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Toda la vida trabajando. Por Ángeles Caso.

marzo 8, 2010

Que sirva este artículo, y su título, para responder a aquellos que no saben qué hacer con su tiempo. Leer en El País.

7 comentarios dejar un →
  1. marzo 8, 2010 6:37 pm

    Entre líneas hay cierto menosprecio en el artículo hacia las amas de casa, un trabaj0 más duro que muchos. No apuesto un güevo, pero esas Angelitas me suenan zurdas de las dos manos. ¿O es sólo una? A ver, ¿qué habría de bueno en una albañilesa de Würzburg? Seguramente tendría cemento en el coño, ¡coño! ¡Ah, ya sé!: Su mano callosa dejaría liso al escroto. Dudosa ventaja.

    En fin, el día de la mujer me parece una tontería discriminadora. Igual que el día del negro.

  2. Isis Wirth Enlace permanente
    marzo 8, 2010 9:41 pm

    Y todas las que fueron soldados, guerreras, en muchos ejércitos, más valientes que muchos hombres.

  3. Ibis García Alonso Enlace permanente
    marzo 9, 2010 2:21 am

    Las mujeres hablamos primero que los hombres, caminamos primero que ellos, ¿qué más pruebas para deducir que llegamos primero? Adonde sea, ¿eh?

    Dicen que un astronauta anunció por la radio que había visto a dios en su viaje por el cosmos. Desde luego, miles de periodistas lo esperaban en su descenso para hacerse con la primicia. Y llegó.
    —Díganos, por favor, ¿dios es blanco, lleva barbas, tiene ojos azules, es corpulento?
    —Ella, es negra —respondió, lleno de emoción, el cosmonauta.

  4. marzo 9, 2010 12:12 pm

    Suscribo el artículo de Ángeles Caso desde la primera hasta la última palabra. Gracias por traerlo acá.
    Sobre el comentario de Güicho, es justamente por los muchos hombres que son como él, que piensan como él y escriben como él que todavía es necesario recordar a las mujeres trabajadoras dentro o fuera de su hogar que a la vez son madres, enfermeras, cocineras, limpiadoras, planchadoras, y acogedoras en ellas de todos los que forman parte de sus vidas.
    Como hombre, reconozco que ante ellas debíéramos descubrirnos. Como hombre, me solidarizo con la celebración de ese día y ojalá llegue el momento en que no sea necesario recordarlas y celebrarlas. Será porque en realidad se les reconoce como lo que son, seres humanos cargados de valentía, capacidad, responsabilidad y afecto.

  5. marzo 9, 2010 6:50 pm

    Enrique, no entendiste, pero igual voy a darte en la vena del gusto: apuesto a que orinas sentado.

  6. marzo 10, 2010 7:50 am

    El que no entendió en absoluto el texto de Ángeles Caso fue usted. Y la prueba está en su respuesta, que es la única posible en un machista recalcitrante y, por ende, homófobo.
    ¿Dónde he sentido yo con más contundencia esa cualidad de varón? Ah! ¡cómo no! en la isla. Y es que, aunque la abandonen, han mamado de esa manera de SER tan y tan contundentemente que quedan marcados como se marca a las reses. Hasta el final.

  7. marzo 10, 2010 5:16 pm

    Quico,
    eres bruto, men. Lo de mear sentado tampoco lo entendiste y te tiraste histérico pa’ la homofobia. No hay forma de ayudarte. Se puede debatir hasta con un extremista controlado -si es posible, amarrado. Con un carpa, no.

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