VII
Aún cuando había tomado la precaución de telefonear a Cirilo (con este seudónimo identificaré al amigo de Luisa, quien intermedió por mí frente a los perrones del régimen) desde la casa de una vecina, intuyendo que mi teléfono estaría pinchado, al hombre no le agradó que lo llamara directamente, por lo que, al día siguiente, otro tipo se me acercó en la calle, y me abordó preguntándome si tenía una fosforera con la que encender el cigarro.
En lo que yo hurgaba en mi bolso, se identificó como el sujeto que conocía a Cirilo, amigo de Luisa, y me pidió que no llamara nunca más a éste a través de su número.
-Lo hice desde la casa de una vecina –aseguré angustiada.
-No, tampoco. Cuando quieras comunicarte con él, lo haces a través de mí –. Me dio sus coordenadas anotadas en un papel.
Y me mostró una prueba para que yo no tuviera ninguna duda de que era Cirilo quien lo enviaba, el primer libro de Luisa, editado y dedicado a su amigo, acompañado de una nota breve en la que me repetía las palabras de su intermediario.
Así lo hice. Pasados unos meses, Cirilo falleció en un raro accidente de automóvil. Su mensajero se reunió conmigo, explicándome que aquello seguro estaba vinculado a que ya sospechaban de él, y que no podían permitirse meterlo en la cárcel, con tantos generales como habían fusilado en los últimos tiempos.
He ido contando todo esto, con la idea de reunir algunos recuerdos que irán quedando como prueba, como bocetos quizá, de un futuro libro. Aún no sé si se tratará de una novela, o de un testimonio personal. Cada vez me alejo más de mi memoria real para transformarla en literatura, en historia donde la ficción enmascare los pasajes más tormentosos.
Entré a mi blog, leí los comentarios, y me puse a escribir, a responder el artículo que recientemente publicó el Periodista lleno de odio y de rencor hacia una persona, yo, que él apenas conoce. En sus palabras, incluso, no hay ni siquiera el interés de parecer creíble, condición esencial de cualquier periodista que haga bien su trabajo, al menos que respete la ética de la profesión. Jamás me ha llamado, o se ha interesado en confrontar información conmigo. Sus ataques en contra de mi persona, más que espontáneos, parecen surgidos de un encargo.
Durante aquel tiempo en que me convertí en Nadie, escribí dos novelas, cuatro poemarios, un libro de cuentos, varios guiones de cine, y una media novela. Vivía de noche, dormía de día. Apenas me alimentaba, y conversaba dos veces por semana con dos amigos inseparables hasta altas horas de las madrugadas.
No crean que me olvidaron del todo. Me visitaron, intentaron amedrentarme. Fui secuestrada. No por la Seguridad del Estado, aunque con su ayuda. Fui secuestrada a otros niveles, pero esa es otra historia de la que también salí indemne. Pastillas, calabozo dorado en un búnker siniestro, lejos, muy lejos. Los que se prestaron para eso, lo saben. Tal vez entren en este blog y lean, y piensen que voy a mentar sus nombres. No, aún no. Pero sólo adelantaré que bajo la máscara del poeta había un ogro, un monstruo que se prestó para venderme. Y un día, no muy lejano, me vengaré como sólo sé hacerlo: contándolo públicamente en un relato.
Mi vida cambió cuando volví a enamorarme, como nunca. Yo que pensaba que me encontraba al borde del final, y entonces apareció él. Encontré el big love. Otro apestado. A los cuatro meses de conocerlo caí embarazada, y ambos empezamos a luchar para salvar a nuestra hija, cuando naciera, de aquel horror. Tramamos todo con mucho cuidado, y al mismo tiempo, enfrentándonos, abiertamente, como podíamos, como dos artistas.
