Kadhafy, o un dios loco y en chancletas. Por Luisa Corradini.

Khadafy, o un dios loco y en chancletas

Recuerdo de tres encuentros delirantes con el presidente libio

Jueves 03 de marzo de 2011 | Publicado en edición impresa
Khadafy, o un dios loco y en chancletas

NOVIEMBRE DE 1982 :Khadafy condujo el auto durante un tour por Trípoli en el que hizo de guía de Luisa Corradini, que lo entrevistó en tres oportunidades en la década del 80.. Foto LA NACION. Ver más fotos

 

Luisa Corradini
Corresponsal en Francia para La Nación, Buenos Aires.

PARIS.- Sentada en un minúsculo puff frente a ese trono de pacotilla, los zapatos del coronel Muammar Khadafy me llegaban casi a la altura de la nariz. Después de haber pasado varias semanas recluida en un hotel -virtualmente secuestrada- esperando para hacer esa entrevista, estar en esa humillante postura de sumisión aumentaba mi irritación.

-De modo que usted es argentina y viene a hablarme de la heroica resistencia de su gobierno contra el imperialismo mundial -dijo en árabe, sin dignarse a mirarme, mientras un miembro de su séquito traducía al inglés.

-No, coronel. Vengo a entrevistarlo sobre el avión lleno de armas que usted envió a Galtieri durante la Guerra de Malvinas, y los caballos que recibió de su parte en agradecimiento -contesté.

Esta vez me miró fugazmente y volvió a desviar los ojos. Como la mayoría de la gente del desierto, Khadafy rara vez fija la mirada directamente en su interlocutor. Con los ojos entrecerrados, prefiere conservar esa actitud indiferente y hierática de los dioses, con la esperanza de hacer sentir su superioridad al resto de los mortales. La estratagema hubiera funcionado, de no haber sido por esos zapatos. Esas chancletas sin talón, de cuero barato y punta hacia arriba, confirmaron el presentimiento que se había abierto camino en mi espíritu durante ese mes de espera.

Esas babuchas de Aladino -para llamarlas correctamente-, inexplicables en toda esa puesta en escena, me permitieron tomar la distancia necesaria para comprender que ese hombre era un desequilibrado. Y que, como suele suceder con la mayoría de los psicópatas megalómanos, había conseguido contagiar su enfermedad a toda una sociedad que, por entonces y desde la década del 70, lo seguía ciegamente.

Media hora antes, una caravana de tres vehículos oficiales había llegado a buscarme al lujoso hotel donde me habían alojado. Sin decir una palabra, me llevaron a toda velocidad por las calles desiertas de la ciudad hasta el cuartel de Bab al-Azizya, el mismo que cuatro años después Ronald Reagan haría bombardear con la aviación de Estados Unidos. El mismo desde cuyas ruinas Khadafy arengó a sus seguidores la semana pasada en plena sublevación popular.

Terminé en una carpa beduina plantada en el patio central del cuartel. El Guía Supremo de la Yamahiriya Arabe Libia, Popular y Socialista estaba sentado en un sillón de campaña, vestido con un buzo de piloto de caza caqui y un turbante beduino en la cabeza. Y para que la escena fuera realmente imponente, sus asistentes habían posado ese sillón sobre un montículo de arena de unos 50 centímetros de alto, cubierto de alfombras.

Justo enfrente estaba el puff. Y yo me encontré mirando sus babuchas deslustradas por el uso, presa de un ataque de risa por lo absurdo de la situación.

“Los caballos están bien. Los tengo en Sirte”, respondió esta vez en inglés, aludiendo a su pueblo natal.

Todo había comenzado, en efecto, por culpa de esos animales. A través de una buena fuente supe que una unidad de veterinaria del Ejército Argentino preparaba dos caballos que debían partir a Libia en el mismo avión que había traído un pequeño arsenal al país para el régimen militar. La nota era interesante. La investigación no fue complicada y una revista latinoamericana la publicó.

Días más tarde, los libios me invitaron a entrevistar al Guía Supremo. El 14 de noviembre de 1982 estaba en Trípoli. Un mes después, con el pasaporte en manos de vaya uno a saber quién, seguía esperando que se dignara a recibirme.

Durante todo ese lapso tuve tiempo para tomar el pulso del régimen, uno de los más cerrados, absurdos y caóticos del planeta. En 1982, Libia era un auténtico Estado policial, donde todo el mundo espiaba a todo el mundo y cada uno de los libios dependía del régimen para sobrevivir. Estados Unidos había decretado un embargo contra su petróleo. Estaba prohibido el turismo, y el comercio y la industria eran prácticamente inexistentes. Nadie podía salir o entrar en el país sin ser autorizado por el régimen.

Ya por entonces, fuentes diplomáticas extranjeras en Trípoli afirmaban que Khadafy era tratado por psiquiatras de Alemania del Este, país que tenía consejeros instalados en todos los sectores del gobierno.

Lecciones del Guía Supremo

En esa primera entrevista, el Guía Supremo me dio una lección sobre la necesidad de terminar con el imperialismo e imponer la revolución popular y socialista en todos los rincones del planeta.

“Pero usted debe saber que el régimen militar argentino no es precisamente admirador del socialismo y menos de los gobiernos populares” señalé.

