La memoria onírica.
Ayer por la tarde me tocó conversar con el público cartaginense de La Memoria (título de la conferencia), junto a Manuel Vicent y Almudena Grandes.
El primer recuerdo: Mi madre que me bañaba en una tina, y un jarro de agua fría en mi cabecita erizada con una pelusilla hirsuta.
Empecé a escribir a la vez que empecé a leer, o al menos cuando tuve consciencia de que las palabras poseían una fuerza seductora, poderosa, arrolladora, y eso fue muy temprano. No sólo escribo apoyándome en los recuerdos, también relleno los espacios del olvido con silencios que equivalen a olvido, e incluso el olvido conjura realidades nocivas, oscuras, las que borro escribiéndolas, o reescribiéndolas y transformándolas en literatura. Mi memoria es onírica, vivo mejor en los sueños.
No me sentí bien, hay temas que ya me llena las tetas, ahora, háblales tú de Cuba y del castrismo, que se hacen los chivos locos. ¡Cómplices!
De ahí salimos a firmar ejemplares. Un público sincero, lectores cohibidos, parecidos a mí, que, a la larga, sólo soy eso, y seguiré siéndolo: una lectora cohibida, con las manos crispadas, una Pelusa que se agarra las puntas de cada lado de la bata almidonada, mientras el fotógrafo pide una y otra vez que sonría, por favor, pero sin sacar los dientes -de niña tenía dos troncas de hachas separadas en lugar de dientes.
Visité la exposición de fotos de Daniel Mordzinski. La mejor foto que me han hecho con Ricardo me la hizo él, y es ahora que me la entrega, quince años más tarde. Ayer me retrató encima de un tejado, con un vestido negro desabrochado en la espalda.
Después leí poemas en la Gala Poética, también en el Teatro Heredia; dediqué la lectura a un gran cubano que vivió y murió por la libertad y por la poesía: José Martí, a las Damas de Blanco, las Damas de la Libertad, y a los poetas presos desde la Primavera Negra del 2003, en Cuba, Ricardo González Alfonso y Régis Iglesias Ramírez. Al finalizar el acto, varias personas se acercaron solidarias, los otros me dejaron solitaria.
Paseo de noche, cena con escritores y editores de la editorial Norma.










































































































































Espero ver esas fotos.
Si. La memoria onirica.
Y bien sabemos tu y yo de sueños….
Pues hay que darte un premio por el aguante. Sólo faltaría Luis García Montero (esposo de la Grandes, buen poeta, aunque comunista irracional –bueno, ¿se puede ser comunista de otra manera?) para que te atravesara con una saeta lírica envenenada.
Besos.
“…Al finalizar el acto, varias personas se acercaron solidarias, los otros me dejaron solitaria.”
No estés triste, Zoé. Al decir del Maestro, en su poema “Yugo y estrella”: Todo el que lleva luz se queda solo.
Tú vislumbras. Asúmelo.
Que tengas un lindo regreso.
Muy bello este post, salido de lo más profundo del corazón. ¡Sincera hasta el dolor en la piel de tu alma!!!
Al saber de los ‘contertulios’ con los que te ibas a encontrar, he pedido ‘fortaleza y protección’ para ti todo el tiempo. Te pusieron en una jaula llena de ‘fieras’ y, aunque sé de tu enorme valor, me recordaste la figura de la mítica Ligia en el circo romano, frente a depredadores sedientos de sangre y mal. Espero que, al entrar en tu blog y leer los comentarios de los que te queremos bien, te sientas confortada y acogida en nuestros corazones.
Manuel Vicent. ¿Cuándo se animará a escribir para El País de Madrid algo verdaderamente valiente sobre la situación real de Cuba, algo como lo que escribe Fernando García en La Vanguardia de Barcelona?
Almudena Grandes. Tengo pendiente la lectura de un libro suyo, “Malena tiene nombre de tango”. Hace semanas que lo miro y me dice “léeme”, pero no le hago caso. Está al lado de las memorias de Juana Castro, también sin leer. No sé cuál leer primero.
De los tres, me quedo con Zoé.