Llegó el día de la huida. No tengo ánimos para desvelar los acontecimientos de manera cronológica –aunque algunos he contado en entrevistas, y en pasajes que he publicado aquí y allá-. Padecimos unas cuantas humillaciones, pero ninguna como la que nos impusieron al ser padres de una niña pequeña a la que no daban la autorización de viajar fuera de Cuba. Sabíamos que no éramos los primeros ni los únicos en afrontar semejante acto de impotencia. Lo conseguimos, sin embargo, con mil malabares, y engaños. No me arrepentiré jamás de haberlo hecho. Salvé a mi hija.
Al llegar a París, invitada por la Escuela Normal Superior, y R. por un festival de cine; nos encontramos que la mayoría de aquellos que nos veían como amigos cuando vivíamos en Cuba, actuando para la mascarada, nos viraron las espaldas. Aunque siempre quedaron los verdaderos, y aquellos, los otros, los autorizados para podernos trabajar, y continuar sacándonos información. Pero de ésos nos dimos cuenta más tarde.
A los pocos días de haber llegado me di cita con Luisa, vivía donde mismo y conservaba el mismo teléfono. Nos dio mucha alegría vernos, nos abrazamos, diez años más viejas desde la última vez en la que nos despedimos.
-Te diré que me botaron de la Delegación Nicaragüense, ahora trabajo en una agencia de prensa. La verdad es que me hicieron un bien. Ya yo no podía más con ellos, con todos esos funcionarios que hacen como que resuelven algo, y lo que lo enredan más todo. Una pena lo del pobre Cirilo, por cierto.
-Me siento un poco culpable.
-¿Por qué? No tuvo nada que ver contigo, tu caso fue ínfimo comparado con lo que andaba y trataba él. Siempre te he dicho que el horror es como esas Matriuskas, que cuando sacas una, hay otra debajo.
Recordaba aquel símil suyo, repetido en tantas conversaciones del pasado, intenté desviar la conversación hacia un tema más agradable.
-Luisa, ¿sabes a quien me encontré en un festival de poesía en Medellín?
-¿Cómo podría saberlo?
-A uno de los miembros del jurado del premio de poesía, el que gané el accésit. Él es todavía el editor de H. Fue encantador hablar con él, y contarle en algo de lo que me había sucedido después del premio, no todo, no todo… No se puede contar todo.
-Sí se puede, sólo necesitas tiempo –Luisa agarró mis manos entre las suyas, con gesto alentador.
-¿Tú crees que me den los papeles en Francia después de haber trabajado en la UNESCO’
-Te los darán. Pero no será fácil.
No lo fue, pasamos por los trabajos que la mayoría de los exiliados cubanos han debido pasar para poder volver a ser personas que desean trabajar por el bien de su familia. Y al fin alcanzamos volver a ser personas normales.
Ahora que escribo sobre Luisa, la recuerdo con su melena roja, y su humor tan vitriólico, y sus juegos de palabras, y todos los cuentos que me hizo de la China pura y dura comunista, y rememoro frases de sus libros, todos, de absolutamente todos, esos bellos libros, donde la verdad es compleja, porque es la de una mujer, judía, argentina, poeta, siempre luchando por el amor, por la paz, por la libertad; toda su vida.
Detuve la escritura para ir a tomarme una pastilla contra el dolor, hoy me hicieron una infiltración en el calcañal y no se me quitan las molestias. Es la segunda que me hacen. Dejé esto a la mitad, y me fui al blog. Abrí los comentarios. Alguien me ha dejado el texto del Periodista sobre mí. Es, desde luego, un comentario anónimo.
“A esta mujer la conocí cuando le dimos un premio de poesía, con el que por cierto, la mayoría del jurado no estuvo de acuerdo”
¿Cómo se puede dar un accésit –que no un premio- literario si la mayoría del jurado no estuvo a favor?
“Fui a verla a París, y me contó horrores de los exiliados de Miami, y sin embargo, hoy es la Reina de Miami”.
