El milagro de Ponferrada.
El milagro de Ponferrada le llamaron ayer en el programa televisivo 59′, a los cambios totalmente imprevistos del gobierno de Zapatero. El domingo pasado cuando le preguntaron al presidente si pensaba reestructurar el gobierno respondió con un “no” absoluto. Y ha hecho todo lo contrario en menos de 48 horas. Y vaya cambios, aunque si bien hay nuevos rostros que aprecio como es el caso de Ramón Jáuregui, lo otro es casi lo mismo con lo mismo.
Destronar a Moratinos para entronizar a Trinidad Jiménez resulta sólo un cambio de fachada, en relación a Cuba la señora Jiménez no ha demostrado demasiadas diferencias, esperemos que nos sorprenda con lo contrario, lo dudo.
Y desde luego, quitarse a María Teresa Fernández de la Vega por un Alfredo Pérez Rubalcaba es colocar a este en una posible futura presidencia. Nada más. Porque dudo mucho que Rubalcaba saque la cara como la sacó Fernández de la Vega, al menos, dudo que no con la misma lealtad con que lo demostró esta señora.
Zoé Valdés.










































































































































El problema clave es que el jefe del gobierno no sirve, es toda una plasta, y cambiar subalternos no resolverá gran cosa. Por supuesto me alegro que a Moratinos lo hayan botado sin contemplación, pues evidentemente no le dijeron nada hasta bien tarde en el juego, y no tuvo tiempo de asimilar el golpe para evitar salir llorando. Es lo menos que se merece este viejo descarado.
Es cierto, si por algo nunca me gustó la De la Vega, fue por eso mismo, porque al ser tan incondicional de Zapatero, repetía todas sus sandeces como si fuera el verbo sagrado. ¿Dónde la pondrán ahora? Porque de florero ella no puede ir porque la pobrecita le mete miedo al susto.
ESTOY FELIZ CON QUE DESAPAREZCAN A DE LA VOGUE DE MI VISTA.