Las calles con alegría.
Avanzo por las calles de Cartagena de Indias, me recorre un hormigueo, presiento la sensación, es la misma que tuve en una playa en Río de Janeiro, como una oruguita que se arrastra por las arterias, siempre aparece con ese cosquilleo en las venas, pienso y no comparto mi pensamiento con nadie: “¡Menos mal que encuentro otra prueba!” La prueba de que eso de que ‘como La Habana Vieja no hay nada’ sólo existe en la mente calenturienta de los enfermos de provincianismo y nacionalismo baratucho. Cartagena de Indias no es sólo una ciudad de una belleza insuperable, además es amable, educada, y no se vislumbra por ninguna parte la extrema pobreza. Aquí nadie jinetea al paseante, los favores son gratis, o sea, favores reales, la gente emana amor y movimiento, las risas brotan naturales, rostros cincelados en ébano, no venden la vida, la regalan.
Ya están un grupo de franceses regateando una propina a un maletero, luego critican hasta la forma de los gajos de las matas. Por suerte, desayuno con Charline, más bella que nunca, más sabia, será porque está triste, y ha venido a Cartagena de Indias a sanarse la melancolía. Le dije, “quédate como estás, Charline; así, triste, abandonada, eres la mujer más bella del universo”.
Crece la mañana como merengue batido; encima de los tejados, conversamos, mientras el sol redondea nuestras espaldas escotadas.
Más tarde, bajo un sol de castigo, y un viento que me recuerda aquellas ventoleras que lo cogían a una en la esquina de Zulueta y Teniente Rey, y no había manos suficientes para impedir que el dobladillo nos diera en plena cara, y se nos viera hasta la rabadilla y más p’allá, llegamos al Teatro Heredia, a la inauguración del Hay Festival.
Y como podrán apreciar por las banderitas y el cartel, ¡ya apareció La Bodeguita del Medio! O sea la cuota turística que nos tocó por la libreta.
Gracias a todos los buenos amigos que me han dado la bienvenida en esta ciudad, y con los que estoy trabajando.
Acabo de enterarme de la muerte de J. D. Salinger, me remonto a las páginas de la Colección Cocuyo, donde leí El guardián en el trigal.
Me voy un rato a caminar, después de una sesión de fotos con Daniel Mordzinki. Regreso, escribo sobre La calle sin alegría, la película donde coincidieron unas jovencísimas Marlene Dietrich y Greta Garbo. Ahora vuelvo a dejarlos por poco tiempo, salgo a la serenidad de las calles con alegría.










































































































































extraordinario, precioso, gracias
Es una ciudad increíble, y también lo es el carácter de sus habitantes!
Lindas imágenes!!! Gracias por compartirlas!
Para los que quieran seguir los programas del ‘HAY FESTIVAL CARTAGENA’, pueden entrar en el siguiente link en español:
http://www.hayfestival.com/cartagena/es-index.aspx?skinid=5&localesetting=es-ES¤cysetting=EUR&resetfilters=true
Ahí se muestran los nombres de los personajes invitados y todo el desarrollo de los diferentes programss en formato PDF.
Viernes 29 de enero VALDÉS, Zoé, 11, 20, 23
[11] 10:00 – 11:30 h, TEATRO ADOLFO MEJÍA
Concurso de cuentos RCN Ministerio de Educación:
Nuestros inicios como escritores
Ramón Cote, Juan Gabriel Vásquez, Zoé Valdés,
Yolanda Reyes y Alfredo Gómez Cerdá
Los escritores Ramón Cote, Juan Gabriel Vásquez, Zoé
Valdés, Yolanda Reyes y Alfredo Gómez Cerdá, jurados de
la III Edición del Concurso de cuentos RCN Ministerio de
Educación, nos cuentan cómo fueron sus inicios en el campo
de la narrativa y qué los mantiene escribiendo y contando a lo
largo de los años. A continuación se entregará un diploma a los
jóvenes ganadores.
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[20] 17:30 – 18:30 h, TEATRO ADOLFO MEJÍA
Habla memoria
Zoé Valdés, Manuel Vicent y Almudena Grandes
con Juan David Correa
La literatura puede ser descrita como una forma de la memoria.
