4 de Septiembre de 1933. La verdad como promesa.

4 de Septiembre de 1933. La verdad como promesa.

Una vez más, mi estimado amigo Roberto Torricella me invitó este año a hacer uno de los discursos conmemorativos del 4 de Septiembre de 1934, que cada año se recuerda y celebra en Miami, desafortunadamente no podré asistir tampoco en esta ocasión, porque como saben, el mes de septiembre es el más importante para los escritores en Francia, a nivel de trabajo, y como prácticamente acabo de editar una novela, pues no podré asistir a Miami, lo que sinceramente siento mucho, debido a mis numerosos compromisos con la editorial y las ferias y salones del libro.

No obstante, no quería dejar pasar la ocasión para enviarles un abrazo a todos los participantes, y una muestra más de afecto a los familiares cercanos y a los amigos del presidente Fulgencio Batista y Zaldívar, así como a los que han comprendido, a través del estudio riguroso de la historia de Cuba, la importancia de esta fecha, como tantas otras, escamoteadas por la dictadura castrista a las nuevas generaciones de cubanos surgidas a partir de 1959, el Año del Error.

Como algunos de ustedes conocen, llevo años intentando terminar una obra suicida, no tengo otra frase mejor para definirla, que es lo que yo llamo hasta ahora: La novela de Batista, que es un proyecto literario, ambicioso, con el que no me interesa hacer una biografía a pie juntillas del presidente cubano, sino recrear su personalidad de forma literaria, dibujar el momento histórico en el que le tocó desempeñar sus responsabilidades, en relación a la debacle que vino después, con la aparición e imposición del castrismo, como una dictadura de más de medio siglo, que por ser –dicen ellos que de izquierda- ha recaudado simpatías en el mundo entero, pese a la crueldad y el terror que no solo alcanzaron a implantar en la isla de Cuba, sino también en el resto de América Latina, en África, y en todo el mundo, a través del terrorismo de las guerras de guerrillas, y el terrorismo de izquierda, abrazado hoy también por los extremistas del islam.

Para escribir esa novela, que no entrará en lo absoluto dentro de los esquemas clásicos de la novela del dictador latinoamericano tocada por tantos autores de la región, me acerqué a la familia Batista, a los hijos y esposas, a Rubén Batista, a Roberto Fernández Miranda, y a Roberto Batista, entrevisté brevemente a Elisa Batista, a la nieta Esther Batista, y conservo, con mucho cariño, cada una de las palabras dichas, escritas, grabadas, de las horas que pude compartir con ellos. Agradezco la profunda afabilidad y el respeto con los que me recibieron y trataron, así como los ejemplares de los libros que me obsequiaron, y aquella medalla de la Milagrosa que Adelita me regaló, una tarde en que nos encontramos en casa de Rubén y Carmen.

La literatura es un misterio, como lo es la creación artística, es un misterio milagroso, porque no sólo a través del trabajo y de la creación literaria el escritor aprehende de la vida, sustrae escenas inconcebibles de la imaginación, además, la historia real, en casos como estos, aportan muchísimo al conocimiento y al acervo cultural e histórico que la sociedad en la que nos tocó vivir nos entregó, y que el escritor a través de su búsqueda, necesariamente, convierte en fuente inagotable de inspiración. Esa sociedad, la castrista, en cuanto a enseñanzas, a mí me dio bien poco, y me arrebató una gran parte de la verdad histórica de mi país, censurando el quehacer literario y artístico de por lo menos cuatro generaciones. Uno de esos ejemplos de censura es la propia historia de Fulgencio Batista y Zaldívar, y de su familia, llevada a lo más bajo e inmundo que se puede llevar la historia de unos seres humanos que formaron parte de la historia. Creo que fue esa la razón por la que me interesó investigar sobre Batista, porque allá por el año 1990, me dije, que no podía ser posible que Batista fuera un hombre tan extraordinariamente malo, como lo pintaba el castrismo, cuando su legado, aun cuando habían querido borrarlo de la historia, se alzaba por encima de los escombros del castro-comunismo, y resplandecía más que nunca en la arquitectura de la ciudad, en ciertas publicaciones prohibidas, en la memoria de los mayores, que empezaban a hacer comparaciones peligrosas, muy a favor de la época batistiana y en contra de la actualidad castrista.

A finales de los años ochenta, apareció una pintada en el muro de una célebre calle del Vedado. Era un grafiti enorme que representaba a Fidel Castro cargando en brazos a un bebé con la cara de Fulgencio Batista, sin un solo texto explicativo que acompañara a la imagen, pero los habaneros sabíamos que eso quería decir que Batista era un niño de teta en relación a Castro, en relación a esa “supuesta destrucción de la sociedad cubana” achacada al primero exclusivamente por tantos años. Esa caricatura, que duró menos que un merengue en la puerta de un colegio, fue el último impulso que yo necesitaba para embarcarme -en el bueno y en el mal sentido-, en la novela de Batista, en la que, como supondrán, el 4 de septiembre de 1933, constituye uno de los momentos claves en la historia del hombre, y del país.

