Visto en Baracutey Cubano.
Fuente Nuevo acción.
Visto en Baracutey Cubano.
Fuente Nuevo acción.
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Orígenes de la Fiesta Nacional de Francia:
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Víspera de la Fiesta Nacional de Francia, que se conmemora en estos momentos bajo duelo por los 5 soldados franceses asesinados en Afghanistán.
Con cubierta de Cepp Selgas, en Ediciones Hoy no he visto el Paraíso.
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Para adquirir el libro en Bubok.
Este es uno de los textos más vibrante, verdadero, y poético escrito en el exilio.
¿Pero estos norteamericanos no son el enemigo? Esto es más que penoso, es irritante, inaguantable.
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Leer más en El Nuevo Herald. Tanto lío y tanta cosa para que 52 años más tarde tengan que jamarse a los americanos con papas. Curioso, los cubanos que son entrevistados, mayormente, todos hablan muy bien inglés. Vaya, vaya, el idioma que tanto se prohibió durante años. Magnífico. No han logrado nada, pero nada, de lo que se propusieron. Ah, sí claro, arruinar el país, por lo que se ve como telón de fondo.
Me pregunto si este señor hubiera ido al Chile de Pinochet a hacer un programa igual a éste.
El joven muerto en el post de abajo entonces no se fue porque tenía ganas de comer en Madrid, si analizamos que la comida sobra en Cuba, al menos para este programa televisivo. Con toda seguridad el joven arriesgó su vida porque ansiaba vivir en libertad. ¿O no?
El programa no es más que lo mismo que hemos estado viendo en todos los programas de este tipo, con los mismos lugares comunes. Lamentable.
Estas son las cosas que cuando oigo las boberías de que hay que levantarle el embargo a esos asesinos me da una ira tremenda… No creo que nadie arriesgue así su vida por tormentos económicos exclusivamente.
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Foto El Mundo-España
La misma noticia en ABC.
Vayan sumando muertos, entre fusilados, asesinados en huelgas de hambre, desaparecidos en el mar, y congelados en los aviones, ya eso se puede denominar genocidio, y a estos hijos de Lina (Lydia Cabera dixit) se les puede llevar dsde hace rato ante Tribunales Penales Internacionales para ser juzgados.
Este es el ‘sabio filósofo francés’ que en un vuelo de Madrid a París, en 1995, recién exiliada yo, me preguntó si no tenía miedo de que mi hija fuera disléxica en el futuro por hablar varios idiomas, vaya, vaya, qué sabio…
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Mucha palabrería, pero él mismo no quisiera esto para su país. Y si no, pregúntenle qué le parecería tener 52 años de dictadura a Fidel Castro, y de tener a un energúmeno como el Mico de presidente de Francia:
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¿Y su hijo qué hace, a qué se dedica? ¡Qué descarado es este Ignacio Ramonet!
Gracias a Chocolatico Pérez.
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Sobre este crímen, durante varios años, he colgado diversos posts, pidiendo justicia para estas personas cruelmente asesinadas por el castrismo.
Un excelente post de Liú Santiesteban en Todo el mundo habla.
LOS ‘VOLUNTARIOS’ DE LA CULTURA.
Cada vez que leo que existen los ‘voluntarios’ de la cultura que todo lo hacen por amor al arte, sin interés ninguno, por veneración a los artistas, y toda esa rimbombancia hipocritona, ¿qué quieren que les diga? Me desternillo de la risotada. En primer lugar me parece que estoy oyendo a los mismos insensatos castristas de toda la vida, que hacían todo excesiva y sospechosamente gratis, en bien del pueblo, blablablá, de manera ‘voluntaria’, por la cultura de la revolución. Sólo que ese es un lenguaje ya muy viejo para la revolución misma, y ahora los revolucionarios son más ricos que los ricos de toda la vida.
