Lula en Cuba: Una visita sospechosa. Por Manuel Suárez.

Lula en Cuba: Una visita sospechosa

El expresidente de Brasil, Luiz Inácio ‘Lula’ da Silva ha estado en Cuba una vez más. Ya siendo presidente visitó al país en cuatro ocasiones y se reunió con los hermanos Castro.

Para el cubano de a pie, envuelto en la diaria batalla por la supervivencia de él y su familia, esta visita puede haber resultado intrascendente. Un político más que viene a “darse la lengua con estos viejos”, pensará al escuchar la noticia en la radio, mientras sale corriendo a buscar los huevos que llegaron a la carnicería y que si no andas rápido se acaban, y entonces a esperar hasta la próxima vez que nadie sabe cuándo será.

Aunque hice una carrera universitaria, también soy un cubano de a pie, pero con la ‘mala costumbre’ de leer la prensa oficial y hurgar en las noticias, y la suerte de tener amigos que me hacen llegar informaciones publicadas en medios extranjeros.

Si juzgamos por lo que dice Granma, órgano oficial del Partido Comunista de Cuba, el señor Lula se reunió con los Castro y visitó las obras del puerto del Mariel, una bahía natural a unos cuarentitantos kilómetros de La Habana y que hasta ahora tenía poca utilización. En el Mariel, Brasil está financiando la construcción de instalaciones portuarias y un sistema de carreteras y vías férreas que faciliten el acceso al lugar.


Granma adorna su noticia con la obligada referencia de que Brasil siempre ha votado en Naciones Unidas para que se levante el embargo económico de Estados Unidos a Cuba, y otras frases hechas y gastadas sobre las “excelentes relaciones”, entre ambos países, etc, etc.

Lo que Granma no dice en su edición de jueves 2 de junio, es que desde hace tiempo se sabe de la existencia de petróleo de buena calidad en la zona económica cubana en el Golfo de México. Lo que Granma no quiere recordar es que cuando el señor Lula expiraba su mandato como presidente, se rumoró que ocuparía el máximo cargo en Petrobras, el inmenso consorcio brasileño.

Tampoco Granma menciona que Brasil posee tecnología de punta en la explotación y exploración petrolífera en aguas profundas, la mejor del mundo según los expertos. Tampoco  Granma habla de la plataforma construída en China para un consorcio italiano que a más tardar en septiembre, debe estar haciendo prospecciones en la zona del Golfo bajo control de las autoridades cubanas. Granma no dice a nombre de quién viene el señor Lula a Cuba, quien ya no es presidente de su país. ¿Será como un representante de Petrobras, dadas sus buenas relaciones con la cúpula gobernante de La Habana?


Yo, habanero común y corriente, he sabido estos detalles por esos buenos amigos que tengo, quienes me hacen llegar lo que al respecto se viene publicando en la prensa extranjera y que el Granma calla. Tengo la suerte de poder leer sobre ése y otros temas pues por decreto de la dictadura imperante en la isla, los cubanos no tenemos derecho a la libre información. Sólo a la que ellos nos dan, en sus bodrios de periódicos y noticieros.

Todos los días, en el mundo las grandes y pequeñas empresas realizan todo tipo de transacciones, compras, ventas, se firman acuerdos para inversiones y operaciones conjuntas, entre otros tejemanejes comerciales y financieros. Pero a mí, que sé cómo funciona este gobierno que nos ha sido impuesto por más de 50  años, esta visita no me agrada.

Cualquiera diría que estoy en contra del desarrollo de mi país. No, estoy en contra de que el mismo grupo que ha controlado los destinos de Cuba por tanto tiempo, se apropie ahora de la inmensa riqueza que extraerán del Golfo de México. De esa riqueza, mi pueblo, mi gente, recibirá migajas, si acaso. Porque en la mente de Fidel ni de su hermano Raúl no está (creo que nunca lo ha estado) mejorar nuestro precario nivel de vida.

Sobradamente lo han demostrado durante más de medio siglo,  cuando han tenido posibilidad de introducir cambios al modelo socioeconómico y no lo han hecho. Tampoco los cubanos que vayan a trabajar a esas instalaciones serán beneficiados.