En medio de varias polémicas que yo considero menores, entre el exilio y los cubanos de la isla, y de intercambios culturales que hacen el papel de la curita que intenta tapar el triperío infeccioso desbordante, siempre me viene a la mente el joven sargento Batista, cuando decidió ir a hablar a los cuarteles y guarniciones, sabiendo que ya nada podía detenerlo, asumiendo totalmente el liderazgo de las fuerzas armadas, y uniéndolos a todos en la Proclama del 4 de septiembre, un documento histórico, cuya primera firma, de entre los 19 que firmaron, era la de Prío Socarrás, y la última correspondía a la de Fulgencio Batista. Una proclama de gran sentido libertario y democrático que recogía el pensamiento revolucionario de la época y demandaba justicia social, aspiración de todos los cubanos. Así fue, contado a grandes rasgos, cómo el presidente en funciones abandonó el poder, una vez presentada la proclama, y con anterioridad nombrada La Pentarquía.

¿Sería esto posible en la actualidad? No tenemos a unos Castro susceptibles de abandonar el poder, y mucho menos contamos con hombres como el joven Batista, o al menos no los conocemos, ni nombres como aquellos de los que lo acompañaron. El país ya no es el mismo: 52 años de dictadura han dejado secuelas profundamente perjudiciales para un cambio apacible y para una posible reconstrucción inmediata.

Por último, como ustedes sabrán, yo repelo la palabra revolución, pero en este caso, la llamada “revolución de los sargentos”, cumplió su cometido, ampliarle el horizonte a los cubanos y entregarle momentáneamente el poder –no absoluto, como se ha querido tergiversar-, al ejército, el poder que en cualquier parte del mundo el ejército debe tener para que un país no se vaya a la deriva, y se extravíe y hunda bajo el peso de los egos y sinrazones de algunos. Poco tiempo después se recuperó la vía democrática, y mientras en Europa se vivía el horror de la Segunda Guerra Mundial, en Cuba, el presidente Fulgencio Batista y Zaldívar, elegido democráticamente en dos ocasiones, situaba a Cuba entre los primeros rangos mundiales a nivel de importancia económica, política y social. Lo que sucedió después, ya forma parte de otra realidad, también muy discutible, de la historia del batistato y de Cuba, cuya responsabilidad no la tiene un solo hombre, como mismo el castrismo no es responsabilidad de los Castro únicamente.

Nací en 1959, y nadie podrá endilgarme el cartelito de batistiana, despectivamente, como en tantas ocasiones se ha acostumbrado a hacer para denigrar a alguien, formalismo poco educado y que prueba una incultura atroz que tendrá que cambiar más temprano que tarde, y que ya ha ido cambiando sorpresivamente. Es la razón por la me agradaría terminar este texto deseándoles salud, salud, salud. Salud a todos ustedes, salud a Cuba, y salud al mundo. Libertad y vida para los cubanos que queremos reconocer cada una de las partes de nuestra historia, y que nos merecemos esa ansia de salud, porque es muy saludable incorporar a nuestras vidas y a nuestras libertades nuestro pasado, que es el pasado de nuestros padres y abuelos, con sus triunfos y fracasos, con sus victorias y pérdidas, pero sin obviar, ni querer borrar, a aquellos que le dieron, aunque sea, un grano de gloria a la idea de prosperidad que fue posible en Aquella Isla, que un día volverá a ser posible: En Esta Isla.

Zoé Valdés.

Publicado en Libre.

Tras los pasos de los saqueadores de tumba. Por Luis Cino. Y una importante aclaración de Miriam Gómez.

Visto en Baracutey cubano.

Un correo de Miriam Gómez, viuda y heredera legal de Guillermo Cabrera Infante, que aclara algunos aspectos:

“Gracias Zoé, por dejarme leer el texto de Luis Cino, que en lo único que no estoy de acuerdo y me imagino, que la infamia que han creado de su relación con Lezama lo hace decir esto.

Guillermo nunca tuvo problemas con Lezama, si puede ver Lunes, verá que Lezama publicó más que Guillermo en Lunes, que muchos de los textos de Lezama que ellos utilizan ahora, fueron pedidos para Lunes. Que la gente que tenía problemas con Lezama era la gente de Lunes que venían  de Ciclón, Virgilio, Arrufat, Rodríguez Feo y Padilla que creo que no era de Ciclón, pero tenía eso que le pasa algunos poetas cuando tienen al frente un gran poeta como era Lezama.  Cino sabrá que al final cuando todos, Virgilio, Arrufat Lezama, estaban en la desgracia total se unieron y olvidaron todas las tonterías que tuvieron en tiempos felices.

Ese librito mentiroso y el articulíto canallesco de Vanity Fair, donde tratan de poner a Guillermo como un perdido diciendo mentiras como que llevó a Marlon Brando al Shanghai. Guillermo lo llevó al Chori a oír música cubana, ya que cuando llegó al hotel Packard solo con el fotógrafo, Brando, tenía unos  tambores que habia comprado dentro de su habitación, cuando se fue el fotógrafo, Brando lo invitó a cenar, le pidió a Guillermo ir a pasear, pero fue imposible pues todo el mundo lo reconocía, entonces G le dijo que lo llevaría a un lugar obscuro a oír música, gran música y lo llevó al Chori, que le encantó. Luego lo llevó a pasear por la playa de Marianao que estaba a oscuras y nadie lo reconocería. Marlon Brando, empezó a recitar a Eliot y luego le recitó el poema que más tarde dijo en Apocalypse Now. Guillermo le comentó que la semana anterior había entrevistado a Dorothy Dandridge que estaba actuando en Tropicana. Brando le habló maravillas de ella como persona y le pidió que lo llevara a Tropicana para saludarla; fueron por la entrada de artistas y cuando las coristas lo vieron se volvieron locas con él, todo lo contrario  pasó con Dorothy D. que salió a saludarlo con un hombre, que le dijeron a Guillermo cuando le hizo la entrevista, que era un gánsgter de Las Vegas que siempre la acompañaba. También cuando G la entrevistó estaba ese mismo hombre, pero un poco apartado.