“Son patriotas que hacen la guerra al imperio y son profundamente antijudíos. Y ahora hábleme de su país”, respondió.

Siempre sería así, en cada una de mis visitas. Khadafy no escucha: perora.

Esa respuesta me permitió comprender rápidamente por qué ese régimen financió durante 40 años todos los movimientos de extrema izquierda de los cinco continentes, pero también todas las extremas derechas del mundo: los primeros por revolucionarios, los segundos por antijudíos y todos por antinorteamericanos. Los extremos siempre terminan por tocarse.

Pruebas

Tuve las pruebas de todo eso en abril de 1983, cuando llegué por segunda vez invitada al Congreso Internacional del Libro verde , en Benghazi.

Publicado por primera vez en 1975, en ese pequeño libro Khadafy rechaza la democracia parlamentaria y preconiza la creación de una Yamahiriya (Estado de masas), inspirada en la democracia directa y basada en comités populares. En realidad, esos comités le sirvieron para imponer una política autocrática y represiva durante más de 40 años.

El Guía me recibió en el cuartel de Al-Foudheil Bou, que los bengacíes quemaron y saquearon la semana pasada por considerarlo como símbolo del autoritarismo y la represión del régimen.

Estaba vestido de césar. Con una toga blanca y larga ribeteada con un galón dorado. Llevaba sobre un hombro un chal de la misma tela y sandalias en los pies.

How do I look ? (¿Cómo estoy?)”, preguntó cuando entré en la biblioteca de su residencia personal, situada en el corazón del cuartel. Frente a un espejo, dándome la espalda, se acomodaba delicadamente con dos dedos el pelo rizado.

Las bibliotecas que tenía Khadafy, tanto en Trípoli como en Benghazi, eran realmente impresionantes: estantes y estantes llenos de libros en espacios amplios y concebidos, sin duda, por profesionales.

Pero los anaqueles de madera clara estaban ocupados únicamente por decenas de ediciones diferentes de una sola obra: su famoso Libro verde .

Entonces tuve la sensación de que su estado mental se había deteriorado. Gente allegada al régimen me informó en esa ocasión que sus hombres de confianza habían conseguido quitarle la famosa valija de comando -de la que nunca se separaba- y que le permitía desencadenar un ataque militar desde los rincones más recónditos del desierto.

Esa vez me alojaron en un barco anclado en el puerto de Benghazi. A bordo encontré, entre otros, a los representantes de todos los partidos comunistas y de extrema derecha latinoamericanos, incluidos miembros de la Tacuara argentina o del Arena salvadoreño. Pero también estaban allí algunos líderes de sus adversarios del FMLN de ese país.

Para evitar encuentros desagradables, el régimen alojaba a unos en el barco y a otros en un lujoso hotel de la ciudad que ahora se ha transformado en la capital de la rebelión anti-Khadafy.

Tercer viaje

Mi tercer y último viaje se produjo en abril de 1985, cuando fui a entrevistarlo para la televisión francesa. En un marco de tensión con varios países europeos, Khadafy fue breve: lo único que le interesaba era recordarle al gobierno de Gran Bretaña que en Libia había un número considerable de sus ciudadanos que podían quedar “retenidos indefinidamente”. Con razón, los franceses no difundieron ese material y yo decidí no volver a Libia.

Años después, una foto de aquella estada en Benghazi me dio la razón. Sentado cerca de mí, escuchando la intervención del Guía de la Revolución durante el Congreso del Libro verde aparece el guardaespaldas que el régimen me había asignado en cada uno de mis viajes. Se trataba de Abdelbaset Ali Mohmed al-Megrahi, el hombre que cometió el atentado contra el Boeing 747 de PanAm que estalló en 1988 sobre la ciudad escocesa de Lockerbie con 270 personas a bordo.

LAS FRASES DEL CORONEL, A LO LARGO DE LOS AÑOS

8 de junio de 1981 (Entrevista revista Time)
Sobre Estados Unidos
” Creemos que Estados Unidos está ejerciendo todo tipo de acciones terroristas contra Libia. Hasta la acusación de que estamos envueltos en el terrorismo es un acto de terrorismo”

 

12 de julio de 2003 (Cumbre de la Unión Africana)
Sobre el sida
” Sida, sida, sida. No se oye hablar de otra cosa. Es terrorismo, una guerra psicológica. El sida es un virus pacífico. Si uno está limpio, no tiene problemas. El sida y la malaria son fuerzas de Dios para defender a Africa de una nueva colonización”

 

23 de marzo de 2006 (Discurso a estudiantes de la Universidad de Columbia)
Sobre la democracia
” No hay ningún Estado con una democracia en todo el planeta, con excepción de Libia. En Medio Oriente, la oposición toma la forma de explosiones, asesinatos y masacres”

 

20 de marzo de 2007 (Discurso en Nigeria)
Sobre el islam
” Es un error que existan otras religiones junto con el islam. Hay una sola religión que es el islam, después de Mahoma. Todos aquellos creyentes que no siguen el islam son unos verdaderos perdedores”

 

21 de enero de 2009 (Artículo en The New York Times)
Sobre el conflicto árabe-israelí
” El compromiso es un Estado para todos, una “Israstina”, que permitiría a la gente en cada partido sentir que viven sobre toda la tierra en disputa y no se ven privados de cualquier parte de ella “

 

25 de febrero de 2011 (Discurso en Trípoli)
Sobre los rebeldes
” Tienen 17 años. Les dan pastillas por la noche; les ponen pastillas alucinógenas en sus bebidas, en su leche, su café, su Nescafé”.

