La pasión según Rosario Suárez, “dicha” Charín.

LA PASIÓN SEGÚN ROSARIO SUÁREZ, “DICHA” CHARÍN.

Algunas personas anteponen la inteligencia a la pasión, y seguramente tendrán razón, que la inteligencia sea más apreciable que la pasión, y más recomendable. La pasión conduce a la tragedia, según algunos expertos. Y el ser humano -para esos mismos expertos-, debería vivir de manera estrictamente inteligente, y desvinculado de la tragedia. Yo no soy experta de nada, más que de mis propios andares. Y como que soy muy andariega, sobre todo andariega del alma, de la mía, aclaro; soy de las que defiende la inteligencia unida a la pasión.

La frialdad de la inteligencia no conduce más que a la congelación del espíritu, a la petrificación de ideas en pos del cálculo a secas, ¿y el alma, entonces? Entonces, no habrá tragedia, no habrá renovación de los sentimientos, ni perturbación alguna que merezca la pena ser traducida en arte. Con esos argumentos, William Shakespeare, y otros dramaturgos y artistas de la misma talla, así como Rembrandth, Van Gogh, e incluso, Federico García Lorca, no tendrían la menor importancia en la existencia del ser artístico, y del ser humano. Y el arte, querámoslo o no, forma parte de nuestras vidas, el arte es el maestro moldeador del alma, de ese misterio.

No he visto La última función, más que en fragmentos, interpretada por la bailarina y actriz Rosario Suárez, “dicha” Charín. “Dicha” en el doble sentido de la palabra, o sea, “llamada” Charín”, y “dicha” de “suerte”. “Suerte” Charín. Y es que Rosario Suárez fue en una época la “suerte” del Ballet cubano. Era una “dicha” verla, una “suerte” fabulosa, una “suerte” de destino en puntas, con su rostro diabólico, o angelical, o extremadamente retador, luz y tinieblas. Rosario Suárez, en la época en que fue Charín, bailaba encima de su propia tragedia. Las bailarinas que no llevan la tragedia en las puntas no lo son completamente. A ella la recorre desde la Silla Turca hasta el centro de gravedad y de ahí desciende por los muslos, las piernas, hasta encharcársele en las puntas, y desde las puntas, cual géiser, sube en recorrido esplendoroso hacia los recovecos de su mente; en un retorno diáfano y experimentado.

Charín bailaba y su público la aplaudía admirado, furibundo, elocuente, más que elocuente, despetroncado, volcado en ella. Charín devolvía idénticas vibraciones, las mejores energías que después de Caruso, se hicieron sentir en el Teatro Lorca. Esa era la Charín romántica, sin saberlo, la Charín esquiva, sin proponérselo, la Charín callada, con miles de voces revoloteándole en la mente, la Charín risueña, aunque triste, porque ella sabía que Charín era sólo eso: un cúmulo de nebulosas, de interrogantes, y la pasión, la inteligencia, la dramaturgia de su destino, todavía se le enredaban en la garganta.

Una noche fuimos presentadas, en la Maison de l’Amérique Latine, en una recepción en honor al Ballet Nacional de Cuba, a mediados de los años ochenta. En aquella época yo escribía en silencio, jamás abría la boca en público para dar una opinión, y me mantenía en el deleite de mi propio letargo o aburrimiento. Gozaba con mi propio aburrimiento. Charín también silenciosa me sonrió, y colocó su silencio y su sonrisa en el abrevadero de mi escritura. Algunas opiniones vertidas sobre ella en comentarios, en el blog La Reina de la Noche, de Isis Wirth, son sólo esbozos, o tímidos pozos, de ese abrevadero. Charín era una mujer frágil, sostenida por otra, madura, con una fortaleza todavía escondida, la de Rosario Suárez.

En otra ocasión, gracias a un antiguo amigo, presencié parte de la tragedia de Charín, soltada al monte por Rosario Suárez, digamos que incluso fui testigo. Ella estaba lesionada y temía bailar, tanto era su temor que recibía los consejos más siniestros que yo haya escuchado jamás, pero hubo uno que ella sopesó, más con inteligencia que con pasión. Una mujer, rusa, se decía que, especialista en experiencias paranomarles, estaría sentada en el centro del público, en el lunetario, y con la vista fija en la bailarina, permitiría que el dolor intenso del tobillo desapareciera y ella podría bailar y dar los treinta y tantos fouettés sin ningún tipo de percance.

