Trocadero ciento sesenta y dos. Retrato de José Cemí.
Oculten el cenicero donde la mano magnífica
apoyó la flauta de humo,
no quedará un vacío implorante,
el azar salvará el contorno de la huella.
Tamborilean los dedos sobre el aliento reservado
que empaña el cristal de Murano
y el pecho se define dentro de la camisa
suspendiendo la risa que lo agota.
Queso y miel derramará el eclipse de luna
sobre el abandonado sillón
y el aire serenado de Salinas le apaciguará el paladar.
Baila el eco sobre el centro,
allí donde en un punto se fuga el humo.
Toleraremos la ausencia y recogeremos
piedrecitas vivas y febriles.
Que no oculten el sereno don coloquial,
que no oculten el sofocado coche,
al viajero salmantino que se abraza a la campana
de la única torre.
Rodea al retrato luz no usada
y el tabaco tiembla dentro del susurro.
—
Zoé Valdés. Del poemario Todo para una sombra, editado por Taifa, Barcelona, 1986.










































































































































Buen dia, Zoé, precioso este poema, gracias, es una joya; mi agradecimiento también por tu sincero homenaje al maestro Lezama.
Todavía recuerdo este poema tuyo.
Querida Zoe: Que lindo poema, tantas imagenes.Esto es lo que necesitamos: Lezama y poemas para el todos los dias. Asi nos olvidamos de toda la basura que nos rodea todos los dias.
Gracias Zoe.
Luisa Mesa
Buen homenaje para el maestro,lo recuerdo pero con tristeza,por todo lo inhumano que fueron.
No debe ser suficiente disfrutar de la poesia de Jose Lezama Lima sino tratar de descubir el proposito de sus escritos. Ningun Arquetipo hace nada por gusto.
Los procesos del Colectivo son en su mayor parte subconscientes excepto para algunos que por Derecho o por Crianza los conocen.