Después de eso se fuero. Guillermo dejó a Marlon Brando en el hotel, y él se fue a dormir. Más o menos esto lo contó en su entrevista, publicada en Carteles.

Ahora en esa revista que se dice seria,Vanity Fair, una tipa que en mi vida he oído nombrar dice que Guillermo lo llevó al Shanghai con unas coristas, y otra gente de muy mala fama, que Superman salió con sus 18 pulgadas y Brando soltó las coristas y se fue con Superman. Una canallada total, que se ve muy preparada, como este librito al que se refiere Cino, pues aquí esta toda la plana mayor castrista dando una versión de una Cuba de antes que es realmente la Cuba que ellos han inventado en su infamia pero que no es la verdadera, esa la han creado ellos ahora.  Lo más triste es que en medio de esa canallada, hay gente que creíamos amigos, familiares  de Guillermo, para ponerle el sello de verdad a tanta infamia. En el librito de Cuba han utilizado a la madre de las hijas de Guillermo que dice un montón de mentiras, como que Guillermo la llamaba y le escribía y dicen que dio las gracias en nombre de Guillermo, hay un  cineasta que dice medias verdades, que si Guillermo al leer su cuento lo encontró muy bueno y le aconsejó que lo mandara al concurso, creo que Hernandez Catá, y se llevó el premio. Es verdad que G le tiro la puerta en la cara, lo que él no sabe es que Adolfo de Luis que era tan venenoso como él, pero muy buena persona y quería mucho a Guillermito como él lo llamaba, lo llamó por teléfono para decirle que a este tipo se lo había encontrado y le había dicho que cuando G se enterara se moriría de envidia. Quiero recordarles que en el año 54 cuando nombraron a  Guillermo, él creó en Carteles,  Cuentos Cubanos, para publicar a los escritores que no tenían dónde publicar y les pagaba $50.00, que era mucho dinero entonces. Guillermo de verdad le tiró la puerta en la cara. Ahora entra P Armando Fernández, no voy a decir lo que dice, voy a decir lo que realmente pasó: A P Armando Fernández lo sacaron volando de Londres, por un gesto demasiado cariñoso a un correo diplomático, que en cuanto llegó a Cuba lo reportó. Guillermo estaba en ese momento retenido en Cuba, se escapó de milagro, cuando llegó a Madrid se encontró con Maruja su mujer, que era del mismo pueblo de Guillermo, él le dijo que enfermara a una de sus hijas para que viniera a Madrid, que él tenía una acusación muy seria, Maruja le dijo que ella no podía hacer eso porque ella había convencido a su hermana Emma para que vinieran de Nueva York donde tenían ellas dos un negocio de frutas y verduras y regresaran a Cuba. El marido de Emma se quedó  en New York, no la quiso seguir a Cuba y Emma lo dejó todo y vino con sus dos hija., Guillermo no insistió ni se atrevió a decirle la acusación que pesaba sobre Fernandez,quien en ese libro dice varias mentiras más, pero él no tiene  la menor importancia, ni como poeta, ni como nada, lean sus poemas al gran líder y verán qué razon tengo

Ellos han intentado todo, al final lo declararon no sé qué mierda Nacional, diciendo que quien tiene esa desgracia es propiedad de la Nación, claro, la Nación son ellos, les recordé que ellos le habían negado todo a Guillermo, hasta decían que no era cubano; que legalmente Guillermo y yo somos ciudadanos europeos y que aquí hay leyes que protegen los derechos de autor.

Ese librito se llamaba (Per)versiones de Cabrera Infante, ahora salió con Tras los pasos del Cronista, el articulo de Vanity Fair es alrededor de Tropicana, pero sin  Rodney y sus coreografías, todo gira alrededor Guillermo y Marlon Brando, han puesto la foto ahí, Guillermo es todo el mal de la Cuba Republicana. El primer tomo de la Obra Completa que sale a finales de año se llama Crónicas del Cronista, se pensó poner la foto de Marlon Brando y Guillermo en la portada, yo me negué. Vean cómo trabaja el mal.

PD.  Lo único que siento de todo esto es que he entrado en internet y no queda nada de ellos ni de sus mentiras políticas, solamente hacen notar la gran calumnia a Marlon Brando que salió a buscar una mulata y lo han convertido en un mulato con 18 pulgadas, hay comentarios como: “Vean en Vanity Fair la loca noche gay de Marlon Brando con 18 pulgadas”. Varios amigos europeos me han llamado para preguntarme los centímetros que hay en 18 pulgadas cuando le digo que en 18 pulgada hay 45 y3/4 de centímetros, me dicen que eso es imposible, que eso es una “gran mentira”. Para que vean que no miento entren en google y verán: Han calumniado a un hombre que no tiene nada que ver con sus maldades. Para Guillermo es una flecha más, pero cuando ellos no existan ahí estará Guillermo y su Obra literaria, que es toda amor por Cuba.