El teatro estaba abarrotado, más que nunca, se trataba del Teatro Nacional. No recuerdo la razón por la que la rusa no se apareció, y según me contaron -yo estaba en el público-, en el camerino, Charín preguntaba aparentemente calmada si la mujer había llegado, puedo imaginar la ebullición interior… Afuera, sus allegados, se debatían entre decirle o no la verdad. Por fin decidieron mentirle. La rusa especialista en fenómenos paranomarles no llegó nunca, pero ellos le aseguraron a Charín que ya la mujer se encontraba sentada en el asiento que correspondía a una especie de ombligo del teatro, fija la vista en los espacios en los que  ella debería desplazarse y posar sus puntas. Charín salió a bailar y bailó como nunca, fue uno de sus mejores cisnes negros; ni se acordó del tobillo, confiada en que la rusa la acompañaba y apoyaba desde lejos, desde un más allá misterioso. Charín todavía no sabía, supongo yo, que el verdadero misterio era ella misma, su cuerpo, su arte, la belleza y fuerza con la que disponía y mostraba su estilo, la inteligencia y la pasión con las que salía a entregarse al público.

Una bailarina es sin duda alguna una actriz, el baile sin el drama no es más que puro entrenamiento físico. Pienso que Rosario Suárez supo, a partir de aquella noche, cuando le confesaron que la rusa jamás había estado allí, que su verdadero drama era fugarse del rol de Charín y bailar en pos de Rosario Suárez, el ascenso no sería cómodo -no hay nada cómodo en el destino de una danseuse- como sobre una cinta de seda, el ascenso se haría paso a paso, como en aquella “vaquita” trascendental en la que ella perpendicularizaba los deseos de cada uno de los espectadores, barbilla pegada al suelo, punta que tocaba las nubes, hacia el pedestal que le corresponde a toda bailarina que ha dado, como ella, sin resuello, su vida entera al arte. En soledad, en contra del poder, pese al poder, pese a la pesadumbre, pese al tiempo, pese a los que cada día hunden sus garras en la garganta del verdadero arte, Rosario Suárez ha tomado a Charín en sus brazos y la ha mantenido intacta en el trono que le corresponde.

Porque, qué duda cabe, Rosario Suárez es una de las más grandes artistas que se hayan desarrollado jamás en Aquella Isla, y también, y sobre todo, en los escenarios del mundo. Pero ella, Charín, necesitaba sólo ser reconocida en el escenario perdido de la ciudad perdida, parafraseando a Guillermo Cabrera Infante y a Andy García. Yo quisiera susurrarle, en uno de sus sueños, mientras ella baila infatigable, que Rosario Suárez no perdió a una ciudad, ni a una isla, que tanto la ciudad como la isla se la perdieron a ella. Y ha sido ganada por otros escenarios, mundiales, en los que dejó una huella imborrable: la de la pasión inteligente.

Cuando ella confiesa en un programa de televisión que se ha subido de nuevo al escenario porque no puede vivir sin los escenarios, me gustaría rectificarla, cordial y admirada: Ella jamás se ha bajado de los escenarios, al menos de los del recuerdo de sus cientos de miles de admiradores, y tampoco de los de ella, en su mente, en sus múltiples proyectos. Los escenarios son los que no puede vivir sin ella, si esa pasión que hace de su arte la eternidad, sin la inteligencia y la belleza que hay en todo salvajismo, atrevimiento, y frenesí artístico.

Recuerdo ahora Dos Gladys para ti, aquel cortometraje en comedia del cineasta Aarón Yelín, en el que Rosario Suárez, nuestra “dicha” Charín, actuaba en puntas, y caminaba en puntas por las ruinas habaneras. Es una pena que esas películas de Aarón Yelín no se puedan ver en ninguna parte. Creo que él hubiera podido seguir, con el paso de los años, sacando a la Diane Keaton que todo Woody Allen lleva dentro, y Charín llevaba en aquella comedia mucho de la Keaton y Yelín bastante del Allen.