 

Gracias a Ignacio I.

 

El gobierno de Estados Unidos le da el premio “mujer coraje” a Yoani Sánchez, y a Reina Luisa Tamayo Danger le da una visa para intentar callarla.

La noticia del premio de Yoani Sánchez en Punt de Vista Cuba (arreglado el link, disculpen), comentada por su representante italiano Gordiano Lupi.

Sobre Reina Luisa Tamayo Danger no hemos sabido nada más desde el último acto represivo el día en que se cumplió un aniversario del asesinato de su hijo. Yoani Sánchez ha enviado, en el pasado, vía twitter, frecuentes notas sobre la fuerte represión que esta señora ha debido soportar en Banes durante el año que siguió al asesinato de su hijo Orlando Zapata Tamayo en una cárcel castrista. Yoani Sánchez nunca se personó en Banes para apoyar a esta señora, aunque lo hizo a través de twitter. Yo creo que de verdad debería hacer un gesto a la altura de un Marlon Brando cuando le dieron el Oscar y mandó a una india a recogerlo, o a la altura de Jean-Paul Sartre cuando le dieron el Nobel, y pedir a las organizaciones americanas que le han concedido este premio que se lo entreguen a la madre de Orlando Zapata Tamayo en su nombre, creo que sería un gran gesto de su parte.

El problema, aclaro, no está en YS, está en sus promotores y en las instituciones americanas que no han visto el coraje de Reina Luisa, y en el gobierno americano que prefiere darle una visa a esta mujer para que se largue, facilitarle el destierro, que reconocerle su coraje, su valor, y su dolor. Pero eso es lo que trajo el barco con las instituciones progres americanas y europeas.

Ahora, ¿hubiera prosperado una proposición a favor de Reina Luisa Tamayo Danger? Es lo que comprobaré cuando el próximo lunes entregue mi propuesta para que la calle de Presles lleve el nombre de Orlando Zapata Tamayo, pero hay que hacer las gestiones. Sin gestiones no se logra ni una cosa, ni otra.

Life Lessons. Una película de Martin Scorsese, con fotografía de Néstor Almendros.

A 19 años de su muerte, aquí está mi homenaje a Néstor Almendros, cuya obra, por suerte, no se quedó en las películas que hizo en Cuba, al contrario, trabajó con los más grandes realizadores del planeta y fue reconocido con el Oscar. Aquí les dejo un gran cortometraje -uno de mis preferidos- hecho con Martin Scorsese para New York Stories. Entre hoy mañana iré poniendo fragmentos de algunas de sus películas, un 4 de marzo, día en que nos enteramos del fallecimiento de Néstor Almendros, nos conocimos bíblicamente hablando Ricardo Vega y yo, hace 19 años.

Ricardo Vega ha estrenado Gente en la playa en su Facebook.

Entrevista en Youtube con Néstor Almendros, por el gran e inolvidable Joaquín Soler, en 1978. Parte 1, Parte 2, Parte 3, Parte 4, Parte 5, Parte 6.

50 años de PM (1961). Sabá Cabrera y Orlando Jiménez Leal.

Guillermo Cabrera Infante dio el dinero para la película y se estrenó en el programa televisivo de Lunes de Revolución, dirigido y presentado por el escritor. Todo el mundo conoce la suite. La persecusión de la película fue un pretexto para acabar con Guillermo Cabrera Infante, para el que algunos pidieron paredón, tal y como me cuenta Miriam Gómez, y como pude leer en su momento en los documentos personales de Alfredo Guevara.

Ricardo Vega y yo vimos PM a escondidas en una sala del ICAIC. Alguien le metió el chivatazo a Alfredo Guevara y éste se apareció en la sala antes de que el film acabara, terminó de verlo con nosotros. Nos preguntó lo que nos había parecido y le respondimos que estupenda, que no entendíamos por qué esa película había desatado tanto horror. Nos respondió lo siguiente: “La peliculita en sí no tenía nada, el problema era lo que había detrás, lo que no podía permitir la Revolución, debíamos impedir que Guillermito llegara a donde él quería llegar”. O sea, lo que querían era acabar con el escritor y con Lunes de Revolución.

Pero ahí está la obra de Lunes de Revolución, y la obra de Guillermo Cabrera Infante, los demás no tienen futuro, ni vivos ni muertos. Miriam Gómez recuerda que:

“Se puede decir que Guillermo fue un hombre de gran suerte, porque al tratar de destruírlo, salió de Cuba y se convirtió en un escritor internacional a pesar de todos los perros castristas que trataron de impedirlo, ahora cuando salga su Obra Completa, se confirmará lo que digo. También está como prueba de lo que él quería para Cuba: Lunes de Revolución, que sí fue una verdadera revolución, y ¿qué pasará entonces con Alfredo Guevara? Quedará como una Furtseva (*) tropical, eso sí, ha sido más peligroso, por que es más femenino.”
Miriam Gomez.

Una entrevista con Orlando Jiménez Leal en El País, por Juan Cruz.
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(*Yekaterina Furtseva).

