Bad as Me, un disco esencial de Tom Waits. Por Charlie Bravo.
Para David Lago González in memoriam.
Tom Waits es un fenomeno único en la canción de autor americana.
No está aquí para ser un tipo adorable, ni mucho menos. Es un tío al que el ser cool le llega porque sí, no porque se lo haya propuesto. Es uno de esos cantantes que camina hacia el escenario. Canta. Y ya. Se va. Y nada más. Da un espectáculo entre el primer y el último paso y se sienta de nuevo en un taburete viejo a contemplar la vida.
Tiene una voz rajada, que sale desde lo más profundo de la garganta, con referencias a lo más crudo y rudo de la sociedad americana, y en esa voz nos cuenta historias como Chicago, donde la narración le sale desgarrada, en medio de unas guitarras que gritan blues, y de una armónica que silba a veces, suspira a ratos, y canta siempre. En In Raised Right Men, Tom nos habla de los valores de la vieja escuela, uno puede oler el bourbon y sentir el corazón batiendo al ritmo del bajo, que es el corazón de la banda. Tom Waits entrega una de esas interpretaciones que luego queda en la mente del oyente, repitiendose sin fin. La música de Tom Waits tiene una calidad narrativa que sólo vemos en el cine y la literatura, y este tema viaja del blues al punk rock con una facilidad extraordinaria.
Talking at the same time, es una balada con un tinte de blues donde la banda desgrana melancolía y los músicos realmente hablan al mismo tiempo que Waits canta su historia. El trenzado de los instrumentos con la voz deviene intimista a medida que avanza el tema, y a ratos parece una vieja canción, por lo universal de la historia y lo intemporal del estilo de Waits, de ahí se lanza a Get Lost, con un contraste de un rock and roll primario, para nada lo limpio y pulido de un Elvis, sino algo que huele a gasolina y chamarras de cuero, con una guitarra que se explora el rockabilly y el blues. Así, como si fuera lo más natural del mundo. Y ya que quiere perderse, el póximo tema es Face to the Highway, donde la música suena como si fuera improvisada en el mismísimo momento que se ha echado a andar la cinta analógica en un viejísimo y vetusto estudio hace un millón de años. Es uno de estos temas que le hacen regresar a uno a la tienda de discos y preguntarse cómo demonios logran vender a tantos cantores tan vacíos y tanto pop azucarado o como quiera que se llamen esos otros géneros. La referencia que viene a la mente al escuchar a Tom Waits es muy diferente a Tom Waits. Johnny Cash y Bob Dylan, por ejemplo. No hay nada que suene y sueñe de un modo más diferente que Tom Waits, pero la memoria va a esos artistas, de todos modos. Y en Pay me, qué se puede decir, le pagan a un tío para que no regrese a casa. Cómo carajos se canta eso, se pregunta uno. Bueno, pues no se canta, diría Tom Waits. Se habla ese tema, a medio cantar, como si entre versos uno se diera con la frente con el borde del bar, mientras sostiene la caña de cerveza con las dos manos y unos músicos tratan de levantarle el ánimo a uno con unas escalas pianísticas que huelen a cerveza ya caliente y a humo, como cuando la corrección política no había castrado a los bares, y uno podía ir a que tipas desconocidas le hablaran muy de cerca con un vaso con la marca del creyón de labios con un trago a medias, y un montón de colillas en un cenicero, también besadas en rojo.
En Back in the Crowd, la guitarra y las claves marcan la pauta de una balada que nos puede hacer creer que el artista esta por terminar el concierto. Nada más lejos de la verdad. La guitarra acústica con los recursos del medio acorde a dos cuerdas y el arpegio sirve aquí como máquina de engaño. Tom Waits no ha terminado aún su botella. Así que nos cuenta su historia de amor caducado, donde pide a la mujer que amó que lo libere del marco de la fotografía que atesora y lo ponga de vuelta en medio de la multitud. Que lo deje anónimo. Así no termina nigún concierto ni ningún disco que se respete. Por tanto, se lanza de lleno al tema que da título al disco, donde crucifica literalmente a las falsas pretensiones de santidad de quienes le juzgan, mientras la banda toca con el desgano típico de quienes pueden hacerlo y dar en el clavo sin hacer el esfuerzo. Uno-dos-tres-cuatro, casi al final, como manda Waits, transgresión completa del orden.