Esos son los mismos que piensan que la cultura es un bien que debe ser consumido gratuitamente por todos, y a los artistas que los parta un rayo. Esos son los que creen que los artistas viven de comer pan viejo con croquetas tiesas en las recepciones después de una lectura de poemas, regalada, claro, y que pagándoles con unos piscolabis ya se les mantiene contentos. Ese tipo de gente, que vive recostada a los artistas, son los que más daño le hacen a los artistas y a su obra. Son los que durante años de gratuidad de la cultura han logrado casi acabar con la cultura misma. Y digo ‘casi’, pero están a puntito de conseguirlo por completo.
Por eso, siempre que veo a uno de estos empresarios de buena fe, que según ellos todo, absolutamente todo lo realizan a favor de la poesía, del arte, y de la marimba habitual que es pura caca para los tímpanos, salgo huyendo de ellos como del diablo.
Yo tengo una editorial de poesía, pago la edición de los libros, a veces hago una tirada modesta de 150 ejemplares y otras veces de 350 ejemplares, reitero que pago yo la impresión, le doy veinte ejemplares al autor, y el resto es para venderlos, para recuperar el dinero que invertí, y de este modo promociono a un poeta, y así puedo darle la alegría de ver su libro publicado. Fíjense, no estoy cobrándoles nada aunque tampoco les estoy dando anticipo, les estoy dando su libro publicado, un prefacio merecido, y probablemente artículos de prensa. Ellos me están dando el mayor de los placeres: descubrirlos y publicarlos, y ojalá venderlos. Los autores están en su libre derecho de publicar el libro nuevamente, donde quieran. Porque les aseguro que con la poesía nadie se hace rico, y las pocas ediciones que he hecho se me han quedado encajonadas. Es un negocio poco recomendable, ya lo sé, pero si puedo vender el libro, lo vendo, porque una editorial es un negocio, y en estos momentos, y más que nunca, sobre todo con la poesía, es un mal negocio.
A mí me parece extraordinario, insólito, por no usar malas palabras, que como saben para mí son las mejores, que los poetas y los escritores se dejen engañar por estos “buenazos” de la cultura; pero, ya saben, cada cual decide a quien darle el tambor para que se lo toque mejor. Esos mismos poetas y escritores no deben ignorar que están contribuyendo a una de las peores epidemias de los últimos tiempos, la que ha extendido la mala creencia y el imperdonable hábito de que la cultura debe regalarse, y que cualquiera que se haga llamar promotor del arte –sin ningún tipo de preparación para ello- tiene el derecho de manejar la obra como a ellos les dé la real gana, con el único objetivo de consentirles un caprichito: El de ser reconocidos como un ‘voluntario’ de la cultura.
Como si eso fuera verdad. Detrás de esos ‘voluntarios’ de la cultura válgame dios, detrás se esconden los ambiciosos, los famas –el peor estilo de los famas, según los términos de Julio Cortázar, de fama y de cronopio. Y los sátrapas que han destruido el derecho de los artistas (léase pintores, por ejemplo) a ganarse la vida honradamente, con su obra, al precio que merecerían, para revenderla en cuchitriles de mala muerte a precio de postalitas de navidad.
Eso sí que debería ser perseguido por la ley, y enjuiciado severamente.
Zoé Valdés.
Señores, hay que ver, qué tremendamente estudiado está todo esto… Dudé si poner como título La Force de la Bitte ou Bite (para los oídos cubanos melindrosos), lo que en buen cubano sería La Fuerza de la Picha. Le ruego a Liú Santiesteban que me perdone por haberle cambiado el título.
El Palais de la Bouffe, para los que tengan tímpanos refinados y no les agrade el Palacio de la Jama, de comida cubana, en Miami, cumplió 40 años. Es algo que no podría celebrarse en Cuba, por ejemplo, donde, en 52 años, todavía ningún cubano es dueño de un restaurante como el Versailles. ¡Felicidades!
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Gracias a Chocolatico Pérez.
| POR MARIA ARGELIA VIZCAINO Esteban Fernandez: El ilustrador de la cubanidad exiliada. |
Sin temor a equivocarme, y como dirían mis abuelos «sin desdorar a los presentes», considero a Esteban Fernández el ilustrador de la cubanidad exiliada por excelencia, porque con sus artículos costumbristas ha reseñado como nadie el diario vivir del cubano en el destierro.