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Un artículo de Guillermo Cabrera Infante en el London Review of Books donde habla de PM.

Why Do We Continue to Support the UN? Por Harris Sherline.

Why Do We Continue to Support the UN?
By Harris Sherline
Why do we continue to support the United Nations, as if it actually has any credibility or influence left?  Unfortunately, although the U.N. still exists, in many respects it has long since gone the way of the League of Nations.
Perhaps the most graphic example of the U.N.’s many failures is seen in its unwillingness to intervene in some of the world’s most tragic situations, such as Rwanda and Sudan, which Kofi Annan (U.N. Secretary General, 1997-2006) called “the site of the world’s greatest humanitarian disaster.”  Paradoxically, Cuba has a seat on the U.N. Human Rights Council.
Approximately 22% of the U.N.’s $1.08 billion operating budget and more than 25% of its peacekeeping budget of $7.83 billion are funded by the U.S.  Of the 15 countries that have received more than $300 million each in U.S. aid, Israel, Mexico, and Colombia were the only countries that voted with the U.S. more than half the time.  And, although we also give significant foreign aid to many of its other members, there is a long list of nations that generally vote against us in this world body.
In 2010, Egypt received $1.55 billion in foreign aid and votes against the U.S. 79% of the time.
Jordan, which votes against us 71% of the time, received over $458 million a year in U.S. foreign aid.
Pakistan receives about $6.7 billion in annual aid from the U.S. and votes against us 75% of the time.
India, which pocketed over $117 million in U.S. aid in 2007, votes against us 81% of the time.
In addition to financial aid, the U.S. also provides substantial scientific, technological, medical and educational support to nations that not only fail to support America around the world, but often actively work against our interests.
The list of those who generally oppose us at the U.N. while reaching for our national wallet also includes Ethiopia, Sudan, Uganda, Kenya, Zambia, South Africa, Afghanistan, Nigeria, Pakistan, Tanzania, Colombia, and Mexico.
In addition, and perhaps most troubling, Saudi Arabia has a record of voting against us 73% of the time.
When will we acknowledge that these nations are not our friends?
Europeans have historically accused the U.S. of being naïve in the conduct of its foreign policy.  In their view, the Americans have never been willing to recognize that self-interest takes precedence over all other considerations in international affairs.  Fairness, honesty, and even national honor are trumped by political or economic advantage.  The conduct of the French in the run-up to the Iraq war is a classic example of what is called “realpolitik,” and the collective attitude of the U.N.’s member nations clearly exemplifies this philosophy.
America has fostered the growth of the U.N.’s giant bureaucracy in our midst.  It is accountable to no one, and we have permitted its bureaucrats to create a system of generous rewards and perks for themselves, all supported by our tax dollars. The U.N.’s compensation and benefits plans provide a lifestyle and a retirement program that the individuals involved could never achieve in their own countries.
In addition, Iraq’s “oil for food” program included graft of a magnitude rarely seen before.  Established to benefit the Iraqi people, it was corrupted by Saddam Hussein and his willing accomplices in the U.N., along with such other member nations as France, to the tune of $10.1 billion.
Jill Labbe of the Fort Worth Star Telegram highlighted the U.N.’s questionable and self-serving conduct in Iraq, pointing out, among other things, that:
“France was sending boats and boat accessories as ‘relief items’ in exchange for access to Iraq’s oil reserves.”
“U.N. Secretary-General Kofi Annan personally OK’d $20 million in ‘humanitarian aid’ for Odai Hussein, Saddam’s son, to construct an Olympic sports complex.”  This is the same Odai Hussein who tortured and murdered Iraq’s athletes for failing to measure up to his expectations.
Many of those who run and staff the U.N. live “high on the hog,” while consistently working against America’s national interest, all on our nickel.  Make that our billions.
So, what should we do?
I believe that if the U.N. and its member nations want something from us, there should be some quid pro quo.  Advancing our goals should be an important consideration in exchange for our money and blood.
The fact that we are constantly being told how much the rest of the world hates us is often cited as evidence of how wrongheaded our policies are.  How about simple jealousy being the real reason for their disapproval?
We are told we should be more sensitive to the feelings, beliefs, and values of others.  That’s the reason the Muslims and so many other people around the world hate us.  It’s actually our fault that they are so hostile toward us.  Really?
Who is more sensitive to the values of others? Those Islamic Fundamentalists who are attempting to destroy our society, who behead innocent and helpless victims, and murder women and children for no reason other than to terrorize–or Americans, who have been doing everything possible to help free those held in bondage?  Is America, with its multi-cultural society, where all religions and cultures are accepted, really such an insensitive society compared to those of the people who criticize us so vehemently?
Does anyone remember how the Soviet Union reacted to the dislike or hostility of others?  Or how they treated their own people?  How quickly the world forgets.
I don’t know about you, but I will take America, with all its faults, over those societies elsewhere in the world that continue to enslave, murder, and victimize their own and other peoples for power and gain.
If we are so terrible, why are so many people trying to flee their own countries and enter the United States?
There should be no more free lunch for the U.N. and those nations around the world that continue to take from us while denigrating and harming Americans, that accept our money without so much as a thank you, all the while complaining that we’re the cause of the world’s ills.  No matter how much we spend to help others, it’s never enough.
And there should be no more unlimited diplomatic immunity, which is often used as a cover for a laundry list of crimes, including spying.
In addition, there should be no more U.N. officials like Koffi Annan telling us that the war in Iraq was illegal, while the organization he headed went through the charade of investigating itself in the very scandal from which it pocketed $2.2 billion in administrative fees and in which his son was suspected of having personally participated.
It’s time that America stopped being misled into accepting the idea that we should seek the U.N.’s approval in order to take actions we consider necessary for our own security and well-being.