SOLA JAMAS NUNCA ESTARAS SOLA
A ESA GENTES QUE NO SE ACERCARON
LES CEGO TU LUZ
Empiezo por el final de su hermoso post: para mí no hay mayor soledad elegida y atrevida que la del banderillero frente al toro, y su plástica postura esperando al animal para ejecutar su misión me recuerda inequívocamente a las Trompas de Falopio, así, este sugerente conjunto me ha llevado a imaginarla a Usted en ese “ruedo” donde unos la dejaron solitaria (los cagones de siempre agarrando el atajo, sobre todo cuando andan en manadas) pero lo más importante: arropada por la afición que admira su obra y sus Trompas de Falopio. Felicidades Señora!!!
Un dia le pregunté a mi Madre :
Mama, que puedo hacer mientras llega la eternidad ?
Mi Madre me respondio :
Vivir derecho y lo mas libre posible !
Un jour, j’ai demandé à ma Mère :
Maman, que puis-je faire en attendant l’éternité ?
Ma Mère me répondit :
Vivre droit et le plus libre possible !
Mes mots
La voix de la femme, morte le jour premier du mois de février 2004, à l’âge de 85 ans, s’est tue. C’était le jour de la 40e année de ma vie. La femme était ma Mère.
Après sa mort, une année durant sa voix avait disparu de ma mémoire et de ma chair. Mais à l’instant précis du jour où je me suis mis à écrire ce texte, sa voix, lointaine et douce et calme m’est revenue, como un susurro à l’inflexion et au phrasé sereins qu’ont les voix chères qui se sont tues. Rien de magique, rien de mystique juste un suave suave souffle dans mon oreille et ma joue.
Qu’as-tu fait, toi que voilà de ta jeunesse ?
As-tu su, toi que voilà, te maintenir éloigné des miroirs où la mort se reflète coquette et maligne ?
Parlons mon fils, maintenant que je n’ai plus de maison, de corps désormais ni de voix ni de visage. Parlons mon fils comme jadis pour que je puisse entendre ta voix, elle, celle du poète que tu ne cesses pas de taire.
Parlons mon fils parlons…
Et l’homme que je suis, se souvenant de l’enfant qu’il fut revoit alors la femme, ma Mère, saisir les aiguilles pour broder les lettres M.S sur un mouchoir de fil blanc dans la pénombre de la vieille cuisine.
Parlons, Mère, maintenant que tu requiescat in pace !
Hablemos, Madre, ahora que en paz descansas !
Ai-je gardé le mouchoir de fil blanc ?
C’eût été un geste enfantin… Je n’ai rien gardé de ma Mère.
Ce mouchoir m’est bien autre chose qu’un inestimable bout de tissu dont je me serais vanté.
Pour moi, il était -il ne l’est plus- un talisman infiniment plus précieux, si j’avais pu, je l’aurais gardé toujours sur mon cœur et je l’aurais exhibé comme un trophée et j’aurai souffert comme une défloration.
Je voulais l’éviter comme on évite une fatalité, qu’il ne devienne un souvenir sacré, une marchandise de mon cœur taché de mon enfance heureuse auprès d’Elle.
Le garder aurait été une ignominie que je ne voulais pas commettre. Le destin de ce mouchoir n’était pas celui de vous rencontrer…
(extrait de “consolarme es imposible”, un monologue pour quelques voix..)
JD
ay Zoe, conozco esa soledad.. y para los que piensan (y dicen sin temor) que el sino de “los seres luminosos” es la soledad.. ooouuummm… los que saben de soledades ya saben que… en la soledad no hay mas que soledad y fantasmas en libertad !
por el resto.. te leo y te veo, descanso y mejor duermo a decir verdad, porque te leo tarde (o temprano, segun..) y asi me doy un poquito cuenta que aun no ha desaparecido todo, que aun queda un poco de dialectica de la noche obscura, que aun quedan respuestas, aunque sean parciales, que aun quedan formulaciones, que aun es posible afrontarse a las cuestiones en estado de vacio, de falta.. sin miedo. Cuando te leo y te veo me doy cuenta y acepto que no tienen importancia esas cositas que se piensan tanto en la soledad de la noche obscura: que espero ? extasis ? felicidad ? ser liberado de mi ser ? no sufrir mas ? reposo ? como ? eterno ? cuando ? habra algo “au-delà” de mi para recibirme llegado el momento ? .. enfin esas cosas..
“Malena tiene nombre de tango”, si, ese, primero !!
besitos españoles
julian
Bellísima escritura…
Hermoso el poder volver a esos recuerdos. Bendiciones para los que fueron solidarios y en cuanto a los que no lo fueron, solamente recordar que es siempre mejor andar solos que mal acompañados. Y a tí ya te sobra la buena compañía.