Quizás algunos no reconozcan su nombre, porque hay lectores que no le dan la importancia requerida de respetar a los creadores de cualquier cosa, de ahí de que se pasen y traspasen muchos de sus escritos anónimamente, pero si les pongo por ejemplo ese que dice: (*) «¿Abuelito qué cosa es Cuba?»… ¡ahhh!, a la mayoría les vendrá a la mente como un rayo lo que disfrutó leyendo tan formidable artículo, y ese otro de la «La Piscina», o «El Radio Cubano», o el más reciente de «Cubanía», y cientos o miles más, porque son muchos años que semana tras semana lleva Esteban Fernández regalándonos La Nota Breve, primero a través de las páginas del «20 de Mayo» de California, y ahora en su edición digital.
Estebita, como le dicen cariñosamente, es como el acuarelista del cubano exiliado que en cada pincelada retrata a los proscritos que lejos de la tierra que nos vio nacer no la olvidamos; el que con su Nota Breve nos alimenta el amor patrio y las ansias de ver libre la nación oprimida, inyectándonos dosis de memoria histórica a la misma vez que nos brinda el toque de humor que no puede faltar a un cubano típico.
Es como una combinación de Castor Vispo el autor de «La Tremenda Corte» (con el inmortal personaje Tres Patines) y el ingenioso Eladio Secades que en la Cuba republicana escribía las chispeantes Estampas Cubanas, aunque en la época de los respetables Vispo y Secades escribir era un trabajo del que se podía vivir, quizás modestamente pero ellos llegaron a dedicarse a su oficio, en cambio en el exilio cubano escribir es un «hobby» muy difícil de realizar que requiere esfuerzo y sacrificio si tenemos que cumplir con todas las obligaciones del diario vivir y sobre todo, buscar el pan de cada día en otros menesteres ajenos a un teclado o una pluma.
Tengo la dicha de que Esteban Fernández me haya dedicado un artículo cuando supo que había sido abuela por primera vez en agosto de 1997, se titula «La Trompa de Eustaquio» (publicado en marzo, 1998). Siento hasta un poco de vanidad de que él me lea desde hace años (más de una década) en La Voz Libre de Los Ángeles, y me lo haya comentado, pero lo que sí me llena de orgullo es que siendo una jovencita recién llegada a California pude descubrirlo en las páginas del «20 de Mayo» y que aún después de tantos años se mantenga en la misma publicación brindando su estilo inconfundible e inimitable.
Por eso cuando me envían al correo electrónico uno de sus artículos sin su firma lo puedo identificar rápidamente, como ese que dice: «Abuelito, mira ¡Esto es Cuba!» pero ese ensayo cargado de humor y sentimiento tiene el cuño de Esteban Fernández. Así que a todo el que me lo mande sin su nombre le hago una nota adicionándoselo y se lo reenvío al lote de correo que acostumbran a dejar visible con mi consabido teque de que es una injusticia que si les gusta tanto el escrito a la hora de copiarlo omitan el nombre de su creador.
Penosamente ocurre mucho por la Internet y entre los cubanos, también me han enviado en más de una ocasión el emotivo poema del genial poeta Luis Mario titulado «Cuando yo vuelva a Cuba» (el que empieza diciendo «Soy de esa extraña estirpe de cubanos que no tenían tierras, ni dinero, ni edificios…») lo mismo la estupenda crónica del Profesor Luis Aguilar León «El profeta y los cubanos», a ésta la he visto no sólo sin el nombre del autor, también mutilado y plagiado descaradamente y pienso que los que se dedican a copiar lo que hace otro para adueñárselo no saben el papel tan grotesco que hacen frente a los propios autore o sus propios lectores que lo pueden reconocer. Y lo que es peor, en varias ocasiones me he encontrado o me han enviado mis artículos firmados por otras personas, muy común -no sé por qué- en dueños de páginas cibernéticas que no han roto con el régimen. Se creerán que porque a mi no me publican en la prensa manipulada castrista tendrán derecho a usurpar mis escritos o imaginarán que yo vivo en la isla donde muy pocos tienen acceso a este medio globalizado mucho menos a reclamaciones sobre derechos de autor.