Tomado de Chron Watch América. Para traducirlo con Google Translate.

Gracias a Melekiop.

El fiscal de la Corte Penal Internacional actuará contra Gaddafi y su entorno por crímenes contra la humanidad.

En El País.

Los que leen este blog y leyeron La Ficción Fidel, y han seguido mis entrevistas desde hace 15 años saben que llevo años pidiendo lo mismo para los Castro, pero esto se debe hacer antes de que la cosa empeore. No se puede continuar aceptando que el mundo alabe a los dictadores, y se burle de sus víctimas, para los Castro también es la hora de llevarlos a la CPI. Evitaríamos otro derramamiento de sangre mayor del que ya se ha producido.

Conga cubana.

Esto es lo que trajo el barco, p’a esto sí hay fuerza y movilización, y no puedo negar que a mí también me encantan las congas cubanas.
Gracias a Ena.

Los dos bautizos del diablo. Por Esteban Fernández.

 
                                                    Por Esteban Fernández
   
LOS DOS BAUTIZOS DEL DIABLO
 
Existen algunos cubanos que todavía no saben quién fue el niño “Hipólito Ruz” porque eso siempre fue un secreto de Estado en Cuba, pero en el destierro se han publicado un chorro de escritos al respecto. Sobre todo Maritza Beato ha dado muchos detalles.
 
Vamos a comenzar por decir que soy un firme creyente que el principal interés de Fidel Castro en desmoralizar a nuestro país es personal. Es un enfermizo complejo producto de su infancia desastrosa. Además, desde luego, de ser el H.P. más grande que ha dado la isla.
 
Quizás hoy, después de 52 años de un intenso intento de barrer todos los principios más elementales en la población cubana no le den mucha importancia a lo que le ocurrió al niño Fidel Hipólito Ruz. Pero a mediados de los años 20,  en una nación puritana y decentísima, le hicieron la vida insoportable y llevaron súper recio al pequeño bastardo oriental.
 
De pronto a la casa de la familia Castro-Argota  se apareció una joven analfabeta, a la que pusieron a limpiar la asquerosa mansión (llena de gallinas y chivas campeando por sus respetos)  y a servir de criada.
 
A los 15 días ya el dueño de aquel chiquero en Birán, un gallego bandido y que había pertenecido a la tropa que eliminó al Titán de Bronce, le estaba metiendo mano a la humilde sirviente.
 
Producto de ese amancebamiento es que llega al mundo el tirano. Lo mandaron (o escondieron) a pupilo y allá los compañeritos le decían “el judío” (ese fue el primer nombrete de Bola de Churre) porque así le llamaban a los niños que no habían recibido el Bautizo.
 
De ahí lo mandaron a la casa del Cónsul haitiano en Santiago que a regañadientes recogió  al imberbe. A los ocho años fue que se conmovieron Emercianne e Hipólito Hibbert y le sirvieron de padrinos, bautizándolo con el nombre de Fidel Hipólito Ruz. El viejo Ángel Castro brilló por su ausencia. Ni por la esquina de la Iglesia se apareció.
 
El día más feliz de este engendro del mal (cuando comienza su venganza contra los cubanos) fue cuando María Luisa Argota -cansada de tantos tarros- se fue de la casa.
 
Como el viejo Ángel era tremendo matrero, antes que María Luisa le pusiera el divorcio pasó rápidamente su fortuna a su íntimo amigo Fidel Pino Santos para no tener que darle “Nananina” a su legítima esposa. Y toda la prole se coló en la  averiada casona de Birán.
 
Se casó con la fámula y una vez más llevaron a retortero a bautizar al monstruo. Le sirvió de padrino esta vez Fidel Pino Santos y entonces fue que le pusieron Fidel Alejandro Castro Ruz. Llamarlo “Fidel” era para congraciarse con su padrino, el riquísimo canario Fidel Pino. Mis estimados amigos William y Enrique Sera eran cercanos vecinos de la zona y siempre me dieron cientos de informaciones al respecto. Y encima de eso, el hijo de María Luisa -Pedro Emilio-  tuvo un programa de radio local en esa época  llamado “Los Castro de Birán”, barriendo el piso con sus medios hermanos.
 
A pesar de que la familia tenía un magnífico patrimonio acumulado producto de triquiñuelas  del viejo Ángel jamás fueron aceptados en la sociedad santiaguera. Eran más bien unos apestados ilegítimos. Eso lo ha pagado con creces, y con muchísimos muertos, el pueblo cubano.
 
 La segunda suerte (la primera -les dije- aconteció al poner María Luisa  pies en polvorosa dejándole el campo libre a la mucama) fue cuando una distinguida joven oriental de una conocida familia, llamada Mirta Díaz Balart, se enamoró y contrajo nupcias con él. El hermano de la muchacha, Rafael, se convirtió en acérrimo enemigo de su cuñado. Tanto así que fue este hombre el cubano que mejor conoció a la hiena. Inclusive fundó la primera organización anticastrista del exilio llamada La Rosa Blanca.
 
