Juan Abreu sobre Libia, Japón, y… ¿se acuerdan de Haití?
marzo 18, 2011
En Emanaciones.
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En Emanaciones.
"Ella viene de una isla que quiso construir el Paraíso, y creó el Infierno..."
La Nada Cotidiana.
Zoé Valdés.
Las dictaduras fomentan la opresión, las dictaduras fomentan el servilismo, las dictaduras fomentan la crueldad; más abominable es el hecho de que fomentan la idiotez. Botones que balbucean imperativos, efigies de líderes, vivas y mueras prefijados, muros exornados de nombres, ceremonias unánimes, la mera disciplina usurpando el lugar de la lucidez... Combatir esas tristes monotonías es uno de los muchos deberes de un escritor.
Jorge Luis Borges.
La gente sigue a los ganadores y Japon se recupero de 2 bombas nucleares porque era un pais culto e industrializado.
Hasta personas de pocos recursos envian ayuda a Japon, ignorando el balance positivo comercial de Japon con EEUU, y el poder financiero de las grandes compañias niponas. La solidaridad es un noble gesto, y los 50 000 marines destacados en Japon podrian ayudar con la recogida de escombros, tiendas de campaña, asistencia en la sanidad, etc.
No podemos olvidar a Haiti, nacion que necesita ayuda de todo tipo para solucionar problemas a largo plazo.
Haití. ¡Claro que nos acordamos de Haití!. Pero en vez de acusar a esa entidad virtual que es la llamada “comunidad internacional” deberíamos mirar adentro de esa sociedad, de sus orígenes, en lugar de culpar a todo el mundo extranjero.
Alejo Carpentier escribió una novela sobre ese pueblo, no recuerdo si se titula El señor de este mundo o Los pasos perdidos. Vale la pena recordar los orígenes de esta nación, que comenzó con una sublevación de esclavos matando y expulsando a todos los esclavizadores. Familias enteras huyeron de aquél país y se asentaron, unas en Francia, y la mayor parte en las Antillas. A la entonces colonia de Cuba le tocó parte de aquella inmigración.
Una vez expulsados o muertos los esclavizadores los antes esclavizados se consideraron libres. Pero la economía dejó de funcionar. El azucar, el café, y todo lo que producía aquella tierra terminó en nada. Y aparecieron los dictadores, esta vez negros, que a su vez volvieron a esclavizar a sus hermanos. Y aquella tierra que había sido el primer exportador mundial de azúcar se convirtió en uno de los pueblos más pobres del mundo.
Creo que acusar al mundo de ser la causa de los feroces dictadores haitianos en los últimos dos siglos es incorrecto. La causa, nos guste o no, hay que buscarlas en el propio pueblo haitiano.