ACTUALIZACIÓN:

Zoé, te van a comer por ese artículo del 4 de sep, por eso te insisto que escribas sobre tu abuela irlandesa, su familia y su lucha contra Machado, que por lo que me contaste paseando por París, fue más bien por la izquierda.

Puedes aclarar que la OBRA COMPLETA de Guillermo sale en España, en el primer tomo están todas las críticas y artículos sobre cine, entre ellos 25 entrevistas a grandes figuras del cine mundial, entre esas la de Dorothy Dandridge y Marlon Brando, también sale La caza del Gran Pez, contando el día de pesca tras el pez, en el yate de Hemingway, que es magnífico, todo esto lo hemos  sacado trabajando en varias bibliotecas. Saldrá en Galaxia Guttenberg.

No le escrito a Vanity Fair porque conozco los tentáculos castristas y su falta de escrúpulos, cuando publiquen mi carta sacarán lo que a ellos les conviene, pero el que quiera enviarla, que la envíe.

Todo el que conoció a Guillermo, sabe que nunca cuestionó las tendencias sexuales de sus amigos, muchos; mejor decir que la gran mayoría, eran homosexuales, ni ellos cuestionaron la locura por las mujeres de Guillermo,
Sí, a Guillermo le gustaban mucho las mujeres, pero no el tipo de mujer que era P Armando Fernández.

Quiero aclarar que Superman nunca trabajó en el Shanghai, el Shanghai era un teatro con actores muy conocidos, algunos muy  respetados haciendo teatro vernáculo, muy parecido a la comedia del arte; las  películas, parece que muy primitivas y feas. la orquesta era buenísima y muchas gente lo visitaba para oírla, entre ellos Guillermo acompañado por el músico Juan Blanco. Muchos intelectuales lamentaron su cierre, entre ellos Guillermo, con el Shangai se fue esa forma de teatro. Superman hacía su acto en una casa privada, Guillermo nunca lo vió.

Miriam Gómez.”

(Enviado por MG para su publicación, a quien agradezco. Sería bueno que alguien tradujera al inglés esta aclaración de MG y lo pusiera como comentario en Vanity Fair, dándole crédito, por supuesto).

Muere el general Julio Casas Regueiro, ministro de las FAR y vicepresidente del consejo de estado de Cuba.

El Nuevo Herald.

Qué rarito está ese paro cardiorespiratorio ahora cuando se ha regado que Chacumbele I guindó el piojo, ¿no habrán empezado a eliminar gente los simpatizantes de Chacumbele II?

Ni los “buenos días” les he dado. Por Esteban Fernández.

NI LOS “BUENOS DÍAS” LES HE DADO.

Esto no es un alarde sino una realidad y es UNA GRAN SUERTE QUE YO HE TENIDO. Quizás usted no me lo va a creer, pero  yo me siento muy contento de no haber entrado nunca en una plática  con un comunista ni con un castrista. Ni he discutido, ni he tratado de conversar ni llegar a un careo con ellos, ni en el exilio ni en Cuba.

 

Estuve detenido varias veces por insignificancias y durante  cada interrogatorio respondía con un monosílabo: “Sí” o “No”. Un día,  cuando los miembros del G2 me preguntaban quién había cooperado conmigo, respondí: “Moisés el mulatico que trabaja en la tintorería”. Yo sabía que era él quien me había chivateado.

 

Al presentar mis papeles en la Jefatura de la Policía para poder salir de Cuba,  mi padre me acompañaba y fue mi viejo quien contestaba a las preguntas pertinentes. Yo ni los miraba. Nada de entrar en confianza, ni una sola sonrisa para ellos. Nada de “tener dos caras,  ni usar doble moral”…

 

Al salir de Cuba, en el aeropuerto de Rancho Boyeros, un esbirro  sentado detrás de un buró me dijo escuetamente: “¿Qué tiempo piensa estar de visita en Estados Unidos”, lo miré seriamente y le dije tres palabras: “Yo regreso pronto”…  Eso fue todo, hasta ahí se extienden mis contactos con los castro-comunistas.

 

Es justo reconocer que me puse dichoso porque allá en Güines,  los apapipios  no  tuvieron el mas mínimo deseo,  ni la mas ligera intención de hablar conmigo ni  de ser mis amigos. Mi  odio y mis críticas contra el recién estrenado gobierno me hacían parecer ante ellos – y todavía hoy parezco – como un leproso o como un ser detestable  y despreciable.  Hasta cuando dos primos  míos se vistieron de milicianos dejaron de ser mis parientes.

 

Dejé de hablarle a todo el que simpatizó con la nueva dictadura y viceversa. Un íntimo amigo mío que estuvo preso en la cárcel para menores de Torrens, casualmente junto con  Carlos Alberto Montaner,  aceptó el plan de rehabilitación que le ofrecieron y cuando regresó a mi pueblo me retiró la palabra. Parece que no hablarle a los contrarrevolucionarios era parte de las advertencias recibidas para poder ser puesto en libertad.

