Salón del Libro de Nancy.
Tomo el tren muy temprano, me aferro al paisaje. Paramos en una estación desierta: Luneville. Por fin, una eternidad más tarde, llego a Nancy. Me dirijo al hotel, que queda al lado de la catedral.
—
—
Almuerzo deliciosas cailles (perdices) junto a varios autores en un restaurant de la rue Stanislas, de ahí nos vamos al Salón del Libro. Firma e intercambio con los lectores; debería escribir un libro sobre estas giras, ocurren cosas comiquísimas.
—
—
—











































































































































Seriamente ejerciendo tu profesion, al mismo tiempo que la disfrutas, libre como las aves, todo como Dios manda, eres bendecida de vivir en civilizacion. Que la pases Bien!
Esperamos el libro sobre las ferias de libros.
Felicitaciones.