Como hasta ahora ha ocurrido, cobrarán salarios de miseria que no se coresponderán con la responsabilidad del trabajo que realicen, siempre bajo el ojo vigilante de los peones del gobierno, que tranquilamente los separarán de su trabajo si osan protestar por cualquier cosa o no participar en alguna actvidad política. Bajo ese régimen de semiesclaviud trabajarán  “los afortunados cubanos” que tengan acceso a esas instalalciones. Mientras, entre sonrisas, los jerarcas continuarán engrosando sus cuentas en bancos extranjeros, como hasta ahora han hecho.

 
Y lo triste de todo esto es que el señor Lula, un hombre que en carne propia vivió la explotación de los obreros, ahora alegramente se abraza con los mismos que han sumido al pueblo trabajador de Cuba en la miseria y les allana el camino para que sigan esquilmando a mi patria. El señor Lula les ayuda a construir un complejo donde los obreros no disfrutarán de los derechos por los cuales una vez él luchó en Brasil.

Pero un día todo cambiará y aquéllos que ayudaron a mantener en el poder a una tiranía peor que cualquiera de las juntas militares que usurparon el poder en Latinoamérica, tendrán que rendir cuenta de sus actos. El tiempo dirá la  última palabra.

Manuel Suárez, desde La Habana

Gracias a Tania Quintero.

“Women writers are different, I can tell, they are inequal to me”. V.S. Naipaul.

Escándalo en el Reino Unido por esas declaraciones. Naipaul se especializa en este tipo de declaraciones políticamente incorrectas.

En London Evening Standard

Columna de Melanie McDonagh

Naipaul is losing, his grip, says tirade target: Diana Atthil. Artículo de Benedict Moore-Brigdet

La media mentira o la media verdad: Wishes On A Falling Star. Cuba in the 50th year of the Revolution. Jacopo Cecconi, Paolo Cellammare, Gianmarco Sicuro.

Esta es la visión ridícula, mitad verdad y mitad mentira, y hasta por momentos estúpida que se tiene de Cuba, ¿por qué? Porque una serie de cubanos del interior se ha dado a la tarea de dar esa versión de lo que era Cuba antes del año 1959: “el burdel de los Estados Unidos”, de mostrar a Fulgencio Batista como “el único malo de la película”, de dar una visión de que todo no está tan mal en Cuba, y que no hay mejor país en el resto de América Latina que la Cuba castrista. Decir que la revolución castrista mejoró la vida en el campo es burlarse de los campesinos, que le dio educación a todo el mundo, y el blablablá que ya conocen es cuando menos de una ignorancia garrafal. Lo que no se puede ocultar es lo que se ve, la miseria humana, física y espiritual. Lo que no se puede ocultar es que para algunos “disidentes” , incluída la entrevistada principal, el problema se reduce a la apatía de los jóvenes y a la imposibilidad de viajar.

El tono aventurero del documental, de mostrar exclusivamente lo que los realizadores y la guía han escogido mostrar, resulta partidario del nuevo turismo que persiguen algunos, el turismo de la pobreza que se implique en la delincuencia castrista. ¿Se habló de libertades en el documental, de presos políticos, de los crímenes de los Castro? No, de ninguna manera, se habló solamente de la parte turística y de la aventura que significa para algunos vivir bajo una dictaudura de 52 años. De cualquier modo,  es relevante  que estos tres jóvenes florentinos hayan mostrado su visión de esa Cuba.

Sin embargo, resulta vergonzoso, sobre todo cuando uno de los jóvenes italianos le pregunta a una muchacha si el helado de Coppelia es tan bueno como para hacer esa cola. ¿No se enteró de que igual ese helado era lo único que comería esa mujer en el día?

Ya verán que al embargo le llaman bloqueo. Y cómo afirman que ellos quieren seguir jugando, porque para ellos es casi, finalmente, un juego, por supuesto. Y en conclusión, ¿cuál es la solución para el rostro con el que termina el documental antes de los créditos finales? Esperar, esperar, esperar

Gracias a Melekiop.

Vocero. Por Esteban Fernández.

por Esteban Fernández.

VOCERO

Después de tantos años en el exilio,  poco a poco me voy dando cuenta del puesto que la vida y la causa  cubana me han deparado. Miles de veces me he preguntado: ¿Qué soy yo?  Porque sinceramente, nunca he creído ser un gran escritor, ni  me considero un intelectual. Entonces, cada día me convenzo más que lo que soy es un vocero.

Soy un vocero que defiende lo que muy pocos defienden y  me he convertido, sin proponérmelo,  en el portavoz de una gran generación.  Soy la voz de  los intransigentes y de los que todavía están dispuestos a dar el último aldabonazo de envergadura contra la tiranía.