 

Fui  tan dichoso en eso que dos pobres diablos, conocidos míos que se fueron a participar en la “Campaña de Alfabetización”,  también dejaron de dirigirme la palabra. ¡Que bueno! Tenía a mi favor que como era menor de edad,  no trabajaba y no tenía que entrar en contacto ni debatir con jefes ni  con empleados militantes de la tiranía. Y del Instituto de Segunda Enseñanza de Güines me expulsaron, así que eso eliminó cualquier necesidad de intercambiar con castristas que estudiaran o trabajaran allí.

 

Algunos dirán con muchísima razón: “Es que saliste muy temprano de Cuba y te puedes dar el lujo de decir eso”. De acuerdo, pero en el exilio tampoco me he relacionado,  ni he conversado con ningún castrista. Muchas veces he sido invitado a programas de radio y de televisión para discutir con los enemigos, pero he rechazado todas las invitaciones.

 

Un día tuve una sorpresa, que después de todo resultó agradable.  Fui invitado al programa radial de Agustín Tamargo en Miami. Al entrar en la cabina me encontré que el ex castrista José Cohen sería  entrevistado junto conmigo.  Pensé que la cosa terminaría como la fiesta del Guatao, pero resultó que Cohen atacó al régimen igual o más que yo, y además, pidió disculpas por haber participado en aquella basura.  Llegó hasta criticar el grave error cometido por sus padres por haber apoyado al gobierno cubano. Al salir nos dimos un abrazo.

 

Acepto que he conocido a compatriotas que se han pasado como anticastristas, que hemos participado juntos en la lucha, que hemos entablado cierto compañerismo, y que con el paso del tiempo­, nos hemos dado cuenta que siempre fueron infiltrados. Con esos he hablado sólo por ingenuidad,  nada más que hasta el momento en que se descubrieron.

 

Hay personas que les encantan pelear o congraciarse con los fidelistas y que tratan de convencerlos o engatusarlos;  a mi no me interesa eso, ni allá ni aquí. Los defensores del régimen no merecen que yo gaste con ellos ni tres palabras,  ni dos gotas de saliva.

 

Hubo un individuo que- hace 50 años -participaba en un grupo donde nos reuníamos todos los días para echarle con el rayo a Fidel Castro.  El 20 de abril del año 61 me quedé frío cuando nos tropezamos en la calle Soparda. Él venía vestido con un recién  estrenado uniforme verde olivo de algodón satinado y en sus manos traía un rifle FAL. Al enfrentarnos,  él bajó la mirada como  con cierta pena. Diez años más tarde me llamó desde Miami.  Al contestar el teléfono le reconocí la voz y colgué el auricular sin decirle una sola palabra.  Hasta el día de hoy.

Esteban Fernández.

(Amabilidad del autor).

Twice.

Gracias a Leslie Bedos, colega y amiga, que me presentó este grupo. Me fascina. La segunda canción es soberbia.

En el tren.

Escribo en el tren, no hay nada que disfrute más que escribir en el tren, levanto un momento los ojos y el paisaje me devora. Yo lo inundo. Tengo que hacer profunda abstracción para que no me maten los olores. Sin darme cuenta dejé atrás la frontera de Francia con Suiza. Hasta hace poco apenas disfrutaba del viaje, a la espera de que apareciera la frontera, ¡no quería perdérmela por nada del mundo! Pero las fronteras han devenido espejismos, apenas un parpadeo, y ya nos cobija otro idioma, o el mismo, con acentos melodiosos, espléndidos, o furtivos.

El verdadero plan del castrismo con Miami.

Nunca pongo nada de este tipo en mi blog, porque ya sabemos quién es, pero hoy he decidido darle link a su Respuesta necesaria a Pablo Milanés (de Edmundo García), porque en esta carta está todo el plan que tienen los castristas con Miami. Nada más que por esta carta se debe estudiar bien quiénes son las personas que ocupan puestos en la prensa y en otros lugares en Miami y su vinculación actual con el castrismo, y que estarían dañando, no ya al exilio, sino a la democracia norteamericana. Es la razón por la que la Ley de Ajuste cubano debe ser estudiada.

Fidel sigue mal, Raúl se va a la ONU y temen mani”fiesta”ciones.

En Runrunes.

“Mi sueño es arrojar tres bombas atómicas sobre Nueva York”.

Raúl Castro (1960)

Fidel, el tirano favorito de Hollywood, Humberto Fontova, editado por Ciudadela, Madrid, 2006.

Gracias a Charlie Bravo por el link.

La manipulación de una foto, y la disidencia no es la trova. Por Tania Quintero.

La manipulación de una foto, y la disidencia no es la trova.

En Hacia una resistencia inteligente, de Alexis Jardines, pusieron una foto sin aclarar quiénes son las personas que en ella aparecen ni por qué aparecen así. En una butaca, a la derecha, se ve, desfallecida, la opositora Martha Beatriz Roque Cabello. En la esquina de un sofá, a la derecha de Martha, como dormido, el también opositor Vladimiro Roca Antúnez. En el centro, de pie, un hombre con espejuelos con un papel en sus manos. Se trata de Lázaro Yuri Valle Roca, en ese momento perteneciente a la Red de Comunicadores Comunitarios, y además, sobrino mayor de Vladimiro y primer nieto que tuvo Blas Roca Calderío, líder de los comunistas cubanos antes de 1959, fallecido en 1987. Como es sabido, Vladimiro era hijo de Blas.