Después de haberse definido como un mal tipo, le pide un beso a su mujer, se puede decir que sentado sobre el piano mientras se sirve un par de tragos y una balada de jazz se va disolviendo alrededor de un cubo de hielo que se deshace, bajo una luz mortecina. Y eso fue Kiss Me. Después del beso, declara “Satisfied” y vuelve al blues más primario que uno puede imaginar, con un beat que uno piensa que no estaba ya en boga. Los músicos saben lo que hacen, y el tema va adelante con un swing que no tiene nombre…. Cada nota más oportuna que la otra. Escupe cada sílaba con una marcha impresionante, y es como si estrangulara al micrófono, y al final nos deja con before I am gone, como verso de cierre -puede uno imaginarse la mano abierta que se cierra en un puño para apagar la música de un tirón. Y Last Leaf es completamente otoñal. El artista la última hoja en un árbol. Tal parece que improvisa la triste letra de una canción de borrachos sobre frases musicales que a su vez improvisa la banda, que suena como si tuvieran telepatía para cada uno ir interesantemente por su lado en una obra que es imperfectamente imposible, con ese ambiente de que el bar está por cerrar, y en que los borrachos se consuelan con abrazos y se secan las lágrimas unos a otros. Luego Luce se va al carajo, con Hell Broke Luce (juego de palabras con Hell Broke Lose) y este es un tema donde Waits se cuestiona hasta qué carajos dijo el presidente, con toda la irreverencia que conlleva. Las guitarras, suenan como si las hubiera tocado el mismisimo demonio, por simples y efectivas, el ritmo frenético, como de gente que danza alrededor de una hoguera. Y como todo buen álbum que se respeta, Bad as Me termina con el tema numero trece, New Year’s Eve. Donde se habla de cualquier cosa menos de la percepcion comercial y festiva que se le da a la nochevieja y con sombrerazos a las melodías tradicionales de las fiestas, tal parece que Waits nos deja con una promesa para el próximo año. Sabe dios que será. Pero seguro que es interesante.
Bad as me!
Charlie Bravo.
(Amabilidad del autor).
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Lo mejor de lo mejor.
Una làgrima… Tom Waits… suena a David Lago Gonzàlez… ahora sì eres inmortal…
Gracias Charlie…
Charlie, leyendo lo que dices de Bad As Me, se me han hecho los oídos agua.
Aquí en Londres ya han empezado a salir unas críticas gloriosas. ya lo pedí,
pero sale el 24 de octubre, mientras me alegra saber que gente como tú que
sabes lo que dices le haya gustado tanto, eso hace la espera más sabrosa.
Un caluroso saludo a pesar del frio en Londres, Miriam Gómez,
Gracias Miriam. Hoy el dia esta gris para mi, por muchas cosas.
Se que lo disfrutaras muchisimo, es un disco de arte, realmente, y Tom Waits nos da un tremendo, es sumamente personal e ironico. Como se debe, claro….
Tom Waits . Lo descubri tarde pero lo agradecere siempre. Lago estara feliz de leerte, Charlie.
Turandot, Moramai, Frida, gracias a todas.
Tom Waits es uno de esos artistas que son universales desde que la primera nota que entonan. Es francamente emotivo e intimista, ironico, y las visuales de sus videos son oniricas. Alguien dijo que los sueños son el cine de los pobres. Y creo que soñar despierto son los video clips musicales que se inventa uno, cuando escucha a Tom Waits.
Bueno, Charlie, el arte está muy bien y todo eso, pero no creo que se trate de un artista “comprometido,” cómo esas “leyendas” de Pablo y Silvio, por no hablar de un tal Juanes. Después de todo, la dialéctica es lo importante…
Estoy escuchando el streaming del nuevo disco que dejò Zoè… a la vez, leo sus comentarios respecto a cada una…Talking at the same time… Uffff… de madre!… Vodka en cantidades navegables, por favor!!!…
Ahhhhhhhh… Kiss Me… Satisfied… Last Leaf, què borrachera!… es la mejor descripciòn que has hecho… me los imagino… Hell Broke Luce, sì, tiene la fuerza de un zapateado flamenco… no distingo si utilizan caja flamenca… el sonido es espectacular… Cojonudo disco Charlie… Gracias…
Resulta gracioso cómo los nacionalistas se cuelan en otro lugar para intentar atacarte, y aquí estoy seguro que ni siquiera lo han leído.
Nabucodonosor, es que esto del rock no es lo de ellos!
Ombre, Moramai…. esto es arte, sobre todas las cosas, arte. Rock, del que ya casi no se hace, bliues, una maravilla…..
Ombre, Moramai…. esto es arte, sobre todas las cosas, arte. Rock, del que ya casi no se hace, blues, una maravilla…..
Charlie, ya saliò el disco!… No sè en mi patio que es trasero… pero por lo menos en Canadà està listo!… la imagen de la caràtula es “vividora”… azules y descarado… no parece… èl Es…
esa pausa que hace despuès de Kiss me like a stranger once… y arrastra… “again”… y se me caen las hojas!…
Les dejo mi favorita… http://www.goear.com/listen/02f670b/kiss-me-tom-waits… Blues, luego existo…
Saludos…