Mirta se divorció cuando el sátrapa en ciernes estaba preso en Isla de Pinos. Públicamente Castro la denigró diciendo que recibía una “botella” de Batista, pero por haber tenido un hijo (que Castro siempre ha mantenido de rehén) nunca ha roto relaciones ni ha criticado a su ex esposo. En su libro (que no he leído) Juanita Castro da una versión diferente, pero considero que ésta es más veraz.
 
En defensa de Lina Ruz González hay que decir que ya a mediados de 1959 comenzó a criticar abiertamente al régimen implantado.

(Amabilidad del autor).

La presidenta argentina interviene para frenar el intento de veto a Vargas Llosa en la Feria del Libro de Buenos Aires.

Perdonen que no puse el link a la noticia anterior, y es que tuve que salir todo el día a “lavar para la calle”, o sea, trabajar en mil cosas. En El País.

“Apreciado” y… odiado Gaddafi.

“APRECIADO” Y… ODIADO GADDAFI.

Gaddafi dio recientemente una entrevista a la BBC donde confiesa en medio de la euforia más neurasténica que su pueblo lo adora y que ese mismo pueblo estaría dispuesto a morir por él; añadió que aquellos que se han levantado en su contra, los que según él son pocos, han sido endrogados por Al Qaeda. Curiosa reacción la de este dictador que sabe muy bien que está a punto de caer, puesto que una gran cantidad de rebeldes libios cercan ya la capital de Libia; después de haber perdido varias ciudades importantes del país su fragilidad es evidente.

Lo curioso de esta entrevista ha sido la cara del periodista, que apenas podía ocultar la mueca de burla, a punto de estallar de la carcajada. ¿Hubiera reaccionado este periodista igual antes de las revueltas árabes? No lo creo. La mayoría de estos periodistas, al igual que los grandes jefes de estado, se arrodillaron delante de la figura de este fantoche criminal, presuntuoso, vestido siempre como un monigote, ideólogo de las barbaridades más inimaginables.

Recuerden y busquen en los archivos de internet, antes que las borren, las fotos de los jefes de estado junto a este tipejo, depredador de los derechos humanos, criminal sin vergüenza. Sin ir más lejos, en la última visita a Francia exigió que le permitieran colocar su tienda de campaña en los jardines del Eliseo, y no trajo camellos de milagro; todo deseo se le fue estrictamente cumplido.

Sin embargo, Gaddafi ha pasado de ser uno de los dictadores más venerados, a uno de los más odiados, en cuestión de días. Hasta Barack Obama, su más reciente admirador, exige cerrar el espacio aéreo de Libia, y todos, absolutamente todos le invitan a renunciar por el bien suyo, pero sobre todo para el bien del país. ¡A él qué carajo le importa el país! Tanto él como uno de sus hijos han amenazado con hacer desaparecer Libia del mapa antes que abandonar el poder, y toda su estirpe está por la misma onda.

Todo esto me recuerda a otro viejo dictador, el Coma Andante del Caribe, y a su hermanazo, el sanguinario Raúl Castro. ¿Habrá que esperar que haya una masacre en la isla para que los jefes de estado y la ONU reconozcan el sacrificio del pueblo cubano, como ahora reconocen bastante tardíamente el de los pueblos árabes?

No puedo entender cómo el presidente norteamericano trata de dictadores a unos y a otros, los que lo son también con toda evidencia, como es el caso de los dos viejos cagurrientos castristas, los deje hacer y deshacer. ¿Por qué no actuar antes de que no haya remedio para nadie? No empleo el término “demasiado tarde”, porque para los cubanos ya es hora desde hace muchísimo rato de que los norteamericanos y el mundo entero apoyen la lucha de los cubanos por la democracia y su derecho a tomar las calles en el caso que lo decidieran, tal como hemos visto en Túnez, Egipto, Libia, Yemén, Argelia, Marruecos, y hasta en China.

Todavía no sabemos en qué pararán esos países, al parecer los egipcios no están contentos con el comportamiento de los militares, y mientras más se demoren en crean un gobierno estable, por la vía de las urnas, más tiempo ganarán los que se quieren apoderar de los movimientos libertarios de los jóvenes: por ejemplo los miembros de la Hermandad Musulmana podrían aprovecharse de la pérdida de tiempo, e implantar un gobierno religioso, tipo Irán. Pudiera suceder, lo que desde luego, como ya han avanzado los especialistas del Medio Oriente –al que muchos han comenzado a llamar el Miedo Oriente- sería horrendo. Otros confirman que los jóvenes lo evitarían a todo costo.

Ahora, eso sí, todos aquellos que cantaban las loas de Muammar al Gaddafi, y se hacían la foto, y aceptaban los regalos, están todos muy calladitos, diría que demasiado. Otros se aprovechan y claman en contra del tirano, y tiran las fotos al basurero. Andarán muy ocupados en ver por dónde irán los tiros en caso de que caiga el dictador junto a su estirpe, cosa de apuntarse en la agenda los nuevos nombres, hacerse la foto de turno, y esencialmente no perder el negocio del petróleo, que de eso se trata.

