DEL PROGRESO SOCIAL Y CULTURAL, DEL DESARROLLO CIENTÍFICO, DE LA INFORMACIÓN Y DEL RACISMO. ¿POR QUÉ MICHELLE OBAMA SÍ Y REINA LUISA TAMAYO DANGER NO?

El filósofo francés Alain Fienkielkraut escribió en un brillante artículo en el periódico Le Monde que este siglo sería el siglo del cuestionamiento racial y religioso, este artículo lo he citado en otras ocasiones en este blog. ¡Y cómo llevaba razón! Tanta, que podemos decir que no sólo el racismo existe como tal, además se ha reafirmado, perfilado, sofisticado y divulgado en variantes no tan inesperadas, aunque innegablemente novedosas.

De la religión, ni hablemos. No sólo ya no se toma en cuenta el derecho a ser ateo, frente a la religión musulmana. Además, el islamismo, más que religión se ha transformado en ideología que viste y engorda curriculums. Una ideología que se emparenta con el fascismo y con el comunismo. Los tres van de la mano en cuanto a metodología y propósitos. La iglesia católica, inclusive, en estos momentos, depende más del Islam, que de su propia creencia. Todo ha devenido fe o fanatismos ideológicos, en contra de la libertad de expresión, en contra de los derechos de las personas a elegir: Elegir cuál religión, elegir en política, elegir en educación, elegir en cultura, e incluso en sexos. Eso es racismo puro y duro, a pulso, y no tan a fuego lento como pensábamos hace unos años. Racismo y totalitarismo.

Hace tan sólo unos años creía que Occidente resistiría, sin embargo, en la actualidad ya no pienso que seamos tantos y que estemos tan unidos; al menos de forma abierta y sin temor a que nos acusen de esto o de lo otro. Los únicos resistentes reales son los israelíes. Ellos saben –por experiencia propia- lo que se nos viene encima. También conozco a cristianos libaneses que conocen del problema. Un inmenso problema, trágico para la humanidad.

Luego está la simpleza y la amalgama del tema. Acusar a alguien de racista, a la ligera, sin pruebas, y sobre todo, sin conocer a profundidad a la persona, debería constituir un delito. Normalmente, los que acusan de racistas, son los más racistas. Y lo que es peor, para hacerse una historia de antirracistas se alían a los negros más políticamente correctos –vistos así por la corrección política de ellos mismos, los políticos, y por la prensa mundial-, y no sólo a los negros, a los árabes, a los chinos, pero qué casualidad, siempre con aquellos que presumen de un curriculum vitae de izquierdosos, y últimamente de musulmanes (si eres musulmán eres intocable), aún cuando en sus curriculums también aparezcan violaciones de los derechos humanos, robos, desfalcos, fanatismos, asesinatos, y pruebas reales de racismo y de crímenes en contra de la humanidad.

No sería elegante, y mucho menos conveniente, por ejemplo, hacer la amalgama entre Koffi Annan y su hijo Kojo Annan, Mouammar Al Kadhafi y su hijo Seif Al Islam, Nelson Mandela, y su ex mujer Winnie Mandela, Naomí Campbell y los diamantes de sangre, Osama Ben Laden, Angela Davis, Mahmoud Abbas e Ismaël Haniyeh, el humorista Dieudonné y su relación con el fascista Le Pen, Barack Obama, Michelle Obama. Todos ellos, a excepción de Ben Laden (saudí) y de Le Pen (francés blanco de pure source, según él), son o fueron buenas personas para el mundo occidental. Aficharse con ellos, sobre todo con los dos últimos: el matrimonio Obama, resulta sumamente chic, del chic izquierdoso, claro está, añadiría el chic musulmán. No es justa, desde luego, hacer la amalgama, aún cuando hasta los más pulcros de esta lista contemplen en su expediente varios puntos conflictivos en común: la fe o fanatismo ideológicos, los negocios turbios, el racismo en contra la civilización occidental, y su admiración por el castrismo, su vehemencia fanática por un blanco racista y fascista: Fidel Castro, así como por la fe ideológica o producto de marketing creados por el Chacumbele I (Castro I).

Sin embargo, a ninguno de estos, y mucho menos a Fidel Castro –salvo a los que ya nombré como impresentables connotados- nadie los acusa de racistas. Aún cuando sólo dos hombres en el mundo abogaron por los campos de aislamiento para homosexuales enfermos del SIDA: Le Pen y Fidel Castro. El primero no lo logró, pero el segundo, sólo tuvo que mejorar las propuestas y condiciones de los campos de concentración que ya existían desde principios de los años 60 implantados por él mismo en la isla, y ni corto ni perezoso, los puso en práctica. Pocos homosexuales protestaron en contra de este oneroso acontecimiento.

