| El estado de la desunión. O el desastre.
Charlie Bravo.
Los setenta minutos de aburrimiento obamunistas me recordaron a las
famosas siete horas de violencia castrista.
El mínimo común denominador de ambos: una coreografía gestual plagada de
mentiras, ajustadas al estilo del político chicagota, por un lado, y al
del matón gangsteril, por el otro.
No hay que dedicar mucho tiempo a deconstruir un discurso que no se
mantiene en pie por sí mismo. Se deconstruye a sí mismo, el Sheik, solo
por hablar y gesticular. El lenguaje corporal lo dice todo, aún cuando
uno pudiese ponerlo en “mute” con el control remoto. Solo es eso, un
presidente televisivo. Miente hasta en versión silente.
Y claro, la culpa es de Bush.
Este personaje todo lo lanza hacia uno de sus dos predecesores,
indistintamente. Le pide a Bush que le resuelva con Clinton el problema
de Haití luego de culpar a este último por sus males de hortelano
fracasado. Se niega a exhibir los retratos oficiales de los Bush en la
Casa Blanca, y ahora se deshace de su vajilla. Y peor, usa a Bush de
chivo expiatorio en el discursete aburrido.
La economía según él no se ha destruído en un año. Es cierto. El tiro de
gracia es lo que le ha sido dado en un año. El Sheik habla y la bolsa
pierde 200 puntos. El Sheik culpa a los bancos, y después le pide que
presten a pequeños negocios, pero esos préstamos no vendran por el
déficit de 3000 millones provocado por su política anti-bancaria.
Aumentará el desempleo, aún más. En la ciudad de Washington el
desempleo, según números oficiales, es del 12.5 por ciento. Si uno se da
un paseo pensaría, haciendo un cálculo rápido, o que todos trabajamos
por cuenta propia o que la población de la urbe se ha disparado a una
cifra de varios millones, por obra y gracia obámica.
Funciona de este modo: el 12.5 por ciento de washingtonianos reciben
beneficios de desempleo -por lo cual pagaron durante su historia
laboral, como contribución al fondo del paro, es decir, están recibiendo
su dinero de vuelta y no un subsidio gubernamental. Lo que no dice el
Sheik es que hay una buena cantidad de personas a los cuales los
beneficios del desempleo se le han vencido, y ya no buscan trabajo,
porque no lo hay. Estas personas no aparecen en los números y participan
de una economía gris tercermundista que da miedo. Limpian casas,
arreglan lámparas y sacan perros de paseo. Hacen las compras por otros,
y sobreviven con muchísimo menos. Profesionales. White collar
professionals. Gente de las artes y de las clases creativas. Nice. No
reconoce, tampoco, que hay un estado de welfare, endémico y epidémico en
esta ciudad. Hay una buena cantidad de personas que jamás ha trabajado
y jamás lo hará, a pesar de que el gobierno les ofrece fondos y
oportunidades a manos llenas.
Sí, su gobierno ha creado empleos: en el gobierno. Para amigos de los
amigos.
Y mientras, nuestros impuestos van a sufragar programas socialistas,
incluyendo sus intentos de ingeniería social y el procesamiento de
peligrosos terroristas islámicos como si fueran vulgares rateros locales.
Los setenta minutos de aburrimientos y mentiras fueron tan vacuos, que
el Gobernador de Virginia solo le dedicó diez minutos de respuesta, antes
de irse a ver la televisión con sus hijos. Me imagino que los padres de
los escolares del sexto grado que recibieron -tambien en Virginia- la
visita del Sheik y sus teleprompters (nice name for a punk band!)
estaran satisfechos. |
Acertado artículo al 100%.
Amén!
La cotorra negra es la versión norteña de la parasitaria ineptitud socialpopulista al sur del Río Charlie, digo, Bravo.
Y lo peor, creo que el comité Nobel se equivocó. Y yo también.
Charlie, es peor de lo que dices, siguen bajando las ventas de casas recien construidas, y de las propiedades para usos comerciales, American Airlines ha perdido 3, 000 millones, y si O consigue los impuestos que desea a los prestamos bancarios habra aun menos riesgos que los bancos estarian dispuestos a asumir.
Charlie Bravo desmonta implacablemente el fracaso presidencial más grande de la historia de los EE.UU: un pobre tipo, aupado como “mesías” por intereses ideológicos, al que no le queda, en apenas un año, ni “el casco ni la mala idea”.
Me parece un retrato bien acertado de este sicofante en jefe. Ahora da marcha atras culpando a su chivo expiatorio. Bravo Charlie
Hay que ver la cantidad de cosas que ha sido capaz de hacer Obama en sólo un año. ¿Ustedes creen que lo ha hecho a propósito o le ha salido de carambola?. Es un drama que no haya democracia en USA y tipos así gobiernen sin haber recibido respaldo de las urnas. Con elecciones estas cosas no pasarían.
Por favor, Yo, si tuviera usted a bien enumerar lo que ha hecho B’rak Hussein Obama en un año….
De paso, por favor, si fuera usted tan amable, díganos qu”e lo hace merecedor del premio Nóbel de la Paz, si no le es molestia…..
No ha hecho nada, absolutamente nada, que no sea aumentar la deuda del país y depreciar aún más su moneda.