En ese escrito Martha Beatriz es mencionada, a raíz de la polémica que su artículo, Fábrica de disidentes desató y que fue respondido por dos de los creadores de un grupo denominado Estado de Sats y al cual también pertenece Jardines. De Martha Beatriz se localizan decenas de fotos en Google. Pero el autor o el editor escogió una foto cuya intención más clara no puede ser: para que esa imagen trasmita que la ‘oposición tradicional’ está hecha leña.

Los bárbaros son ellos, los ‘hombres nuevos’ que el Che no pudo crear. Y ahora, más frescos que una lechuga, quieren inventar el agua con azúcar con una ‘resistencia inteligente’, a base de conferencias, videos y vocabulario ‘fisno’ y rebuscado. Pa’que la gente común y corriente se quede sin saber de qué va la cosa.

¿Por qué en esa foto Martha y Vladimiro aparecen así, desmadejados?  En el post, Cuba: la eterna rivalidad entre intelectuales y guerreros, Liu Santiesteban lo explica:

“Esa foto fue tomada en noviembre de 2009, cuando Martha Beatriz Roque Cabello y Vladimiro Roca, en la casa de este último, en el Nuevo Vedado, fueron sitiados por la Seguridad del Estado y por brigadas de respuesta rápida durante al menos 25 días, según he podido constatar en internet Solidaridad con Vladimiro Roca y los 13 sitiados (10 de octubre); Continúa el asedio a casa de Vladimiro Roca  (31 de octubre) y Continúa asedio por turbas castristas a la Casa de la Libertad el de Vladimiro Roca Antúnez (6 de noviembre).

“Como es de suponer, esa foto fue tomada en circunstancias apremiantes para Vladimiro y Martha, sobre todo para ella, que durante los últimos días de ese feroz asedio tuvo que recibir atención médica. No es difícil imaginar que al cabo de pocos días y con 13 personas dentro de una casa cubana, ya no quedaría comida para nadie. Entonces, colocar esa foto sin explicación es  simplemente asqueroso”.

El 16 de mayo Martha cumplió 66 años y el 21 de diciembre próximo Vladimiro cumplirá 69. En un mundo, Cuba incluida, donde las personas como promedio viven 80 o más años, ellos aún no son ancianos. En todo caso son unos ‘tembos’, como en la isla dicen a quienes peinan canas. Hoy en día, cuando se entregan los grandes premios por descubrimientos científicos y tecnológicos, casi ninguno de los premiados tiene menos de 60 o 70 años. Ahora mismo, sin ir más lejos, quién está lidereando en la India la lucha contra la corrupción que devasta al país? Anna Hazare, un hombre de 74 años, llamado el nuevo Gandhi. En España, la mujer que en estos momentos acapara portadas y titulares tiene 85 años, es la Duquesa de Alba, quien en octubre se casará con un anodino funcionario de 61 años.

Pongo esos ejemplos porque quienes quieran darse el valijú de ‘académicos’ y ‘postmodernos’, tienen que ponerse a tono con los tiempos y dejar de lado las diferencias generacionales. Lo otro, es que, al margen de lo que Martha y Vladimiro hayan hecho o dejado de hacer, ellos forman parte de la historia de la oposición a Fidel Castro. Solamente por haber redactado, junto a René Gómez Manzano y Félix Bonne Carcassés, ese documento trascendental que es La Patria es de Todos.

Y aunque lo deseen y lo intenten, no podrán borrar sus nombres. Como tampoco podrán borrar la larguísima lista de cubanos que con sus vidas o muchos años en la cárcel, han pagado su lucha contra Fidel Castro y su régimen autocrático y totalitario, como Pedro Luis Boitel, Mario Chanes de Armas, Huber Matos y Armando Valladares, entre otros. Tampoco se pueden borrar los nombres de los miles de cubanos que han marchado al exilio, no como emigrantes económicos, si no como refugiados políticos, algo que el régimen se empeña en negar, para dar la impresión que la gente se va para vivir mejor. No. Muchos cubanos nos hemos ido (y se seguirán yendo) por motivos políticos. La lista es extensa, voy a mencionar sólo dos: Ricardo Bofill y Adolfo Rivero Caro, recientemente fallecido.

La disidencia no es la trova, que después de aquel encuentro de la Canción Protesta, en mayo de 1967, se dividió en Nueva y Vieja.

La disidencia cubana es y debe seguir siendo una sola. Con personas de distintas edades, ideas, currículos más o menos contestatarios y niveles culturales. Hablando de niveles: no siempre los más ‘curtos y apreparados’ son los más valientes. Suele ocurrir lo contrario: los más guapos suelen ser los que no han ido a la universidad, como Antúnez y Zapata. En los últimos años, además, la disidencia se ha ido ‘coloreando’: cada vez son más las negras y negros a quienes les están sobrando los ovarios y cojones que a algunos blancos les está faltando.

También últimamente la oposición se ha extendido por toda la isla, sobre todo en las regiones orientales, donde viven esos  orientales que hablan cantando y se comen las eses y que los habaneros despectivamente llaman ‘palestinos’. A esos orientales el gobierno les ha decretado un ‘apartheid’, no permitiéndoles residir en La Habana y desde 1997, amparado en la ley 217, los reprime y expulsa de una capital que se supone es de todos de todos los cubanos. Una realidad tan vergonzosa como esa foto que pusieron en ese post, sin acreditar ni debidamente explicar.