Esperemos entonces que Rosario Suárez regrese a los escenarios europeos, que tanto la extrañan y aman. Y ésos, son los escenarios más inteligentes y apasionados del mundo. Ella lo sabe mejor que nadie.

Zoé Valdés.

26 comments on “La pasión según Rosario Suárez, “dicha” Charín.

  1. Yo no sé cómo baila Charín y la verdad es que no me importa mucho. No tengo mucha sensibilidad para el ballet clásico, que me perdonen Ibis y Roger. Por lo tanto, de lo que no sé, no hablo.

    Pero en lo demás… No creo que la inteligencia y la pasión sean incompatibles, sino más bien la razón y la pasión. Son cosas distintas. En una pasión posiblemente vas a sufrir, puedes llegar a sufrir de tanto goce, de tanta felicidad, y si eres inteligente eso deja de ser un sentimiento primario. Hay algunos tipos de inteligencia: la puramente teórica, que puede servir para escribir un tratado de filosofía o un poema, pero nada vale para vivir de ella; la práctica, que se convierte en habilidad y es la que da para apañárselas o para colarse por el ojo de una aguja; la primera puede estar asociada al talento y la sensibilidad, la segunda es incompatible con el talento como tal y sólo da para hacer las cosas bien en favor de otros o para aprovecharse de otros o para escalar o para fingir, engañar, etc. Creo que yo situaría una tercera entre medias de las dos: el pragmatismo, y me parece que es la más mediocre. El pragmatismo llega a convertirse en un verdadero insulto al ser humano, mientras que cualquiera de las otras dos pueden hasta ser disfrutables. Pero la pasión nunca jamás puede ser incompatible a la inteligencia.

    (Creo que hoy estoy más “cabeciclaro”, como dice un amigo mío)

  2. Para saber hasta donde llegaba el iman de Charin sobre las multitudes solamente hay que remontar dos sucesos: su primera Coppelia y su retorno al Ballet en el teatro nacional con
    El Lago de los Cisnes;en la primera un ciclon desvastador estaba pasando por Batabano la lluvia incesante era casi un velo y debajo de aquel manantial de luz bailo Charin su Coppelia.
    Su publico inundo la sala central Garcia Lorca llegaban con los vestidos alzados la mujeres y sin zapatos pero llegaban y nosotro con pantalones por la rodilla tambien hicimos nuestra entrada.Aquella Coppelia demostro el poder de esta mujer sobre los espectadores
    durante dias en nuestro grupo solo se hablo de eso.
    Su retorno en el Lago de los Cisnes fue apoteosico parecia que aquella sala se desplomaba,unos para ver los estragos del tiempo sin bailar,otros por curiocidad a ver que pasaba y sus admiradores porque sabian que aquella noche daria un recital de baile y actuacion solo los genios son capaces de ir por encima de sus dificultades y esta mujer lo hizo en una carrera llena de lesiones que muchas internamente festejaban,por encima de su maternidad a la que muchos agradecieron diciendo:nos libramos de ella,pero su arte su tosudez siempre se fueron por encima de sus tragedias,fue un icono y lo sigue y lo seguira siendo mientras exista la memoria y sus videos,haga lo que haga pase lo que pase ella ya entro en la historia de Cuba.

  3. GRACIAS AMIGA POR RECORME A LOS AMIGOS DE ENTONCES, MUCHAS COSAS SE QUEDARON POR DECIR DE CHARIN, PERO POR EL MOMENTO ESTA MUY BIEN TU HOMENAJE. BESITOS, CON MUCHO CARIÑO ,SONIA.

  4. Excelente artículo sobre Rosario Suarez, es de lo mejor que se ha escrito sobre ella y se lo merece. Muchos cubanos somos testigos de su virtuosismo en la escena cubana.
    Gracias Zoe por este excelente artículo sobre una de las más grandes artistas cubanas de todos los tiempos.

  5. Bueno, el anonimo fui yo….
    La magia de la escritura, de la danza, y del arte, es algo que la mayoria de las personas disfrutan sin comprenderla plenamente. Por eso los artistas -los verdaderos, no los creados por una fabrica politica que los hace en serie- son una minoria.