Todo lo que me encuentro sin firmar o plagiado, si conozco el nombre del autor lo reenvío para que lo pasen completo, y en el caso particular que aparezca un escrito mío bajo el nombre de alguien que no se tomó el maravilloso tiempo que yo invertí en hacerlo, le remito una cartica muy amable pero escueta notificándole el error cometido y que por ser la primera vez no serán notificados mis abogados para que procedan legalmente como de costumbre. Tengo amigos, que conociéndome, cada vez que me envían algo anónimo me aclaran que me lo remiten conforme lo recibieron lamentando no conocer el nombre del autor y pensando que yo lo descubra.
No es que yo lo sepa todo, pero siempre trato de averiguarlo, por eso haciendo de investigadora privada me he dado cuenta que de cada diez escritos anónimos que me pasan, al menos en cinco descubro el nombre del autor, y de esos como mínimo dos son de Esteban Fernández, de ahí que me atreva asegurar que es el escritor costumbrista cubano más leído en el ciberespacio y poco reconocido. También es uno de los que levanta ronchas a los plegados a la tiranía, como hemos podido comprobar al indagar por sus escritos y salirme en elwww.elhabanero.com, el trabajo titulado «Cuba en el corazón de un niño» (oct/2000) firmado por Ana María Rodríguez, que no tuvo dos dedos de frente para darse cuenta que el niño que le pregunta al abuelito no es real, que está en la imaginación del excelente autor y que tergiversando la historia lo que hace es el ridículo ante las personas bien informadas, total para terminar cantinfleando por afirmar lo mismo que ha querido decir Esteban Fernández al que por razones obvias de la prensa controlada «mientan el milagro El admirado amigo Estebita hasta hace muy poco aparecía como un escritor local del condado de Los Ángeles, aunque
sus artículos muchos lo recortaban o lo fotocopiaban y se lo mandaban a otros cubanos dispersos en la diáspora, como me lo han enviado mis amigas Dignora Rodríguez cuando vivía en California y posteriormente Fidela Tabares. Hoy gracias al avance técnico de las computadoras, a la genialidad de Bill Gate que facilitó el trabajo, los escritos de Esteban Fernández aparecen muy seguidos en los buzones electrónicos para gloria de la cubanidad.
Podrán existir quizás algunos más famosos, pero ninguno que en forma breve con objetividad y gracia nata trasmita semanalmente el pensamiento de la mayoría de nuestro exilio como lo ha hecho por más de tres décadas Esteban Fernández. Algún día será bien reconocido, y no sólo en su Güines inolvidable le darán un merecido homenaje, también en Pinar del Río, Matanzas, Las Villas, Camagüey, Oriente y en mi Villa de Guanabacoa lo honraremos, por su patriotismo y dedicación y por regalarnos cada semana su sabia e intransigente cubanía.-
(*) También se han pasado por internet como anónimos «El Embullo», «Soy cubano», EL ZOOLOGICO CUBANO, siendo de la autoría de Esteban Fernández.
En el Festival Cervantino, en México.
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Gracias a Rogelio.
por Esteban Fernández.
¿CHÁVEZ SI, MONTSENY ”VILLA” NO?
Hace meses les hablé de que solamente el odio desmesurado al país y a la tierra que lo vio nacer pudo haber llevado a Fidel Castro a destruir a Cuba física y moralmente. Hoy voy a abundar sobre el tema del desprecio del tirano por los cubanos. No, no les voy a hablar del odio, quizás comprensible hacia sus enemigos, sino del desdén que el sátrapa demuestra por sus seguidores. Esos incondicionales que son la gente que lo mantiene en el poder y que han dedicado casi una vida entera a ponerlo en un altar.