Jamás le conté horrores de ningún exiliado, y tampoco soy la Reina de Miami, ni de nada.
“Resulta que hoy es una escritora premiada, y admirada por muchos, y cuando la vi en París, era una diplomática y me contó que tenía problemas con el marido”.
Yo siempre fui escritora, los premios me llegaron bastante tarde, si consideramos y reparamos en el hecho de que empecé a escribir a los 17 años, a los 23 tenía una primera novela terminada, la que mandé a todos los concursos posibles, sin ganar nada, y del mismo modo sucedió con la novela que me dio a conocer, la segunda, que también mandé a cuanto concurso existía, sin que me acompañara la suerte. Yo no fui diplomática, fui esposa acompañante de diplomático, y ¿qué hay con eso? ¿No fueron Guillermo Cabrera Infante y Juan Arcocha diplomáticos? Salvando las grandísimas distancias que me hace admirarlos a ellos como maestros. Problemas con el marido tenemos todas las mujeres casadas, pero claro, yo cometí el error de comentárselo a aquel tipo, en el que por suerte, no confié del todo.
Y por ahí sigue el artículo de un periodista que se precia de serlo, columnista en la prensa española, por cierto. Yo a nada de esto hago caso cuando se trata de verdad de bajas pasiones. Pero en este caso no estamos frente a un arrebato de bajas pasiones. Aquí hay algo más. Aquí nos hallamos, o me hallo, nuevamente, abocados, o abocada, a la trampa, con la cabeza a punto de ser trozada por el fuelle cortante de la ratonera.
La ratonera la colocan muchos, en varias esquinas, en alguna caerás, alguna te trozará el cuello, no lo dudes. Salvo si eres más listo, yo he observado y apreciado a algún que otro guayabito inteligente, sumamente astuto.
El peor papel, entre los que colocan la ratonera, por supuesto, es el de aquel que no gana nada con colocar el trocito de queso; no gana nada, como no sea intentar hundir a una persona que jamás le hizo daño, pero eso es un objetivo, o una meta, muy propios de ambicionar ser alcanzados por los espíritus comunistas, que no son más que almas furibundas, caracteres odiosos, que usan el odio como arma contra la belleza de la vida, en contra de la vida misma.
Sin embargo, tanto que odian, y no son capaces de enfrentarse a quienes deberían. Son muy comunistas, eso sí, viviendo como reyes y gozando a mil del capitalismo, pero en cuanto los invitan a hacer la experiencia contraria se apendejan, y buscan cualquier pretexto para salvaguardar sus puestos y sus comodidades pequeñoburguesas, que son de las que ningún comunista, de éstos de diseño, querrá privarse jamás.
La gran víctima de la ratonera, finalmente fue mi madre, con la que se vengaron, reteniéndola durante largos años, como rehén, a cambio de que me convenciera de que yo debía tranquilizarme y cerrar el pico, y hasta que dejara de escribir. La interrogaron durante dos días seguidos, encerrada en una celda. Le juraron que jamás saldría de Cuba, que jamás podríamos juntarnos. Le hicieron mítines de repudio. Durante todos aquellos años mi madre se fue enfermando poco a poco, jamás me contó nada en nuestras breves conversaciones telefónicas; cuando por fin pudo reunirse con nosotros, ya el cáncer había avanzado demasiado. Duró dos años. Dos años plenos de felicidad, en París, con su nieta.
Todo para una sombra titulé aquel libro que me propulsó a los escondrijos, o a las cuevas, donde se amontonan las ratoneras. Todo para una sombra. Es la frase que más se repite en el Ulises de James Joyce. Era, es, sólo un libro de amor.
En el año en que Fidel Castro visitó Francia por primera vez, el propietario de la casa en la que yo alquilaba una buhardilla que más que una ratonera parecía una conejera nos visitó para decirnos que uno de los altos funcionarios, por cierto, Felipe Pérez Roque, que acompañaba a Castro lo había visitado esa mañana para exigirle que nos expulsara del lugar, que nos desalojara.