Así que adiós, odiado Gaddafi, contigo pasaron muchos de ellos entrañables momentos de abundancia, pero con esos momentos sólo se mojaron unos cuantos, entre tanto el pueblo libio se moría de hambre, ansioso de libertad.

Zoé Valdés.

De los think tanks a los jets privés.

De los think tanks a los jets privés.

Cada día me pregunto por qué, en su buena medida, los políticos norteamericanos parecen tan idiotas y los franceses dan el plante de parecer brillantes. Anoche encontré la respuesta, en América el pensamiento resulta secundario a la hora de gobernar, está supeditado al poder del dinero, al poder sencillamente; no parece que haya complejos con eso, ni la gente espera más de los políticos que lo que son o debieran ser: unos gestionadores de capacidad ilimitada en tiempo limitado; otros piensan por ellos, ellos ejecutan. Sin embargo, en Francia la gente espera que los políticos sean y se comporten como luminarias, y al igual que en cualquier parte del mundo, incluido Estados Unidos, pueden serlo, o pueden llegar a ser también grandes zocotrocos con aires de grandes pensadores.

Sin embargo, mientras que en Estados Unidos las ideas se forman, y a veces se conforman, en las universidades, pero se desarrollan fuera de ellas, puede que en los tanques de ideas, en los think tanks, que en su gran mayoría son independientes, en Francia los futuros políticos salen todos de la misma escuela, la ENA (Escuela Nacional de Administración), la mayoría son Enarcas, y estudian lo mismo, piensan lo mismo, y el único campo de desarrollo es el que les queda a la hora de deshojar la margarita, o sea la elección es de intención ideológica, y no de propensión al pensamiento o a dejarse guiar por un sistema de pensamiento, no, al graduarse se preguntan ¿para dónde cojo, para la derecha o para la izquierda? Ah, tiens!, hay menos gente en la izquierda, me dirijo entonces hacia ese lado, las convicciones son pocas, entonces, bienvenidos al negocio de la política que actúa como guía espiritual, por no decir ideológico.

Anoche en un programa de televisión de sesudos, una señora preguntaba por qué razón desde hace más de treinta años los políticos franceses siguen siendo los mismos y no vemos caras nuevas, pues porque no hay diversidad de “tanques de ideas” independientes (los think tanks en Francia llegan a 160, contra 1500 en Estados Unidos), todos salen formateados de la ENA, y una vez que son políticos, y que llegan al poder, se aferran a él, se reparten los puestos, se los barajan, juegan al dominó con ellos, y se dedican a ver a cuál dictador de turno le van a pegar la gorra, a ver en cuál jet privé se van a montar cómodamente para darse unas buenas vacaciones allá donde esclavizan todavía a los pueblos, como si visitaran una especie de parque temático de la esclavitud, o del comunismo, en el caso de Cuba.

Los thinks tank norteamericanos venían advirtiendo desde hace rato de lo que acontecería en el mundo árabe, una novedosa explosión social sin antecedentes parecidos, los políticos norteamericanos fueron entonces prevenidos, entre tanto los franceses se dejaban seducir por las prebendas de los dictadores, lo siguen haciendo con los Castro, y continúan recibiendo chucherías y regalos caros de los árabes. Esto le ha costado el puesto, sin embargo, a una excelente política: Michèle Alliot-Marie, la prensa se ha encarnizado en su contra, y Sarkozy y Fillón la obligaron a dimitir ante la avalancha mediática que no le permitía actuar con serenidad. ¿Es ella la única que aceptó prebendas de los dictadores árabes? Por supuesto que no, otros muchos lo siguen haciendo.

A MAM la ha sustituido Alain Juppé, antiguo ministro chiraquien que vivió su traversée du desert cuando se le descubrió lo de unos apartamentos alquilados a bajos precios con los que se beneficiaron gente cercana a él, sin embargo, nadie puede criticar su gestión en Bordeaux, la ciudad en la que es flamante y admirado y votado alcalde. ¿Es Alain Juppé un hombre de ideas, de pensamiento? Es probable, sin duda alguna, pero la gente lo que reclama porque lo necesita, son políticos que actúen y gestionen correctamente, y que otros sean los filósofos, de manera independiente, para que las sociedades se beneficien de sus críticas y posiciones poco viciadas por el academicismo político a la europea.

Sin embargo, al parecer, un político como Jean-François Copé, que es considerado un rostro diferente dentro de la UMP, trabajó con los thinks tanks sobre tres temas primordiales, estructurales de la economía y la política francesa: la competitividad y las 35 horas, la laicidad y la justicia social. Veremos qué nos traen los nuevos cambios en el gobierno.

Zoé Valdés.

Se quedan cinco bailarines en Canadá.

Lean en EFE. Pero claro, el primer bailarín Elier Bourzac dice que se queda por problemas “artísticos“, es como si a Noureyev le hubiesen preguntado cuando salió huyendo de los soviéticos que por qué corría tanto, y el hubiera respondido que porque le apretaban las zapatillas clásicas.

El chino cubano. Por Esteban Fernández.