Durante toda su larga enfermedad y convalecencia ¿Cuántas fotos con sus Generales y Ministros ustedes han visto? Casi ninguna. A los altos miembros de la nomenclatura les tienen vedadas las visitas a Punto Cero. Ah, pero cansado estoy de verlo retratado con extranjeros. Esos sí que le encantan al tirano. Juégueselo todo al canelo que a Castro le gusta más compartir con Gabriel García Márquez que con el más aguerrido de sus Coroneles. Nunca vemos en el libelo Granma una foto del General Leopoldo Cintras Frías agarrándole la mano y pasándose un fin de semana acompañando a su venerado ídolo. Y posiblemente “Polo” sea él más fiel de todos sus seguidores.
¿Ustedes no han visto todas las muestras de misericordia con Hugo Chávez durante su enfermedad? A la legua se puede notar el gran cariño que siente el dictador por el petróleo venezolano. ¿Cuántos furibundos castristas cubanos se han enfermado gravemente y él no ha dicho ni pío, ni los ha visitado, y no creo que ni haya preguntado por ellos?
Casi al unísono con el supuesto padecimiento de Hugo Chávez resulta que estuvo grave y murió uno de los más perversos defensores de la revolución castrista: El General guantanamero Demetrio Montseny, alias “Villa”. Por casualidad ¿ustedes vieron algunas fotos de las visitas del genocida al hospital donde estuvo recluido Demetrio Montseny?
Y les voy a decir algo: Cuando Hugo Chávez estaba jugando a las canicas con sus amiguitos en Sabaneta ya el General de Brigada “Villa” estaba combatiendo a favor de Fidel Castro. Es que, aparte de la utilidad que Venezuela le representa al castrismo, les repito que Fidel Castro prefiere a los forasteros mil veces mas que a los nativos. Un representante de Cochinchina llega a La Habana y antes de 24 horas ya está sentado en un sillón frente a Castro, y ahí está Dalia sirviéndoles café.
Ninguno de esos asesinos cubanos- de quienes les hablé hace poco- y que se han pasado décadas matando para consolidar y mantener a los hermanos Castro en el poder, pueden acercarse ni a 25 kilómetros del dictador. Sin embargo, a cada rato veo en Granma a muchos visitantes provenientes de los más apartados parajes del mundo al lado del apuntalado dinosaurio. Pero no posee un solo cúmbila cubiche.
Ustedes no creen que tienen que haber algunos altos oficiales castristas, que están defendiéndolo desde antes del ataque al Moncada que se preguntarán: “¿Por qué carijos veo a un africano y a un iraní al lado del Comandante y yo no puedo ni pasar por delante de su residencia, ni puedo ir al hospital a verlo?… Ojalá alguno de ellos pueda leer este escrito y se entere de la verdad: ¡PORQUE LO CIERTO ES QUE ÉL DESPRECIA A SUS LACAYOS Y A LOS CUBANOS EN GENERAL!
Y algo muy importante: los pocos canchanchanes que logran acercarse a él los trata como a perros. Hasta a Raúl siempre lo ha maltratado. Con los foráneos se ha comportado zalamero y adulador toda la vida. Tal parece que está enamorando a los visitantes. Cuando tenía salud, hasta les cocinaba unas langostas. Pero a sus compatriotas “que los parta un rayo” aunque sea el mismísimo jefe militar de uno de los tres ejércitos.
Dicen que la excepción de la regla fue que, en una época remota, Castro llamaba al Capitán Antonio Núñez Jiménez (“Ñico Cuevitas” como dice Aldo Rosado que lo llamaban) para conversar y compartir. Al final se corría el rumor de que este acercamiento era porque le estaba fajando a Lupe Vélis, la mujer del Capitán director del INRA.
“VILLA” UN H.P. MENOS.
(Amabilidad del autor).
En ABC.
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Balanchine in Paris es un documental de Dominique Delouche, que acabo de recibir. Se los recomiendo muchísimo.
Dominique Delouche además de haber trabajado con Federico Fellini es el autor de varios filmes sobre danza, entre otros. Y de esta joya sobre Maia Plissetskaïa (fragmento):
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Gracias a Dominique Delouche y a Robert De La Roche.