Los últimos que han llegado a la cola no tienen derecho a tratar de meterle el pie a quienes llegaron primero, por muy ‘ilustrados’ y ‘famosos’ que se consideren. Y menos si ninguno ha estado detenido, ha sufrido prisión o ha sido víctima de asedios, actos de repudio y golpizas, como las que por estos días vienen sufriendo valerosas cubanas en varias provincias. En vez de estar perdiendo tiempo y dinero pasando tuiters, ellas han decidido salir a las calles a protestar.

Tania Quintero, Lucerna.

(Amabilidad de la autora).

2, 500 684 visitas en este blog.

Agradezco a los lectores del blog su asiduidad y constancia. Hemos llegado a más de dos millones y medio de visitas, gracias a ustedes, y a los colaboradores que lo han hecho a través de artículos, pinturas, caricaturas,  fotos y videos. ¡Gracias!

Zoé Valdés.

Neutralizar al exilio. Por Orlando Fondevila.

NEUTRALIZAR AL EXILIO

Orlando Fondevila

 

Los especialistas del Partido Comunista Cubano y sus servicios de inteligencia poseen una amplia experiencia represiva. Cincuenta y dos años de poder y de enfrentamiento a diversas formas de oposición, unido al estudio de las experiencias de otros regímenes fraternos en el horror, les han permitido renovar sus estrategias y adaptarlas a las circunstancias de cada momento. Precisamente el momento actual demanda un aguzamiento especial  en el trazado de las estrategias represivas, que hoy más que nunca antes lo son de pura y dura sobrevivencia del régimen. Así, al mismo tiempo que tanques, helicópteros, aviones y la más completa parafernalia represivo-genocida se mantienen al acecho (en sus mentes totalitarias el escenario libio no sería más que un juego), al mismo tiempo, digo, ponen en práctica elaboradas fintas de acercamiento a ciertos sectores del exilio, en un tramposo juego con las emociones y las debilidades humanas. Estas últimas acentuadas por la erosión moral de décadas de totalitarismo en las nuevas generaciones, por el cansancio de algunos, por la ingenuidad de otros (sea real o fingida). Mezcla favorable, por otra parte, para que en su caldo puedan medrar los más perversos intereses. Esta melosa estrategia para cazar incautos, verdaderos o simulados, no excluye la represión fría y brutal contra quienes se le opongan dentro de la finca, tal y como demuestran las recientes palizas a mujeres en distintos lugares de la geografía nacional.

Pero el grueso de la estrategia melosa va dirigido al exterior. Su objetivo no es otro que desactivar al exilio, neutralizarlo. Aquí podríamos hablar –está abierto el debate- sobre la utilización por el régimen dela Leyde Ajuste cubano, que le ha servido para inundar Miami de “hombres nuevos” manejables, entre ellos algunos absolutamente “sembrados”.  Sin embargo, el calibre grueso de esta estrategia va dirigido a intelectuales y creadores de opinión con carné, así como a algunos políticos (llamémosles “buenazos” a unos y “burrazos” a otros). Los encontramos a diario en el Herald y hasta en Radio Martí. La crítica permanente a los “intransigentes” y “ultraderecha” de Miami, la pasión desbordada para dar el abrazo a los enviados del “intercambio cultural”, y el amor sublime a la familia en Cuba, a  la que hay que visitar regularmente e inundar de la pacotilla de la sociedad de consumo. Y, por supuesto, el envío incontrolado de remesas a los pobrecitos primos segundos, tíos terceros y amigos del alma. No se trata de suposiciones. Hace unos días, el valiente opositor José Daniel Ferrer García, denunciaba que en Palmarito de Cauto el miembro dela Brigadade Respuesta Rápida, Germán Almaguer, se halla en espera de que le envíen desde  New Jersey un dinerito para comprarse un camión. Este individuo, junto a su esposa Luisa López y otros familiares, se destacan por la furia con la que atacan a los opositores en los actos de repudio. El dinero se los envía  Marcos Gorra, de New Jersey. Así, con nombres y apellidos. No se trata de un caso aislado. Si observamos con cuidado las imágenes de los actos en las plazas castristas podremos observar la vestimenta de los aplaudidores.

La estrategia de desactivación del exilio va obteniendo sus frutos. A la sombra del inefable Obama, se dan su paseíllo por Miami los emisarios del régimen. El reciente concierto de Pablo Milanés provocó una ola de adhesiones de intelectuales y políticos. Leyendo y escuchando a insignes doctores, cubanólogos, académicos y periodistas, pareciera que el afamado cantautor de la dictadura se hubiera transformado en una especie de símbolo de la nueva Cuba que queremos. Todo al son de la cantaleta de los miles de “reformistas” que pululan por todas las estructuras de la criminal nomenklatura castrista. “Reformistas” que nadie conoce ni ve por ningún lado. Simplemente hay que creer en que existen, porque así nos lo dicen nuestros buenos e inteligentes prohombres.