  6. Querida Zoe: Me has parado en puntas a mi!!! con este articulo para y por CHARIN,nuestra Rosario Suarez,la mejor,la unica!!!!.
    Belleza completa.Arte verdadero,Talento inmenso.Ella sola toda unica,Charin del Alma y de las puntas de acero que vuelan con el temblor del zunzun,que se entienden con los brazos.Energia sobre natural.Nuestra Charin.
    Dios mio Zoe,has hecho con la escritura,todo un Ballet de armonia y pasion dedicado a Charin.Que orgullo que ambas sean cubanas.

    Gracias Zoe.

    Luisa Mesa

  7. Hay dos tipos de inteligencia..una que se mide por el IQ y que no dice ni sirve para nada y la otra es la Inteligencia Emocional..que es la que diferencian un ser humano de otros ,,entre mas alta la tenga mejor preparado esta para vivir en este mundo y son las personas que triunfan donde no triunfa el de un alto IQ…Los Yankees empresarios utilizan un test para medir la inteligencia emocional para cuando necesitan un alto cargo de responsabilidad como un CEO..u otros…lo demas .,,pertenece a un mundo spiritual poco practico para el mundo donde nos toco vivir,,tal vez,,si hay otro, sirva para alla, pero para este; es una carga ,, a veces ,,muy pesada.

  8. Hace tiempo ví una bailarina rusa que había sido estrella, sobre todo como Giselle, pero ya estaba de retirada, por no decir pasada de hora. La función no era un ballet completo, sino una serie de pedacitos de obras conocidas. Ella sólo bailó en uno, el último, que era de Giselle. Se notaba que ya su momento había pasado, que su cuerpo se resistía a lo que una vez le dió generoso y sin titubeo, que ahora tenía que calcular y negociar lo que antes venía como agua por llave, pero ella había sido Giselle, y Giselle todavía habitaba en ella, como lo haría siempre. Verla sacar eso de sus entrañas, como un triunfo del espíritu sobre la carne, me hizo llorar. Ya no era asunto de técnica ni de virtuosismo físico, era otra cosa, cosa de alma y de entrega, cosa de arte, arte de verdad. Me recuerda lo que dijo la legendaria soprano Luisa Tetrazzini, ya terminada su carrera: “Estoy vieja y obesa, pero soy siempre la Tetrazzini.”

  9. Muy buen articulo, puedo sentir con la pasion y sinceridad que lo escribio, ademas hizo honor a quien honor merece.
    Yo no sabia nada de ballet, hoy tampoco, usted sabe como eramos los muchachos de barrio, pero mi primera esposa cuando era una ninnia estudio ballet y llego a bailar o entrenarse, para el ballet de Cuba y ahi ella conocio a Rosario Suarez, pero el padre de ella no queria eso y la obligo ha estudiar ingenieria y recuerdo que gracias a ella aprendi a apreciar y gustarme el ballet, casi al comienzo de su carrera como aquel que dice, empece a ver a Charin y ya habian sus comentarios entre los conocedores que era la mejor.
    Hoy en dia vivo en Miami y casado nuevamente, hace mas de 28 annios que no voy a una actividad de ballet y ahora me perdi la oportunidad de verla porque habian dos funciones nada mas, de en una obra de teatro que ella estaba participando, la vi en la television aqui y escuche comentarios de personas que fueron a verla y dicen que estaba muy bien, ojala que ademas de en europa como usted pide, tenga tambien mas funciones aqui en nuestra ciudad, donde habemos muchos que apreciamos su arte.
    Una vez mas gracias por tan bonito trabajo.

  10. Por cierto, las escalas que se usan para medir el coeficiente de Inteligencias no son validas para todo el Mundo.

  11. Por suerte vi bailar a Rosario Suarez, fue en unos de los festivales de ballet, Santa Clara era subsede. Despues la vi caminar por la calle Independencia, iba acompañada de otras bailarinas, pero ella respandecía, ella iluminaba a las demás mientras caminaba descuidadamente por la calle, ajena al gentío, ajena a todo lo demás. Si en la vida cotidiana era diferente: ¡cuanto dejaremos para su despliege sobre las tablas!, ¡era maravillosa!.