-Usted lo hará, puesto que me lo está anunciando, ¿no? –Solté desafiante.
El hombre tartamudeó.
-Sólo déjeme preguntarle algo, ¿quién le paga a usted el alquiler? ¿Ellos o yo?
-El problema es que yo soy amigo de D. Y eso me sitúa en una posición incómoda.
El hombre era el amigo íntimo de Madame Mitterrand.
A los pocos días regresó, ya yo me preparaba para lo peor. Sin embargo:
-Usted se quedará aquí. No puedo desalojar a una familia con una niña de brazos. Y que pase lo que pase -. Se notaba airado, aunque contenido.
No pasó nada. Doueb ya venía muy enfermo, murió al poco tiempo, y supongo que no quiso morir con aquel peso de habernos tirado a la calle. Agradeceré toda mi vida su firmeza.
En ocasiones, las ratoneras son desplazadas por manos amables, e incluso, pateadas con indiferencia por aquellos que conocen con certeza que al final también los que colocan las trampas pueden pillarse los dedos.
En lo que me concierne, aprendí a caminar hace bastante tiempo por campos minados. Espero que ustedes también. La vida no vale la pena vivirla sin arte, afirmaba la artista surrealista Remedios Varo, yo añadiría, y mucho menos sin riesgos.
FIN, por el momento.
Zoé Valdés.
Creo sere el primero Gracias no pares.
Me alegro mucho saber que quisas era el primero en opinar gracias Zoe, cundo puedas y te sientas con deseos di los nombres de los perros, siempre cuidate. Y yo soy de Miami y aca si se te quiere anque yo creo que por tus ultimas perretas, en las cuales no me metere mas , tus verdaderos amigos te mencionan menos eso me imagino es para no alentar a la jauria de perros babosos que el castrofidelismo tiene aqui. Posicion inteligente a mi opinion saludos. sinceros,
Ningún comunista de sillón orejero consegurá nunca que dejes de ser tú,y mientras lo sigas siendo yo seguiré adorandote.Gracias por haber compartido con nosotros esta parte de tí,me consolaré pensando que ahora tendrás más tiempo para dedicar a tu novela o a lo que quiera que hagas con La Ratonera.
Un saludo y suerte!
Magnifico! pero me quede con ganas de mas! cuando vas a sacar el libro? por todo lo que has escrito, veo que no fue facil tu vida, pero gracias a Dios eres una mujer fuerte y no te amilanas por nada! Tienes una hija que por la foto se ve que es preciosa y un marido que te quiere, eso es un premio por todo lo que pasaste. Zoe que paso con el libro de Roberto Fernandez? cuando sale? Saludos!
Gracias, Zoé, por el exquisito aperitivo que has puesto en nuestra mesa sin subirlo a nuestra cuenta. Con seguridad La Ratonera será un libro exitoso, como todos tus libros. Una pena que la versión digital haya llegado a su “FIN, por el momento”. Habrá que esperar; y comprarlo, claro, que para eso trabajas. Gracias.
Ah, por doquier andan bomberos apagando fuego con gasolina. ¡Qué gente tan obstinada! Pero como decía “nuestro” Maestro: “El que juzgue de todo, que lo conozca todo. No juzgue de prisa el de arriba, ni por un lado: no juzgue el de abajo por un lado ni de prisa. No censure el celoso el bienestar que envidia en secreto.”
Los comentarios que debia dejar aqui ya te los he dicho. Esto es unico, y gracias por contar la historia, para que los que se vean retratados sepan que es con ellos. Para bien, y para mal…..