Publicada en mi antiguo blog de Skyrock.
“Florida International University
Sra. Zoé Valdés
fax 011 33 142760877
Querida Zoé:
Tengo ante mí tu magnífica novela, Te di la vida entera, y también una crónica zafia sobre ella, escrita por un tal Alejandro Armengol y aparecida en el New Herald de Miami. Te hablo de ambas cosas, simplemente, porque están reunidas sobre mi escritorio, junto a la computadora con la cual te escribo. No me interesa poner en orden mis ideas ni escribirte una carta pensada, metódica, con olor (o peste) a crítica literaria. Te he leído: primero el profesor Agraiz, de Puerto Rico, me regaló “La nada cotidiana“. Hace un mes, Daína Chaviano entregó a mi nuera Marlén (esposa de mi hijo Carlos), “Te di la vida entera“. Esta última novela tardó casi un mes en llegar a mis manos, pues no me la entregaron hasta después que ella y mi hijo la leyeron.
Perdona tantos detalles. Pero he querido explicarte las circunstancias en que recibí el libro y comencé su lectura en medio de un trabajo agobiante. Te había leído antes y te he vuelto a leer, palabra a palabra. Como no tengo miedo a parecer (o ser) cursi te diré que hacía años que una lectura no me conmovía y estremecía. Soy viejo pecador, gracias a Dios; no me asusta que hablen de singar o cagar porque miles de veces he hecho ambas cosas. Y detrás de la singueta y la mierda está la imagen traumatizada de nuestra patria, que nadie había comunicado como tú, un dolor que no es de radionovela sino de puñal lacerante que llevamos clavado. Por favor, no te envanezcas: pero has logrado la novela de eso que siguen llamando “la Revolución”. Como historiador, mi más preciado sueño sería alcanzar esa veracidad. Creo que nos has hecho un gran bien a todos. Y que sepan los críticos idiotas que si algo huele mal es simplemente porque has destapado el mierdero en que tantos hemos estado viviendo. Gracias, Zoé, gracias…
Mi FAX es el (305) 348 3561. Si me envías tu dirección te envío otros libros míos.”
A «TERMINAR» CON LO «REUSABLE»
Emilio Bernal Labrada
de la Academia Norteamericana de la Lengua Española
Es de veras curioso que los locutores televisivos, a veces tan esmerados en su redacción, empleen el homófono REUSABLE, para hablarnos de cosas que se pueden reutilizar. Así, al referirse a «bolsas de plástico reusables», pudiera pensarse que, si por acaso fueran REHUSABLES, insinuarían su rechazo: lo contrario de lo que suponemos quieren decir.
Pero claro, como buenos maniáticos de la copia de anglotérminos tal cual, no resulta de veras tan extraño que repitan la experiencia sin reparar en las diferencias idiomáticas que, en sobradas ocasiones, provocan la confusión y el desconcierto entre nosotros, sus pacientes televidentes.
Lo cual nos lleva al dorado sueño de TERMINAR con tanto abuso de nuestro idioma, si no fuera por el hecho de que «terminar» para ellos es el eterno cuento de nunca acabar, por el solo hecho de que también lo calcan del inglés en la perogrullesca ilusión de que poco o nada importa el carácter marcadamente preposicional o adverbial de esa lengua.
Expliquémonos. El significado del verbo «to back», por ejemplo, cambia según la preposición (en este caso la «postposición») o el adverbio que lo acompañe. Son conceptos contrapuestos «back in» y «back out», igual que «back up» y «back down».
Volviendo a lo de «terminar», vemos que cada vez que hay una noticia con «end UP» nos dan una traducción por el estilo de 1) «terminó en el hospital» (¿qué terminó: su tarea, su gestión?), en lugar de «fue a parar al hospital», o 2) «terminó estudiando» (¿qué, dejó de estudiar?), en lugar de «al final, estudió». Hacen caso omiso de la gran diferencia entre «end» y «end UP».