Mientras Michelle Obama se paseaba por Marbella, a todo lujo; en Banes, los castristas golpeaban e insultaban a una mujer negra, de edad avanzada: Reina Luisa Tamayo Danger, la madre de Orlando Zapata Tamayo, asesinado vilmente por los Castro, durante una huelga de hambre en una cárcel castrista. Ni Michelle Obama, ni mucho menos su marido, el presidente de los Estados Unidos, el mismo que apoya la construcción de una polémica mezquita en la Zona Cero, han movido los labios a favor de esa mujer, de su hijo, y de Oscar Elías Biscet, otro preso político, y de ningún negro cubano que luche por la libertad de Cuba. El gobierno de Barack Obama ha flexibilizado, hasta casi no existir, más que en un papel, el embargo norteamericano, sin conseguir nada, ningún cambio democrático en la isla.

Escribir y comentar sobre los Obama resulta muy chic para algunos, que de este modo afichan y lucen una imagen de antirracistas -¡en pleno siglo XXI!- y para colmo encuentran muy normal jactarse de ello, a estas alturas del partido. Sin embargo, su antirracismo se detiene en los Obama, porque claro, el antirracismo de este tipo de personaje tiene un límite. Negro y de izquierdas, perfecto. Pero negro de derechas, ¡inconcebible! Y peor un negro de izquierdas, progresista, en contra de los Obamas, ¡jamás! Así que ya me dirán de Reina Luisa: Es anticastrista, está llevando sola una batalla contra uno de los grandes de los poderes mundiales, y para colmo, es una negra, vieja, vestida con trapos blancos, y en el pecho lleva impresa –no la imagen del Ché como tantos mariquitas de diseño izquierdoso- no, en su camiseta lleva la imagen de otro negro anticastrista, que tuvo “el mal gusto” de hacer una huelga de hambre en una cárcel castrista, y ser asesinado por los esbirros y sus carceleros: SU HIJO. Nada chic, por lo tanto no es materia informativa chic izquierdosa.

Esto trae a colación a Mariela Castro y su Cenesex, que bien hubiera podido llamarlo FMC, no, nada que ver con Federación de Mujeres Cubanas que fundó su señora madre, la mujer que más luchó en contra de las mujeres cubanas y a favor de la machería castrista, no, en el caso de Mariela, la FMC, hubiera podido significar: Federación de Mariquitas Castristas. En la isla, actualmente, y gracias a la Hijaza, si se es homosexual, pero anticastrista, la represión caerá sobre el individuo en cuestión, doblemente, con inquina.

Los que han leído mi obra, y leen este blog, saben que soy nieta de un chino con una irlandesa, por la parte materna; de la parte paterna, mis bisabuelos eran canarios. Mi lucha contra la represión de los homosexuales es conocida, dentro y fuera de Cuba. Mi participación en campañas por Haití y África ha sido reconocida en el mundo entero, parte de mis derechos de autor ha servido para construir escuelas en África, India, y para la reforestación de Haití. La educación y la cultura en esos países, forma parte de mi preocupación esencial como ser humano y como escritora, no hago alarde de ello. Lo recuerdo sólo cuando intentan crear de mí un personaje que no soy. Sin embargo, pese a mi solidaridad, como la de cualquier otro, puedo ver la mierda, lo mismo blanca que negra, y me alejo al instante del error, de lo políticamente correcto, y del daño que el progrerío internacional está haciendo a las sociedades libres, tanto en la vida normal como en los medios de comunicación masiva, y en la política. Me alejo, para no embarrarme, pero lo denuncio, para no ser cómplice.

El auténtico y peligroso racismo del siglo XXI, no es sólo el racismo puro y duro, es el racismo sofisticado basado en ideologías, fe y fanatismo religiosos, e ignorancia mezclada con frivolidad, oportunismos, ignorancia y esquematismos totalitarios; el que coloca la información basada en la tecnología exclusivamente por encima de los progresos y desarrollos culturales, sociales y científicos, históricos. Los personajes que sirven para generar estados de opinión favorables a este horror que se nos avecina a pasos cada vez más agigantados, no son sólo aliados y cómplices, constituyen portadores del mensaje en menor potencia, y en mayor potencia y a corto plazo son los crucificadores, los verdugos, de la gran cultura, de la civilización occidental, de la educación, de la ciencia, y de las conquistas mayores que la humanidad se había impuesto como proyectos y metas en bien del progreso del planeta y del universo.

Zoé Valdés.

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Escritora, artista.

29 Comment on “Del progreso social y cultural, del desarrollo científico, de la información, y del racismo: ¿Por qué Michelle Obama sí y Reina Luisa Tamayo Danger no?

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