Querida Zoe:
Muy emotivo, bello hasta las lagrimas. Pero Si(con acento) asi es como debemos ver a ORLANDO ZAPATA,MUY VIVO,Y DECIRLE SIMPRE: FELICIDADES ORLANDO,FELICIDADES!!!!!!!!!!!!!!.
El vivira por siempre!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!.
Gracias Zoe.
Luisa Mesa
Bello,gracias querida Tania.
Gracias Zoé, y gracias por los comentarios. Es que no me gusta poner a las personas en altares ni rodearla con demasiados adjetivos, sobre todo si esas personas fueron valientes, pero sencillas. Así también escribimos Iván y yo sobre Oscar Elías Biscet, que al blog (www.desdelahabana.net) subimos una versión un poco distinta a la que salió en El Mundo/América.
Al lado del post sobre los 43 años de Orlando Zapata Tamayo aparece uno, también mío, igualmente modesto, dedicado a Manuel Villar, trabajador incansable de la radio y la televisión y gran conocedor de la música cubana, que a los 80 años falleciera en La Habana. Puse la foto que me envió Jaime Almirall y me dio mucha lástima, verlo tan flaco. Me imagino que los últimos años de su vida no deben haber sido fáciles, viviendo de un retiro, teniendo que coger guagua y si no tenía familia afuera, teniendo que resolver con pesos y con la libreta, que como se sabe sólo alcanza para comer una semana.
Eso no lo escribí, lo estoy diciendo aquí. Es la realidad de muchos cubanos valiosos, que terminan sus vidas con muchas carencias. Algunos, como Carlos Embale, una de las mejores voces de nuestra música, terminó bebiendo ron malo, borracho, por bares y cafetines. A Villar lo velaron en Zapata y 2, allí también velaron a mi tía Dulce Antúnez, la madre de mi primo Vladimiro Roca.
Una funeraria demasiado modesta para mi tía y para Villar. Pero en la capital la única funeraria más o menos buena es la Rivero, aunque el salón mejor, en el último piso es para los ‘pinchos’ y sus familiares. Ojalá a Villar le hayan podido poner más coronas de las que “tocan”, que a veces, por falta de flores, sólo puedes encargar dos.
Sobre esa otra cara de las miserias cubanas, escribió Laritza Diversent en Una triste historia, que pueden leer en el blog Desde La Habana.
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Bellísimo!
Querida Zoe:
Muy emotivo, bello hasta las lagrimas. Pero Si(con acento) asi es como debemos ver a ORLANDO ZAPATA,MUY VIVO,Y DECIRLE SIMPRE: FELICIDADES ORLANDO,FELICIDADES!!!!!!!!!!!!!!.
El vivira por siempre!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!.
Gracias Zoe.
Luisa Mesa
Bello,gracias querida Tania.
Gracias Zoé, y gracias por los comentarios. Es que no me gusta poner a las personas en altares ni rodearla con demasiados adjetivos, sobre todo si esas personas fueron valientes, pero sencillas. Así también escribimos Iván y yo sobre Oscar Elías Biscet, que al blog (www.desdelahabana.net) subimos una versión un poco distinta a la que salió en El Mundo/América.
Al lado del post sobre los 43 años de Orlando Zapata Tamayo aparece uno, también mío, igualmente modesto, dedicado a Manuel Villar, trabajador incansable de la radio y la televisión y gran conocedor de la música cubana, que a los 80 años falleciera en La Habana. Puse la foto que me envió Jaime Almirall y me dio mucha lástima, verlo tan flaco. Me imagino que los últimos años de su vida no deben haber sido fáciles, viviendo de un retiro, teniendo que coger guagua y si no tenía familia afuera, teniendo que resolver con pesos y con la libreta, que como se sabe sólo alcanza para comer una semana.
Eso no lo escribí, lo estoy diciendo aquí. Es la realidad de muchos cubanos valiosos, que terminan sus vidas con muchas carencias. Algunos, como Carlos Embale, una de las mejores voces de nuestra música, terminó bebiendo ron malo, borracho, por bares y cafetines. A Villar lo velaron en Zapata y 2, allí también velaron a mi tía Dulce Antúnez, la madre de mi primo Vladimiro Roca.
Una funeraria demasiado modesta para mi tía y para Villar. Pero en la capital la única funeraria más o menos buena es la Rivero, aunque el salón mejor, en el último piso es para los ‘pinchos’ y sus familiares. Ojalá a Villar le hayan podido poner más coronas de las que “tocan”, que a veces, por falta de flores, sólo puedes encargar dos.
Sobre esa otra cara de las miserias cubanas, escribió Laritza Diversent en Una triste historia, que pueden leer en el blog Desde La Habana.