Lo mismo sucede con el verbo «crecer», que tanto se ha calcado del trillado «grow UP» (muy diferente de «to grow»), que ya en el mundo hispánico nos hemos olvidado del clásico «criar» o «criarse». De ahí que oigamos y leamos incesantes dislates por el estilo de «crecí montando a caballo» (¿no crecía al andar a pie?) y «crecí escuchando música» (¿paraba de crecer cuando le faltaba?).
También enreda muchísimo a nuestros amigos los locutores —y de paso a nosotros, a merced de sus caprichillos idiomáticos— el uso adverbial de «up» y «down» que, según creen ellos, se puede traducir tal cual, sin la más mínima modulación ni alteración. Así nos llegó, por ejemplo, la noticia de que un avión había sufrido dificultades al aterrizar porque tenía un tren de aterrizaje «arriba» (¿arriba de qué?), en tanto que el otro lo tenía «abajo» (¿no es ahí donde suele estar el tren de aterrizaje, por lo bajo?; por arriba, ¿de qué serviría?). Bueno, no sé si para ellos sería un exagerado «despliegue» de ingenio decirlo en buen castellano: un tren de aterrizaje «plegado» y el otro «desplegado».
En fin, que cómica (más de lo que pensaron) resultó la burlona noticia de que el actor Errol Flynn, haciendo el papel de oficial militar en un filme sobre la Segunda Guerra Mundial, había ganado el conflicto «con una sola mano». Algo perplejos con tal detalle —Flynn, que supiéramos, no era manco—, hicimos la retrotraducción literal y dimos con la única solución posible: «single handed». O sea que «él solito ganó la guerra» (pero no a «monomano»).
De lo que resulta, amables lectores, que si bien todos los traductores son bilingües, no todos los bilingües son traductores—aunque otra cosa se imaginen. He ahí, amigos, la diferencia entre lo REUSABLE y lo REHUSABLE.
Emilio Bernal Labrada, de la Academia Norteamericana, es autor de La prensa liEbre o Los crímenes del idioma.
(Amabilidad del autor).
A este es otro que le cayó la maldición castrista.
El País.
En ABC.
Miguel Bretos looks at the Cuban presence in “La Florida” from the time of Ponce de Leon, almost 500 years ago, through the late 20th century.
Speaker Biography: Historian Miguel Bretos was born in Cuba and received his doctorate from Vanderbilt University. He is currently senior scholar at the Smithsonian Institution’s National Portrait Gallery.
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Gracias a Melekiop.
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Gracias a Rosalba.
LA PERRERA.
He visto las imágenes de un cubano de nueva serie pegándole a otro cubano que defiende la libertad de Cuba. El cubano de nueva serie lleva un pulóver donde indica que su lucha es Por la familia. La pelea ocurrió frente a la Oficina de Mario Díaz-Balart, congresista cubano que está promoviendo una medida, con la que yo estoy de acuerdo, para que se interrumpan los viajes a Cuba, y se acabe el relajo que sólo beneficia a los Castro. Porque comprobado está que los viajes del resto del mundo a Cuba, así como el negocio con el resto del mundo, no ha variado ni un ápice el comportamiento de los dos dictadores.
Un grupo de cubanos a favor de la medida de Díaz-Balart se parqueó frente a la puerta de la oficina para impedir que los cubanos en contra de las medidas entregaran una carta. Yo creo que hicieron mal. Debieron dejar que la carta fuera entregada y protestar con sus carteles, y punto, a lo que sí tenían todo el derecho del mundo, porque viven en un país libre y la legalidad los ampara.
Sin embargo, lo que estuvo peor fue cuando el cubano de nueva serie (ya tú sabes, si lo llamas castrista o cualquier otra palabrita parecida, es probable que lo acuse a uno de sabe Dios qué) le fue encima a un cubano exiliado que pide la libertad para Cuba y le entró a trompones delante de las cámaras. Mal, muy mal, y esto, como el chantaje, el robo (me refiero a todo tipo de robos, lo que puede ser el robo de un listing de direcciones, por ejemplo de un negocio para beneficiar a otro negocio), y demás delitos, está penado por la ley. Creo que el cubano golpeado debe denunciar el caso, con imágenes y testigos.