Querida Zoe: Cuanta razon tienes,la vida esta llena de ratoneras,y de malas,de muy malas personas que son peores q las ratoneras. Es increible como se parecen en muchas cosas nuestras vidas, Has sufrido mucho,pero has tenido la inteligencia y la ayuda de Dios,para salir adelante,con mas fuerza, con mas razon,y con mas personas
Na, hay muchos guayabitos ahora. El unico responsable de la tragedia de Cuba es Fidel Castro. Claro, el tiene sus secuaces mas allegados que tienen que responder por las ordenes. Por lo demas, nadie.
ZOE:
NO PUEDO OLVIDAR NUNCA
LO QUE ME DIJO UNA AMIGA
ALEMANA PINTORA
VIVIR ES UN RIESGO
Y LO QUE ESCRIBIO LA YOUCENAR
LA VIDA DE CADA UNO ES DIVINA
PERO POCA GENTE LO SABE TU SI
LO SABES
se me salto el box.
…….que te aman, en especial tu big love y tu hija, Sin contar claro con todo el carigno de nosotros y de todos lo q te leen,y te admiran tanto. Y todos esos amores,admiradores y seguidores,creando para ti,una ” Conciencia Colectiva” que si existe,y te rodea de un aura de proteccion y de nuevo AMOR,que te salva y te libera, hoy sabes de todo lo malo ,de todas las ratoneras que aun pueden ponerte,pero ya por mucho quie te traten de hacer dagno,ESTAS LIBERADA!!!!.Tu has roto todas las trampas y los descubres a ellos(los malos,los sin espiritud)
Ademas y yo creo en eso tambien:tu mama,desde el cielo te cuida,dia a dia,es energia y esta,nadie la puede mover,te rodea,y se que lo sientes,o lo has sentido. Tu vida como buena escritora,es toda una trama,llena de claros y oscuros(unos los recuerdos de gente buena y otros los malos recuerdos de gente mala),las experiencias terribles algunas, otras menos y al final la recompensa de una vida llena de amor,gratitud y admiracion por tu trabajo,eso logra borrar todo lo malo. La memoria,esa queda, como espada de justicia y de paz. No de odio,pero si UN NUNCA JAMAS.Y eso te hace grande y trascendente.
Cada dia,y eso lo sabes mejor que yo, recibes cientos de gente que te escriben y te dicen al final,al principio o en el medio. GRACIAS !!!. Y eso no es mas que la muestra de esa coraza(conciencia colectiva) que tienes a tu alrededor.Para defenderte y que aun hoy, en un Paris lleno de recuerdos, vivas como lo haces una vida plena.
Disfruta todo lo que puedas,mucho, incluso mucho mas de lo que puedas creer q disfrutas. Y danos siempre por favor,esa Zoe, que amamos tanto.!!!!!!!
GRACIAS ZOE VALDES…..GRACIAS!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Luisa Mesa
¡Estupendo! Un relato veraz, deliciosamente narrado y cerrado con broche de oro por esas últimas frases de antología.
Zoé para los que no conocen mucho de Ratoneras (estos relatos tuyos pueden ser quizás muy “literarios”).Para los que nos tocó quedarnos con el doble nueve; sabemos que es buena literatura escrita con sangre y valentía.
Ya estamos esperando el II capítulo,besos-eve.
Lamento que se acabe por ahora, gracias por permitirnos casi escuchar en vivo estas memorias. Parece que segun la bola fue corriendo esto se fue poniendo malo……y es sabio intuir cuando hay que parar. Espero que haya sido tan util para ti el experimento como entretenidos fueron los fragmentos para los que los disfrutamos. Me regreso ahora a La nada cotidiana.