No me interesa presumirle  a nadie de ser un patriota ni un combatiente, porque  no lo soy. Pero con supremo orgullo les puedo asegurar que todos los patriotas y combatientes tienen en mí a su representante.

Ante tanto pacifismo, ante tanta blandenguería y tantos intentos de diálogos -y borrón y cuenta nueva- con la dictadura, los eternos intransigentes me llaman escandalizados todos los días para que saque la cara por ellos y les diga al mundo que ¡ELLOS NO SE RINDEN!…

Soy el emisario,  no solamente de los luchadores actuales,  sino de los de la Cuba de ayer.  Cuando millones de cubanos parecen no tener  ni la más mínima idea de lo que pasó en nuestra nación antes de 1959 (porque la tiranía así lo ha querido y logrado) yo me paso la vida tratando de honrar  la historia pasada y de defender nuestros antepasados que lograron convertir a la Isla en una maravilla. Y aquí estoy yo, dedicado en  cuerpo y alma, por completo, para hacer patente las glorias de los cubanos que merecen ser enaltecidos.

Cada vez que he estado cerca de un agonizante ancianito cubano, le he prometido: “No te preocupes que yo voy a seguir predicando tus pensamientos”… Nada me enaltece más que cuando mis compatriotas me dicen: “Tú hablas y expresas lo mismo que nosotros pensamos, tú plasmas nuestras ideas y nuestros ideales”…

Recuerdo con tristeza cuando Ángel Torres, el hombre que más sabía de la pelota cubana en el mundo, y quien fue para mí como un padre en el exilio, en su lecho de muerte me agarró una mano, se sonrió, y me dijo en una especie de súplica: “Ahora que yo voy a faltar espero que tu te ocupes de seguir hablando de Habana, Almendares, Cienfuegos y Marianao”. Le contesté: “Sí, Angelito, confía en mi, voy a hablar de eso y de todo lo cubano”. Por lo tanto, con supremo orgullo les digo que ¡Soy  vocero de Ángel Torres!

Soy pregonero de los que todavía sienten admiración por José Martí, por Antonio Maceo, por Carlos Manuel de Céspedes, por Calixto García, por Ignacio Agramonte, por Máximo Gómez. Y divulgador de los que todavía se emocionan cada 28 de Enero, cada 7 de Diciembre y cada 20 de Mayo. Mi defensa eterna a los herederos de la Protesta de Baraguá.

Ni me creo héroe, ni alardeo de ser valiente, simplemente soy un predicador de la valentía de los titanes. Escribo de Vicente Méndez, de Tony Cuesta, de Yarey, de Pedro Luis Boitel, y de todos los que han batido el cobre contra la satrapía.

¿A qué aspiro cuando Cuba sea libre?  Ni me interesan los puestos de gobierno, ni los cargos importantes. Simplemente me conformo con ver a la patria emancipada y seguir siendo el propagador de los ideales de un enorme grupo de cubanos. Esto, para mí,  se ha convertido en deber y sacerdocio eterno.

Soy el admirador número uno de la Brigada 2506, de los que cayeron fusilados gritando “¡Viva Cristo Rey!”… Soy el simpatizante de todos los presos políticos, de los que sufrieron el plan de trabajo  forzado Camilo Cienfuegos, de los que padecieron en los campos de concentración de la UMAP y de las presas en Manto Negro. Mientras me quede una gota de sangre en el cuerpo voy a gritar a los cuatro vientos la valentía de los alzados en el Escambray,  de la grandeza de los que hicieron a Cuba un emporio de riqueza,  y de los cubanos que siguen queriendo y luchando por un destino mejor para la isla que nos vio nacer.

(Amabilidad del autor).

El ex Ministro Luc Ferry menciona un caso de pedofilia de un ex Ministro socialista.

Presuntamente se ha dejado entender que se  trataría de Jack Lang, que fue Ministro de Cultura y de Educación respectivamente, en épocas diferentes, además Nicolas Sarkozy lo nombró Emisario para los problemas de Cuba. Jack Lang es un ferviente defensor de la revolución castrista, aunque en los últimos años hizo algunas críticas bastante timoratas.

En Le Monde.

Jack Lang dispuesto a contraatacar en los tribunales la supuesta difamación. En Le Figaro.