Ahora bien, el cubano de nueva serie que da golpes, que agalletea con todas sus fuerzas, al cubano que exige, como debe ser, la libertad de Cuba, lleva ese pulóver que previene que reparte trompones por la familia. Contra, entonces se ha equivocado, porque al que debe ir a golpear es a Fidel Castro, y también, de paso, debería golpear a Raúl Castro, que son los que han dividido a la familia cubana, y son los culpables de que él tenga ahora problemas, y además, y sobre todo, los culpables de que él se encuentre en el exilio. Pero no, él es muy valiente, y golpea a su igual, a otro cubano. A lo mejor no son tan iguales, porque como bien señaló un comentarista aquí, este cubano de nueva serie también golpeaba en Cuba, o sea, su trabajo es golpear. Golpeaba en Cuba, al parecer, y con toda seguridad e impunidad, golpeó tan eficazmente allá, que ahora lo mandaron a golpear en el exilio, y al exilio.
¿Quiere este cubano algo bueno para la familia, la suya? No, porque no quiere la libertad para su familia ni mucho menos para Cuba, lo que quiere es la continuación del reinado de los Castro. Espero que no se atreva a decir que el pulóver aboga por la familia de todos los cubanos, porque ¿con quién contó él para eso? ¿O es que el destino de la familia de todos los cubanos pertenece a él y a los Castro? No sé en Cuba, tal vez todavía sí, pero en Miami absolutamente no.
Espero que este cubano de nueva serie regrese a Cuba, pero que no lo haga por la vía normal, no, espero que lo deporten, tal como se merece, tal como han amenazado de deportación a tantos cubanos exiliados y expulsados de Cuba por Mariel, y tantos cubanos deportados y desterrados recientemente hacia España desde Cuba. Pero que a este cubano de las brigadas de respuestas rápidas y gallito de pelea lo deporten a su gallinero de origen. Ojalá llegue a Cuba y sea recibido como lo que es: otra rata del castrismo. Es lo único que se merece.
En cuanto a la señora que llevaba la carta, espero que haya enviado una similar a los hermanos Castro, y que lo haya hecho mucho antes, cuando estaba jamándose un cable en Cuba, y todavía no había salido al exilio. Porque las cartas son muy fáciles de escribir y de mandarlas en Miami. Pero me pregunto si ella lo habrá hecho en Cuba, y también me pregunto si hubiera tenido el coraje de presentarse en la puerta del Consejo de Estado y de Ministros, en la Plaza de la Revolución, como hicieron las Damas de Blanco hace algún tiempo (recordarán cómo los trataron, a patada limpia, y cargaron con ellas después de golpearlas y arrastrarlas). En la puerta del Consejo de Estado seguramente no se hubiera encontrado a un viejo que le impedía entregar la carta, es probable que quien le hubiera impedido dar la carta habría sido la culata o la punta de una ametralladora seguida del brazo de un esbirro castrista dispuesto a matar a cualquiera. Si nunca lo intentó, le rogaría que viaje a Cuba y que lo haga, y que lo filme, acompañada por el cubano de nueva serie, el gallito de pelea masacrador. Creo que sería justo que lo intentara, en buena lid, y que se aparezca vestida de blanco, tal como estaba el otro día, y que cambie el lenguaje, porque con ese lenguaje que ella tiene la confundirían con una presidenta de comité; no me negarán que pinta tiene.
Todo es muy de perros, señores (con perdón de los perros), pero la perrera gigante está en Cuba. No en Miami.
Zoé Valdés.
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VIDEO DONDE APARECEN LAS MULAS CON LOS PULÓVERES DONDE DICE “POR LA FAMILIA”, SÍ, POR LA FAMILIA -COMO EN LA MAFIA- LA FAMILIA MAFIOSA DE LOS CASTRO:
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Video tomado de Villagranadillo.