Realmente inpresionante este relato que nace de un profundo dolor y de una vida,muy dura a la que se tuvo que enfrentar alguien sensible y con ideales,puede parecer entretenido y interesante a quien lo lea como entretenimiento,pero para los que han vivido algo similar,es como volver a vivir una pesadilla de la vida real con todas las angustias y temores que puede sentir,el que se enfrenta al sistema mas criminal del siglo pasado y que aun lucha por continuar en una parte de nuestra america ante la mirada conplaciente del vecino poderoso,muchos son los que mueren como (cirilo)unos en accidentes inexplicables otros con accidentes de un medicamento equivocado en un hospital,otros en suicidios oportunos,todo depende de la necesidad del rejimen de suprimir alguien que puede ser un peligro,conozco de casos que sinplemente desaparecieron,esto sigue pasando,y tanbien damas son secuestradas,y destrozadas mentalmente y fisicamente,esto y mucho mas vi en el tienpo que estuve en esa bella isla,y de la que no se suponia que pudiera abandonar por deseos del sistema,por lo menos vivo.Todo esto me toca de muy cerca y siento un gran respeto y aprecio por esta chica valiente que se gano un lugar destacado en la historia de su pais por su constancia en la defensa de la livertad GRACIAS ZOE
Excelente Zoe, me ha gustado mucho La Ratonera, la manera en que muestras el rostro negro y destructor del castrocomunismo. Sigue así, escribiendo, denunciando los horrores de ese sistema nefasto. Pienso que sobre el tema podrías hacer una excelente novela.
Mil besos y abrazos.
Eduardo
Sabemos que “Las Ratoneras” van a seguir siendo colocadas, por esas manos sutiles fabricantes de infiernos, tentáculos invisibles, en las que muchos perdieron la cabeza, otros apenas lastimados pero con secuelas. Pero como bien dices, el que las coloca también se puede pillar los dedos, o en su defecto (y para mayor gloria) perder así mismo la cabeza.
Aunque soy de los que siempre han creído que nadie que se vaya de Cuba con más o menos presión encima y con más o menos focos sobre su persona no tiene nada que explicar, este relato me confirma una vez más que hice bien dejando mar de por medio…. mucho mar, y que mi decisión de no poner nunca más un pie en aquel infierno está bien tomada por mucho que pueda dolerle a quienes dejé allí… Siempre te he seguido como escritora, de hecho llegué a este blog simplemente buscando algún tipo de actualización sobre lo que hacías (sobre todo artículos, columnas y demás) Pero ver la forma en que mantienes este sitio como un lugar en el que se dicen las cosas como son, moléstele a quien le moleste me hace realmente feliz… No me duelen prendas al decir que soy fan del Fede, así que cuando aparece alguien así procedente de aquella isla es normal que esté en mi lista de referencias
Digan lo que digan, escriban lo que escriban y secreten la bilis que secreten…. las personas que realmente saben cuál es la realidad en Cuba nunca dudarán entre lo que tú dices y lo que balbucean las bocas agradecidas, tanto de aquel lado del océano como de este (que aquí hay cada perlitas que es pa echarle de comer aparte) Así que ya sabes… quienes te admiran y te leen lo seguirán haciendo haya lo que haya en tu pasado… si encima resulta que alguien se empeña en ensuciarlo, entonces será porque es limpio, y eso no lo pueden decir probablemente, ninguno de ellos.
Un abrazo y mis mejores deseos para ti y quienes te quieren, de parte de alguien que empezó a decidir que tenía que irse de allí, precisamente leyendo tus libros.
Muchísimas gracias a todos. Seguiré, seguro que sí, pero por el momento debo parar para organizar varios eventos que tengo preparados. Añadí el nombre del funcionario que quiso que nos desalojaran: Felipe Pérez Roque. No quería hacerlo porque como en estos momentos su posición no es muy cómoda que digamos, pero me dije, que él mismo se la ganó, allá él con su condena.
Claro que si, alla el y todos con su condena. Y como dicen muchos…” no hay nada mejor que un dia tras otro” y en esta vida todos los que andan por los caminos del mal tarde o temprano toman de su propia sopa.
Es una pena que hayas parado por ahora, pero aqui seguiremos leyendote y fiel a ti!
Sin palabras, yo, porque tú las has dicho todas.
Gracias una vez mas.
