Sobre el rol mediador del cardenal Ortega. Por Andrés Roseñada.
Sobre el rol de mediador del Cardenal Ortega.
Todo lo que venga de este oscuro personaje, el Cardenal Jaime Ortega, Arzobispo de La Habana, me huele a componendas, o actos bajo presión y chantaje de las altas esferas de poder en Cuba.
¿Será que estos vendidos que nada tienen que ver con Jesucristo ni su evangelio no se habrán convencido aún de que los cubanos no queremos tratos con Obama que no vengan de representantes genuinos de nuestro pueblo y de manera transparente?
Ningún acto que no se destaque por su transparencia y las justas reivindicaciones que por más de 50 años hemos venido clamando, tendrá validez no gozará del respeto de nosotros y quedará la duda de sus justas intenciones.
Que lo oigan bien el Cardenal Ortega y los inicuos de la jerarquía católica de Roma, que parecen estarlo promocionando como un interlocutor válido de los cubanos.
El Cardenal Ortega jamás podrá ser un interlocutor válido, pues como cristiano no merece ningún crédito al no haber tenido el coraje de defender las premisas de justicia y equidad plasmadas en la Biblia y reivindicadas por nuestro Señor Jesucristo en el Nuevo Testamento.
Tampoco como ciudadano cubano lo tiene, pues ha cedido al chantaje del Partido Comunista de Cuba y los organismos de Seguridad del Estado, a través de filmaciones que son del dominio público y que comprometen seriamente su moralidad.
Por lo tanto, ni el Vaticano ni su cancerbero, el Cardenal Ortega, pueden darse el lujo de definir cuestiones tan serias para nosotros como son las que rodean al drama actual que vive nuestro pueblo y las posibilidades de dar fin a esta pesadilla.
El embargo no es nuestro problema principal. La solución al embargo tiene que partir de actos positivos por parte del gobierno cubano en pro de la libertad. El mayor embargo que pesa sobre nuestro país es el auto-elaborado por los Castro, con un sistema económico ineficiente donde predominan la incapacidad y la corrupción.
Tengámoslo claro de una buena vez y por todas: las soluciones a nuestros problemas tienen que partir del reconocimiento de nuestro pueblo, de la injusticia a que está sometido y la necesidad de acabar con todo eso, sin la mas mínima contemplación ni indulgencia con el maldito régimen opresor.
Una vez que la comunidad internacional reciba con claridad este mensaje de rechazo unánime al sistema impuesto por la voluntad de los Castro, entonces los cubanos podremos sentarnos a hablar con decoro con Obama, el Papa o el pipisigayo y exponer valientemente y en justo derecho nuestras premisas.
Si seguimos dejándonos entretener con Cartas de los 74 o guarrerías de ese tipo y no nos paramos firmes junto a las heroicas Damas de Blanco, nunca seremos reconocidos como un pueblo oprimido que rechaza al castrismo.
Todo lo demás son componendas hipócritas y vendidas, elaboradas en las oficinas de Villa Marista o en el mal llamado Palacio de la Revolución de La Habana.
Andrés Roseñada
Médico cubano residente en Estados Unidos.
Gentileza del autor y de Tania Quintero.










































































































































ESTE TIPO NO ES MÁS QUE UN TÍTERE AL SERVICIO DE SUS AMOS UNIPARTIDISTAS!
NO MERECE NI RESPETOS NI UN COMENTARIO!
Es posible que, como los cubanos nunca fueron católicos serios como los polacos, la iglesia no los ha tomado a ellos seriamente tampoco. A la iglesia no parece importarle lo que los cubanos verdaderamente quieren o necesitan. Muchas veces, demasiadas, la iglesia ha actuado con gran falta de sensibilidad y de respeto al pueblo cubano, y no creo que esto sea accidental o casualidad. Es como si viera a los cubanos no como obejas, sino como ganado.
Le bateó fuerte.
No quiero defender a nadie, ni al Cardenal, ni a la Iglesia Catolica pero si quiero que piensen que ” posiblemente” hayan promesas y amenazas ocultas. Si la Iglesia vocifera alto en contra del gobierno, los chacales Castros cierran la Iglesia como lo hicieron anteriormente. Aqui vendría mas agonia para los cubanos en la isla. Ojala esten tramitando la libertad absoluta de todos los cubanos en las carceles. Dios los proteja
No porque sea atea ni mucho menos, sino porque soy cubana, estoy en total desacuerdo con el papel que la jerarquía de la Iglesia ha tomado ante la situación cubana. Me parece que —sobre todo en Cuba, ¡nada menos y nada más que en CUBA!— una institución como la Iglesia no debería ser interlocutora y mediadora entre el régimen y el pueblo, y mucho menos asumir un rol donde gente que se juega todos los días su vida para buscar un cambio (las Damas de Blanco, los presos políticos, periodistas independientes, entre otros) queda fuera de las consideraciones y decisiones. Tampoco creo que sea un diálogo lo que sucede entre la Iglesia y el Régimen. En esa mesa —y esto lo sabemos todos de sobra— no existe una actitud de mutuo respeto, consideración y valoración. Puro chantaje desde uno u otro lado. Creo, incluso, que al día de la fecha ambas cúpulas se están aprovechando de la situación para sacar beneficios político/religiosos. Nada más.
No porque sea atea ni mucho menos, sino porque soy cubana, estoy en total desacuerdo con el papel que la jerarquía de la Iglesia ha tomado ante la situación cubana. Me parece que —sobre todo en Cuba, ¡nada menos y nada más que en CUBA!— una institución como la Iglesia no debería ser interlocutora y mediadora entre el régimen y el pueblo, y mucho menos asumir un rol donde gente que se juega todos los días su vida para buscar un cambio (las Damas de Blanco, los presos políticos, periodistas independientes, entre otros) queda fuera de las consideraciones y decisiones. Tampoco creo que sea un diálogo lo que sucede entre la Iglesia y el Régimen. En esa mesa —y esto lo sabemos todos de sobra— no existe una actitud de mutuo respeto, consideración y valoración. Puro chantaje de uno u otro lado. Creo, incluso, que al día de la fecha ambas cúpulas se están aprovechando de la situación para sacar beneficios político/religiosos. Nada más.