El otro argumento manejado hasta la náusea por nuestros creadores de opinión, es el de que “nosotros no somos como ellos”. Es decir, que reducimos el enfrentamiento con una de las más odiosas y brutales tiranías de nuestro tiempo, a un simple responder a su violencia con un suave pasado de mano. Y es que no somos como ellos, dicen, y es verdad, quieren que seamos comem…

La estrategia melosa tiene otras aristas. Sabemos de algunos viajecitos a Cuba de escritores del exilio, donde han presentado sus obras. Uno de ellos recientemente. Y sabemos que hace poco, el régimen envió a Madrid a uno de sus comisarios culturales, Reynaldo González, quien se reunió con algunos personajes escogidos, trasmitiéndoles el mensaje de que Cuba (porque consideran que ellos son Cuba) no les veía como enemigos y que tenían las puertas abiertas para “visitarla”. Sin embargo, también sabemos que la policía del aeropuerto de Barajas todos los días recibe a cubanos que son devueltos en el mismo avión, después de ser autorizados. Queda claro el mensaje: al que se porte bien le estará permitido viajar a la finca.

En fin, toda una bien pensada estrategia de neutralización del exilio. Así, la oposición interna quedaría sin voz y sin respaldo, además de apaleada. Si además se levantan las restricciones que aún quedan del embargo, se produce la invasión de turistas (que no de marines) yanquis y se continúa incrementando el envío de remesas y los negocitos, entonces:¡apaga y vámonos!

No creo que lo consigan. Hay patriotas en el exilio y en la oposición interna que no van a desistir. Pero los frentes de batalla se diversifican. Tenemos que pelear incluso dentro de nuestras propias filas.

(Amabilidad del autor).

Con la cruz y la espada. Por Ondina León.

Con la cruz y sin la espada. Por Ondina León

Finalmente, según han informado los medios de difusión masiva, su “majestad” el Cardenal Jaime Ortega y Alamino no pudo reunirse con las Damas de Blanco “porque estaba indispuesto”. ¿Qué le pasó? ¿Habrá tenido retortijones de conciencia por los servicios que le está prestando a la dictadura castrista? ¿Acaso habrá sufrido algún cólico ético? ¿O se le volvió a congelar su mejor sonrisa de hiena, esa que se acuña en presencia de los capos de la mafia caribeña en sus salones de mármoles?  ¿O se habrá retirado a rumiar, otra vez, los horrores que disfrutó en los campos de concentración de la UMAP, en la década de los años 60? ¿Se curará nuestro cura mayor antes que las turbas vulgares de los Castros cometan un crimen irreparable con las mejores mujeres de Cuba?

Después de hacerse jirones la impoluta sotana arrastrándola por medio mundo, como si fuera el iluminado embajador del castrismo, rogando ante los políticos para que los Estados Unidos levante el “embargo” contra Cuba; luego de ser cómplice de los socialistas españoles en la operación que terminó en el destierro de los presos políticos cubanos de la Primavera Negra, ahora, nuestro “líder espiritual”, teniendo un absoluto conocimiento de cómo está exacerbada la represión contra su rebaño, a tono con las “reformas” raulistas,  está dudando involucrarse o no en la protección a las Damas de Blanco. Una vez más, la alta jerarquía de la Iglesia Católica Cubana, que vela más por sus propios intereses que por sus fieles, hace una genuflexión ante la soberbia del poder castrista. La milenaria institución, que ha llegado hasta nuestros días gracias a la represión, la inquisición, la tortura, el diezmo y la explotación de almas, los dogmas y una capacidad camaleónica infinita, ha vuelto a mostrar su esencia falocéntrica, dictatorial, excluyente y mafiosa. Porque de eso se trata: negocios y transacciones entre dos mafias, la castrista y la católica, como siempre.

¿Hay alguna esperanza, entonces, de que la iglesia cubana pueda servirle de escudo a estas amazonas de blanco? Depende de lo que se esté tejiendo entre bambalinas y de la agenda política que tengan los jerarcas “espirituales” y, ¡sí, cómo no!, Washington. A lo mejor, logran que se suavicen un tanto las golpizas a cambio de que las damas sean menos aguerridas y no sigan pidiendo libertades, que sólo muestren la cruz de sus penas y que renuncien a la espada de sus voces y sus flores, y se dediquen a rezar pidiendo piedad. Pero dudo que ellas bajen la cabeza a estas alturas de la pesadilla y sus horrores, porque el cansancio existencial es mucho y el hambre de libertad y pan, demasiada en esta, la más aplaudida y longeva dictadura del mundo.

Y si fuera así, ¿habría algún trofeo para este clero que huele a podrido? Tal vez les dejarían construir alguna iglesita en el campo más recóndito, porque ni habrá escuelas católicas, que desafíen el monopolio del adoctrinamiento castrista, ni habrá programas de radio y televisión, para difundir los Evangelios, ni se harán misas multitudinarias en la Plaza de la Revolución, el escenario por excelencia de la incontinencia verbal del magno patriarca. Habrá que esperar para ver cómo evoluciona este proceso y confiar en las honrosas excepciones que pueda haber en el seno de la Santa Madrastra Iglesia ―¡si Pedro Meurice estuviera vivo!― para que exijan el cese de la brutal represión, esta que mata gorriones con cañones de odio.  Mientras, siempre tendré presente lo que mi abuela me decía de niña: “¡A Dios rogando y con el mazo dando!”. Porque hay que seguir dándole batalla al castrismo, en todas sus manifestaciones cancerosas, y con la frente muy alta, casi de cara al sol, como los buenos.

(Amabilidad de la autora).

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