Discurso de Castro I sobre los jóvenes y la revolución castrista. (1966). Y El Atelier…

Discurso de 1966:

“Esta revolución es afortunadamente una revolución de hombres
jóvenes. Y hacemos votos porque sea siempre una revolución de
hombres jóvenes; hacemos votos para que todos los
revolucionarios, en la medida que nos vayamos poniendo
biológicamente viejos, seamos capaces de comprender que nos
estamos volviendo biológica y lamentablemente viejos; hacemos
votos para que jamás esos métodos de monarquías absolutas se
implanten en nuestro país y que se demuestre con los hechos
esa verdad marxista de que no son los hombres, sino los
pueblos, los que escriben la historia.
(….)
Quienes se creen insustituíbles para sus pueblos piensan con
la misma mentalidad de esos que creen que asesinando a los
dirigentes de la Revolución asesinarán la Revolución. El día
en que cualquiera de nosotros se creyera indispensable,
estaría pensando igual que esos terroristas; dejaríamos de ser
marxista-leninistas.
Las monarquías absolutas, en medio de todas sus inmensas
desventajas, tenían al menos la ventaja de que había un
heredero del poder. Aceptar el método y el sistema de las
monarquías absolutas en el socialismo es el peor de los
absurdos, porque entonces empieza la lucha de los aspirantes a
monarcas absolutos. ¿Y para qué sirve un partido donde todo
gira alrededor de un hombre?
(….)
Y volviendo, para finalizar esta parte, a la idea que
expresara, a los votos que hacía porque todos nosotros los
hombres de esta Revolución, cuando por una ley biológica
vayamos siendo incapaces de dirigir este país, sepamos dejar
nuestro sitio a otros hombres capaces de hacerlo mejor.
Preferible es organizar un Consejo de Ancianos donde a los
ancianos se les escuche por sus experiencias adquiridas, se
les oiga, pero de ninguna manera permitir que lleven adelante
sus caprichos cuando la chochería se haya apoderado de ellos.”

Fidel Castro Ruz
13 de marzo de 1966.

“Un hombre que oculta lo que piensa, o no se atreve a decir lo que piensa, no es un hombre honrado”.
José Martí.

Nota mía: Este fragmento de discurso me lo envió Miriam Gómez, no solamente para remacharle a los Castro lo viejos cagalitrosos que son como para continuar tan campantes en el poder, según sus propias palabras, además para recordar y celebrar (si es que pusiera ser motivo de celebración) la destrucción por parte del castrismo de otro sitio habanero más que sólo quedará eterno en las novelas de Guillermo Cabrera Infante: El Atelier de La Ninfa Inconstante y de Cuerpos Divinos; como mismo quisieron derrumbar y derrumbaron La Fabela (le llamaban en mi tiempo) El Solar de Zulueta, y sin embargo quedó intacta en la novela La Habana para un Infante Difunto.

El Atelier, fue un sitio nocturno de los que abundaban en La Habana que los castristas destruyeron para inventarse recientemente un club dedicado a John Lenon, después de prohibir durante décadas a Los Beatles y de mandar a la cárcel a aquellos que tuvieran discos de ellos; no sólo es picúo y atrasado dedicarle un club a John Lenon donde estuvo El Atelier, un lugar de culto en las novelas de GCI, además no se dan cuenta que los dictadores pasan y la literatura queda; y La Habana de Guillermo Cabrera Infante y de Miriam Gómez ha sido inmortalizada en las novelas del autor exiliado en Londres. Ellos, los dictadores, quedarán como los destructores de la gran ciudad que fue La Habana durante la república.

Guillermo Cabrera Infante recogió en Vista del amanecer en el trópico una llamada telefónica con Clara Abraham, la madre de Pedro Luis Boitel.

Juan Abreu la reproduce en Emanaciones.

Vamos a ver si a algunos les molestarán las “malas palabras” que dice esta señora, muy bien dichas, por supuesto.

 

Puerta del Sol: Llevando el libro de Fernando Gril sobre Pedro Luis Boitel.

Gracias por las fotos, los videos y la compañía a Elisabet Martínez.

De más está aclarar que como dije en mi libro La Ficción Fidel, para mí la dictadura de Batista no duró 7 años, sino solamente 2 años.

Presentación de Una tumba sin nombre. Vida de Pedro Luis Boitel. Fernando Gril.

Es un libro publicado por AIL (Asociación de Iberoamericanos por la Libertad).

Gracias a Natalia Bellusova.