BRILLANTE !!!! Que más se puede decir.
Dicen que los escritores no tienen secretos, está todo en sus libros. También puede ser que existan frases como esta para darle sentido a la nobleza después de la maldad “Cada vez me alejo más de mi memoria real para transformarla en literatura, en historia donde la ficción enmascare los pasajes más tormentosos”. Solo hay que mirar a tu alrededor para saber que el resto del mundo no es el mundo que ellos han fabricado, y nunca lo sera.
Parece que te pega la novela thriller politico. Ademas, como catarsis.
La vida sin tomar riesgos no tiene sentido, solo los sobrevivientes logran saborear la vida. Todo el riesgo que asumiste te tiene hoy anclada al mundo, clara en conceptos, rodeada de amor y como un roble de mil años frente al regimen.
Enormemente bello el momento que te refieres a la llegada de tu madre, evento que permitio hilar la historia de amor, sacrificio y valentia de tres mujeres.
He llegado tarde a emitir comentario, pero quiero dejar claro lo agradecido que estoy por esta serie, vuelvo a decir de que me parece que los unicos que han escrito libros acerca del servicio diplomatico cubano son JA y ZV. Me hubiera encantado que GCI hubiera escrita una novela satirica acerca de su epoca en Bruselas, pero sus articulos de esa epoca son joyas.
Hola!
Estoy deseando conectarme normalmente para poder leer este testimonio ficcionado (?!) desde su primera parte. Sigo con el portatil de mi amigo.
Voy a hacer una última intentona con mi “corrupto” ordenador. Te debo respuesta.
Besos.
David
Zoe, si no recuerdo mal, contó Vd en la entrega anterior que la policía francesa se prestaba para ayudar a los esbirros de Castro en lo que a represión se refiere. Lamentablemente, también la policía española presta su cobertura al régimen. Eso lo saben bien aquellos que “se quedaron” en España, que huyeron de los cancerberos de Castro, y que, ingenuos, fueron a pedirles ayuda (ni nombres, ni datos ni fechas ni lugar, ¿para qué?) y la respuesta de la autoridad competente fue que ellos, la policía española, no podía intervenir en favor de “desertores” porque podría provocar un “conflicto internacional”, claro, en España gobierna Zapatero y su gnomo Moratinos. Espero que esta situación cambie de una vez y por todas. Es triste que un país “democrático” no vele en su territorio por los derechos fundamentales del hombre, sobre todo decepciona que la policía española se preste al juego de los Castro. Me recuerda a lo que hizo el régimen dictatorial de Portugal cuando entregó a Franco a aquél poeta (cuyo nombre no quiero acordarme) que terminó sus días en la cárcel franquista.
Por lo demás, el fin de estas aventuras me recuerda un poco al final de las telenovelas aquellas brasileñas, en que un rápido barrido ponía las cosas en su sitio y en larga perspectiva. Es muy interesante la interpolación de las reflexiones en el relato, porque captada la atención del lector que lleva días siguiendo la trama, su explicación nos ha llegado a todos incluso con la develación del título de la saga. jiji. Lo único malo de este recurso narrativo es que el tempus quizá resulte entrecortado, que la intervención del narrador nos choca (la extrañación), pero tiene la ventaja de que queda definitivamente identificado el narrador con el personaje principal.
No tengo palabras para agradecer su trabajo, el tiempo y el esfuerzo psicológico que supone poner por escrito los duros recuerdos de su existencia. Aquí nos tiene para lo que necesite. Saludos y mucha suerte con los asuntos que la han apartado de momento del delectable (et docere) placer que nos supone la lectura de sus relatos.
¡Qué maravilla de sinceridad y qué sencillez esplendorosa para expresar tus vivencias!!!! ERES GRANDE!!!!
Zoe:
La Ratonera es una obra magnifica. Estare siempre atento para leer los proximos capitulos que aun anidan en tu mente.
Un fuerte abrazo