EL CHINO CUBANO
 POR ESTEBAN FERNANDEZ
 
Una de las lecciones aprendidas en este largo exilio es lo equivocado que estábamos con los asiáticos que vivían o nacían en nuestro país. Por ejemplo, ¿cual es el mayor orgullo de un padre cubano en el destierro?: que sus hijos se sientan cubanos, que piensen como cubanos, que actúen y que coman como cubanos. Sin embargo, en Cuba era al revés, pensábamos distinto, y nada nos daba más alegría, nada nos inspiraba más afecto, que ver a un chinito aplatanado comportarse cien por cien como si fuera cubano. Y si el chino se tiraba para el cubanéo, entonces adorábamos al chino.
 
El segundo error (que ahora nos molesta mucho cuando nos pasa a nosotros) era que la mayoría de las veces ese “chino” no tenía ni un solo pelo de chino. Posiblemente sus padres eran coreanos, japoneses o filipinos, pero nosotros de todas maneras le disparábamos por la cabeza la ciudadanía china.
 
En mi barrio había un matrimonio “chino” y un día me quedé frío cuando la señora me explicó que “sus padres estuvieron muy opuestos a su matrimonio porque no estaban de acuerdo conque se casara con alguno de otra nacionalidad y cultura que ellos”. Eso me lució la cosa más absurda del mundo porque para mí ellos no eran más que “un par de narras”.
 
En Cuba muchos chinos cubanos fueron Coroneles de la Guerra de Independencia, Representantes a la Cámara, Senadores, eminentes galenos, letrados, pero existía la absurda creencia de que todos tenían “un tren de lavado de ropas o un restaurante en la calle Zanja”.
 
Y la frase popular de  “Ese no le ha tirado ni un hollejo de naranja a un chino” daba a entender que “darle un naranjazo a un chino era fácil”. Sin embargo, un monumento en La Habana decía que “En la guerra no hubo un chino cobarde ni un chino traidor”.
 
 Y cuando teníamos mala suerte era porque “teníamos un chino atrás”.Si una mujer nos disgustaba, o nos hacía algo malo, y queríamos herirla entonces el peor insulto era: “Chica, búscate un chino que te ponga un cuarto”. Pero la verdad era que los chinos eran inteligentísimos a la hora de escoger una cubana buena, decente y honesta.
 
No solamente generalizábamos llamándolos a todos “chinos” sino que individualmente utilizábamos eso de “el chino” como apodo. Es decir, ya desde el Kindergarten, y durante toda su vida, todo el mundo a su alrededor le llamaba “el chino Toyota” a un japonés.
 
Dígame la verdad: “¿Si usted nació en Artemisa, sus padres y sus abuelos son cubanos, le gustaría que todo el mundo lo llamara “el peruano Pérez” y que a sus hijos en la escuela los llamaran  “los peruanitos Pérez”?. Claro que no.
 
Al chino que, de muchachito,  yo estaba desesperado por conocer era “al médico chino” porque cuando yo hacía algo malo siempre mi madre allá en la distancia y con un cinto en la mano me gritaba: “¡Hoy sí que no te va a salvar ni el médico chino!”. Y yo le respondía: “Mamá, ¿por lo menos me puedes dar la dirección de ese médico chino para que interceda por mí, y a lo mejor te convence?”.
 
Aquí los americanos cuando saben decir “Sí, señor” ya se creen que saben Español, pero hubo una época en que yo cometía ese mismo error y me creía que “hablaba chino” porque me aprendí un comercial del arroz Jon Chi que decía “Chi que crece, chi que desgrana, chi que le va a gustar”.
 
 Y… ¿no le molesta a usted ahora cuando en el cine el papel de cubano lo hace un actor con acento argentino o mexicano? Sí, pero nosotros cometíamos en Cuba el mismo error y el “chino” más famoso de la televisión, el actor cómico preferido de mi padre, “el Chino Wong”, era un cubano llamado Emilio Ruiz, y en la radio Chan- Li- Po era otro cubano llamado Aníbal de Mar.

Amabilidad del autor.

Blogs de Gaceta de Cuba, el Diario del Exilio.

Tres nuevos blogs de Gaceta de Cuba, el Diario del Exilio, ellos son Disisdencias de Isis Wirth, Güicho Casual de Luis Hartmann, y Espejo de (Im)paciencia de Jorge de Armas.

Amabilidad de Camilo López-Darias.

Sucesos narrados por la comunicadora comunitaria Yadira Rodríguez Bombino.

El ciudadano Lázaro Armas Álvarez, vecino de la calle D entre 3ra. Y 2da. Reparto Luyanó Moderno. Municipio San Miguel del Padrón, La Habana, me comunica lo siguiente:

“Hace más de 6 años vivo en condiciones muy desagradables. Frente a mi casa hay una fosa que derrama excrementos y agua putrefacta, la cual está afectando a todo el vecindario; y a mí en lo personal me quitó un pedazo de mi vida porque mi esposa dio a luz una bella niña, la cual se enfermó a los 20 días de nacida y dos meses después falleció”.
“Después que perdí a mi niña, médicos del hospital William Soler se presentaron en el barrio para tomar muestras del agua y se encontraron como resultado que el agua que está disponible para el consumo de la población se había mezclado con las aguas albañales. Pero eso no bastó para que se arreglara el problema. Todo sigue igual, lo cual demuestra que al gobierno no le interesan los problemas serios de los barrios insalubres como el de nosotros”.
“Solo me queda pedirle a Dios que no permita que fallezcan más personas”.

La Habana, 28 de febrero de 2011.

Enviado por Martha Beatriz Roque.