.

“Nació en Santa Clara, Cuba, el 16 de julio de 1911. Terminados sus estudios universitarios ejerció el profesorado y el periodismo que le permitía participar de las luchas cívicas por el progreso y la libertad de Cuba. Geógrafo, economista, historiador, escritor y periodista, en 1960 renunció en carta pública a su cargo de delegado en la OEA conminando al Ministro Raúl Roa, que abandonara la revolución comunista de Castro. Atacado por Raúl Castro, Leví se asiló en la embajada de Venezuela, en La Habana, y llegó a ese país a principios de 1961, donde fue acogido por el presidente Rómulo Betancourt.

Allí recibió por su trabajo la orden Andrés Bello, la más alta condecoración civil venezolana.

En 1965, se trasladó a Puerto Rico, ejerciendo como profesor en Humacao, en 1968-69 vivió en Sevilla recopilando datos en el Archivo de Indias, para su obra: Cuba: Economía y sociedad.

Leví Marrero murió en San Juan, Puerto Rico, el 10 de marzo de 1995.

Leví estaba casado con la doctora Enriqueta Comas, su colaboradora de siempre, con la que tuvo dos hijas: Raquel y Annabel.

Obras: La Tierra y sus recursos, Geografía de Cuba, Venezuela y sus recursos, Escrito ayer, Cuba: un país en desarrollo en la década de los cincuenta. Cuba: economía y sociedad – 1492-1868 (15 tomos). Cuba: isla abierta.

Su obra ha sido considerada como fundamental en el estudio y conocimiento de Cuba.”

Veamos lo que nos dice el autor sobre el libro:

“El presente estudio fue publicado inicialmente en 1966, para salir al paso a la campaña de desinformación, de mentiras y falsificaciones que sobre la realidad de la Cuba precastrista esparcía por el mundo una triste caterva de marxistas emponzoñados, intelectuales torpes y resentidos de toda laya.

Quedan ya pocos panegirisas del castro-estalinismo, ahogado por el fracaso y el crimen. Pero una nueva generación de cubanos, salidos muy niños de Cuba o nacidos fuera de la patria, desea saber, cada vez con mayor insistencia, como era realmente Cuba. A ellos y al millón de compatriotas dispersos por el mundo que cada día tienen que desmentir a denostadores rezagados, van dedicadas estas páginas, tal como fueron escritas originalmente: con amor y verdad.”

Leví Marrero.

Guaynabo, Puerto Rico, 1987.

Fragmento:

“Durante más de un lustro los dirigentes de la Cuba marxista han abusado del latiguillo de la lucha contra el subdesarrollo económico. Como ocurrió con la propaganda en torno a la reforma agraria, una aspiración socialmente justa vino a ser convertida en instrumento de difamación no ya contra una clase, grupo o sistema, sino contra la nación misma. Se pretendía oscurecer y negar las realizaciones y los progresos forjados por las anteriores generaciones cubanas, en tanto el país retrocedía, víctima de la incapacidad y de la improvisación audaz.

La ofensiva propagandística desatada en escala mundial hace pertinente todavía la búsqueda de respuestas a presguntas tales como:

¿Era Cuba en la década de 1950 un país subdesarrollado típico?

¿Hasta dónde ha avanzado Cuba bajo el marxismo en su lucha presuntamente triunfal contra los más gravosos impedimentos que presentaban a su desarrollo factores tales como la dependencia del azúcar, el latifundismo y la concentración geográfica de su comercio, polarizado hacia un sólo mercado?

La primera pregunta requiere un despliegue que intentaremos con mayor detalle, en tanto que la segunda puede ser respondida tras una rápida ojeada a la información derivada de las fuentes del mundo comunista. A mediados del año 1966 la situación socioeconómica de Cuba presentaba éstos, entre sus más notorios caracteres dominantes:

.Vetado por la URSS el programa de industrialización acelerada, cebo utilizado en 1960 para capturar la revolución, Cuba quedaba convertida dentro de la “distribución internacional del trabajo socialista” en una colonia agrícola. El destino cubano estaba ligado oficialmente a la producción azucarera como nunca antes. El país se hacía cada vez más dependiente del monocultivo, al punto de que, parodiando a Lenin, para el régimen castrocomunista la revolución en Cuba vino a ser marxismo más azúcar. Nunca, con  mayor poder, reinó el azúcar sobre Cuba.

.Bajo una frenética movilización de todos los recursos humanos, el pueblo utilizado ilimitadamente para las tareas de su zafra produjo en 1966 menos de 4. 500, 000 toneladas de azúcar, producción inferior a la de 1925, cuando Cuba tenía una población equivalente al 40 % de la de 1966. (La zafra del 2005 no alcanzó los tres millones de toneladas de azúcar.)

.La concentración de la propiedad de la tierra en manos del INRA había convertido a Cuba en un gigantesco latifundio estatal. El absolutismo revolucionario había reducido en Cuba las tierras en poder de los campesinos independientes en un grado desconocido en todos los demás países del llamado campo socialista, donde, como en Polonia y en Yugoeslavia, la retirada del control estatal sobre la producción agrícola indicaba un liberalismo pragmático que ya rendía dividendos.

.La alienación provocada por el régimen marxista frente al mundo occidental había colocado a Cuba en una situación de dependencia total del mercado soviético. Pero mientras Estados Unidos, el Reino Unido y otros mercados históricos del azúcar cubano requerían las importaciones por la insuficiencia de su producción o de sus otros abastecedores, la Unión Soviética como primera productora mundial de azúcar, junto con Polonia y otros países comunistas, acumulaba un superávit en la Europa Oriental. La URSS -es bien sabido- no adquiere azúcar cubano porque lo necesite por razones de economía complementaria, como Estados Unidos o el Reino Unido, sino como una inversión de tipo circunstancial, comprando en esta forma la dependencia del régimen castrocomunista. ¿A nombre de qué y por quiénes podría justificarse esta recaída agravada en los viejos males, siete años después del amanecer revolucionario?”…

Recomiendo -ahora más que nunca, que estamos en el año 51 de aquel desastre llamado revolución- que lean a Leví Marrero.

Este libro fue reeditado por Carta de Cuba Inc, San Juan, Puerto Rico, 2005.

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