  12. Encantador y merecido homenaje. Una figura espectacular, dueña tanto de su centro gravitacional como de su inteligencia y su pasión; dueña del aire. Gracias, Zoé.

  13. Zoé cuando escribes(siempre con pasión) tu emoción nos cautiva.
    En la pasión según Rosario Súarez(he logrado escuchar el “rugido”)
    del público cuando delirábamos ante el gran ARTE de “Charín”
    Es posiblemente lo más hermoso, que pueda decirse de la “dicha”
    !!Qué dos Cubanas!!

  14. Un texto inmenso, hermoso y hasta fundador de alguna esencia.
    Probablemente, nadie ha escrito sobre Rosario Suárez con tanta penetración espriritual.
    Haz dado 32 fouettés, con dobles y cerrados con cinco piruetas.
    Bravo!

  15. Rosario, Rosario, siempre Rosario… esta noche soñé que estaba en La Habana-ya sólo la visito en sueños- y te volví a ver. Rosario la del lago, Rosario la de Aarón, Rosario la de Abilio, o eras Charin.
    Que hermosa y frágil, que cabezona, que mujer.
    Eras Charin.
    Gracias Zoe Valdés,

  16. Gracias a tì tambien Zoe, gracias a Lichi, gracias a todos los que saben poner las palabras a la alteza del cielo. Charin es y ha sido un mito para muchos, pero es el ser humano màs humano que he conocido en mi vida, su sensibilidad y su trasparencia, su dolor, su pasion, su amor no hubiesen podido trascender el espacio y el tiempo por otro medio que la danza, que el arte, que por la inmediatez de un teatro donde asistimos a entretener algunos los sentidos y de donde salimos con un touchè en lo màs profundo del alma cambiados, transformados y embrujados para siempre. Cualquier otro intento de hacer pasar el mensaje hubìese pasado desapercibido por la multitud. La pasion segùn Rosario se titula tu àrticulo, es la misma pasion como bien has dicho de los grandes que han hecho la historia y que liberan al mundo con su arte del silencioso medio que nos caya, que nos ciega, que nos hace esclavos. Charin con su baile nos libera y nos invita a vivir en ese vuelo, para ella es una obligacion bailar como el respiro nos fue concedido con la nascita, y es su compromiso y su entrega absoluta lo que nos compromete con nosotros mismos a vivir constantantemente honorando esos espacios, esos instantes intimos donde el alma y el cuerpo se solicitan y se complementan en la eternidad. Ella sabe pasar el mensaje, y sus zapatillas han sido su altar y su cruz, surrenderness, aressa absoluta, no me viene la palabra, cdo uno se rinde y se da por vencido…. Tù, y perdona que te tutee haz hecho lo mismo escribiendo sobre ella, haz hecho de medio, de canal, nos haz hecho temblar y levitar en la butaca como solo ella lo ha hecho antes, AMAR es el mensaje, es la via, es la continuidad, y es el ùnico sentido de los y sin sentidos. AMèn Rosario Sùarez, AMèn Lichi, AMèn Eugenio Tuya, AMèn Zoe, y Gracias por siempre Charin!

  17. Gracias, Ms. Zoe Valdés, por tan interesante artículo.
    No es difícil escribir sobre el arte de Charín; pero tu sensibilidad y tu manejo de los conceptos de belleza y tragedia han ello justicia al arte de Charín

  18. Maravilloso lo escrito por Zoe ( como siempre ) , con Rosario me he estremecido mucho ,muchas veces…. me ha dejado una huella muy profunda en el alma ,tanto que a menudo cuando me siento en una platea a ver un ballet me parece que va a aparecer Charin , en fin yo he adorado a Rosario y luego mas a Charin …… con frecuencia recuerdo muchos momentos maravillosos vividos en los teatros y fuera de ellos, estoy muy esperanzado de que la Ultima función llegue algún día a algún escenario europeo para poder disfrutarla otra vez . Gracias tambien a la pluma maravillosa de Zoe que se empeña tambien en emocionarnos a cada momento.

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