Es decir, recordamos e inventamos el pasado, y al hacerlo
hacemos literatura. Recuperar el pasado, preguntarse sobre
su incidencia en nuestro presente o cuestionar su aparente
irrefutabilidad son asuntos que pertenecen a la memoria
literaria. Con Zoé Valdés, escritora, poeta y Caballero de las
Artes y las Letras en Francia; Manuel Vicent, escritor español
ganador del Premio Alfaguara en 1999 con Son de mar y
Premio Nadal en 1986 con Balada de Caín, y Almudena
Grandes, autora de El corazón helado, en conversación con el
periodista Juan David Correa.
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[23] 19:30 – 20:30 h, TEATRO ADOLFO MEJÍA
Gala de Poesía
Vuelve nuestra habitual Gala de Poesía con los mejores
autores nacionales e internacionales: Michael Ondaatje
(Canadá), Luis García Montero (España), Zoé Valdés (Cuba /
Francia /España), Ramón Cote (Colombia), Hugo Chaparro
Valderrama (Colombia), William Ospina (Colombia),
Joumana Haddad (Líbano), Darío Jaramillo (Colombia) e
Ibrahim Nasrallah (Palestina). Moderado por Guido Tamayo.
¡Gracias por las imágenes!
Qué bella se ve Cartagena.
Qué preciosa crónica. Yo estoy convencida que eres tú la más bella del universo.
Y es triste aunque podría ser gracioso, pero comparando La Habana Vieja con Cartagena, si miro esa foto, la segunda comenzando desde arriba, pienso que bien podría ser la Plaza de la (ex) iglesia de San Francisco. Sólo habría que cambiar ese edificio pintado de color naranja que en esta foto aparece en el ángulo superior izquierdo.
Lo mismo al mirar la última foto de abajo. Pero esta foto, no, ésta podría ser la calle Obispo que conocí. Pero claro, la calle Obispo si Batista no hubiera amnistiado a nadie en el 55.
Cartagena de Indias, una ciudad que me quedó por conocer, me quedé con las ganas. Pensar que estaba tan cerca, en un vuelo de Copa pasando por Panamá.
Qué lindo es el Caribe. Casi todo el Caribe. Y que feas, qué horribles son algunas amnistías.
Qué maravilla, esepcialmente contada por tí.
Perdón, quise decir : especialmente.
Gracias.
Hermoso recorrido, Zoé. Gracias por compartirlo con todos. Me has hecho revivir todas esas calles que tanto me deslumbraron al salir de Cuba. He sentido de repente unas ganas inmensas de volver a Cartagena.
Con la muerte de Jerome David Salinger, tanto la ciudad de New York, por ser uno de sus hijos más ilustres, como la literatura norteamericana han sufrido una gran pérdida. The Catcher in the Rye y su protagonista Holden Caulfield continuarán fascinando a los adolescentes de todo el mundo por muchas generaciones, al igual que me fascinaron a mí. Ese libro, tan hermoso como controversial, fue el primero que leí en inglés.
Hola, Zoé:
Ni te imaginas cuánta sana envidia me provocas con ese viaje. Hasta ahora no he tenido el coraje de suspender, siquiera por el lapso de unas vacaciones estivales, mis inveterados prejuicios contra toda Sudamérica y visitar Colombia. Pero prometo solmnemente seguirte pronto los pasos. Admiro a ese inmenso país, de idiosincrasia y estructura racial tan parecida a la nuestra.
Sobre todo porque, superando a sangre y fuego nuestras comunes aberraciones político-ideológicas, una mayoría aplastante de ciudadanos nos han dado entre el Atántico y el Pacífico el ejemplo más rotundo de que, en efecto, incluso los cubanos tenemos razonables probabilidades de lograr similar proeza colectiva y conquistar al fin la libertad a secas, sin coyundas izquierdistas ni anglófobas, bajo de lema gringo de “América para los americanos”.
Para ello nos bastaría con imitar a los colombianos rompiendo de una vez por todas nuestros ancestrales tabúes hispánicos, con aceptarnos tal como somos. Vale decir, dejar de hipotecar nuestro destino nacional a la tradicional relación de amor y odio con respecto a Estados Unidos, a los complejos de inferioridad-superioridad que han regido el imaginario criollo desde fines del siglo XIX…
Una abrazo,
El Abicú